Una sofisticada técnica náutica: las guaras

Desde el estrecho de Panamá hasta el cabo de Hornos se extiende un amplio territorio costero bañado por el más grande de todos los océanos, el Pacífico. Su enorme extensión abarca paisajes muy diversos y climas muy diferentes. Esta variedad dio como resultado distintas embarcaciones, realizadas con diversos materiales y de formas múltiples, para obtener el mayor beneficio en el uso de los recursos de su entorno. De esta manera, se construyeron balsas, flotadores y canoas con características propias

Las balsas de madera eran utilizadas en las zonas tropicales, donde los árboles crecían rápidamente. Existían balsas de distintos tamaños y con usos diversos. Fueron cambiando con el paso del tiempo, por ejemplo, inicialmente no contaban con velas, pero se les acabaron añadiendo, igual que una pequeña caseta a modo de refugio.

Balsa de madera utilizada como vivienda. Fuente: Monleón (1892). Fuente

En la costa septentrional del Pacífico sudamericano se desarrolló una de las tecnicas náuticas autóctonas más complejas y originales del continente. Ocurrió en las embarcaciones construidas con grandes troncos (mayoritariamente con Ochroma sp., conocida como «palo de balsa»), por lo que se conocen genéricamente como «balsas».

Las balsas

Aunque a primera vista pueden parecer demasiado endebles para la navegación de altura, se utilizaban para transportar tanto personas como cargas de gran tonelaje hasta fechas bastante recientes. Por lo tanto, presentaban una enorme flotabilidad y gran capacidad de carga. Contaban con un sistema de velas (cuadras o latinas, según la necesidad) y de «guaras».

Representación de una de estas balsas, que incluye una pequeña caseta. Fuente: Rosales, 2022

Las guaras

Los guaras (o guares) eran unas tablas que se introducían verticalmente en el agua a modo de orza. Formaban parte de un sistema móvil que permitía retraerlas (subirlas a la superficie) cuando entraban en los ríos, para no tocar el fondo. Existen evidencias del uso de balsas desde el año 200 a. C. en la costa de Ecuador y se sabe que habían llegado al norte de Perú en el siglo IX, como lo confirman algunos de los objetos de las culturas chimú y lambayeque.

Estas guaras a veces se llamaban también tablones o timones (centerboard en inglés), aunque ninguna de esas denominaciones reflejaba exactamente su función.

Dibujo que muestra la posición y profundidad de las guaras. Fuente

Dewan (2008) calculó las medidas de las guaras de una balsa de 11 m. Para que fueran eficaces debían tener una profundidad de 2 m y una anchura de 0,5 m.  

El dominio de las balsas a través de «guaras» permitió a los «marinos aborígenes orzar (girar) y bordear (navegar contra el viento), lo que prueba, sin lugar a dudas, que estos antiguos habitantes podían ir donde ellos deseaban en el Pacífico» (Alcina, 1987).

Las guaras en el diseño de las balsas

Uno de los últimos navegantes que llevaron estas balsas, Agustín Pazos Querebalú, relataba que cuando amarraban las nuevas balsas dejaban una ranura para que entrasen los tablones. Se ponían seis, dos en la proa, dos en el centro y dos en la popa. Mencionó que en la popa usaban también dos remos más pequeños que eran propiamente espadillas. Igualmente afirmaba que eran muy resistentes, y que no se rompían porque eran “faiques” (árbol cuyo nombre científico es Acacia macracantha), que duraban muchos años. 

Faique. Fuente

Las guaras eran muy pesadas y se necesitaban varios hombres para su traslado.

