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Archive for the ‘– Imágenes Navales y Marítimas’ Category


Aunque ya hemos visto en varias entradas la asociación existente entre los barcos y los ritos funerarios de los faraones (Keops y Tutankamon), esta semana traemos una “procesión” de más de 100 naves que fueron grabadas en una pared revestida de yeso, en un edificio cercano a un complejo en el que se hallaba la tumba de Senwosret III, el conquistador de Nubia, que reinó hace casi 40 siglos.

Excavaciones arqueológicas

En los últimos años de excavaciones en Abydos (Egipto), se han encontrado restos de un barco enterrado en un edificio subterráneo especialmente preparado y con bóveda, que se asocia con el reinado de Senwosret III (c. 1850 a.C). Aunque la mayor parte de la nave ha desaparecido, quedan unos tablones que han permitido a los investigadores calcular que era de casi 20 m de largo y que fue enterrada intacta, aunque luego parece que se desenterró en fechas posteriores.

subterraneo 2

Vista de la cámara subterránea una vez desenterrada. En las paredes se pueden apreciar las naves dibujadas. Fuente: Wegner 2017

Uso de naves en los ritos funerarios

El uso de barcas funerarias en el Antiguo Egipto es una costumbre que se inició en los primeros periodos dinásticos (3000 a.C.). La embarcación tenía importancia no sólo para las funciones diarias del faraón mientras estaba vivo, sino que también servía en las ceremonias funerarias reales y tenía una relevancia simbólica para la existencia del inframundo. Su uso en este ámbito las transformaba en objetos potentes que se enterraban ritualmente. El tamaño de las naves fue variando, pero parece que la idea de asociar los barcos con el más allá se mantuvo.

Barco egipcio

Una “procesión” de embarcaciones

Sin embargo, lo que vemos en esta entrada es mucho más extraordinario, ya que asociado a la tumba de un faraón, en un subterráneo que parece que durante un tiempo albergó un barco, se han descubierto más de 120 dibujos que representan distintas naves y que produce la sensación de que fuera como un antiguo grafiti.

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Una de las paredes, conteniendo las incisiones en forma de barcos. Fuente: Wegner 2017

La escena crea un cuadro dispuesto de manera informal que se extiende por las paredes, sobre una longitud total de 25 metros. Pero, a diferencia de otras imágenes mortuorias de los complejos asociados a las pirámides reales del Reino Antiguo, se ve muy claramente que éstas no representan un programa decorativo planificado, ya que es el resultado agregado de muchas manos. A pesar de que es una colección aleatoria de dibujos, la propia uniformidad del tema le otorga trascendencia.

Otra pared, vista más de cerca. Fuente: Wegner 2017

Las naves varían significativamente en tamaño (miden entre 1,5 y 0,80 m. de longitud) y complejidad. Así podemos encontrar barcos grandes, bien representados, con mástiles, velas, aparejos, cabinas, timones, remos y, en algunos casos, remeros. Pero también podemos apreciar la existencia de embarcaciones altamente simplificadas, representadas esquemáticamente como una o dos líneas curvas que dibujan un casco, con una tienda de cubierta rectangular esquematizada, pero sin más detalles. Entre estas imágenes se intercalan representaciones ocasionales de animales y otros elementos figurativos como ganado, gacelas y diseños florales.

Los tipos de naves que aparecen

Aunque no hemos hallado barcos de alta mar, entre los más de 120 dibujos podemos diferenciar tres tipos distintos de naves fluviales, las destinadas a los ritos funerarios, las de recreo y las de transporte de carga. Todas las imágenes proceden del trabajo de Wegner abajo citado.

a) Embarcación funeraria. No llevaba vela, ni árbol para izarla. Navegaba a remo y los remeros iban en la parte de popa de la embarcación. En la mitad de la nave, y hacia proa, existía un espacio donde se colocaba el túmulo para el sarcófago del faraón. Al llegar al lugar donde se iba a colocar el cuerpo, éste se desembarcaba. El primer sarcófago se introducía en otro de piedra y las piezas del túmulo se llevaban a la cámara mortuoria. La embarcación se guardaba en el túnel.

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b) Embarcaciones de recreo. Pueden navegar a vela y remo. Suelen llevar uno o dos camarotes en cubierta. Las más pequeñas no llevan vela y tampoco camarotes en cubierta.

c) Embarcaciones de carga. El casco tiene mayor puntal y manga que los dos tipos anteriores. No llevan camarote en la cubierta. Navegan a vela y remo. Llevan un solo palo con una vela redonda, o cuadra, que va aferrada a una verga. La parte baja de la vela, el pujamen, va aferrada a una verga de madera.

