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Archive for the ‘– Arqueología Subacuática’ Category

Por Carlotta Lucarini, Graduada en Arqueología e Historia por la Universidad de Florencia (Italia) y alumna en el Máster de Historia y Patrimonio Naval

El día 8 de septiembre de este año 2014 comenzó la asignatura optativa de «Buceo Científico» del Máster en Historia y Patrimonio Naval en Cartagena. Muy emocionados para la aventura que íbamos a empezar, nos presentamos en la puerta del Centro de Buceo de la Armada (CBA), dentro de la estación naval de la Algameca, para que nos dieran los pases, con objeto de poder entrar dentro de la base, ya que sería allí donde recibiríamos el curso.

InsigniaCBA

Después de la bienvenida dada por las autoridades de la Armada, nos dirigimos al muelle para enfrentarnos a las pruebas físicas que determinarían nuestra aptitud para la práctica del buceo. Las pruebas consistían en ser capaces de aguantar un minuto en apnea, picar hasta 4 metros de profundidad, nadar en apnea 18 metros y recurrir nadando 50 metros a cierta velocidad. Una vez superadas las pruebas en la mar, llegó el momento del reto que más nos preocupaba: la cámara hiperbárica.

Camara hiperbárica

Cámara hiperbárica

Nos dirigimos a la entrada del edificio principal del CBA donde, en una de las aulas está colocado el complejo hiperbárico; estábamos todos muy nerviosos y teníamos miedo de no lograr superar la prueba, haciéndonos daño en el oído y no pudiendo seguir con el curso. Íbamos entrando en la cámara en pequeños grupos, a causa de las reducidas dimensiones de la misma, siempre acompañados por un instructor, y conforme la presión iba subiendo (simulando el cambio de presión que se produce al bajar en el agua) teníamos que practicar la maniobra de compensación, fundamental en la práctica del buceo, gracias a la cual la membrana timpánica, inclinada hacia el interior del oído a causa de la presión, vuelve a recuperar su posición natural y permitiendo seguir bajando.

La prueba que más miedo nos daba al final resultó ser una de la más divertidas, porque una vez alcanzada la presión correspondiente a la que nos encontraríamos en 30 metros de profundidad, nuestras voces se oían distorsionadas como si hubiéramos inhalado helio, provocándonos risas sin parar. Con mucha lastima, al salir de la cámara tuvimos que despedir a un compañero, que por practicar de manera equivocada la maniobra de compensación se hizo daño en el tímpano de un oído y no pudo seguir con el curso.

Alumnos dentro de la cámara hiperbárica

Alumnos dentro de la cámara hiperbárica

El buceo es una disciplina que se realiza en un medio que no es propiamente el del ser humano, y desde el principio los instructores (oficiales de la Armada) insistieron mucho en explicarnos las medidas de seguridad que había que aplicar. Para bucear se necesitan unas buenas condiciones físicas y mentales, siempre hay que estar con la mente atenta en una actividad que puede resultar fatal si no se cumplen determinadas normas; cosa que los instructores no se cansaban de recordarnos cada día. Cuantas veces he escuchado esa frase a lo largo del curso: ”Lo primero es la seguridad”.

Después de haber superado la prueba de la cámara hiperbárica, se procedió a la entrega de los equipos personales que teníamos  que cuidar y que nos acompañarían a lo largo del curso. El equipo comprendía: neopreno, botella, reguladores, chaleco, plomos, gafas, aletas y un cuchillo.

Amanecer en la Algameca

Amanecer en la Algameca

Después de una demostración sobre los procedimientos para montar y preparar botella, reguladores y chaleco antes de una inmersión, nos tiramos al agua con nuestros neoprenos, plomos, gafas y aletas, para coger confianza con el equipo y sobre todo para enfrentarnos a la prueba denominada “el colirio”. La prueba consistía en llenarse las gafas de agua, aguantar un rato con los ojos abiertos (en el cual los instructores se divertían haciéndonos hablar) y vaciarlas soplando fuerte por la nariz. Después de haber intentado también recuperar los plomos en el fondo y salir del agua con ellos puestos, con un maravilloso principio de atardecer en la dársena de la Algameca, se terminó el primer e intenso día de curso.