Heyerdahl

Thor Heyerdahl (1914-2002), el famoso etnógrafo y explorador noruego, que se hizo célebre por haber liderado la expedición de la Kon-Tiki en 1947, navegando en una balsa de troncos desde Sudamérica hasta la Polinesia, narraba así su experiencia:

Representación de una balsa en la que se señalan, mediante flechas rojas, las guaras. Fuente: Alcina, 1987

«En este pequeño viaje de navegación… aprendimos mucho sobre la efectividad de las orzas de deriva actuando como quilla; algo que nadie ha entendido desde que los indios mismos abandonaron este olvidado deporte. Un día descubrimos el secreto de la siguiente manera: el viento era constante y el mar había calmado nuevamente, de manera que la Kon-Tiki había estado siguiendo un rumbo uniforme durante un par de días, sin necesidad de actuar en la espadilla, que estaba fija sobre sus amarras. Metimos el tablón recuperado en una hendidura de popa, y en un segundo la Kon-Tiki alteró su rumbo varios grados de oeste a noroeste, y siguió tranquilamente y sin variación en su nueva derrota. Si cobrábamos del tablón otra vez, la balsa volvía a su primitivo rumbo, pero si lo sacábamos a medias, la balsa hacía sólo la mitad de su giro. Con izar o arriar los tablones, podíamos efectuar cambios de rumbo y mantenerlo estable sin necesidad de tocar la espadilla».

Para acabar

Algunas culturas antiguas desarrollaron una serie de instrumentos muy innovadores. Formaban parte de su aportación global, aunque como ocurrió con las guaras, se han ido perdiendo y olvidando. Eran importantes avances que facilitaban la navegación y les permitían adentrarse en el océano sin miedo a perder el rumbo.

Este ingenioso sistema de gobierno, introducido hace muchos siglos, forma parte del Patrimonio Marítimo de la Humanidad y recuerda el extraordinario conocimiento náutico desarrollado por estos pueblos.

Más información

ALCINA, José, et al. Navegación precolombina: el caso del litoral pacífico ecuatorial: evidencias e hipótesis. Revista Española de Antropologia Americana, 1987, XVII, p. 35-73.

DEWAN, Leslie & HOSLER, Dorothy. Ancient maritime trade on balsa rafts: an engineering analysisJournal of Anthropological Research, 2008, 64, 1, p. 19-40.

EDWARDS, Clinton R. Aboriginal watercraft on the Pacific coast of South America. California University Press, 1965.

ESTRADA, Jenny. La balsa en la historia de la navegación ecuatoriana. Guayaquil: Instituto de Historia Marítima, 1988.

FONSECA, Oscar M. Historia antigua de Costa Rica: surgimiento y caracterización de la primera civilización costarricense. Universidad de Costa Rica, 1992.

GUZMÁN MOGROVEJO, Lourdes D. Intercambio prehispánico en el golfo de Guayaquil: 1490-1531. Tesis de Grado Universidad de Cuenca (Ecuador), 2017.

HEYERDAHL, Thor. La expedición de la “Kon –Tiki”. Versión española del general Armando Revoredo. Barcelona: Ed. Juventud, 1951.

JARAMILLO ARANGO, Antonio. La isla Puná y la navegación balsera en la delta del Guayas, siglos XVI-XVIIIIntus-legere: historia, 2023, 17, 1, p. 4.

MARCOS, Jorge G. Max Uhle y la arqueología del Ecuador: precursor. investigador y profesorINDIANA-Estudios Antropológicos sobre América Latina y el Caribe, 1998, 15, p. 197-215.

RODRÍGUEZ SALVATIERRA, Aída. Recuperación de la memoria marítima y naval del EcuadorBoletín Academia Nacional de Historia, 2024, 102, 212, p. 544–563.

ROSALES, Benjamín. Los últimos navegantes en balsas oceánicas: testimonio de un balseroInvestigatio, 2022, 18.

RUIZ ROMERO, Javier E. El uso de la vela para la navegación prehispánica frente a las costas peruanas y su trascendencia en el mundo andino. Arqueología y Sociedad, 2022, 36, p. 111-142.

ZEVALLOS, E. La gran navegación prehispánica en el Ecuador. Universidad de Guayaquil, 1985.

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