Feeds:
Entradas
Comentarios

Archive for the ‘– Publicaciones antiguas’ Category


Ya avanzado el siglo XIX, con los nuevos buques de vapor, el tráfico marítimo mundial experimentó un gran crecimiento, tanto en lo que se refiere al transporte de mercancías como al de pasajeros. Los continentes quedaban enlazados por rutas regulares, más rápidas y económicas. Con la inauguración en 1869 del canal de Suez, que evita la circunnavegación del continente africano para llegar al Océano Índico, se abrió la posibilidad de cruzar el mundo en menos de la mitad de tiempo, ya que se ahorraban unos 8000 km.

Sin embargo, el vapor sustituyó a la vela de manera progresiva, ya que al principio aquéllos consumían gran cantidad de carbón, llevaban una maquinaria muy pesada y unas calderas de grandes dimensiones, que reducían considerablemente el espacio disponible para la carga. Conforme la tecnología naval perfeccionó la construcción, los buques de vapor fueron ganando terreno hasta ocupar todo el panorama mercante de la época. 

La marina mercante española

En España la navegación a vapor se inició en el Mediterráneo en la primera mitad del siglo XIX, con el transporte de viajeros y pronto se extendió al Atlántico, incluyendo el de mercancías.

Según Valdaliso, en 1870 la marina mercante se componía de unos 1.420 barcos, de los que sólo 108 eran vapores. Atendiendo al uso del vapor, estaba entre las cinco primeras del mundo, y su cenit fue entre las dos últimas décadas del siglo XIX. De esta manera, en 1883, ya llegaban a 407 los buques a vapor, superando en tonelaje, por primera vez, a los veleros, y unos años más tarde, en 1890, el 83% de la flota eran vapores.

Sin embargo, la construcción nacional no terminaba de despegar, ya que la mayoría de los buques mercantes que cubrían las líneas de las navieras hispanas eran de procedencia extranjera. En 1883, de los 407 buques a vapor de la marina mercante española antes mencionados, sólo 22 procedían de astilleros hispanos y el resto eran en su mayoría de origen británico.

Los puertos

Este importante desarrollo naval llevó implícita la necesidad de aumentar el tonelaje y la potencia de las nuevas máquinas, que irían requiriendo instalaciones mayores y más complejas en los puertos en los que fondeaban.

Próximas_salidas_de_Burdeos_Material_gráfico__1

A mediados del siglo XIX, los puertos españoles estaban aún al margen de los movimientos de innovación que se experimentaban en otros lugares costeros europeos o americanos. Sin embargo, en las últimas décadas del siglo las transformaciones son ya patentes, y se pueden comparar con los mejores del momento.

La Ley de Puertos de 1880, en la que se apoyaba esta transformación, hacía una distinción entre los de interés general (que se clasificaban en puertos de primer y segundo orden) y puertos de interés local. Los de primer orden eran Alicante, Barcelona, Bilbao, Cádiz, Cartagena, Ferrol, Málaga, Santander, Sevilla, Tarragona, Valencia y Vigo.

El 8 de mayo de 1880 se publicó la ley de Puertos en la Gaceta de Madrid

De segundo orden se consideraban Almería, Avilés, Ceuta, Coruña, Gijón, Huelva, Pasajes, San Sebastián y Santa Cruz de Tenerife.

La publicidad de los viajes

Aunque la publicidad de estos transportes se hacía mayoritariamente en periódicos, también se imprimían folletos, postales, litografía  y carpetas, ya que era otra manera de llegar a diferentes posibles clientes. De todos ellos, la más espectacular era la que se hacía mediante cartelería.

Los carteles

Una forma de publicidad temprana utilizada por las navieras eran los carteles, que se podían colgar en lugares públicos, como estaciones de ferrocarril, tranvías, tiendas, entre otros. Su gran tamaño requería más pericia y habilidades gráficas, pero a cambio daba ocasión de incluir más datos sobre los viajes. Generalmente estaba compuesta de una parte superior con una imagen del buque de vapor o el nombre de la compañía naviera (que se mantenía en el tiempo), y otra inferior con fechas, nombres y resto de información necesaria, que era lo que solía variar una vez cumplidos los plazos del viaje anunciado.