¿Cómo, porqué y para qué?

En algún momento cercano al enterramiento del faraón, un número significativo de personas ingresó en este edificio, y cada una agregó su propio dibujo a mano alzada en las paredes de yeso. Unos eran más artistas que otros, pero está claro que invirtieron en ello poco tiempo. Aunque hay cierto grado de superposición en los dibujos, la mayoría ocupan su propio espacio.

Los expertos creen que las imágenes fueron creadas por un grupo de personas con una intención común: conmemorar o establecer conexiones personales.

La habitación que contenía la nave funeraria y los dibujos. La figura humana que aparece sirve de referencia para poder hacerse una idea de la longitud y anchura que tenía. Fuente: Wegner 2017

Los grafitis son difíciles de interpretar debido a las numerosas grietas del yeso que recubre las paredes. Es destacable que sólo aparezcan tipos de naves fluviales, pero que no hallemos barcos de alta mar. Esta peculiaridad y el hecho de que solamente encontramos un grafiti de embarcación funeraria, a los expertos de la Cátedra nos lleva a la conclusión de que se pudo deber a que todos los capitanes de las naves que participaron en la procesión ritual, incluido el de la barca funeraria que llevaba el cuerpo del faraón, una vez introducida esta última en la cámara, dibujaron la silueta de sus embarcaciones en las paredes como muestra de devoción y prueba de su asistencia al acto funerario. Esto coincidiría con el hecho de que no aparezcan naves de alta mar.

Más información

WEGNER, Josef. A Royal Boat Burial and Watercraft Tableau of Egypt’s 12th Dynasty (c. 1850 BCE) at South AbydosInternational Journal of Nautical Archaeology, 2017, 46, 1, p. 5-30.

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El ritual y simbolismo del nombramiento del almirante de una flota y del poder que representa es de origen medieval. Un texto del siglo XIII mantiene que éste ejerce el poder real en la mar, que el rey está simbolizado en el Estandarte Real y que el almirante se obliga a defender hasta la muerte la honra del rey.

Pendón coronado de las armas de Castilla y León. Livro de Arautos, 1416-18. John Ryland’s University. Manchester, Ms latino, 28, folio 17r

Otro matiz es la fuerte vinculación religiosa que aparece en la ceremonia de entrega del estandarte entre el rey y su almirante, el cual presta pleito homenaje a su señor, según el ritual de las Leyes de Partidas. Así, el almirante ha de velar, un sábado, el estandarte en una catedral, junto con los caballeros y escuderos de su mesnada. A la mañana siguiente debe celebrar la misa el arzobispo, y terminada ésta debe ponerse enhiesto el estandarte en el altar mayor, sosteniendo el asta el capitán de la galera capitana de la escuadra, mientras el almirante apoya la mano derecha en el estandarte hasta que haya hecho el pleito homenaje, terminado el cual se llevaba, con la mayor solemnidad posible, a la galera capitana. El estandarte, como símbolo de la persona del rey, debía tener un tamaño y una posición destacada en la galera capitana, lo cual no impedía que el almirante pudiese llevar una seña con sus armas. En definitiva, la guardia del general de las galeras es a la vez la guardia del estandarte, y así va a mantenerse durante siglos.

Estandarte real de la familia Oquendo, muy vinculada a la Marina española (S. XVI). Museo Naval de Madrid

La Edad Moderna

La imagen inferior, de finales del siglo XVI, nos muestra la continuidad de la costumbre tres siglos y medio después de la anterior disposición. El estandarte, con las armas del rey, está enarbolado en un asta sobre el tabladillo de la espalda sobresaliendo por encima de la carroza. En la popa y encima de la pertigueta, se hallan los tres fanales en triángulo, que indican que es una galera Capitana de la Escuadra de España. Las armas del Adelantado Mayor de Castilla figuran en la flámula que cuelga de la pena de la entena del árbol de mestre, y en el gallardete izado en el calcés del citado árbol.

