Un farmacéutico alemán del siglo de la Ilustración, Alberto Seba, que consiguió ganar mucho dinero con sus fórmulas, dedicó parte de su riqueza a una afición: el coleccionismo. Vendió su primera colección al zar ruso Pedro I el navegante. Con los años vio lo importante que podía ser publicar un catálogo sobre sus ejemplares y …