Traemos aquí algunos de los que la Biblioteca Nacional de España, a través de su repositorio digital (Biblioteca Digital Hispánica) nos ofrece. Son 6 carteles de los años 70 y 80 del siglo XIX que sirven para promocionar los viajes transoceánicos, que en esa época era la forma más rápida de cruzar continentes. En concreto ofrecen salidas desde puertos europeos (españoles, portugueses, británicos o franceses) para llegar a América o a Filipinas.

Vapores_paquetes_de_la_Compañía_General_de_Tabacos_de_Filipinas_Material_gráfico_Servicio_regular_mensual_de_Barcelona_á_Manila_en_30_dias_1

Los carteles están muy bien digitalizados y pueden analizarse muy de cerca para ver detalles, letras y textos.

Un pequeño análisis de los que se han conservado permite ver que contienen mucha información y de muy diverso tipo. Aparece la empresa, fechas de salida, frecuencia, puertos desde los que se recogen pasajeros, escalas, lugares de llegada, y lo mas curioso, las rebajas para oficiales, familias o billetes de ida y vuelta, así como la posibilidad de viajar gratis a una serie de profesionales que eran necesarios en los lugares de destino (canteros, albañiles, pintores y herreros entre otros). Había salidas semanales para América y también mensuales, dependiendo de las compañías. Otras iban a Filipinas. También sabemos el precio y lo que tardaban aproximadamente en llegar, porque aparece en uno de ellos: 10 días a Brasil, 18 a Uruguay, 19 a Argentina y 40 a Perú. Desde Barcelona hasta Manila se tardaban 30 días viajando en los buques de la Compañía de Tabacos de Filipinas.

Otros datos interesantes son los lugares de adquisición de los pasajes en las distintas oficinas, los nombres de algunos de los buques (Araucania, Alfonso XIII, Gijón, Isla de Luzón, Sorata), sus capitanes, las condiciones del viaje y los opciones de 1ª, 2ª y 3ª clase y algunas advertencias iniciales.

Epílogo

Los carteles en sí reciben muy poca atención como fuente de información. En el caso de los dedicados a temas navales y marítimos, apenas si se han identificado, recogido y organizado, por lo que es difícil conocer su número y, una vez descritos analizar su contenido, contextualizar la época y ofrecer un estudio de estos documentos.

Las imágenes visuales abren un horizonte amplio para los historiadores y para todos los interesados en épocas previas, pues son auténticos fragmentos del pasado. Se puede recomponer la historia a través, o desde, la imagen, para descubrir lo que pretendía, cómo, por qué y para qué. Para la historia de la publicidad en particular son igual de valiosos, porque son evidencias originales de hechos, de cómo se entendía e interpretaba el mensaje que se enviaba, cómo se distribuía en el documento, así como de su forma de comunicarlo y de hacerlo llegar a los ciudadanos.

Estos magníficos documentos son una muestra de esta nueva forma de entender y conocer el pasado, que se basa no sólo en textos, sino en imágenes de la época, que plasman una realidad pública vinculada con la Historia y el Patrimonio Naval y Marítimo, y que son tan internacionales como la propia disciplina que los estudia.

Los otros carteles completos

Más anuncios

Más información

PINIELLA CORBACHO, Francisco. La introducción del vapor en el sistema colonial español de comunicaciones marítimas: 1848-1850Trocadero, 1995, 1, 6-7, p. 311-326.

VALDALISO, Jesús Mª. La transición de la vela al vapor en la flota mercante española: cambio técnico y estrategia empresarial: ArtículosRevista de Historia Economica-Journal of Iberian and Latin American Economic History, 1992, 10, 1, p. 63-98.