Galera capitana

Galera Capitana del Adelantado Mayor de Castilla. Biblioteca del Palacio Real (Madrid)

La humillación del enemigo vencido

Por otra parte, la pérdida de tan preciado símbolo, significaba que el vencedor humillaba el estandarte y otros pabellones, arrastrándolos por el agua, y remolcando sus embarcaciones por la popa, es decir, navegando al revés, llegándose incluso a colocar al revés las entenas de las galeras adversarias. Un buen ejemplo es la Tavola Strozzi, que representa el triunfo de las galeras aragonesas frente a las francesas en Nápoles. Entran en el puerto en línea de fila, remolcando a las galeras francesas vencidas. Para mostrar la derrota, éstas últimas van sin pavesadas, desarboladas y con los remos dentro, al revés, es decir, remolcadas por su popa, y con la pequeña estructura, que servía para montar el toldo que protegía del sol, desmontada, y arrastrando por el agua las banderas y los estandartes galos.

Tavola_strozzi_(flotta_aragonese_al_ritorno_della_battaglia_di_ischia_il_12_luglio_1465),_1465-1500_ca_opt

Detalle de la escena principal, que es el triunfo de las galeras aragonesas  frente a las francesas en Nápoles. Tabla Strozzi. Museo de Capodimonte

De esa manera entraba en puerto siendo recibido por el rey, o autoridad que lo representase, en la ciudad y todos los habitantes del lugar, con salvas de artillería, repiques de campana y músicas. Posteriormente las banderas enemigas y, especialmente el Estandarte Real, se colgaban en las catedrales e iglesias, en acción de gracias por la victoria lograda.

Fresco de las Siete Galeotas. Palacio del Viso. La Capitana de D. Álvaro de Bazán remolca la Capitana turca de popa, con la bandera por el agua.

Introducida en España la dinastía Borbón, la citada singularidad sufre una importante modificación: considerar que el Estandarte Real solamente podía arbolarse si el rey iba embarcado en la capitana real o si un “príncipe de sangre” iba mandando la flota.

Detalle de un documento en el que se da cuenta de que el comandante del convoy de Génova que llegó a Alicante, no saludó al estandarte real (1676). Archivo de la Corona de Aragón, Consejo, Leg. 0587, nº 071-1

Más información

HEVIA BOLAÑOS, Juan de. Curia philipica. París: Rosa y Bouret, 1853.

NIETO SORIA, José Manuel. Los perdones reales en la confrontación política de la Castilla Trastámara. En la España medieval, 2002, 25, p. 213-266.

SÁNCHEZ BAENA, Juan José y FONDEVILA SILVA, Pedro. Origen y organización de los Guardas de Estandarte de la Escuadra de Galeras de España (1728-1748). En: Ibarz Gelabert; Jordi; García Domingo, Enric; González Sánchez, Inma; López Miguel, Olga. Proceedings of the 4th Mediterranean Maritime History Network Conference. Barcelona: Museu Maritime, 2014.

 

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La obra que usamos como fuente para esta entrada es un inmenso cuadro pintado al óleo sobre el Virreinato del Perú, que comparte ilustraciones a modo de viñetas con textos explicativos. Mide más de 3 metros de ancho por más de 1 de alto y ofrece una visión panorámica de la historia natural del siglo XVIII absolutamente singular, enmarcada dentro de la corriente enciclopedista de la época. En esos momento el virrey era Francisco Gil de Taboada Lemos y Villamarín (1790-1796), ilustre marino y Capitán General de la Real Armada, cuyo asesor, José Ignacio Lecuanda, fue el autor de los textos del cuadro, mientras que el dibujante era el ilustrador francés Thiebaut.

Quadro entero

Quadro de Historia Natural, Civil y Geográfica del Reyno del Perú (1799)

Incluye descripciones y análisis de la geografía,  geología, flora y fauna, así como de sus pobladores, monumentos, instituciones, producción agrícola, plantas medicinales y productos de comercio entre España y el Virreinato. Encargado desde la metrópoli, su contenido es de gran interés, tanto el texto como las ilustraciones.

Peces izquierda

De arriba a abajo y de izquierda a derecha, aparecen pez manta, tambor chico, cochinito, caballito, emperador y “pez murice”

El mundo acuático

La parte vinculada con la Historia y el Patrimonio Marítimo está representada en cuatro recuadros con criaturas marinas que bordean un mapa central, así como en varias viñetas más reducidas, que incluyen algunos oficios náuticos y animales terrestres que viven en las orillas de mares y ríos de la vertiente del Pacífico.

