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Posts Tagged ‘Alejandría’

En época romana el trigo era una fuente de alimentación básica y llegó a tener tanta importancia que los senadores usaban su distribución para conseguir votos de los ciudadanos. Como en Roma no se cultivaba, tenía que llegar a la urbe desde Egipto, Norte de África, Sicilia e Hispania por vía marítima. Su gestión y suministro recibió una denominación, annona, que estaba asociada a una diosa de igual nombre. Sin embargo, a pesar del volumen de mercancías trasladadas a través del mar, contamos con escasa información arqueológica sobre el procedimiento y el sistema de transporte de los cereales. Vamos a explicar lo descubierto hasta ahora.

Confección del pan. Fuente

Los barcos del trigo

El transporte marítimo ofrecía una serie de ventajas tales como que era mucho más rápido, efectivo y menos costoso que el traslado por vía terrestre. Ello supuso que el medio más utilizado para que Roma recibiera los alimentos y otros productos a gran escala, tanto para la población civil como para las legiones, fueran los barcos. El traslado de los productos a los puertos marítimos, que solían estar bien comunicados con estuarios y rías, daba la posibilidad de transportar los cargamentos por vía fluvial hasta el interior de ciertas regiones. Es decir, se usaban grandes naves para cruzar el Mediterráneo y otras más pequeñas para el transporte por ríos hasta las grandes metrópolis.

Reproducción de una nave oneraria romana. Fuente

Desde lejos se veían llegar a las embarcaciones que desde Egipto llevaban el cereal a Roma. Llegaban a los puertos de Ostia (a unos 30 km de Roma) o a Puteoli (Nápoles). Solían ser enormes y cargaban entre 1000 y 1800 toneladas de cereal. Luciano de Samósata describe uno de estos barcos, llamado Isis, que llegó al puerto griego de El Pireo, cuyas medidas eran de 55 metros de eslora, 14 de manga y 13,5 de puntal.

Los cascos de las embarcaciones de gran tonelaje que transportaban el trigo eran resistentes y estancos. Estaban construidos con cuadernas bien encajadas y perfectamente revestidas, mediante el uso de largueros, riostras y abrazaderas, así como de clavos de bronce y cobre. El sistema de almacenaje en el interior era básico para su conservación durante el transporte. El grano se llevaba principalmente en sacos, que eran fácilmente manejables y adaptables, tanto para la revisión como para las tareas de trasbordo y descarga.

Relieve que muestra la llegada de las naves a Portus. Colección Torlonia. Fuente

El bajo relieve votivo del Portus (imagen superior), de inicios del siglo III, es una de las representaciones que más información náutica aporta, ya que narra con un realismo casi sorprendente una escena en el puerto de Ostia en la que aparece un gran velero de comercio en la bocana frente al faro y otro análogo en el muelle, describiéndonos la acción de la llegada a puerto con ofrendas del emperador Septimio Severo y la emperatriz, agradeciendo la llegada tras una travesía favorable.

Una vez que llegaban a Portus era necesario hacer uso de pequeñas embarcaciones fluviales (naves caudicariae) utilizadas para el transporte final por el río Tiber hasta Roma. Solían tener una capacidad máxima de 200 tm y una eslora de 27 metros. La embarcación llamada Isis Giminiana, que aparece en la imagen siguiente, es un buen ejemplo.

En esta pintura se puede ver cómo se cargaba en el barco el trigo. La nave se llamaba Isis Giminiana. Necrópolis de Porta Laurentina (al sur de Ostia). Fuente

La vela roja

La vela llamada supparum1 de color rojo era el distintivo de las naves que portaban trigo desde la ciudad egipcia de Alejandría. En el periodo imperial muchas representaciones hacen referencia a naves alejandrinas como aviso de que el trigo estaba llegando, según cuenta Seneca en las epístolas que manda a Lucilio (Epistulae Morales ad Lucilium, 77).