VALDALISO, Jesús Mª. Entre el mercado y el Estado: la marina mercante y el transporte marítimo en España en los siglos XIX y XXTransportes, Servicios y Telecomunicaciones, 2001, 1, p. 55-79.

Read Full Post »


En una época en la que cristianos y musulmanes luchaban a muerte por el dominio de Tierra Santa, un rey europeo decide invitar a su corte a un seguidor del Islam. Así comienza la historia de uno de los mapas medievales mas famosos.

El mapa del mundo realizado por Al-Idrisi y encargado por Roger II de Sicilia.

Esta representación del mundo conocido hasta el momento, en el que podemos apreciar que el hemisferio sur aparece al norte y viceversa, es considerada la mejor del mundo árabe en la época medieval. Forma parte de un libro enorme en el que se describen caminos, vías, ríos y mares, haciendo especial hincapié en el suministro de agua.

El rey

Roger II fue el primer soberano de Sicilia. Su padre, un noble normando que había conquistado la isla y obtenido el título de gran duque de Sicilia tras expulsar a los musulmanes, le transmitió su sangre vikinga y su tolerancia étnica y religiosa. Había tenido maestros griegos y árabes que lo iniciaron en el amor y respeto a la Ciencia.

Coronación de Roger II de Sicilia

Monarca protector de las ciencias y de las artes, quiso reunir en su corte a los sabios e intelectuales mejor preparados, siéndole indiferente sus creencias religiosas. Por este motivo no tuvo dudas para llamar a Al-Idrisi a su reino.

Una parte de África y otra de Asia con el Mar Rojo entre ambas. Tabula Rogeriana. Fuente: Universidad de Oxford

Por todo ello, Roger II fue un rey atípico, cuyas actitudes no siempre fueron bien interpretadas ni aceptadas.

Sicilia

Esta isla mediterránea es un reflejo perfecto de la evolución histórica del mar que la baña, de sus múltiples invasiones y pobladores, de las potentes culturas que allí se asentaron, de las guerras acaecidas y de la forma de pensar y de vivir de una zona del mundo muy antigua: la cuenca del Mediterráneo.

Sicilia en la Tabula Rogeriana. Fuente: Universidad de Oxford

Al-Idrisi

Sabio musulmán nacido en Ceuta en el siglo XII, miembro de una familia noble malagueña, estudió en Córdoba, la que en ese momento era uno de los centros de la cultura mundial.

Estatua levantada en honor de Al-Idrisi por sus paisanos ceuties

Desde muy joven había viajado por el Mediterráneo hasta llegar a Turquía. Conocía de primera mano ciertas rutas, que luego en Sicilia pudo leer y analizar en las obras clásicas que le precedieron.

Escandinavia. Tabula Rogeriana. Fuente: Universidad de Oxford

Cuando las revueltas internas en el califato pusieron difícil su vida en Al Andalus, decidió aceptar la invitación del rey de Sicilia, ya que allí se le garantizó que estaría a salvo.

Irlanda. Tabula Rogeriana. Fuente: Universidad de Oxford

El encargo real: levantar un mapa del mundo

En un tiempo en el que los caminos eran peligrosos y los mares oscuros y demoníacos, Roger II quiso representar en una sola imagen todo el orbe terrestre y marítimo.

Para ello, tras llamarlo a su corte, le proporcionó a Al-Idrisi las obras que necesitaba, así como un grupo de ayudantes. Hay textos en los que aparece que el propio rey participó en su elaboración.

El planisferio de plata

Se dice que, a la vez que se confeccionaba el libro, construyó un enorme mural de plata en el que iba cartografiando los lugares que le habían descrito o que había leído que existían.