El segundo empezó a primera hora de la mañana, como todos los siguientes, y una vez recogido el equipo de los secaderos donde lo habíamos dejado el día anterior y la botella que nos habían asignado, cargamos todo en el camión y nos dirigimos a la piscina, situada dentro del Arsenal Militar de Cartagena. La primera semana la pasamos entera en la piscina, para que nuestras primeras inmersiones fueran seguras, controladas por los numerosos instructores que nos acompañaban, y para que empezáramos a coger confianza con el equipo y con nuestro compañero.

Alumno listo para sumergirse

Alumno listo para sumergirse

Por cierto, “primera regla del buceo: la pareja”. Siempre hay que estar cerca y constantemente pendiente de tu compañero; es la persona que estará contigo a la hora de tener que solucionar cualquier problema que pueda surgir debajo del agua, e incluso es la persona que podría salvarte la vida. Poco a poco nos enseñaron cómo controlar perfectamente cada parte de nuestro equipo y cómo controlar también nuestra flotabilidad debajo del agua. Día tras día los instructores simulaban clases de problemas que se pueden tener buceando, como quedarse sin gafas, perder una aleta (o incluso dos), perder los plomos y ser capaces de volver a ponérselos, e incluso quedarse sin aire por algún fallo. Colaborando en parejas y reforzando aún más el vínculo que íbamos consolidando entre nosotros, fuimos capaces de solucionar cualquier problema que se nos presentara delante sin sacar la cabeza del agua. Al final de la semana estábamos listos para ir a la mar; habíamos cogido confianza con los equipos y con los compañeros y éramos capaces de resolver cualquier problema que se nos presentara delante.

La segunda semana empezó con inmersiones sencillas a lo largo del muelle del CBA, primero hasta 6 metros y luego hasta 10 metros y, a mediados de la semana, cargamos por primera vez todos nuestros equipos en la embarcación (La Yankee) que nos llevaría hasta el punto de inmersión.  Siempre  en parejas, nos equipábamos y nos tirábamos al agua. El protocolo era el siguiente: “gafas puestas, regulador en la boca. ¿Listo? Agua!!!!”. Con un instructor cada dos parejas empezaban así nuestras inmersiones, en las cuales hemos disfrutado de fondos y paisajes marinos fantásticos.

Alumnos e instructores en la Yankee

Alumnos e instructores en la Yankee

Los días iban pasando, la profundidad de las inmersiones aumentando, así como la experiencia que íbamos cogiendo y los vínculos se hacían mas estrechos con los compañeros y con los mismos instructores. Después de las inmersiones disfrutábamos de los lugares preciosos en los que nos sumergíamos, con un buen baño y un rico almuerzo, para luego volver “a la base”,  colocar todo nuestro equipo en los secaderos y acudir a las clases teóricas. A lo largo del curso nos impartieron clases de seguridad, de medicina y física aplicadas al buceo, nos dieron nociones de reanimación, recibimos las clases de Arqueología Subacuática y de fotografía, además de visitar el Museo Nacional de Arqueología Subacuática (ARQUA).

Con muchísima lastima llegamos al último día de curso en el que nos entregaron los diplomas. Fue un día lleno de emociones porque no solo dejábamos el CBA, sino también a nuestros compañeros de buceo, los instructores y a cada uno de los militares con los que tuvimos contacto.

Yankee en el punto de inmersion

Yankee en el punto de inmersion

Para mí este curso ha sido sencillamente maravilloso. He conocido a personas especiales, un sitio especial y, sobre todo, a partir de aquí ha empezado para mí una aventura nueva en una disciplina fantástica. Nunca olvidaré las sensaciones que probaba al estar debajo de veinte o treinta metros de agua: mirar hacia arriba y no poder ver la superficie, estar rodeada de bancos de peces, tan cerca que casi se podían tocar y aquella sensación tan rara de poder casi volar.

Compañeros de buceo listos para subir a la Yankee

Compañeros de buceo listos para subir a la Yankee

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Los próximos días 6 y 7 de mayo, en el auditorio de la Casa del Lector (Madrid), se van a celebrar unas Jornadas sobre Arqueología Subacuática con el sugerente título La historia que aún debemos contar.

Al final, el caso Odissey se ha convertido en un punto de inflexión muy importante en la Arqueología Subacuática española. La repercusión mediática e internacional del expolio de la fragata Mercedes ha desatado una preocupación inusual por el patrimonio sumergido, y parece ser que desde las administraciones públicas se ha tomado mayor conciencia de la importancia del Patrimonio, y de la propia Historia Naval y Marítima, de un país que tanto le debe a la mar.

