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Archive for the ‘– Publicaciones antiguas’ Category

En una época en la que cristianos y musulmanes luchaban a muerte por el dominio de Tierra Santa, un rey europeo decide invitar a su corte a un seguidor del Islam. Así comienza la historia de uno de los mapas medievales mas famosos.

El mapa del mundo realizado por Al-Idrisi y encargado por Roger II de Sicilia.

Esta representación del mundo conocido hasta el momento, en el que podemos apreciar que el hemisferio sur aparece al norte y viceversa, es considerada la mejor del mundo árabe en la época medieval. Forma parte de un libro enorme en el que se describen caminos, vías, ríos y mares, haciendo especial hincapié en el suministro de agua.

El rey

Roger II fue el primer soberano de Sicilia. Su padre, un noble normando que había conquistado la isla y obtenido el título de gran duque de Sicilia tras expulsar a los musulmanes, le transmitió su sangre vikinga y su tolerancia étnica y religiosa. Había tenido maestros griegos y árabes que lo iniciaron en el amor y respeto a la Ciencia.

Coronación de Roger II de Sicilia

Monarca protector de las ciencias y de las artes, quiso reunir en su corte a los sabios e intelectuales mejor preparados, siéndole indiferente sus creencias religiosas. Por este motivo no tuvo dudas para llamar a Al-Idrisi a su reino.

Una parte de África y otra de Asia con el Mar Rojo entre ambas. Tabula Rogeriana. Fuente: Universidad de Oxford

Por todo ello, Roger II fue un rey atípico, cuyas actitudes no siempre fueron bien interpretadas ni aceptadas.

Sicilia

Esta isla mediterránea es un reflejo perfecto de la evolución histórica del mar que la baña, de sus múltiples invasiones y pobladores, de las potentes culturas que allí se asentaron, de las guerras acaecidas y de la forma de pensar y de vivir de una zona del mundo muy antigua: la cuenca del Mediterráneo.

Sicilia en la Tabula Rogeriana. Fuente: Universidad de Oxford

Al-Idrisi

Sabio musulmán nacido en Ceuta en el siglo XII, miembro de una familia noble malagueña, estudió en Córdoba, la que en ese momento era uno de los centros de la cultura mundial.

Estatua levantada en honor de Al-Idrisi por sus paisanos ceuties

Desde muy joven había viajado por el Mediterráneo hasta llegar a Turquía. Conocía de primera mano ciertas rutas, que luego en Sicilia pudo leer y analizar en las obras clásicas que le precedieron.

Escandinavia. Tabula Rogeriana. Fuente: Universidad de Oxford

Cuando las revueltas internas en el califato pusieron difícil su vida en Al Andalus, decidió aceptar la invitación del rey de Sicilia, ya que allí se le garantizó que estaría a salvo.

Irlanda. Tabula Rogeriana. Fuente: Universidad de Oxford

El encargo real: levantar un mapa del mundo

En un tiempo en el que los caminos eran peligrosos y los mares oscuros y demoníacos, Roger II quiso representar en una sola imagen todo el orbe terrestre y marítimo.

Para ello, tras llamarlo a su corte, le proporcionó a Al-Idrisi las obras que necesitaba, así como un grupo de ayudantes. Hay textos en los que aparece que el propio rey participó en su elaboración.

El planisferio de plata

Se dice que, a la vez que se confeccionaba el libro, construyó un enorme mural de plata en el que iba cartografiando los lugares que le habían descrito o que había leído que existían.

Mar Báltico. Tabula Rogeriana. Fuente: Universidad de Oxford

El Atlas del mundo

Aparte de completar el planisferio era necesario acompañarlo de un texto y de mapas más pequeños, y así nació el Libro de Roger. Se llamó así en honor al rey, y la cartografía asociada a él se conoce como Tabula Rogeriana. Era una obra faraónica para ese tiempo, tal y como estaban los conocimientos cartográficos, terriblemente contagiados de leyendas, mitos y literatura “fantástica”.