Mar Báltico. Tabula Rogeriana. Fuente: Universidad de Oxford

El Atlas del mundo

Aparte de completar el planisferio era necesario acompañarlo de un texto y de mapas más pequeños, y así nació el Libro de Roger. Se llamó así en honor al rey, y la cartografía asociada a él se conoce como Tabula Rogeriana. Era una obra faraónica para ese tiempo, tal y como estaban los conocimientos cartográficos, terriblemente contagiados de leyendas, mitos y literatura “fantástica”.

Océano Índico. Tabula Rogeriana. Fuente: Universidad de Oxford

Al-Idrisi acometió así la dura tarea de describir de una manera mas sistemática el mundo habitable. Tardó mas de 15 años en llevarla a término. Sus fuentes clásicas parece que fueron la geografía del hispano Paulo Orosio (S. V) y la de Ptolomeo (S. II), el más grande de los geógrafos clásicos, cuya obra se había perdido en Europa, pero se conservó en el mundo musulmán gracias a una traducción al árabe. Aunque también preguntaron a viajeros, marinos y navegantes que llegaban a la isla siciliana, y contrastaron con todo tipo de fuentes disponibles, entre las que se encontraban libros escritos por sabios persas y armenios.

Hispania. Tabula Rogeriana. Fuente: Universidad de Oxford

La tierra se dividía en siete climas, que a la vez se componían cada uno en diez secciones. La descripción se va desarrollando de oeste a este, y en cada sección se explica de manera general la región, se incluye un listado de las ciudades principales y se enumeran las que se hallan por el camino, haciendo especial hincapié en las distancias existentes entre las poblaciones.

El Mar de las Tinieblas

La tabula se inicia en la primera sección del primer clima del principal meridiano que Ptolomeo había instaurado, que corresponde a las Islas Canarias. El texto comienza en el Atlántico, el llamado “Mar de las Tinieblas”, y de él se decía:

“En este mar hay dos islas llamadas las Islas Afortunadas… Nadie sabe si existe tierra habitable más allá de ellas”.

El continente americano estaba al otro lado del Océano, pero Europa seguiría ignorando su existencia durante varias centurias…

Epílogo

Aunque esta obra recoge errores y evidencia importantes carencias, en su época fue un auténtico logro, digno sólo de uno de los mejores cartógrafos.

El Mediterráneo Occidental y sus costas en el Libro de Roger, pero con el eje girado 180º. Fuente: Biblioteca Nacional de Francia.

Al-Idrisi rompió una tradición altomedieval en la que la cartografía era mas ilusión y fantasía que realidad y ciencia. En los mapas previos era fácil encontrar el Jardín del Edén y el paraíso junto a fabulosos monstruos (sirenas, tritones, dragones y bestias varias) que a menudo ocupaban las regiones inexploradas. En este mundo onírico, de repente, irrumpen unas representaciones coloridas que muestran un universo terrestre circular compuesto por tres continentes de semejante tamaño (Asia, África y Europa), separados por bandas estrechas de agua.

Deberían pasar casi cuatro siglos para alcanzar lo que había mas allá del tenebroso Océano Atlántico, pero la revolución empezaba a germinar y los portulanos estaban ya a punto de nacer como material de navegación. Una mirada rápida, por ejemplo, a cualquiera de las magníficas cartas del Libro del mar de Piri Reis, ya en la Edad Moderna, nos recordará a este atlas del mundo pionero confeccionado en el siglo XII por un sabio musulmán para la corte de un rey cristiano.

Mas información

CARNEY GIES, F.  Al-Idrisi y el libro de Roger. El legado andalusí, 2012, 47.

Nota: De este atlas medieval se conservan 10 copias. De ellas dos están depositadas en la Biblioteca Nacional de Francia y otra en la Bodleian Library de la Universidad de Oxford. Las imágenes de la Tabula Rogeriana que proceden de esta última han sido mejoradas para facilitar la lectura y apariencia de la entrada.

Read Full Post »


Hace tiempo que llevamos utilizando las imágenes del repositorio digital de esta Biblioteca española, que es uno de los mejores del mundo, tanto por su impresionante colección como por el cuidado y la precisión que suelen mostrar a la hora de describir los recursos que contiene.