Peces derecha

Machira o pez espada, pez gallo o “pejegallo”, angelota o lija, pulgal, rape y pez perico

En los recuadros grandes se incluyen 26 vertebrados marinos “peces, los más raros y vistosos del mar del sur y sus ríos”, dibujados sobre fondos similares a lo que sería su medio natural.

peces der bajo

Bocachico, gamitana, araña, chambira, sungaro, chambira pequeño y vaca marina o “pege buey”

Están identificados cada uno con su nombre original (que es el que reproducimos al pie de las imágenes) y se describe alguna de sus características.

Peces izq bajo

Pez espada, “pege sapo”, chita, “pege sierra”, guitarra, tambor grande y “pege gato”

También en otros cuatro recuadros más pequeños, dos a cada lado del paisaje minero de Gualgayoc (parte central inferior), aparecen una iguana, un lobo de mar, un lobo de río y un caimán. Entre las aves hay también algunas vinculadas con el medio marino, como el pingüino (llamado en el cuadro pájaro niño).

Pajaro comepeces

La representación del pingüino, con algunas de sus características. Aquí aparece el nombre antiguo: “Pajaro niño”.

En las viñetas que enmarcan el contenido encontramos representados, entre las actividades que llevaban a cabo los pobladores originarios, a navegantes, pescadores y marineros.

Este magnífico y espectacular cuadro se encuentra en el Museo Nacional de Ciencias Naturales del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) de España. Daniela Bleichmar concluye que esta obra artística “puede considerarse tanto una pintura que documenta a través de imágenes, como un cajón que transporta datos a Europa sobre el Virreinato del Perú y, también un gran libro ilustrado que asienta un conocimiento útil para sus lectores” (Franke 2017). Para la Historia y el Patrimonio Naval y Marítimo es una fuente documental e iconográfica de incalculable valor.

Más información

AGUIRRE ENRÍQUEZ, Emiliano. Enciclopedia y museo mural del Perú en el siglo XVIIIRevista de la Real Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales, 2007, 101, 2, p. 389-398.

DEL PINO, Fermín (ed.). El Quadro de historia del Perú (1799): un texto ilustrado del Museo Nacional de Ciencias Naturales (Madrid). Universidad Nacional Agraria La Molina, 2014.

FRANKE, Irma. Aves en el Quadro del Perú (1799). Paralelo entre Lequanda y Martínez Compañón. Blog Aves, Ecología y Medio Ambiente. 2017.

PERALTA RUIZ, Víctor. El virreinato peruano y los textos de José Ignacio de Lecuanda en una pintura ilustrada de 1799. Fronteras de la Historia. 2013, 18, p. 45-68.

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La literatura sobre los viajes a Tierra Santa es relativamente frecuente, pero no las obras que incluyen dibujos de las ciudades que se visitaban en el periplo. Un canónigo de Maguncia, Bernardo de Breidenbach, publicó en 1486 un relato que iba acompañado de magníficas ilustraciones de algunos de los puertos y urbes costeras que se hallaban en el camino. Precisamente por ello le dedicamos una entrada y comentamos varios de los dibujos y detalles vinculados con la Historia Naval y Marítima. Breidenbach recorrió Palestina, Arabia, Sinaí y Egipto. Su largo viaje hasta llegar a Tierra Santa duró desde abril de 1483 a enero de 1484.

Parte de la carta náutica de Joan Martines que recoge la cuenca mediterránea. Fuente: BNE

Las ilustraciones de puertos y ciudades costeras

Contiene grabados xilográficos intercalados en el texto y a página completa. Hay grandes vistas geográficas de importantes ciudades portuarias (Venecia, Parenzo, Corfú, Modón, Candía, Rodas y Jerusalén). La ilustración de mayor tamaño se imprimió con cuatro bloques de madera y muestran una vista panorámica de Venecia, tomada desde el sur.

Galera Venecia

Venecia. Detalle de góndolas y de dos galeras con la tienda montada y los remos afrenillados

El ilustrador

Conocemos el nombre del ilustrador, el artista Erhard Reuwich, porque aparece en la introducción de la primera edición y del que también sabemos que acompañó al canónigo en su viaje. La obra destaca por el virtuosismo que logró con sus dibujos, a los que dotó de un notable realismo.

Corfu. Detalle

Nave en aguas de Corfú (oeste de la actual Grecia). Una embarcación de navegación costera con árbol y vela latina. A popa tiene un espacio para pasajeros, con una escala abatible para embarcar y desembarcar. En la playa se pueden apreciar dos esquifes

Parece que en cada tramo del viaje adquirió obras de arte representativas, que posteriormente utilizó para realizar las ilustraciones. Así, por ejemplo, la ciudad de los canales, de Reuwich, puede considerarse una obra documental sobe la historia arquitectónica veneciana (se cree que utilizó varios trabajos de J. Bellini para inspirarse).

