La primera ciudad marítima de América: Áspero

Las investigaciones arqueológicas nos suelen asombrar. Grandes ciudades, impresionantes templos o esculturas grandiosas nos acercan a otras épocas y lugares. Pero hay veces que estos descubrimientos hacen, además, temblar los pilares de la Ciencia y de lo que hasta ahora sabíamos de la evolución de la cultura y de la civilización. El que vamos a ver aquí es uno de esos casos (otros son el de Gobekli Tepe o las pirámides chinas). Perú, la cuna de las mil culturas, la zona del mundo donde se están descubriendo los más insospechados pueblos, es el lugar en el que se desarrolló esta civilización, cuyo centro neurálgico fue Caral, hace unos 5000 años. En concreto en un lugar entre la costa del Pacífico y las montañas andinas.

El ADN de la identidad mediterránea

El Mare Nostrum ha sido desde el inicio de los tiempos una de las encrucijadas más importantes en la Historia. Unas veces actuó como una barrera y otras como un puente entre tres continentes, habitados por múltiples y también diversos grupos humanos. Se habla con frecuencia de identidad marítima, de lengua franca, de cultura marinera, se buscan antecedentes comunes en los diversos idiomas que se hablan en las naciones que lo rodean, pero sólo evidencias científicas pueden mostrar un nexo común claro.

Así no es difícil entender que en la actualidad cada país tenga en el ADN de sus ciudadanos la historia de lo que en tiempos pasados acaeció, pero con una leve diferencia, ésta no la han escrito otros, viene con nosotros en los genes y es la que hemos heredado de nuestros antecesores, en una cadena que nos puede llevar a los primeros homínidos.

Petra, tan lejos y tan cerca del agua

Hay ciudades inmortales, de todas ellas algunas se han mantenido como asentamientos humanos (Roma, Jerusalem, Constantinopla), pero otras han desaparecido. Entre esta últimas, favorecidas por la leyenda y el misticismo, hay una cuya fachada es muy conocida, mucho más que su emplazamiento real o sus orígenes. Sólo su nombre evoca un pasado milenario, Petra.

Sin embargo, era difícil que una ciudad en medio del desierto jordano tuviera alguna relación con la historia marítima. Pero descubrimientos de hace pocos años y estudios recientes están mostrando que sus habitantes tenían fuertes vínculos con el agua y con sus recursos.

Ora Marítima: la primera descripción de las costas de Iberia

Hay un grupo de autores grecolatinos, muy estudiados por los investigadores, pero que apenas son conocidos por el gran público. Entre ellos hay algunos cuyas obras tiene una importante vinculación con la historia naval y marítima. Un buen ejemplo es Avieno (S. IV a. C,.), que fue el primero que escribió sobre la Península Ibérica, la Hispania romana, poniendo especial atención en sus costas. De esta obra, titulada Ora Marítima, sólo se conservan fragmentos y ha tenido varias ediciones, en distintos idiomas, a lo largo del tiempo. Está escrita en verso y dedicada a su amigo Probo. La descripción geográfica de las costas europeas va desde Britannia hasta el Ponto Euxino (Mar Negro). Parece que el documento fue resultado del periplo que el propio Avieno llevó a cabo, aunque hay trazas claras de que usó relatos de viajes anteriores. Es como un derrotero, con carácter literario, de hace ya más de trece siglos.

Naves romanas en los mosaicos del puerto de Ostia

La tierra de origen del gran imperio romano, la península itálica, y más en concreto su enorme capital, Roma, a pesar de su fertilidad, se vio obligada a importar grano de las provincias ultramarinas y vino de las islas Cícladas y de la Bética.

Todo este comercio llegaba en barco a las tierras itálicas inicialmente a través de dos grandes puertos: Ostia y Puteoli. El puerto de Roma fue el de Ostia, mientras que el segundo daba servicio a la zona de la actual Nápoles.

Pero Ostia era un puerto fluvial, nacido en la desembocadura del Tíber (de hecho su nombre deriva del latín ostium, puerta) para abastecer a la todopoderosa ciudad de Roma.

En Ostia los emperadores romanos levantaron grandes infraestructuras, y una de las más importantes era la del puerto. En ella estaba el Foro de las Corporaciones, a espaldas del Teatro, constituido originalmente por una estructura simple: una enorme plaza de la que ha quedado bien conservado el pavimento hecho con mosaicos, con una pared externa y un pasillo cubierto.

Ahmose, un capitán para la flota de los faraones

Gracias a las excavaciones y a las transcripciones que nos llegan, podemos ir conociendo un poco mas de esa antigua civilización, que posiblemente fuera una de las mayores de la historia, la del Antiguo Egipto. Ya hemos visto en varias entradas algunos aspectos vinculados con el tema naval y marítimo en esta época (los barcos encontrados en la tumba de Keops y también en la de Tutankamon, el inframundo marítimo, Alejandría y otros puertos como Berenice o Wadi al-Jarf). Esta semana nos dedicamos a descubrir la vida del capitán de un barco de la flota real.