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Si hay algo que nos une a los que habitamos la Península Ibérica es lo marítimo. Incluso las regiones del interior han suministrado buena parte de los medios humanos y naturales necesarios para las extraordinarias expediciones que se realizaban buscando recursos y una vida mejor.

Una carta de 1631 representando parte de la costa que surcaba la Armada de los Mares del Sur

Una carta de 1631 representando parte de la costa peruana que surcaba la Armada de los Mares del Sur

Con el tema de la Mercedes, España ha estado y está en el punto de mira internacional. Los tribunales han dado la razón ante un hecho flagrante, pero no debemos caer en la autocomplacencia, y aprovechar este caso para crear una estructura estable en el ámbito de la Arqueología Subacuática. Hay que apostar por la formación, la tecnología, la investigación y la difusión. En definitiva, si aparcamos los intereses personales y somos capaces de trabajar en la misma dirección, en poco tiempo España podría liderar este espacio. En esa dirección el complejo técnico y museístico del ARQUA ha supuesto un gran paso.

Ruta última de la fragata Mercedes

Última ruta seguida por la fragata Mercedes

Otras acciones y nuevas propuestas se podrán conocer en estas interesantes jornadas.

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Las Jornadas

Cuentan con un impresionante panel de expertos nacionales e internacionales y de los distintos ámbitos de este mundo. Son historiadores, arqueólogos, biólogos, archiveros, abogados, marinos, periodistas, entre otros, los que participan. Se incluyen representantes de los organismos públicos civiles y de la Armada y directores de empresas privadas.

En el ámbito nacional, dichas jornadas servirán para conocer el estado actual del tema en España, la implicación de la Universidad y del resto de instituciones públicas y privadas vinculadas a la Arqueología, la investigación, la organización de la exposición sobre la Mercedes, el valor de los archivos, así como alguno de los aspectos más importantes de la Historia Naval española.

Por otra parte, se darán a conocer los proyectos internacionales que países como México o Francia están llevando a cabo, así como los aspectos legales y de cooperación transnacionales.

Estas cuestiones serán abordadas como conferencias plenarias o mesas redondas. Todo ello coordinado por el periodista Jesús García Calero, que además administra el blog Espejo de Navegantes sobre Arqueología Naval. Desde la Cátedra de Historia Naval queremos agradecer iniciativas de este tipo, que contribuyen a generar espacios de discusión y conocimiento de indudable valor para el Patrimonio Naval y Marítimo.

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PROGRAMA DE LAS JORNADAS

      • MARTES, 6 de mayo de 2014

10,30 h. España y el mar, una de las mejores historias por contar.

    • – Arturo Pérez Reverte. Escritor y miembro de la Real Academia Española.
    – Almirante José Antonio González Carrión. Director del Museo Naval de Madrid.

11:30 h. La situación actual de la Arqueología Subacuática en España. Una disciplina sin vuelta atrás.

    – Iván Negueruela. Director del Museo Nacional de Arqueología Subacuática. Ministerio de Cultura.

12:15 h. Café.
12:30 h. La trama global de los viajes y expediciones españolas.

    – Manuel Lucena. Historiador e investigador científico del CSIC.

13:15 h. El reto de dar a luz nuestra historia sumergida. De los pecios de Lepanto, la Invencible, nuestros exploradores, la carrera de Indias o Trafalgar.

    • – José Ignacio González Aller. Almirante, historiador y exdirector del Museo Naval.
        • – Javier Noriega Hernández. Arqueólogo de

Nerea Arqueología

        • . Empresa

spin off 

        • de la Universidad de Málaga.

15:45 h. La fragata “Mercedes” y la historia. Una gran exposición del Museo Arqueológico Nacional y el Naval.

        • – Carmen Marcos. Subdirectora del MAN, comisaria de la exposición.
        • – Susana García Ramírez. Comisaria de la misma muestra en el Museo Naval.
        • – Carlos León. Arqueólogo y director técnico de la muestra.

16:30 h. La “Mercedes” y la opinión pública, debates y panfletos en 1804 y en 2007 tras el caso Odyssey.

      • – Jesús García Calero. Periodista, redactor jefe de cultura de ABC.

17:15 h. Universidad y Arqueología Subacuática. Un binomio necesario. Resultados de investigación y aportaciones.