Candia. Transporte de troncos

Detalle de la ciudad de Candía (en Creta, Grecia). Dos esquifes ante la costa

Una magnífica carraca

Una de las joyas de este texto es una gran embarcación comercial denominada carraca, que está representada de popa, por lo cual no podemos apreciar el castillete de proa, ni el trinquete. En el centro había un gran palo enterizo (o tiple), del cual se envergaba el papahígo (o gran vela), en cuyo grátil (más tarde denominado pujamen), se podía unir una boneta o dos, como aparecen en el dibujo. Esta disposición permitía aumentar o disminuir el paño según la fuerza del viento. Es muy visible el castillete de popa, con el mesana portando una vela latina. El timón es de codaste (o a la navaresca). Además, podemos distinguir un esquife que se aleja de la carraca.

Buque en Modon

Una carraca en la ciudad de Modón (hoy Methoni, situada en el Peloponeso, actual Grecia)

El puerto de Rodas

Aunque todas las ilustraciones son de gran interés, en la que se dibuja la isla de Rodas (situada en Asia Menor, actualmente forma parte de Grecia), encontramos una serie de peculiaridades vinculadas con el mundo naval que son dignas de analizar. Por ejemplo, en la imagen inferior se puede ver el casco de una embarcación con dos planchas de agua a cada banda, en las cuales se colocaban los carpinteros y calafates que están reparando las tracas y calafateando las costuras de éstas. También se aprecia a la izquierda un molino de viento sobre el muelle.

detalle Rodas embreando C

Detalle del molino y del embreado de una embarcación en el puerto de Rodas

Alejándonos un poco más (imagen inferior), a la derecha, aparece un pontón de draga, con la rueda movida con el peso de los hombres que suben por ella, y que sirve para manejar la cuchara que recoge el fango del fondo.

Detalle Rodas. barco

Rodas. Otra visión de la imagen anterior, en la que se puede ver un pontón para dragar el puerto

También encontramos una galera de peregrinos, muy similar a la que el autor empleó para hacer su viaje. Ésta lleva la carroza cubierta a popa, sigue el mesana latino y luego un corral para llevar las dietas vivas (ave y ganado) para los enfermos. Aparece el árbol maestre, con su entena y vela latina. Los remos están afrenillados. Falta el árbol del trinquete, posiblemente oculto por la doblez de la hoja.

Galera Rodas

Rodas. Galera veneciana de peregrinos

El éxito de la obra

Salieron publicadas varias versiones en latín, alemán, flamenco, francés y español desde 1486 hasta 1498. En España fue traducida por el aragonés Martín Martínez de Ampiés e impresa en 1498 en Zaragoza por Pablo Hurus, que tuvo mucha aceptación. Dado el éxito que alcanzó no es extraño encontrar ejemplares en las bibliotecas nobiliarias, tales como las del tercer duque de Medina Sidonia, el marqués de Astorga y el del Cenete, o de literatos (como Hernando Colón y Fernando de Rojas), religiosos y otros eruditos.

En síntesis, una magnífica obra ilustrada con algunas de las ciudades costeras en las que arribó Bernardo de Breidenbach en su largo viaje por el Mare Nostrum, un importante patrimonio documental que nos deja interesantes datos sobre los puertos y las embarcaciones que los transitaban en los albores del Renacimiento.

Nota: Las imágenes que aquí aparecen en color son de la impresión alemana de la obra, las otras son del ejemplar en español de la Biblioteca Nacional de España.

Más información

DAVIES, H. & LEIGHTON, J.J. Bernhard von Breydenbach and his journey to the Holy Land 1483-4: a bibliography. 1911. Descripción comentada y traducida de la obra.

TENA, P. Miradas jerusalemitanas. Imagen de Tierra Santa en un incunable españolEspéculo: Revista de Estudios Literarios, 2005, 31, p. 71.

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A lo largo de la historia ha habido gobernantes que a la faceta guerrera y política han sumado la de su apoyo a la cultura y a las artes. Esta característica se puede hallar entre reyes, emperadores, kanes, zares, sultanes, faraones y todo tipo de grandes señores de cualquier época. También estaban los que, además, ellos mismos eran destacados humanistas.