Océano Índico. Tabula Rogeriana. Fuente: Universidad de Oxford

Al-Idrisi acometió así la dura tarea de describir de una manera mas sistemática el mundo habitable. Tardó mas de 15 años en llevarla a término. Sus fuentes clásicas parece que fueron la geografía del hispano Paulo Orosio (S. V) y la de Ptolomeo (S. II), el más grande de los geógrafos clásicos, cuya obra se había perdido en Europa, pero se conservó en el mundo musulmán gracias a una traducción al árabe. Aunque también preguntaron a viajeros, marinos y navegantes que llegaban a la isla siciliana, y contrastaron con todo tipo de fuentes disponibles, entre las que se encontraban libros escritos por sabios persas y armenios.

Hispania. Tabula Rogeriana. Fuente: Universidad de Oxford

La tierra se dividía en siete climas, que a la vez se componían cada uno en diez secciones. La descripción se va desarrollando de oeste a este, y en cada sección se explica de manera general la región, se incluye un listado de las ciudades principales y se enumeran las que se hallan por el camino, haciendo especial hincapié en las distancias existentes entre las poblaciones.

El Mar de las Tinieblas

La tabula se inicia en la primera sección del primer clima del principal meridiano que Ptolomeo había instaurado, que corresponde a las Islas Canarias. El texto comienza en el Atlántico, el llamado “Mar de las Tinieblas”, y de él se decía:

“En este mar hay dos islas llamadas las Islas Afortunadas… Nadie sabe si existe tierra habitable más allá de ellas”.

El continente americano estaba al otro lado del Océano, pero Europa seguiría ignorando su existencia durante varias centurias…

Epílogo

Aunque esta obra recoge errores y evidencia importantes carencias, en su época fue un auténtico logro, digno sólo de uno de los mejores cartógrafos.

El Mediterráneo Occidental y sus costas en el Libro de Roger, pero con el eje girado 180º. Fuente: Biblioteca Nacional de Francia.

Al-Idrisi rompió una tradición altomedieval en la que la cartografía era mas ilusión y fantasía que realidad y ciencia. En los mapas previos era fácil encontrar el Jardín del Edén y el paraíso junto a fabulosos monstruos (sirenas, tritones, dragones y bestias varias) que a menudo ocupaban las regiones inexploradas. En este mundo onírico, de repente, irrumpen unas representaciones coloridas que muestran un universo terrestre circular compuesto por tres continentes de semejante tamaño (Asia, África y Europa), separados por bandas estrechas de agua.

Deberían pasar casi cuatro siglos para alcanzar lo que había mas allá del tenebroso Océano Atlántico, pero la revolución empezaba a germinar y los portulanos estaban ya a punto de nacer como material de navegación. Una mirada rápida, por ejemplo, a cualquiera de las magníficas cartas del Libro del mar de Piri Reis, ya en la Edad Moderna, nos recordará a este atlas del mundo pionero confeccionado en el siglo XII por un sabio musulmán para la corte de un rey cristiano.

Mas información

CARNEY GIES, F.  Al-Idrisi y el libro de Roger. El legado andalusí, 2012, 47.

Nota: De este atlas medieval se conservan 10 copias. De ellas dos están depositadas en la Biblioteca Nacional de Francia y otra en la Bodleian Library de la Universidad de Oxford. Las imágenes de la Tabula Rogeriana que proceden de esta última han sido mejoradas para facilitar la lectura y apariencia de la entrada.

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Hace tiempo que llevamos utilizando las imágenes del repositorio digital de esta Biblioteca española, que es uno de los mejores del mundo, tanto por su impresionante colección como por el cuidado y la precisión que suelen mostrar a la hora de describir los recursos que contiene.

Islas Canarias. Finales del s. XVII. Más información

Islas Canarias. Finales del s. XVII. Más información

En este caso traemos la importante colección de cartas náuticas que pone a disposición de todos los interesados con tan sólo pulsar un botón.

