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Posts Tagged ‘Chile’

En pleno océano Pacífico, a la altura de Chile, hay archipiélagos poco conocidos cuya historia es muy interesante. Esta semana vamos a tratar sobre unas islas alejadas del continente americano, con unos nombres poco comunes y una historia de supervivencia humana, unida a una profunda admiración por su medio natural.

Descubiertas por el cartagenero Juan Fernández en el siglo XVI, el archipiélago que hoy lleva su nombre está compuesto por tres islas de cierto tamaño, profundamente montañosas y difíciles de transitar, pero de una belleza intrínseca que las ha convertido en Parque Nacional. Una se llamaba hasta mitad del siglo pasado «Mas afuera» y la otra «Más alla». La tercera, la más pequeña de las tres, es Santa Clara. Es habitual que las islas lleven el nombre de sus descubridores, de reyes, nobles o de santos, por lo que es curioso que a éstas dos primeras se las denominara de esa forma.

El archipiélago de Juan Fernández, con sus tres islas más significativas. Este mapa no se corresponde con la situación geográfica, ya que las dos mayores están mucho más separadas

En 1977, la Unesco clasificó estas tierras insulares aisladas como reservas de la Biosfera, y en ellas casi el 65% de las especies de plantas son endémicas y hay animales únicos, como el león marino de las islas, la pardela y el colibrí rojo, entre otros.

La isla de «Mas Afuera«

Actualmente se llama de Alejandro Selkirk, pero mucho antes era llamada Isla de los Perros y de Más Afuera. Recibió este último nombre porque está a unos 165 kilómetros hacia el occidente de las otras, que están mucho más juntas y menos alejadas del Chile continental (a más de 600 km.). Su denominación actual se debe a un marinero escocés que vivió como náufrago en el archipiélago a principios del siglo XVIII, aunque no hay constancia de que visitara esta isla en concreto. Tiene alrededor de cincuenta kilómetros cuadrados de extensión y a principios del siglo XX fue una cárcel.

En ella no hay bahías que protejan la costa de las olas y de los vientos, por lo que cualquier nave que allí quiera entrar debe ser varada en una rada para que no se estrelle contra las rocas.

Es una residencia estacional, ya que los pescadores y sus familias viven en ella temporalmente durante los meses que se lleva a cabo la pesca de la langosta. De cualquier forma, aunque quisieran permanecer en ella, no se puede habitar de manera continuada porque es un Parque Nacional. Por ello no se ofrecen la mayoría de los servicios de los que actualmente disfrutamos, motivo por el que está considerada como una de las zonas más aisladas del mundo. A pesar de las duras condiciones de vida, sus habitantes estacionales hablan admirados de ella.

Este detalle de la cartografía de las costas de Chile (1799) recoge el antiguo nombre dado a la isla. Fuente: BNE

El insigne escritor argentino Sarmiento la comparaba con un enorme cetáceo, que levanta sus lomos sobre las olas, adoptando la forma de una ballena inmóvil y dormida. A ella también llegaron, pero sin desembarcar, los marinos españoles Jorge Juan y Antonio de Ulloa durante el siglo XVIII.

La isla de «Mas Allá»

Es la mayor y en la que está situada la capital. Hoy se llama Robinson Crusoe, pero los más ancianos siguen llamándola así o uniendo ambas palabras «masallá».

Descripción de la Ysla Grande, de Juan Fernández 1743, que como puede verse también representa la isla de Santa Clara

Es más rica en recursos naturales y también más fácil de fondear en ella, por lo que está habitada de manera continuada. También han dedicado parte de sus instalaciones al turismo ecológico.

Isla Robinson Crusoe del archipiélago Juan Fernandez. Foto: José Carvajal

La isla posee una espectacular belleza, que con sus enormes montañas y la vegetación endémica la convierten en un lugar único. San Juan Bautista, situado en la Bahía Cumberland, es el lugar donde se concentra la mayor parte de la población, que suele oscilar entre los 500 y los 600 habitantes.

La historia que dio nombre a las dos islas

El nombre de Robinson Crusoe con el que se conoce la isla es literario y fue creado por Daniel Defoe, cuya novela se hizo muy famosa. El auténtico personaje que allí naufragó se llamaba Alexander Selkirk (como la otra isla). Terminó allí en el año 1703 tras una fuerte disputa con el capitán del barco corsario Cinque Ports. El enfrentamiento surgió porque Selkirk mantenía que era mejor arreglar la nave en la que viajaban antes de adentrarse en pleno océano. Como el capitán no pensaba igual lo que hizo fue dejar al marino escocés en la isla, sólo, con apenas unas herramientas que serían encontradas dos siglos después. Sobrevivió como pudo durante años y sin compañía alguna. Salió de ella cuando el 2 de febrero de 1709 llegó otro barco corsario, el Duke, capitaneado por William Dampier, que lo llevó a su patria. A su vuelta a Inglaterra se convirtió en una celebridad y dio pie a la novela de Defoe.