Provincia de Guangdong (Cantón) en el sur de China. Mapa del Nouvel atlas de la Chine, de la Tartarie Chinoise et du Thibet (1737). Biblioteca del Congreso de Washington

Un buen ejemplo lo podemos encontrar dentro de la dinastía china Qing, originaria de Manchuria, en un emperador que reinó durante 60 años, llamado Qianlong (1736-1795). Llegó al poder en un momento particularmente fascinante de la historia de China, ya que era una de las naciones más ricas y pobladas del mundo.

El emperador Quianlong a caballo (1757). Museo del Palacio de Beijing

A pesar de los buenos momentos, existían problemas internos como consecuencia de las batallas por conquistar nuevos territorios como Tibet, Vietnam, Mongolia o Turquestán, y también rebeliones de minorías étnicas. Esto supuso que los reyes chinos se volcaran en sus guerras internas, de ellas algunas tuvieron lugar en el mar y quedaron inmortalizadas en dibujos y grabados. Entre las obras hemos hallado varias en las que las flotas navales son las protagonistas, ya que el medio marino se utilizaba para el transporte, así como en las campañas de conquista y represión emprendidas.

Un emperador artista

Qianlong se dedicó por un lado a preservar y fomentar sus tradiciones guerreras-cazadoras manchúes, a la vez que adoptaba los principios de Confucio sobre el liderazgo político y cultural. Había estudiado pintura, le gustaba dibujar y practicar la caligrafía. Fue también un apasionado poeta y ensayista.

Caligrafía china del s. XVIII

Supo combinar su pasión por coleccionar arte con el papel de preservador y restaurador del patrimonio cultural chino. No tuvo inconveniente en incluir en su colección piezas de otras culturas, tanto de sus vecinos asiáticos (Japón e India) como de la lejana Europa. En este último empeño un jesuita italiano, Giuseppe Castiglione, ejerció una gran influencia. Y precisamente en este punto podemos situar la colección de grabados en cobre que el emperador chino encargó en Francia, para dejar constancia de sus éxitos en la guerra.

Los grabados en cobre

Son una serie realizada a partir de placas de cobre, que datan de la segunda mitad del siglo XVIII encargados por Quianlong, y que representan sus campañas militares en las provincias interiores de China y a lo largo de las fronteras del país. El encargo tuvo como destino París, que en esa época era hogar de algunos de los mejores artesanos europeos que trabajaban en esta técnica. Los primeros 16 grabados se hicieron en Europa, pero posteriormente los aprendices chinos de los jesuitas produjeron series de grabados en Pekín, que difieren notablemente en estilo y elaboración de los de la serie de París.

Cruce del océano y regreso triunfal

Como muestra para los grabadores franceses se usaron una serie de pinturas realizadas por artistas misioneros europeos, empleados entonces en la corte de Pekín (los jesuitas Giuseppe Castiglione, Jean-Denis Attiret e Ignatius Sichelbarth y el agustino italiano Jean-Damascène Sallusti).

Las imágenes que aparecen en esta entrada son de las 12 primeras encargadas en París, que representan la campaña contra Taiwán de 1787 a 1788, en la que las tropas chinas lideradas por el general Fukang’an vencieron la insurrección armada.

Captura de Zhuang Datian con vida

Las naves chinas

Debido al interés que tienen estas naves, hemos realizado ampliaciones de algunas de ellas para que se puedan apreciar más detenidamente los detalles.

detalle Fangliao

Batalla en Fangliao. Junco chino de dos palos, con guerreros en la cubierta, echando a pique a una embarcación enemiga.

Podemos apreciar juncos y sampanes chinos en plena batalla naval.

detalle cruce oecano

Juncos chinos de dos palos vistos por la amura de estribor, con soldados en la cubierta.

Estos grabados, que inicialmente fueron encargados para glorificar las batallas del emperador, hoy son testimonio de una época de esplendor del imperio chino, nos permiten apreciar detalles de las embarcaciones utilizadas y también sirven para deleitarse con estas obras de arte, que conjugan técnicas orientales y europeas en placas de cobre.

detalle captura vivo

Un sampán a cuatro remos por banda cargado de soldados. En la popa un soldado maneja un mosquete o fusil, otros llevan lanzas y al que va de proel se le aprecia una aljaba con flechas.

Más información

Los grabados son un conjunto de 64 piezas que forman parte de la colección del Departamento de Asia Oriental de la Biblioteca Estatal de Berlín.