Carta de la Bahía de Portmán

Carta de la Bahía de Portmán (Región de Murcia). S. XIX. Más información.

No nos cansamos de repetir que ésta es la dinámica necesaria para facilitar las investigaciones en materias tan poco tratadas como la Historia y el Patrimonio Naval. Se trata de tener claro que éste es un patrimonio que, según la Constitución, es de todos los españoles, y que se encuentra de libre disposición a nivel mundial para quienes estén interesados en él, ya sean investigadores o cualquier ciudadano que, por uno u otro motivo, quiera disfrutar de estos magníficos documentos.

Carta del siglo XVII

Carta de la costa oeste de la Península Ibérica. Siglo XVII. Detalle. Mas información.

Son casi 2000 cartas cuya cobertura temporal comienza en el siglo XVII y que cartografían todos los mares y océanos del mundo. Ademas, también levantan las costas e islas que bañan. La colección mas importante es la del siglo XVIII, que supera los mil documentos.

Bahía de Cáiz y Estrecho de Gibraltar. Inicios S. XVIII. Más información.

Bahía de Cádiz y Estrecho de Gibraltar. Inicios s. XVIII. Más información.

Pero no sólo ofrece cartografía náutica de producción española, ya que el fondo es muy rico en cartas inglesas, francesas y holandesas, y en menor medida portuguesas, suecas y rusas.

Es una impresionante colección que creemos que debe ser disfrutada por todos los amantes de este bello patrimonio, poco conocido y apenas utilizado, que contiene además una riqueza y variedad de datos inigualable para la época.

Acceda a la Colección de cartas náuticas de la Biblioteca Digital Hispánica

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En la Península, durante la Edad Media, dos grandes fuerzas luchaban por adueñarse del territorio: un Islam fuerte y ampliamente asentado y unos reinos cristianos mas pequeños, situados al norte. No era sólo una guerra de religión, también era una batalla por un espacio estratégico asimilado como propio por ambas culturas, y a menudo significaba la vida o la muerte.

El mar rodeando la tierra

El mar rodeando la tierra en una ilustración del Beato 1

Aunque todos sabemos quien venció, hay documentos que atestiguan el ambiente que en esos momentos se vivía y que dan fe de cómo se veía el mundo. Los conocidos como beatos, textos ilustrados que explican el apocalipsis descrito por San Juan, realizados durante la Edad Media, son una fuente de primera mano y un patrimonio mundial único que no siempre es conocido, ni valorado como tal.

Lamina completa sobre el mar

Lamina completa sobre el mar (Beato 1)

Esta semana vamos a analizar la visión del mundo marino ilustrándola con imágenes de dos ejemplares digitalizados de los textos de Beato de Liébana, los que dieron nombre a esta serie de documentos. Ambos están disponibles íntegros por cortesía de la Biblioteca Nacional de España.

Beato de Liébana

Beato vivió en el siglo VIII y fue presbítero del monasterio de San Martín de Turieno (que hoy conocemos como Santo Toribio de Liébana) en Santander (España). Era contemporáneo del gran Carlomagno. Aunque no existen muchos datos de su vida, tuvo que ser un personaje relevante en el resto de Europa porque autores como Alcuino de York lo citan en varias ocasiones. Beato es también uno de los escritores que incide en la presencia del apóstol Santiago en España, lo que tendría una enorme trascendencia a posteriori y abriría las puertas a la creación de la ruta jacobea.

Detalle de la primera lámina

Detalle de la primera lámina  (Beato 1)

Escribió, entre otras obras, un Comentario al Apocalipsis de San Juan que se hizo muy popular en su tiempo. Fue copiado e iluminado repetidamente, y en la actualidad las copias que han sobrevivido son un impactante conjunto de códices medievales de enorme valor histórico y artístico.