Islas Canarias. Finales del s. XVII. Más información

Islas Canarias. Finales del s. XVII. Más información

En este caso traemos la importante colección de cartas náuticas que pone a disposición de todos los interesados con tan sólo pulsar un botón.

Carta de la Bahía de Portmán

Carta de la Bahía de Portmán (Región de Murcia). S. XIX. Más información.

No nos cansamos de repetir que ésta es la dinámica necesaria para facilitar las investigaciones en materias tan poco tratadas como la Historia y el Patrimonio Naval. Se trata de tener claro que éste es un patrimonio que, según la Constitución, es de todos los españoles, y que se encuentra de libre disposición a nivel mundial para quienes estén interesados en él, ya sean investigadores o cualquier ciudadano que, por uno u otro motivo, quiera disfrutar de estos magníficos documentos.

Carta del siglo XVII

Carta de la costa oeste de la Península Ibérica. Siglo XVII. Detalle. Mas información.

Son casi 2000 cartas cuya cobertura temporal comienza en el siglo XVII y que cartografían todos los mares y océanos del mundo. Ademas, también levantan las costas e islas que bañan. La colección mas importante es la del siglo XVIII, que supera los mil documentos.

Bahía de Cáiz y Estrecho de Gibraltar. Inicios S. XVIII. Más información.

Bahía de Cádiz y Estrecho de Gibraltar. Inicios s. XVIII. Más información.

Pero no sólo ofrece cartografía náutica de producción española, ya que el fondo es muy rico en cartas inglesas, francesas y holandesas, y en menor medida portuguesas, suecas y rusas.

Es una impresionante colección que creemos que debe ser disfrutada por todos los amantes de este bello patrimonio, poco conocido y apenas utilizado, que contiene además una riqueza y variedad de datos inigualable para la época.

Acceda a la Colección de cartas náuticas de la Biblioteca Digital Hispánica

Read Full Post »


En la Península, durante la Edad Media, dos grandes fuerzas luchaban por adueñarse del territorio: un Islam fuerte y ampliamente asentado y unos reinos cristianos mas pequeños, situados al norte. No era sólo una guerra de religión, también era una batalla por un espacio estratégico asimilado como propio por ambas culturas, y a menudo significaba la vida o la muerte.

El mar rodeando la tierra

El mar rodeando la tierra en una ilustración del Beato 1

Aunque todos sabemos quien venció, hay documentos que atestiguan el ambiente que en esos momentos se vivía y que dan fe de cómo se veía el mundo. Los conocidos como beatos, textos ilustrados que explican el apocalipsis descrito por San Juan, realizados durante la Edad Media, son una fuente de primera mano y un patrimonio mundial único que no siempre es conocido, ni valorado como tal.

Lamina completa sobre el mar

Lamina completa sobre el mar (Beato 1)

Esta semana vamos a analizar la visión del mundo marino ilustrándola con imágenes de dos ejemplares digitalizados de los textos de Beato de Liébana, los que dieron nombre a esta serie de documentos. Ambos están disponibles íntegros por cortesía de la Biblioteca Nacional de España.

Beato de Liébana

Beato vivió en el siglo VIII y fue presbítero del monasterio de San Martín de Turieno (que hoy conocemos como Santo Toribio de Liébana) en Santander (España). Era contemporáneo del gran Carlomagno. Aunque no existen muchos datos de su vida, tuvo que ser un personaje relevante en el resto de Europa porque autores como Alcuino de York lo citan en varias ocasiones. Beato es también uno de los escritores que incide en la presencia del apóstol Santiago en España, lo que tendría una enorme trascendencia a posteriori y abriría las puertas a la creación de la ruta jacobea.

Detalle de la primera lámina

Detalle de la primera lámina  (Beato 1)

Escribió, entre otras obras, un Comentario al Apocalipsis de San Juan que se hizo muy popular en su tiempo. Fue copiado e iluminado repetidamente, y en la actualidad las copias que han sobrevivido son un impactante conjunto de códices medievales de enorme valor histórico y artístico.