      • – Juan Blánquez. Catedrático Historia Antigua, Universidad Autónoma de Madrid.
        – Juan José Sánchez Baena. Director de la

Cátedra de Historia y Patrimonio Naval.

    • – Marcus Hermans Instituto Arqueológico Alemán.
    • – Agustín Rodríguez González. Historiador, correspondiente de la RAH.
    – Modera: Javier Noriega

18:30 h. Mesa Redonda. La gestión pública del PCS y la marca España. Potencialidades inexploradas de la Arqueología.

    • – José Jiménez. Exdirector general de Bellas Artes.
    • – Elisa de Cabo. Subdirectora general de Patrimonio.
    • – Manuel Lucena.
    • – José María Lancho. Abogado, especializado en Patrimonio cultural subacuático.
    – Modera: Jesús G. Calero

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      • MIÉRCOLES, 7 de mayo de 2014

10:00 h. La Real Academia de la Historia y la defensa del Patrimonio Subacuático.

– Hugo O’Donnell y Duque de Estrada (Miembro de la Real Academia de la Historia e historiador naval)

– Martín Almagro Gorbea (Arqueólogo y miembro de la Real Academia de la Historia)

10:45 h. El proyecto de la fragata “Lune”: sentando las bases de la Arqueología del futuro.

    – Michel L’hour. Director del DRASSM Direction des recherches archéologiques sous marines de Marsella

11:30 h. El reto de la búsqueda del navío “Nuestra Señora del Juncal”: un camino para la construcción de la disciplina en México.

– Pilar Luna Erreguerena. Subdirectora de Arqueología Subacuática del INAH Instituto Nacional de Antropología e Historia Mexicano.

– Flor Trejo Rivera. Historiadora. Subdirección de Arqueología Subacuática, INAH.

12:15 h. Café.

12:30 h. El pecio del Mars: nueva visión desde los campos de batalla naval en el Báltico al nacimiento de Suecia como nación.

    – Johan Rönnby. Arqueólogo, profesor de Arqueología Marítima en la Universidad Södertörn. Responsable del Instituto de Investigación Arqueológica Marítima, MARIS, en la Universidad de Södertörn.

13:15 h. El continente por explorar: el valor de los archivos de la Armada.

    – Pilar del Campo, responsable del Archivo del Museo Naval.

14:50 h. Proyección del documental “Tras la huella del Juncal” del INAH de México.

15:30 h. La memoria robada: en torno a la crisis legal del Patrimonio Sumergido Hispánico y la necesidad de una respuesta jurídica global.

    – José María Lancho. Abogado especialista en patrimonio cultural subacuático.

16:15 h. Videoconferencia: Cooperación internacional: Proyectos de la Texas A&M University en los mares del mundo.

– Filipe Vieira de Castro. Arqueólogo de la Universidad de Texas.

– Juan Pinedo, Arqueólogo, director de la excavación del pecio del Bajo de la Campana, Cartagena (España).

17:15 h. La tecnología, una herramienta necesaria para la arqueología en el presente y en el futuro.

    • – Eduardo Balguerías. Director del Instituto Español de Oceanografía.
    • – Carlos Ruiz. Director de la Plataforma Tecnología Marítima Española (PTME), director de la Fundación Innovamar.
    • – Vicente Carrasco. Delegado de Konsberg Maritime Subsea en España.
    – Modera: Javier Noriega

18:00 h. Mesa redonda. El reto de los resultados: una Arqueología Subacuática a la altura de la historia global de España: investigación y publicación.

    • – Juan Blánquez.
    • – Carlos León.
    • – Flor Trejo.
    • – Javier Noriega.
    – Modera: Jesús G. Calero

Díptico Arqueología Subacuática en formato pdf.

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Existe un texto elaborado en 1623 por Pedro de Ledesma, que se puede considerar uno de los primeros intentos documentados realizados en España de manera oficial para recuperar el cargamento de buques hundidos. Precisamente por ello, resulta de gran interés y le hemos dedicado tanto esta entrada como un apartado, el del mes de enero de 2013 en la web de la Cátedra. El documento se titula Pesca de perlas y busca de galeones, y está manuscrito.