Las ilustraciones

Las miniaturas que acompañan al texto son una de las más extraordinarias manifestaciones del arte occidental medieval, que sentaron las bases del arte románico.

Una de las primeras ilustraciones en las que aparece el mar. Beato de los reyes..

Una de las primeras ilustraciones en las que aparece el agua (Beato 1)

Las ilustraciones muestran momentos caprichosamente compuestos por los artistas de la época, e incluyen temas que no siempre aparecen en el texto y con los que a menudo cuesta encontrar la vinculación.

Es posible que pasados los siglos nos cueste entenderlo, pero las imágenes se utilizaron a lo largo de toda la Edad Media para adoctrinar sobre una religión cuyos textos no podían ser entendidos por la mayoría de los fieles porque no sabían leer. En este concepto “pedagógico” entran también las imponentes vidrieras de las catedrales, las esculturas de los templos y la mayor parte de las manifestaciones artísticas religiosas.

Varios animales, entre ellos lo que podría ser una rana

Varios animales, entre ellos lo que podría ser una rana (Beato 2)

El expresionismo de las ilustraciones de los beatos se atribuye a la sinergia de influencias artísticas muy variadas del mundo tardorromano y bizantino, visigótico, carolingio, musulmán, especialmente de Al-Andalus, persas y coptos. La raíz está sin duda en el primitivo arte hispano, que se enriqueció con una serie de elementos europeos, asiáticos y norteafricanos que han convertido a los beatos en una muestra sin igual en el resto del mundo occidental.

Fuego y agua. Códice 2

Fuego y agua (Beato 2)

Aparecen escenas de monstruos, personas y ángeles del fin del mundo, con una perspectiva bidimensional que los aleja de la visión real, pero con un expresionismo que resulta tan magnético como dramático.

Los animales y monstruos se confunden. Las figuras se colocan de manera escalonada, resaltando los ojos y manos para intensificar la tensión espiritual. Los fondos son a menudo de gran intensidad cromática y se dividen en varias fajas de diferentes colores que suele representar diferentes espacios como cielo, tierra y mar.

Detalle peces

Detalle de los peces (Beato 1)

“Este arte asocia familiaridad y distancia: parece ir en busca y encontrar la Eternidad, inmediata, sin perder un ápice de su trascendencia inaccesible y misteriosa” (Todolibroantiguo).

El mar medieval

En la Edad Media el mar siempre fue mirado con respeto y casi con temor reverencial. Realidad y superstición andaban a la par. Era un mundo desconocido, enorme e infranqueable, que a menudo se asimilaba con aspectos negativos, lúgubres y temibles. Traía la riqueza a través de la pesca y del comercio, pero también suponía la llegada de los odiados piratas y los horribles naufragios que truncaban vidas y fortunas.

ámgel

Ángel actuando sobre el agua (Beato 2)

No era extraño que un hombre medieval que no había visto el mar sintiera pánico, y viera en él un mundo peligroso de criaturas desconocidas, donde el abismo y el infierno se hallaban cerca. Las ilustraciones de los beatos trasmiten ese concepto perfectamente.

Ilustración sobre el arca de Noé sin que aparezca ninguna nave.

Ilustración sobre el arca de Noé sin que aparezca ninguna nave.

En el medievo el mundo parecía estar formado por varios niveles, en cada uno de los cuales se refleja y se contiene el universo. Cada microcosmos se convierte así en la imagen del macrocosmos, y como si se dispusiera de espejos, las mismas imágenes se reflejan entre sí hasta el infinito. En este universo onírico el mar contiene idénticos seres que en la tierra, pero adaptados al medio: así podemos hallar elefantes, leones o caballos.

Los treas nvieles

Los tres niveles

Todo ellos sin olvidar las criaturas propiamente acuáticas como sirenas, tritones o diablos de mar. Estos seres marinos apenas si aparecen en la iconografía de los beatos, aunque sí son objeto de estudio en obras como los bestiarios.