En color rojo aparece marcada la vela supparum. Detalle del relieve Torlonia. Fuente

Otros autores narran que era todo un acontecimiento divisar las naves con las velas rojas, porque era señal de abastecimiento de la ciudad, ya que hubo momentos de escasez debido a malas cosechas o a naufragios muy seguidos. También afirman que sólo los barcos que llegaban a Roma desde Alejandría con cereales tenían autorización para izar el supparum coloreado. Y parece que ésto se hacía cuando la nave se iba acercando a su destino. Por eso avistar esta vela roja en las naves que llegaban al puerto era motivo de alegría y de celebración.

Más información

SABATINI, Gianluca. On Romans’ routes. 2015. También se acaba de publicar una versión en inglés: On the Routes of the Romans: Itinerarium Maritimum Antonini Augusti. 2021. 336 p.

LE GALL, Joel y LE GLAY, Marcel. El imperio romano. Madrid: Ediciones AKAL, 1995.

GARCÍA FUEYO, Beatriz. Notas relativas a las limitaciones introducidas al comercio exterior por vía marítima, conforme a C. Th. 7, 16, 3. Año 420 DCRidrom: Revista Internacional de Derecho Romano, 2021, 26, p. 64-148.

AGUILERA MARTÍN, Antonio. Las rutas comerciales marítimas en el Imperio Romano. Viajes en el Mediterráneo antiguo. Madrid, 2009, p. 123-140.

SANZ PALOMERA, Gustavo. La Annona y la política agraria durante el Alto Imperio romano. Oxford, BAR Internacional Series 2112, 2010, 186 p.

SALIDO DOMÍNGUEZ, Javier. Horrea Militaria. El aprovisionamiento de grano al ejército en el occidente del imperio romano. Anejos de Gladius, 14. Madrid: CSIC, 2011, 610 p.

SALIDO DOMÍNGUEZ, Javier. El transporte marítimo de grano en época romana. Problemática arqueológica. En: R. Morais, H. Granja y A. Morillo (eds.). O Irado Mar Atlantico. O naufrágio bético augustano de Esposende (Norte de Portugal). Braga, 2013, p. 139-178.

PEÑALOZA GÓMEZ, Marcos Thomas. Portus, Classe Naviculariusque: Roma y el control del mar Mediterráneo (s. VI aC-IV dC). Revista de Historia (Concepción), 2019, 26, 1, p. 149-170.

Nota

1 Este nombre también se usaba para denominar a una especie de chal o túnica corta que llevaban las mujeres romanas.

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Hay obras que fueron creadas en la época en la que el Mediterráneo era uno de los centros de la Humanidad, cuando las grandes civilizaciones clásicas dominaban el viejo mundo. La Geografía de Ptolomeo es una de ellas. Su importancia y valor están fuera de dudas, pero su trascendencia fue tal que incluso muchos siglos después Cristóbal Colón se equivocó en sus cálculos al basarse en ella.

El autor

Ptolomeo fue un astrónomo, matemático y geógrafo de origen griego, que vivió y trabajó en la mítica ciudad egipcia de Alejandría durante el siglo II d.C.

Mapa de todo el orbe conocido en la época de Ptolomeo

Mapa de todo el orbe conocido en la época de Ptolomeo

La Geografía

En la copia de la obra que aquí reproducimos, que su autor denominó Geografía, reunió todo el conocimiento geográfico disponible en el mundo greco-romano. Utilizó un sistema de cuadrículas para representar la latitud y longitud de unos 8000 lugares y los situó en un mapa que abarcaba el mundo conocido en el apogeo del imperio romano.

España

Hispania y parte de los países francos. Al norte aparece una parte de la isla de Albión

La obra está compuesta de 8 libros y contiene una parte ilustrada con 27 mapas, cada uno impreso en dos hojas separadas y enfrentadas

Alejandría

Alejandría, el gran puerto del Mediterráneo africano

Tiene datos inexactos, atribuibles en parte al error en el cálculo del tamaño de la Tierra, que él creía más pequeña de lo que realmente es. Los lugares mas alejados, como el continente asiático, no aparecen bien dibujados.