Exposición de piezas de la época de Qianlong en Atenas (2018-19).

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Hay muchas historias del mundo, pero no es común y menos a fines de la Edad Media, hallar obras en las que las ilustraciones de temática naval tengan una presencia importante. Traemos esta semana una de ellas, que contiene impresionantes miniaturas, en las que aparecen unas embarcaciones utilizadas en la guerra en el mar, las cocas, comentadas por nuestros expertos en Historia de la construcción naval.

La embarcación representada es una coca hanseática que está haciendo la aguada del pozo representado en el dibujo. Dos hombres suben por la plancha, con una percha apoyada en sus hombros, un barril relleno de agua que va sujeto por dos estrobos.

Las cocas

Eran una embarcaciones usadas en época medieval que arbolaban tres palos. Uno era el trinquete con vela redonda, otro el mayor con una gran vela redonda que daba impulso a la nave, con una cofa en el extremo y el último un mesana con una pequeña vela latina. Usadas habitualmente para el transporte comercial, también se utilizaban en el traslado de tropas y los enfrentamientos navales a fines de la Edad Media.

La coca de Mataró. Modelo que se ha reproducido en muchas ocasiones por modelista navales y aficionados. Su fabricación se estima sobre 1450 y tiene detalles notables que dan una idea muy acertada de cómo era la construcción de ese tipo de barco en aquel momento

La obra

Esta es la edición del siglo XV de un texto mucho más antiguo, llamado Trésor de sapience (Tesoro de Sabiduría), que recoge la historia de la Humanidad desde su creación hasta el siglo I d.C.

desembarco y batalla con slavajes

Dos cocas de guerra desembarcando tropas por la plancha. En la popa de la embarcación en primer plano se puede ver el timón de codaste (de roa o a la bayonesa). Sobre el casco son visibles las cintas, fila o traca de tablones más gruesos y fuertes que los restantes del forro y que refuerzan el casco.

Es un excelente ejemplo de los libros seculares que encargaban los grandes mecenas del momento. Destacan seis miniaturas significativas, que separan los capítulos, de estilos variados y que son muy imaginativas.

desembarco y batalla

Al fondo, varias cocas de guerra desembarcando tropas por la plancha. En la cofa (o gavia), que corona el palo, pueden verse lanzas y hierros que se lanzaban contra el enemigo

Se ocupa tanto de la historia sagrada como de la secular. De esta última, por ejemplo, trata la historia de Tebas, Troya o Britania; la de Roma desde Rómulo y Remo (en la imagen inferior) hasta la derrota de los galos y los emperadores romanos hasta Adriano; los reyes italianos después de Eneas, así como de Alejandro Magno y los gobernantes posteriores.

Romulo y remo

La imagen representa a la ciudad de Roma, primero con el nacimiento de los gemelos  Rómulo y Remo, y posteriormente cuando éstos son amamantados por la loba, a la orilla del agua

Los copistas e ilustradores

Parece que fue iluminado por Loyset Liédet y Willem Vrelant y acabado en Brujas entre 1470 y 1480. La obra está ejecutada en letra bastarda de Borgoña y escrita por diferentes autores.

Embarcando

Abordaje de una coca de guerra por la plancha que tiene dada a tierra. En la embarcación son de destacar el timón a la bayonesa y las cintas que refuerzan el casco.

En síntesis, una obra anónima, bellamente ilustrada en los albores del Renacimiento, encargada por un noble, al más puro estilo de la época, que recoge entre sus imágenes una embarcaciones medievales, las cocas. Una joya desconocida, pero digna de admirar.

Este volumen forma parte de la colección del Museo de Arte Walters (EE.UU).

Más información

ABULAFIA, David. El gran mar. Una historia humana del Mediterráneo. Barcelona: Edit. Crítica, 2013.

NÁJERA, F. La navegación y el comercio marítimo en la Europa medieval. 2012.

VILLAIN-GANDOSSI, C. Le navire médiéval à travers les miniatures. Paris: Centre National de la Recherche Scientifique, 1985.

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Este impresionante atlas del siglo XVI pertenece a la escuela de Dieppe, un centro de formación renacentista francés que se caracterizó por su magnífica decoración en los márgenes de las cartas, llenas de color y porque en el interior de ellas incluye también escenas de la época. Es muy desconocido, a pesar de que es de gran utilidad para saber los conocimientos geográficos del momento.