En síntesis, todo un mundo de fantasía en el que el mar representa a menudo temores ocultos, y en el que lo onírico y lo real se mezclan de manera característica, ofreciendo imágenes y documentos únicos.

Más información

Beato de Liébana: códice de Fernando I y Dña. Sancha (Beato 1)

Beati in Apocalipsin libri duodecim (Beato 2)

La familia de los Beatos

Más sobre los beatos

MOLINA, Ángel Luis. Los viajes por mar en la Edad Media. Cuadernos de Turismo, 2000, 5, p. 113-122.

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Cristobal Colón escribió en 1493 una carta en la que anunciaba sus descubrimientos. Fue publicada por primera vez un año después de su llegada a América, con objeto de poder obtener apoyo político y financiero para el siguiente viaje.

La primera hoja

La primera hoja de la carta que se publicó en 1493

La que traemos aquí es una edición latina de la carta manuscrita de 1493. Las imágenes que contiene, incorporadas por el editor para aumentar su valor estético, deben ser de las primeras representaciones del Nuevo Mundo. Una de ellas, la primera, dibuja a Colón llegando a una costa y estableciendo contacto con las poblaciones indígenas. En la parte superior están grabadas las palabras “Insula Hyspana” (isla española).

Amplicación d ela primera imagen, donde aparece Colón llegando a tierras americanas

Ampliación de la primera imagen, donde aparece Colón llegando a tierras americanas

Hay publicadas varias versiones diferentes de esta epístola en castellano, latín e inglés entre otros, que ayudaron a difundir su viaje en toda Europa. Es probable que ésta se publicara en Basilea (Suiza) y es la única carta impresa que lleva ilustraciones. Se conserva en la Biblioteca John Carter Brown de Estados Unidos de América.

Galera penisular

Primera ilustración. En la parte superior se reproduce el encuentro entre las naves de Colón y los indígenas americanos y en la inferior se ha incluido una galera

Los buques que aparecen en la carta

De las cuatro imágenes que tiene el texto, aquí sólo reproducimos 3, que son las vinculadas con la temática naval. En ellas se pueden apreciar distintas naves, entre las que se encuentran una galera y dos carracas, una pequeña y otra grande para viajes oceánicos. Ofrecemos una breve descripción de las embarcaciones que aparecen ilustrando el texto.

La galera

Es una galera de comercio veneciana de finales del siglo XV dedicada a la conducción de peregrinos a Tierra Santa. La xilografía es muy parecida a la que aparece en el “Viaje de la Tierra Sancta” de Martín Dampies (Zaragoza: Paulo Hurus, 1498). La galera boga a tercerol y lleva las dietas vivas (ganado) en el centro de la cubierta. No tiene nada que ver con las galeras de guerra. Lleva un solo árbol con vela latina.

Galera de cerca

Detalle de la galera

La carraca pequeña

Es una nao o, más bien, una carraca pequeña. Lleva dos castillos, uno en proa y otro en popa. En el de proa arbola un palo de trinquete con una vela cuadra o redonda. En el centro aparece el gran árbol mayor con otra vela cuadra. En lo alto del palo hay una gavia o cofa que servía para lanzar desde allí armas arrojadizas al enemigo. En el castillo de popa hay un árbol de mesana con una vela latina.

Nao

Nao o pequeña carraca

A pesar de que las velas están portando, la embarcación aparece fondeada, pues del escobén de la diestra o estribor sale un cable o gúmena. En ambos castillos hay un esbozo de las jaretas de madera que defendían a la embarcación del abordaje enemigo.

La gran carraca

La oceánica navis que aparece en la ilustración es una gran carraca navegando en popa. Se aprecia muy bien el gran palo maestro con su vela cuadra. En el castillo de popa, el palo de mesana porta una entena con una vela latina. No se aprecia ni el castillo de proa ni el palo de trinquete, ocultos por el gran papahígo o vela mayor.

