San Borondón: la «isla» mágica

La isla de San Borondón es una interesante leyenda que se gestó en la Edad Media y que todavía suscita polémica. Incluso en el siglo XX hubo quien dijo que la había conseguido fotografiar y su hallazgo se publicó en un periódico nacional.

San Brandón (el nombre del obispo que dio nombre a la leyenda) fue un santo irlandés que vivió durante el siglo VI. Fue fundador de varios conventos y predicó el cristianismo en Gales y la Bretaña. Pero lo que dio origen a esta magnífico relato es el viaje que emprendió por el Océano Atlántico con otros 14 monjes durante 7 años. En su derrota, buscando el paraíso, encontró diversas islas como las de las Delicias, de los pájaros, de los carneros y del Infierno. En una de esas islas dice la leyenda que celebró misa y que luego se dio cuenta de que era una ballena, lo que ha dado lugar a muchas representaciones de este hecho fantástico (una de ellas figura abajo).

Desde entonces se ha buscado la isla, que dependiendo del idioma de los navegantes se llamaba San Brandón, San Borondón, San Brandoni, entre otros.

En la cartografía medieval y moderna la isla se representaba en diversos lugares, en el Océano Atlántico equidistante de los dos continentes, cerca de la costa norteamericana, en las Islas Canarias, etc. Hay interesantes interpretaciones a este respecto como que aparece y desaparece, que unos días se ve y otros no, etc. En las Islas Canarias esta leyenda tuvo mucho éxito y al final parece que el mito o se refería e ellas, o la isla se situaba en el archipiélago canario.

Actualmente en Argentina sí que existen un río y una bahía con esa denominación, pero es que se les dio pensando en la leyenda. Creyeron que la bahía se había formado del desprendimiento de la isla mítica de San Borondón, y por ello le otorgaron ese nombre.