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El interés por recuperar galeones hundidos años atrás, especialmente los de la Carrera de Indias, surgió cuando los monarcas españoles y su corte se empezaron a plantear la importancia económica que podía tener la recuperación de su cargamento. Se comenzó a partir de ese momento a pensar en las mejores formas de adentrarse en el mar para poder reflotar los tesoros hundidos, y este documento es una de las primeras muestras.

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El manuscrito de Ledesma consta de dos partes, una de ellas dedicada a la pesca de perlas y la otra explica la «forma segura» para bajar al fondo del mar y recuperar tesoros. Según el texto, con este invento se podía estar entre 3 y 4 horas bajo el agua. También presenta diversos ejemplos gráficos sobre cómo levantar pecios (algunos de ellos aparecen aquí).

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Puede acceder al texto completo aquí.

NOTA: se han añadido nuevos dibujos sobre pecios, naufragios y barcos hundidos, pensando en los más pequeños de la casa.

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La Cátedra, junto al Subsistema Archivístico de la Armada, participa en el proyecto de investigación financiado por el Ministerio de Defensa sobre la localización y tratamiento documental de toda aquella información existente en los archivos de la Marina referente a naufragios. Y actualmente es uno de los temas de investigación prioritarios para la Cátedra.

Por ello pedimos al profesor Rafael Ruiz Manteca, doctor en Derecho, que nos enviara su experta opinión sobre la reciente polémica relacionada con el pecio de un barco español del siglo XVII llamado «Nuestra Señora del Juncal».

El asunto ha surgido con motivo de la aparición de un libro titulado Los tres credos de D. Andrés de Aristizábal. En él aparte de contar la historia del hundimiento en 1631 de la nao Juncal, se revela la posición exacta del pecio de este buque, a una distancia de 30 leguas (102,85 millas marinas) de San Francisco de Campeche, en la costa de Yucatán.

El Instituto Nacional de Antropología e Historia mexicano parece que está preparando, según el diario La Gaceta, una campaña para localizar el pecio del Juncal en la costa campechana. La nao transportaba metales preciosos con un peso estimado de 120.000 kilos, lo que multiplicaría por 10 el de lo extraído por la empresa norteamericana Odyssey en la fragata Mercedes.

El naufragio del barco Nuestra señora del Juncal.
Fuente: Intereconomía, 1 de mayo de 2012

Valoración del Dr. Rafael Ruiz Manteca sobre el asunto actual del pecio de la NAO NUESTRA SEÑORA DEL JUNCAL

En La Gaceta del 1 de mayo de 2012 aparece un artículo firmado por Santiago Mata en el que se da cuenta de la presentación en la Universidad de Veracruz de un libro del historiador español Fernando Serrano Mangas, en el que aparecen unos datos referidos a la ubicación del pecio de la nao española “Nuestra Señora del Juncal”, hundida al parecer en las aguas del Golfo de México en el año 1631, así como de las intenciones de las autoridades mexicanas de acometer en breves fechas, por medio del INAH, el estudio y la recuperación de dicho pecio.

También puede acceder al artículo desde aquí

Se trata de una nueva aportación de Mata, adalid de la información referida al patrimonio arqueológico subacuático español, en orden a prevenir a la opinión pública sobre posibles actuaciones al margen de lo que debe ser la adecuada protección del patrimonio cultural subacuático, y también sobre conductas que puedan perjudicar los intereses españoles vinculados a nuestro patrimonio sumergido. Aunque no ponemos en duda las noticias publicadas, sí parece oportuno, sin embargo, hacer algunas precisiones:

1) En el artículo se indica que la distancia a que se encuentra el pecio de la costa del estado de Campeche, en la península de Yucatán, es de 30 leguas, lo que pueden ser unas 90 millas náuticas aproximadamente. Ello quiere decir que el lugar del pecio no se encuentra en aguas de México, expresión que normalmente se emplea para referirse al mar territorial, sino en plena Zona Económica Exclusiva (ZEE) mexicana. A este respecto conviene recordar que conforme a la Convención de las Naciones Unidas sobre Derecho del Mar (CNUDM), aprobada en Montego Bay (Jamaica) en 1982 y ratificada hoy día por la mayoría de los Estados de la comunidad internacional,

    el mar territorial llega hasta las 12 millas marinas contadas desde la costa o, más propiamente, desde las líneas de base (normal o rectas) desde las que se computa la anchura del mar territorial.

  •  – A partir de ahí (es decir, más allá de esas 12 millas) comienza la ZEE, que tiene una anchura de 200 millas náuticas.