Navio iii

Una embarcación manca dibujada en las aguas del O. Atlántico. Atlas Vallard

Los contenidos

Al comienzo de la obra trata el ciclo solar y añade un calendario. La parte cartográfica propiamente dicha se compone de 15 portulanos sobre pergamino, en los que el sur se halla en la parte superior, como ocurre muy frecuentemente con la cartografía medieval, especialmente en la tradición musulmana.

Africa orient sur Vallard

Carta de África oriental.  Está orientado al sur. Atlas Vallard.

Las tres primeras cartas recogen una parte de la costa de Asia y posiblemente de lo que hoy es Oceanía. Las siguientes representan territorios africanos, americanos y europeos.

Hiapania - Vallard

La Península Ibérica. Originariamente esta imagen aparece girada 180º (orientada al sur), pero la hemos vuelto para que se pueda apreciar mejor. Si se observa detenidamente, las figuras están cabeza abajo por la orientación original.

Por supuesto, en este atlas están cartografiados algunos mares, como el Océano Atlántico, el Adriático o el Mar Egeo.

O Atlántico

Carta del Océano Atlántico

La nomenclatura aparece en letras minúsculas, con tinta de colores negro y rojo, y en dorado para las áreas geográficas.

escena 2 Java Vallard

Carta de Java. Detalle de la escena. Atlas Vallard.

La autoría

Se suele atribuir al navegante y cartógrafo francés N. Vallard (que lo firmó en 1547). A pesar de que es de la escuela franca, tiene un fuerte componente luso, y ésto puede ser porque su autor se inspiró en cartografía procedente de este reino.

Portada Atlas Vallard

Portada del atlas, en la que aparece el nombre de Nicolás Vallard bajo la esfera armilar

Peculiaridades e innovaciones

Un rasgo muy destacable de esta obra es que parece que muestra una parte de la costa de Australia más de 200 años antes de que algunos marinos peninsulares y Cook llegaran al continente austral. En la escuela de Dieppe se representaba a menudo este territorio, entonces desconocido, pero del que posiblemente tenían noticias por viajes previos, crónicas indígenas o textos antiguos.

Insulindia

Parte sur del este del continente asiático (Indias orientales y “la Java”). Se puede apreciar en la parte inferior la costa que algunos autores atribuyen a Australia. La carta se ha girado 180º para que se pueda apreciar bien el territorio cartografiado. Atlas Vallard.

También en él encontramos una de las primeras representaciones del territorio canadiense, de sus habitantes, de su fauna y flora.

Canda Vallard

Detalle de la carta de América del Norte. Escena del Atlas Vallard

Variaciones

Las cartas numeradas como 14 (Mar Adriático) y 15 (Mar Egeo) parecen ser obra de otro autor, ya que cambia la técnica cartográfica y estilo artístico. Hay variaciones muy visibles, como en la del Mar Egeo, en la que la orientación no es al sur, sino al este.

Mar Egeo Vallard

Detalle del Mar Egeo. La carta está orientada al este. Atlas Vallard.

Aparte del carácter técnico, lo más destacable son sus escenas de la vida cotidiana de los habitantes de los lugares cartografiados, tanto las que aparecen en las cartas como las que incluye en los márgenes. Sin que sean demasiado realistas, ya que tienen cierto carácter bucólico y fantástico (por ejemplo, la presencia del Preste Juan en África responde a un mito medieval), son de una gran belleza y estética.

Preste Juan

El supuesto reino del Preste Juan en África. Escena del Atlas Vallard

Otro aspecto muy visible son las magníficas rosas náuticas (numerosas en cada carta, con las habituales 32 líneas de rumbo en negro, rojo y verde para las direcciones principales), las embarcaciones y los monstruos marinos que aparecen dibujados.

Carta de Java. Detalle. Atlas Vallard

Hay varias copias de este atlas, una en la Universidad de Berkeley (de la que hemos tomado estás imágenes, agradeciendo la cortesía) y otra en la colección Huntington (California, EE.UU.), de la que la editorial Moleiro ha hecho un facsímil. 

En síntesis, el desconocido atlas Vallard suma al interés como fuente y como documento básico para entender las geografía más avanzada de la época, las escenas dibujadas, tanto dentro como en el margen de las cartas, además de su increíble belleza.

Más información

HERVÉ, R.  Découverte fortuite de l’Australie et de la Nouvelle-Zélande par des navigateurs portugais et espagnols entre 1521 et 1528. Paris: Bibliothèque Nationale, 1982.

 

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