Las ilustraciones

Las miniaturas que acompañan al texto son una de las más extraordinarias manifestaciones del arte occidental medieval, que sentaron las bases del arte románico.

Una de las primeras ilustraciones en las que aparece el mar. Beato de los reyes..

Una de las primeras ilustraciones en las que aparece el agua (Beato 1)

Las ilustraciones muestran momentos caprichosamente compuestos por los artistas de la época, e incluyen temas que no siempre aparecen en el texto y con los que a menudo cuesta encontrar la vinculación.

Es posible que pasados los siglos nos cueste entenderlo, pero las imágenes se utilizaron a lo largo de toda la Edad Media para adoctrinar sobre una religión cuyos textos no podían ser entendidos por la mayoría de los fieles porque no sabían leer. En este concepto “pedagógico” entran también las imponentes vidrieras de las catedrales, las esculturas de los templos y la mayor parte de las manifestaciones artísticas religiosas.

Varios animales, entre ellos lo que podría ser una rana

Varios animales, entre ellos lo que podría ser una rana (Beato 2)

El expresionismo de las ilustraciones de los beatos se atribuye a la sinergia de influencias artísticas muy variadas del mundo tardorromano y bizantino, visigótico, carolingio, musulmán, especialmente de Al-Andalus, persas y coptos. La raíz está sin duda en el primitivo arte hispano, que se enriqueció con una serie de elementos europeos, asiáticos y norteafricanos que han convertido a los beatos en una muestra sin igual en el resto del mundo occidental.

Fuego y agua. Códice 2

Fuego y agua (Beato 2)

Aparecen escenas de monstruos, personas y ángeles del fin del mundo, con una perspectiva bidimensional que los aleja de la visión real, pero con un expresionismo que resulta tan magnético como dramático.

Los animales y monstruos se confunden. Las figuras se colocan de manera escalonada, resaltando los ojos y manos para intensificar la tensión espiritual. Los fondos son a menudo de gran intensidad cromática y se dividen en varias fajas de diferentes colores que suele representar diferentes espacios como cielo, tierra y mar.

Detalle peces

Detalle de los peces (Beato 1)

“Este arte asocia familiaridad y distancia: parece ir en busca y encontrar la Eternidad, inmediata, sin perder un ápice de su trascendencia inaccesible y misteriosa” (Todolibroantiguo).

El mar medieval

En la Edad Media el mar siempre fue mirado con respeto y casi con temor reverencial. Realidad y superstición andaban a la par. Era un mundo desconocido, enorme e infranqueable, que a menudo se asimilaba con aspectos negativos, lúgubres y temibles. Traía la riqueza a través de la pesca y del comercio, pero también suponía la llegada de los odiados piratas y los horribles naufragios que truncaban vidas y fortunas.

ámgel

Ángel actuando sobre el agua (Beato 2)

No era extraño que un hombre medieval que no había visto el mar sintiera pánico, y viera en él un mundo peligroso de criaturas desconocidas, donde el abismo y el infierno se hallaban cerca. Las ilustraciones de los beatos trasmiten ese concepto perfectamente.

Ilustración sobre el arca de Noé sin que aparezca ninguna nave.

Ilustración sobre el arca de Noé sin que aparezca ninguna nave.

En el medievo el mundo parecía estar formado por varios niveles, en cada uno de los cuales se refleja y se contiene el universo. Cada microcosmos se convierte así en la imagen del macrocosmos, y como si se dispusiera de espejos, las mismas imágenes se reflejan entre sí hasta el infinito. En este universo onírico el mar contiene idénticos seres que en la tierra, pero adaptados al medio: así podemos hallar elefantes, leones o caballos.