Zonas marítimas según acuerdo de Jamaica de 1982

Las diferencias entre estos dos espacios marinos son muy claras y comprensibles:

sobre el mar territorial el Estado ribereño tiene soberanía, es decir, potestad para legislar y actuar de la misma manera a como lo hace en su propio territorio terrestre, al que este espacio marino está asimilado.

– Sin embargo, en la ZEE (y en la Plataforma Continental, que es el lecho y subsuelo del fondo marino a partir también del mar territorial) el ribereño sólo tiene, básicamente, ciertos derechos en orden a la exploración, explotación, conservación y administración de los recursos naturales (vivos y no vivos, es decir, pesqueros y minerales) que se encuentren en la ZEE y en la plataforma continental, si bien estos derechos puede ejercitarlos con exclusividad, lo que quiere decir que los demás Estados no pueden intervenir ni aprovecharse de tales recursos naturales.

En una palabra, ni la ZEE ni la Plataforma Continental son territorio del Estado ribereño y en consecuencia éste no puede impedir su uso por otros Estados. La conclusión de todo lo que llevamos dicho es, que conforme a la CNUDM, el lugar en que reposan los restos de la Juncal no es espacio marino sujeto a soberanía mexicana, pues se encuentra más allá del mar territorial de este país, y los derechos exclusivos que México ostenta en dicho espacio son irrelevantes a los efectos arqueológicos que nos ocupan, pues los bienes culturales sumergidos no son recursos naturales.

2) Conforme a la Convención de la UNESCO sobre protección del patrimonio cultural subacuático, hecha en París en 2001 y ya en vigor desde 2009, cuando se encuentre patrimonio sumergido en la ZEE y en la Plataforma Continental de un Estado Parte (México y España han ratificado esta Convención, como muy bien apunta Mata) se deben poner en marcha unos mecanismos de consulta en orden a la protección del patrimonio descubierto, consultas que deben ser coordinadas por el Estado ribereño y en las que deben participar los Estados que hayan manifestado tener interés en ello por poseer vínculos arqueológicos o históricos con el pecio descubierto.Todo ello se encauzará a través de la propia UNESCO.

Fuerte de San José, San Francisco de Campeche (Yucatán)

3) En caso de que el pecio corresponda a un buque de Estado (es decir, a un buque de guerra o a uno que siendo propiedad de un Estado en el momento del hundimiento estuviese prestando un servicio público no comercial), el Estado del pabellón deberá también participar en las consultas, pues no podrá adoptarse ninguna medida de protección sin el acuerdo o consentimiento del mismo. En consecuencia, en ningún caso los buques de Estado están excluidos del ámbito de aplicación de la Convención, algo que en el proceso negociador ciertamente se tuvo en mente, pero sin duda acertaron las delegaciones que la elaboraron al no excluirlos. En el caso de la nao “Nuestra Señora del Juncal” deberá averiguarse su naturaleza, o no, de buque de Estado.

4) El Titanic no está incluido en la lista que la UNESCO elabora y dedica al patrimonio mundial, cultural y natural, conforme a la Convención de 1972. Se trata de un pecio que recientemente (desde el 15 de abril pasado, al haberse cumplido en esta fecha los 100 años desde que el buque se hundió) tiene la consideración de patrimonio cultural subacuático conforme a la definición que da la Convención UNESCO de 2001, por lo que ha pasado a estar protegido por esta Convención. Debe significarse que cualquier actuación o actividad que pretenda llevarse a cabo en este pecio a partir de ahora deberá efectuarse de conformidad con las reglas contenidas en la misma para los objetos sumergidos en la Zona Internacional de los Fondos Marinos, pues se encuentra en lo que cabe denominar aguas internacionales (es decir, alta mar o, mejor aún, en el fondo de tales aguas).

5) A nuestro juicio, en relación con el pecio del Juncal, a España se le abren dos opciones:

    • solicitar a la UNESCO la puesta en marcha de los mecanismos de consulta previstos en el Convenio de 2001, o
    • llegar a un acuerdo bilateral con México, respetando en todo caso los mínimos de protección arqueológicos establecidos en el mismo.

Rafael Ruiz Manteca

Sobre este mismo pecio apareció otra noticia en el periódico El Mundo el día 15 de abril de 2012. Se puede ver ampliado pinchando sobre la imagen

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