Oceano

Carraca oceánica

En el castillo de popa se ve claramente la obra en madera de las jaretas para evitar el abordaje. En la popa se ve el orificio de la limera, que permite el juego de la caña del timón de codaste.

En síntesis

Como podemos apreciar, a pesar de que la relevancia del texto y de la belleza intrínseca de las xilografías, las ilustraciones, especialmente la representación de los buques, no siempre estaban en consonancia con el texto al que acompañaban. Esto no es nuevo, ya que a lo largo de los siglos ha ido ocurriendo en repetidas ocasiones, debido, entre otros motivos, al profundo desconocimiento que existía sobre la Historia Naval, la construcción de buques y resto de materias vinculadas con ella. En próximas entradas veremos mas ejemplos de textos e ilustraciones que no se ajustan a la realidad, y que han contribuido a perpetuar errores y a generar falsos históricos que han sido muy difundidos.

Más información

Acceda a esta edición impresa e ilustrada de la carta de Cristobal Colón

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Esta carta del archipiélago filipino fue levantada por el jesuita Pedro Murillo Velarde (1696-1753) y se publicó en Manila en 1734. Es el primero y uno de los más significativos mapas científicos de las islas Filipinas. El grabador fue Nicolás de la Cruz Bagay.

La carta íntegra

La carta íntegra. Fuente: Biblioteca Digital Hispánica

En ese momento histórico este archipiélago era una parte vital del Imperio español, aunque estaban casi en las antípodas de la Península Ibérica. La carta muestra las rutas marítimas desde Manila hasta Nueva España (México y otros territorios españoles en el Nuevo Mundo) y luego a España, incorporando un texto explicativo.

El puerto de Cavite

El puerto de Cavite

El mapa no sólo es de gran interés desde el punto de vista geográfico, sino también como un documento etnográfico, ya que se encuentra rodeado de grabados que representan a los distintos grupos étnicos del archipiélago y aparecen cuatro descripciones cartográficas.

Detalle

Detalle: un navío y la rosa de los vientos

Tuvo una vida útil muy longeva, ya que fue utilizada mayoritariamente hasta que fue publicado el mapa de la expedición Malaspina en 1808.

Detalle

Detalle en el que se pueden ver dos embarcaciones distintas, una europea y otra asiática

En el mar están representados los diferentes tipos de embarcaciones que se podían ver en las islas: caracoas indígenas, champanes indios, naos, galeones y pataches españoles, como se puede ver en los detalles de las ilustraciones.

Detalle

Detalle: dibujo de un cocodrilo acompañado de un texto explicativo

Entre los cartuchos incluye dos mapas locales: uno de Samboagan (una ciudad de la isla de Mindanao) y el otro del puerto de Cavite (en una ilustración superior). En el lado derecho un mapa de la isla de Guajan (Guam) y otro de la capital, Manila.

Detalle

Detalle: isla de Guam y varios buques de diverso origen en sus inmediaciones

En resumen, “la carta es una hermosa obra, no solo bajo el punto de vista geográfico, sino por el gusto artístico que presidió a la composición y por la maestría y arte de la ejecución del grabado” (Pardo de Tavera). Está accesible desde aquí gracias a la generosidad de la Biblioteca Nacional de España .

Mas información

DESCALZO YUSTE, E. Las crónicas jesuíticas de Filipinas en el siglo XVIII: Pedro Murillo Velarde. En: SERRANO, E. (Coord.). De la tierra al cielo. Líneas recientes de investigación en Historia Moderna. 2013,  p. 233-248.

PARDO DE TAVERA, T.H. El mapa de Filipinas del P. Murillo Velarde.  Manila: TipoLitografía de Chofré y Comp., 1894.

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Este año se cumple el 402 aniversario de la llegada de 22 samuráis a España. Vinieron como embajadores, para establecer relaciones comerciales entre Japón y la Monarquía Hispánica. Arribaron en el año 1614 en el puerto de Sanlúcar de Barrameda (Cádiz), tras un largo y accidentado trayecto, en el que atravesaron varios océanos.