La actual península de Indochina

La actual península de Indochina, que tiene un perfil muy distinto en este mapa de Ptolomeo

El viaje de Colón

Como resultado de este error de cálculo, Cristóbal Colón se equivocó a la hora de estimar el tiempo que tardaría en navegar en dirección Oeste, hasta llegar a lo que él creía que era Asia. Con el tiempo los navegantes europeos completaron y corrigieron los mapas de Ptolomeo, pero los métodos del antiguo geógrafo continuaron siendo durante mucho tiempo una importante base para la práctica cartográfica moderna.

las actuales Gran Bretaña e irlanda, representadas como Albion e ibernia

Las actuales Gran Bretaña e Irlanda, representadas como Albión e Ibernia, en el denominado Oceanus Occidentalis, hoy Océano Atlántico.

Como ocurrió con muchas de las grandes obras de la humanidad, la de Ptolomeo no se conoció en Europa hasta el siglo XIV, cuando algunos eruditos bizantinos comenzaron a introducir copias de sus mapas y escritos. La edición que aquí se presenta es de 1478, que contiene algunos de los primeros y más finos grabados en cobre, ya que no nos llegado el original.

Un detalle de los mares y costas del Mediterráneo mas clásico

Un detalle de los mares y costas del Mediterráneo mas clásico

La importancia de la Geografía

La obra fue un modelo para los cartógrafos renacentistas y posiblemente también sea el primer atlas conocido. Sentó las bases de la moderna cartografía introduciendo la orientación de los mapas al norte y empleando la latitud y la longitud para situar un punto en una carta, para lo que generó un sistema reticular de paralelos y meridianos distribuidos regularmente.

mar caspio

Mar Caspio

La utilización de la proyección cónica, para intentar mitigar la diferencia que existe entre la superficie esférica real y la representación de ésta en un plano en el papel, fue otro de sus logros.

El Estrecho de Gibraltar, señalado con una columna, bañado por el Mar Hispanicus.Aparece Cádiz como una isla

El Estrecho de Gibraltar, señalado con dos columnas, una al norte y otra al sur, bañado por el Mar Ibericus. Aparece Cádiz como una isla

Los dibujantes y geógrafos renacentistas adaptaron sus técnicas de representación para dar a conocer los nuevos descubrimientos geográficos. Hasta que no surgió una nueva generación de cartógrafos como Ortelius o Mercator, la Geografía fue el modelo a seguir y por eso de ella se hicieron múltiples ediciones, algunas de las cuales han llegado hasta nuestros días.

Los mares y las ciudades de Ptolomeo

La copia de este atlas del viejo mundo no sólo es una joya patrimonial mundial y una fuente para la Historia y la Geografía. Cualquier ciudadano que tenga cierta curiosidad puede acceder a él, y conocer los nombres de los mares y océanos que en la época clásica se daban a las masas de agua conocidas. También es muy interesante, desde el punto de vista divulgativo y didáctico, poder encontrar algunas de las 8000 poblaciones marcadas en los mapas, muchas de ellas actualmente habitadas.

Los ejemplares digitalizados de la obra

Hay varias ediciones disponibles, pero recomendamos dos:

  • Para acceder a la parte ilustrada de la obra, puede ver la digitalización de la Biblioteca Virtual del Patrimonio Bibliográfico, la parte 2.
  • También la Biblioteca Nacional de España cuenta con un ejemplar iluminado, publicado posteriormente, pero estéticamente impresionante. Acceda aquí.

Mas información

La Geografía de Claudio Ptolomeo. Web de la Biblioteca de la Universidad Complutense de Madrid.

La Geografía de Ptolomeo [en inglés]. 2000.

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