La dalca, adaptación anfibia en los canales australes

Esta semana nos ocupamos de una embarcación que se desarrolló en las costas del Pacífico sudamericano, y que se podía montar y desmontar a voluntad de sus ocupantes. Eran verdaderas obras de ingeniería náutica llamadas dalcas (o dalkas, que proviene del idioma mapuche) sumamente resistentes, que, además, estaban construidas sin utilizar un solo clavo de metal ni herramientas de hierro.

En las difíciles aguas de los archipiélagos de Chiloe, los Chonos y resto de islas del Pacífico sudamericano se hizo necesario un sistema para navegar que no fuera la canoa monóxila, porque no proporcionaba suficiente seguridad. Así surgió la dalca, aunque su origen exacto no está completamente aclarado. Cuando llegaron los españoles, la utilizaban tanto las poblaciones de Chiloé y Carelmapu como los chonos y alaculufes de los archipiélagos situados más al sur.

Los cronistas, especialmente los jesuitas, de los siglos XVII y XVIII detallaron minuciosamente su proceso de construcción.

La madera

Se seleccionaban árboles de gran tamaño, como el alerce, el ciprés de las Guaitecas o el coigüe.

Alerce. Fuente

El labrado de las tablas

La dalca clásica estaba compuesta únicamente por tres grandes tablones o planchas de madera, que posteriormente subieron a cinco. Como no había quilla, una de las tablas iba al fondo y las otras dos formaban los costados de la embarcación.

Para obtener estas tablas a partir del tronco, introducían cuñas de madera dura y golpeaban con mazos de piedra para ir agrietando y rajando la madera de forma longitudinal hasta lograr el espesor deseado. Luego, mediante fuego y agua, curvaban los tablones para darles la forma hidrodinámica de la canoa (con la proa y la popa levantadas).

Un dalca chona (reconstrucción). Fuente

Con el tiempo se incorporaron dos tablas más en los laterales, dando como resultado una dalca formada por 5 tablas. Incluso hay testimonios de que llegaron a ser siete, que fue el resultado de añadir encima de las anteriores otras dos tablas, más finas, para subir la borda de la nave, de tal forma que pudieran adentrarse en aguas tempestuosas.

El «cosido» de las tablas

Para unir los tablones se practicaban orificios enfrentados junto a sus bordes. Según la descripción recogida por Diego de Rosales, estos agujeros se abrían mediante fuego. Por ellos se pasaban cordones confeccionados con fibras de culeu (coleo o coligüe), previamente machacadas y trenzadas. El cronista destacaba que estas ligaduras resistían bien la acción del agua. Estas fibras vegetales eran sumamente flexibles y no se pudrían con el agua salada. Una vez que estaban preparadas, pasaban las fibras por los agujeros, uniendo fuertemente el fondo con los laterales, por eso se denominaba «cosido«.

Calafateado (impermeabilización)

Después de coser los tablones, se impermeabilizaban las juntas con materias vegetales machacadas. Las fuentes coloniales mencionan hojas viscosas de un árbol denominado fiaca o mepoa y corteza de maque. Otras descripciones recogen también el empleo de grasas, posiblemente combinado con materiales vegetales. La composición pudo variar según la época y los recursos disponibles.

Fuente: Puente 1986

Las costillas

La estructura se reforzaba mediante piezas situadas en la proa y la popa y varios bancos transversales. Estos elementos ayudaban a mantener la separación y estabilidad de los costados.

Embarcación desmontable

Una de las propiedades más singulares de la dalca era la posibilidad de descoser sus tablones para transportarlos por tierra y volver a montar la embarcación en otro punto. Esta característica permitió atravesar pasos como el istmo de Ofqui y comunicar rutas marítimas separadas por franjas de terreno. Las fuentes hablan de expediciones en las que las embarcaciones fueron llevadas a hombros, aunque no siempre explican con detalle las operaciones de desmontaje y reconstrucción.

Fuente: Puente 1986

Esta capacidad de desarme era muy importante en la estrategia de supervivencia y exploración de las poblaciones del Pacífico sudamericano. La dalca se desarmaba tanto para recorrer un camino de tierra entre dos canales o ríos, como para protegerla de los frios inviernos de la región.

Antigua fotografías de los uno de los pueblos de los canales del Pacífico austral. Fuente

El asombro europeo

Cuando los exploradores españoles, holandeses e ingleses vieron este sistema, quedaron impactados. En sus bitácoras describían que una dalca podía ser desarmada y armada en cuestión de horas.

Los cronistas consideraron estas embarcaciones especialmente apropiadas para los canales australes. Rosales afirmó que resultaban más adecuadas que barcos, chalupas y fragatas para aquellas aguas, aunque debemos entenderlo como el testimonio admirado de un cronista, no como un ensayo comparativo moderno.

Para acabar

La dalca fue una respuesta tecnológica extraordinariamente eficaz a la geografía de Chiloé y de los archipiélagos patagónicos. Sus tablones cosidos formaban una embarcación ligera capaz de transportar personas y cargas por unas aguas especialmente complejas.

Su posibilidad de desmontaje permitió, además, combinar navegación y transporte terrestre para salvar algunos pasos entre canales. Esta cualidad anfibia explica que los españoles adoptaran tempranamente la dalca y la utilizaran en expediciones, desplazamientos militares y viajes misionales.

Con el tiempo, la embarcación indígena incorporó modificaciones y elementos procedentes de la construcción europea. La dalca no fue, por tanto, una curiosidad primitiva, sino una tecnología naval adaptada al territorio que desempeñó un papel fundamental en la exploración y comunicación del Pacífico austral.

Más información

GONZÁLEZ DE AGÜEROS, Pedro. Descripción Historial de la Provincia y Archipielago de Chiloe, en el Reino de Chile, y Obispado de la Concepción. Madrid: Imprenta de don Benito Cano, 1791.

LIRA, Nicolás. Antiguos navegantes en los mares de Chiloé. En: ALDUNATE, C. (ed.). Chiloé. Santiago: Museo Chileno de Arte Precolombino, 2016.

LIRA, Nicolás. La canoa de Chaicura y la navegación de tradición indígena en Chiloé. Subdirección de Investigación Dibam, 2018.

PUENTE BLANCO, Manuel. La» dalca» de Chiloé: su influencia en la exploración austral. Contribución a su estudio. Revista de Historia Naval, 1986, 4, 15, p. 19-44.

ROSALES, Diego de. Historia general de el reyno de Chile, Flandes indiano. Valparaiso: Impr. del Mercurio, 1878 [la publicación es del s. XIX, pero la obra se escribió en el s. XVII].

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