Los treas nvieles

Los tres niveles

Todo ellos sin olvidar las criaturas propiamente acuáticas como sirenas, tritones o diablos de mar. Estos seres marinos apenas si aparecen en la iconografía de los beatos, aunque sí son objeto de estudio en obras como los bestiarios.

En síntesis, todo un mundo de fantasía en el que el mar representa a menudo temores ocultos, y en el que lo onírico y lo real se mezclan de manera característica, ofreciendo imágenes y documentos únicos.

Más información

Beato de Liébana: códice de Fernando I y Dña. Sancha (Beato 1)

Beati in Apocalipsin libri duodecim (Beato 2)

La familia de los Beatos

Más sobre los beatos

MOLINA, Ángel Luis. Los viajes por mar en la Edad Media. Cuadernos de Turismo, 2000, 5, p. 113-122.

Read Full Post »


Cristobal Colón escribió en 1493 una carta en la que anunciaba sus descubrimientos. Fue publicada por primera vez un año después de su llegada a América, con objeto de poder obtener apoyo político y financiero para el siguiente viaje.

La primera hoja

La primera hoja de la carta que se publicó en 1493

La que traemos aquí es una edición latina de la carta manuscrita de 1493. Las imágenes que contiene, incorporadas por el editor para aumentar su valor estético, deben ser de las primeras representaciones del Nuevo Mundo. Una de ellas, la primera, dibuja a Colón llegando a una costa y estableciendo contacto con las poblaciones indígenas. En la parte superior están grabadas las palabras “Insula Hyspana” (isla española).

Amplicación d ela primera imagen, donde aparece Colón llegando a tierras americanas

Ampliación de la primera imagen, donde aparece Colón llegando a tierras americanas

Hay publicadas varias versiones diferentes de esta epístola en castellano, latín e inglés entre otros, que ayudaron a difundir su viaje en toda Europa. Es probable que ésta se publicara en Basilea (Suiza) y es la única carta impresa que lleva ilustraciones. Se conserva en la Biblioteca John Carter Brown de Estados Unidos de América.

Galera penisular

Primera ilustración. En la parte superior se reproduce el encuentro entre las naves de Colón y los indígenas americanos y en la inferior se ha incluido una galera

Los buques que aparecen en la carta

De las cuatro imágenes que tiene el texto, aquí sólo reproducimos 3, que son las vinculadas con la temática naval. En ellas se pueden apreciar distintas naves, entre las que se encuentran una galera y dos carracas, una pequeña y otra grande para viajes oceánicos. Ofrecemos una breve descripción de las embarcaciones que aparecen ilustrando el texto.

La galera

Es una galera de comercio veneciana de finales del siglo XV dedicada a la conducción de peregrinos a Tierra Santa. La xilografía es muy parecida a la que aparece en el “Viaje de la Tierra Sancta” de Martín Dampies (Zaragoza: Paulo Hurus, 1498). La galera boga a tercerol y lleva las dietas vivas (ganado) en el centro de la cubierta. No tiene nada que ver con las galeras de guerra. Lleva un solo árbol con vela latina.

Galera de cerca

Detalle de la galera

La carraca pequeña

Es una nao o, más bien, una carraca pequeña. Lleva dos castillos, uno en proa y otro en popa. En el de proa arbola un palo de trinquete con una vela cuadra o redonda. En el centro aparece el gran árbol mayor con otra vela cuadra. En lo alto del palo hay una gavia o cofa que servía para lanzar desde allí armas arrojadizas al enemigo. En el castillo de popa hay un árbol de mesana con una vela latina.

Nao

Nao o pequeña carraca

A pesar de que las velas están portando, la embarcación aparece fondeada, pues del escobén de la diestra o estribor sale un cable o gúmena. En ambos castillos hay un esbozo de las jaretas de madera que defendían a la embarcación del abordaje enemigo.

La gran carraca

La oceánica navis que aparece en la ilustración es una gran carraca navegando en popa. Se aprecia muy bien el gran palo maestro con su vela cuadra. En el castillo de popa, el palo de mesana porta una entena con una vela latina. No se aprecia ni el castillo de proa ni el palo de trinquete, ocultos por el gran papahígo o vela mayor.