Con este motivo dedicamos una entrada a la visión que el arte japonés ha trasmitido del medio marítimo, profundamente arraigado en su cultura. Para ello traemos una de las manifestaciones más relevantes y que mas influencia ha tenido en el arte mundial: el Ukiyo-e.

Kimono que contiene un barco japonés

Parte de un kimono antiguo que contiene varios barcos japoneses

Existe una colección de grabados nipones llamada “Cien aspectos de la luna” (Tsuki hyakushi) compuesto por xilografías a color de gran tamaño, con una temática central única. Su autor es el artista Tsukioka Yoshitoshi (1839-1892) y fueron publicadas a finales del siglo XIX. Forman parte del Ukiyo-e o “imágenes del mundo que fluye”, movimiento artístico que se desarrolló durante los siglos XVII y XX en Japón, y recogen escenas de la vida cotidiana,  del  mundo, del teatro o de la naturaleza.

La luna en el monte Shizu - Hideyoshi

La luna en el monte Shizu – Hideyoshi

Son de una belleza extraordinaria, y varios representan los vínculos entre el astro y el mar, las embarcaciones y los paseos a la luz de la luna, las islas y las batallas nocturnas.

Sine nomine

Sin título

Están inspirados en acontecimientos históricos o de la mitología y en anécdotas originarias del sureste asiático.

lunaosbre el mar en la bahía de Daimotsu - Benkei

La luna sobre el mar en la bahía de Daimotsu – Benkei

Tsukioka Yoshitoshi fue un artista de la escuela de Utagawa Kuniyoshi (1797-1861). Posiblemente es el más innovador de todos ellos. Esta serie ha sido reconocida como la obra maestra de sus últimos años. Incluso algunos de los dibujos nos recuerdan al actual manga.

¡Cuánta desesperanza! / sería mejor hundirme en las olas / tal vez, entonces, podría ver a mi hombre de la capital de la luna - Ariko

Ariko

Yoshitoshi es el último gran maestro del grabado japonés en madera tradicional.

La luna de Itsukushima - Una cortesana de Muro

La luna de Itsukushima

Europa redescubre el arte japonés

Después de siglos de ignorancia mutua, el continente europeo y Japón vuelven a encontrase a mitad del siglo XIX. Tanto los intelectuales europeos como los japoneses quedaron deslumbrados al descubrir la cultura de los otros. El arte nipón tuvo tal éxito en Europa que sus ilustraciones aparecieron incluso en los almacenes y en tiendas de capitales como París y Londres, incorporándose a carteles, tejidos y publicidad.

Guerrero

La luna en la bahía de Katada

Aunque el ukiyo-e influyó en muchos de los pintores impresionistas, tuvo importancia para genios como Degas, Gauguin, Manet, Monet, van Gogh y Toulouse-Lautrec.

La una en el timón de un barco

La luna junto al timón de un barco

De esta forma tan artística, situando la luna como testigo de la milenaria cultura japonesa, el genial Tsukioka Yoshitoshi trazó la que se convertiría en su serie de grabados mas conocida y celebrada. En ella recogió aspectos del folclore nipón desde sus remotos inicios, generando así una completa enciclopedia visual de la historia de Japón en la que el mar está presente en muchos aspectos.

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La nave de los necios, una sátira intemporal sobre la necedad humana, es obra de Sebastián Brant (1457-1521), un abogado nacido en Estrasburgo.

El autor inmortalizado

El autor de la obra

Es uno de los primeros libros profusamente ilustrados que se imprimieron en el siglo XV en idioma alemán (1494) y también uno de los más conocidos, ya que tuvo mucho éxito en todo el continente.