Portada de una edición en español del siglo XIX. Fuente: BDH

A mediados del siglo XX una intensa campaña para cambiar el nombre antiguo a las islas, hizo que en 1966 el gobierno chileno decidiera que las nuevas denominaciones estarían vinculadas con la literatura de Defoe, surgiendo así, en el archipiélago de Juan Fernández, dos nuevas formas de llamar a dos antiguas islas, «Más Allá» y «Más Afuera», que serían conocidas a partir de ese momento como Robinson Crusoe y Alejandro Selkirk.

Más información

MÉNDEZ MARDONES, Rubén Félix, et al. Propuesta estratégica para implementar micro-redes basadas en energías renovables no convencionales en comunidades con aislamiento extremo: caso de estudio, Isla Alejandro Selkirk, Archipiélago Juan Fernández. 2017.

PINSENT, Brinck, et al. Plástico/Endémico: identidad y aislamiento en el archipiélago Juan Fernández: etnografía de las islas Robinson Crusoe y Marinero Alejandro Selkirk. 2005. Tesis Doctoral. Universidad Academia de Humanismo Cristiano.

VICUÑA MACKENNA, Benjamín. Juan Fernández: historia verdadera de la isla de Robinson Crusoe. Santiago de Chile: Ed. Rafael Jover, 1883.

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Esta semana la dedicamos a una magnífica obra sobre la impresionante naturaleza de un país americano que mira al Pacífico. Es la Historia física y política de Chile, escrita en 30 volúmenes, que fue la obra más completa y acabada que se publicase sobre un país latinoamericano en su época. Cubría temas de historia (ocho volúmenes), botánica (ocho vols.), zoología (ocho vols.), agricultura (dos vols.), documentos históricos (dos vols.) y dos de mapas e ilustraciones. De ella se ha obtenido el Atlas de la historia física y política de Chile, algunas de cuyas láminas reproducimos aquí.

Isla de Juan Fernandez

Isla de Juan Fernandez

Ponemos especial interés en ella por la detallada y delicada descripción en los dibujos que ofrece de la vida marina. Es un testimonio de primera mano, bellamente ilustrado, que merece la pena que todos los interesados en la Historia Naval y Marítima conozcan.

Valdivia

Valdivia

Ha tenido varias ediciones desde que se publicara a mitad del siglo XIX, pero sobre todo es reseñable que quienes guardan los originales hayan tenido la generosidad de escanearlos y ponerlos a disposición de todos.

Peces

Peces

La nueva edición que se ha publicado en papel hace unos pocos años es una excelente prueba del mérito de una imponente obra que enorgulleció al país americano.

incendio de Valparaiso

incendio de Valparaiso

El autor

Claudio Gay, un médico francés nacido en el año 1800, con fuertes intereses en la historia natural, se dedicó a viajar por Europa durante los años veinte del siglo XIX, con el fin de descubrir su naturaleza. Ya de vuelta en París fue contratado por un oficial francés que trabajaba en Chile. Su llegada al país americano coincide con la de otros científicos europeos, contratados para llevar a cabo una serie de actividades de investigación en el país sudamericano.

Claudio Gay

Claudio Gay

Claudio Gay recibió en 1830 el encargo de recorrer el país para investigar su geografía, geología, estadística, productos naturales, industria, comercio y administración.

Cisne

Cisne

Como resultado de estos viajes que estuvo realizando hasta 1840, una vez que regresó a su país publicó el Atlas de la historia física y política de Chile, que nos «brinda un testimonio petrificado, sencillo y encantador, de hechos costumbres y modos de vida que formaron el ir y venir de sociedades de otros tiempos» (S. Villalobos).

Ranita

Ranita

El conjunto de láminas es un despliegue de buen gusto por la composición y el colorido, discreto y natural.

Peces II

Peces II

Precisamente, la representación de las especies naturales llama la atención, no solo por la fidelidad, sino porque su disposición es delicada y hermosa, con un inmejorable sentido estético y sin perder la naturalidad y la necesidad descriptiva (Villalobos).

Conchas

Conchas

Es una obra magnífica de un espacio natural digno de ser admirado y conocido. También se ha convertido en una fuente de primer orden para todos aquellos interesados en la historia de la geografía, zoología y botánica de un país cuya costa inmemorial mira al Pacífico.

Fósiles

Fósiles

Más información

Atlas de Chile, Biblioteca Fundamentos (texto completo).

Atlas de Chile, Biblioteca Nacional de España (texto completo).

VILLALOBOS, SERGIO. Atlas de la historia física y política de Chile. Historia (Santiago). 2005, vol. 38, n.1, p. 186-188.

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