Oceano

Carraca oceánica

En el castillo de popa se ve claramente la obra en madera de las jaretas para evitar el abordaje. En la popa se ve el orificio de la limera, que permite el juego de la caña del timón de codaste.

En síntesis

Como podemos apreciar, a pesar de que la relevancia del texto y de la belleza intrínseca de las xilografías, las ilustraciones, especialmente la representación de los buques, no siempre estaban en consonancia con el texto al que acompañaban. Esto no es nuevo, ya que a lo largo de los siglos ha ido ocurriendo en repetidas ocasiones, debido, entre otros motivos, al profundo desconocimiento que existía sobre la Historia Naval, la construcción de buques y resto de materias vinculadas con ella. En próximas entradas veremos mas ejemplos de textos e ilustraciones que no se ajustan a la realidad, y que han contribuido a perpetuar errores y a generar falsos históricos que han sido muy difundidos.

Más información

Acceda a esta edición impresa e ilustrada de la carta de Cristobal Colón

Read Full Post »


Esta carta del archipiélago filipino fue levantada por el jesuita Pedro Murillo Velarde (1696-1753) y se publicó en Manila en 1734. Es el primero y uno de los más significativos mapas científicos de las islas Filipinas. El grabador fue Nicolás de la Cruz Bagay.

La carta íntegra

La carta íntegra. Fuente: Biblioteca Digital Hispánica

En ese momento histórico este archipiélago era una parte vital del Imperio español, aunque estaban casi en las antípodas de la Península Ibérica. La carta muestra las rutas marítimas desde Manila hasta Nueva España (México y otros territorios españoles en el Nuevo Mundo) y luego a España, incorporando un texto explicativo.

El puerto de Cavite

El puerto de Cavite

El mapa no sólo es de gran interés desde el punto de vista geográfico, sino también como un documento etnográfico, ya que se encuentra rodeado de grabados que representan a los distintos grupos étnicos del archipiélago y aparecen cuatro descripciones cartográficas.

Detalle

Detalle: un navío y la rosa de los vientos

Tuvo una vida útil muy longeva, ya que fue utilizada mayoritariamente hasta que fue publicado el mapa de la expedición Malaspina en 1808.

Detalle

Detalle en el que se pueden ver dos embarcaciones distintas, una europea y otra asiática

En el mar están representados los diferentes tipos de embarcaciones que se podían ver en las islas: caracoas indígenas, champanes indios, naos, galeones y pataches españoles, como se puede ver en los detalles de las ilustraciones.

Detalle

Detalle: dibujo de un cocodrilo acompañado de un texto explicativo

Entre los cartuchos incluye dos mapas locales: uno de Samboagan (una ciudad de la isla de Mindanao) y el otro del puerto de Cavite (en una ilustración superior). En el lado derecho un mapa de la isla de Guajan (Guam) y otro de la capital, Manila.

Detalle

Detalle: isla de Guam y varios buques de diverso origen en sus inmediaciones

En resumen, “la carta es una hermosa obra, no solo bajo el punto de vista geográfico, sino por el gusto artístico que presidió a la composición y por la maestría y arte de la ejecución del grabado” (Pardo de Tavera). Está accesible desde aquí gracias a la generosidad de la Biblioteca Nacional de España.

Mas información

DESCALZO YUSTE, E. Las crónicas jesuíticas de Filipinas en el siglo XVIII: Pedro Murillo Velarde. En: SERRANO, E. (Coord.). De la tierra al cielo. Líneas recientes de investigación en Historia Moderna. 2013,  p. 233-248.

PARDO DE TAVERA, T.H. El mapa de Filipinas del P. Murillo Velarde.  Manila: TipoLitografía de Chofré y Comp., 1894.

Read Full Post »

« Newer Posts - Older Posts »