Un detalle de las ilsutraciones

Un detalle de las ilustraciones: los necios van en un barco con el
mismo destino. Aparece una bandera y en ella se lee Gaudeamus omnes (“Estemos todos contentos”)

Lo traemos aquí por la metáfora que se utiliza para desarrollar el argumento: un barco que conduce a una serie de personajes que representan vicios y necedades variadas a un país inexistente. Precisamente por hacer uso del tema marítimo, muchas de las ilustraciones están dedicadas a estos motivos, que son las que que aquí reproducimos.

Otro detalle

Otro detalle

Antes de que se acabara el siglo XVI ya habían aparecido unas 40 ediciones de esta obra, y se había traducido al latín, francés, inglés y holandés. Sin embargo en español no se publicó hasta finales del siglo XX, no porque la obra no fuera conocida, sino porque existía la versión latina, que era la que se utilizaba en España, lo que hace suponer su restringido alcance.

Detalle

Detalle: uno de los necios embarcado

El texto trata sobre un viaje ficticio a través del mar con 112 necios que van a la tierra prometida de Narragonia. No desarrolla un argumento lineal, sino que constituye un conjunto de comentarios en verso (112 en total) como pequeños capítulos, que suelen ocupar una página. Cada capítulo trata sobre alguno de los distintos tipos de tontos y de tonterías que podemos encontrar en el mundo, como avariciosos, necios de la moda, maleducados, imprudentes, esclavos de la gula, juerguistas, necios en el matrimonio, caprichosos, soberbios y blasfemos, entre otros.

La nave de los necios va completamente cargada de necios, algunos de los cuales cantan y lloran. Destaca en el centro uno que mira hacia arriba y sostiene una bandera en la que se ve a un necio y se lee «doctor Maña». En la parte inferior, otro necio es echado al agua. Sobre el barco aparecen, como en la portada, notas musicales de la canción «Estemos todos contentos» y una cartela con la inscripción «Hacia Narragonia»

La nave va completamente cargada de necios, algunos de los cuales cantan y lloran. Destaca en el centro uno que mira hacia arriba. En la parte inferior otro necio es echado al agua

La descripción está encabezada por un personaje que se autodenomina lector, que también es bastante necio, ya que está profundamente convencido de su sabiduría y se dedica a ahuyentar a las moscas que zumban alrededor de su mesa llena de libros, aunque nunca los lee.

nave 2

Brant no critica tanto la necedad en sí, sino el hecho de continuar siendo necios por no reconocer los propios errores. Una de las razones del gran éxito de la obra fue, sin duda, la alta calidad de las xilografías que presenta y complementan el texto, verdaderas obras maestras del arte alemán. Entre los artistas estuvo el gran Alberto Durero.

En ella aparecen cuatro barcos bien cargados de necios de todos los oficios, pues se aprecian una sierra, unas tijeras y otros utensilios. Cada cara tiene una expresión peculiar. El barco más lejano lleva el escudo de Basilea (báculo de obispo). Aún se aprecian otras naves casi en el horizonte.

En esta ilustración aparecen cuatro embarcaciones bien cargadas de necios de todos los oficios, pues se aprecian una sierra, unas tijeras y otros utensilios. Cada cara tiene una expresión peculiar 

Una metáfora bien escrita y magníficamente ilustrada que es bueno conocer, tanto porque hunde sus raíces en la filosofía antigua como porque desde que se publicó ha inspirado a muchos literatos y pintores. Hay obras que son inmortales, ya que aunque se desarrollen en épocas pasadas, algunas nos recuerdan actitudes presentes …

La nave de los necios de El Bosco

La nave de los necios en una pintura de El Bosco

Más información

BRANT, S. La nave de los necios. Basilea, 1494. [Versión en alemán. El libro original se encuentra en la Biblioteca Estatal de Baviera, en Munich].

BRANT, S. La nave de los necios. Madrid: Akal, 1998. Traducción de Antonio Regales Serna. 343 p. [1ª Edición en español].

HUERTA CALVO, J. Brant en EspañaRevista de Filología Alemana. 1999, 7, p. 329-380 [Es una síntesis de esta obra].

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