Feeds:
Entradas
Comentarios

Posts Tagged ‘Oficiales de la Armada’

Esta entrada se publica en homenaje a nuestro querido compañero el capitán de navío Dr. Pedro Fondevila Silva, al año de su fallecimiento, y en ella sintetizamos algunos de los textos sobre las galeras, que fueron objeto de muchos de sus trabajos.

El Dr. Fondevila en el palacio del Viso del Marqués (Ciudad Real), impartiendo una clase in situ

Surgidas como evolución del dromon bizantino, al que se le fueron añadiendo distintas piezas hasta formar la figura tradicional de la galera, ésta era una embarcación cuyo cometido más conocido fue la batalla, pero también las hubo de comercio y las llamadas de peregrinos.

Galera de peregrinos

Como el resto de los buques, cuando iban a la guerra estaban dotadas de artillería, que fue variando desde las armas de mano como las ballestas, pasando por las bombardas, hasta llegar al impresionante cañón de crujía.

Partes básicas de un cañón

La planta o dotación de las galeras españolas se dividía en dos grupos: la gente de cabo y la gente de remo. Los distintos empleos en la nave iban encabezados por el Capitán, que tenía el mando militar de la misma y la responsabilidad de dirigir el combate. Contaba con subordinados en la maniobra, los cómitres, y en la navegación, los consejeres. El cómitre, con su ayudante el sotacómitre, dirigía la boga y el amarre de la embarcación, entre otras muchas.

En la maestranza había determinados puestos de relevancia como el mestre d’axa (maestro de azuela) o carpintero de ribera, que tenía la obligación de reparar la rotura de las piezas de madera que formaban el casco de la galera. También estaban el calafate, que rellenaba de estopa las juntas de las tablas del casco y las cubría de brea, el botero realizaba la estiba y reparación de la pipería o barrilamen (conjunto de todos los recipientes de madera empleados para almacenar líquidos) y el remolar, que labraba, equilibraba y reparaba los remos, así como las astas y espigones de la galera.

Galera con las empavesadas montadas para proteger la cámara de boga

Entre los marineros destacaban los proeles y alieres, que ejecutaban las maniobras, y los timoneros, que debían saber leer los rumbos en la aguja y entender la maniobra del timón para llevar en viento las velas. Había muchas más tareas y oficios.

Si hay algo que sigue fascinando de estas naves es que una de las formas de navegar estaba basada en la tracción humana, y en concreto en los remeros. Denominados ya chusma en la Edad Moderna, fueron variando, desde hombres libres a sueldo, a esclavos y luego a penados. Así, en España, una Real Orden del siglo XVI mandaba a los condenado por diversas penas graves a remar en las galeras, pena que posiblemente era más dura que la que podían pasar en las cárceles de ese momento.

En el Mediterráneo, las escuadras de galeras fueron la expresión del poder naval de los reinos y repúblicas, que se manifestaba en el adorno y lujo de estas embarcaciones, especialmente en las capitanas y reales, cuyas popas se adornan con profusión de esculturas y dorados. La entrada sobre ornato y distintivos en las galeras trata de las flámulas, estandartes y pavesadas que llevaban, así como del número y orden de los fanales y también del color del casco.

Galera del Adelantado Mayor de Castilla, finales del S. XVI. Fuente: Biblioteca del Palacio Real

El Dr. Fondevila se ocupó de la mayoría de los elementos constitutivos de una galera, describiendo por ejemplo, el aparejo, timoneras y carroza y también la corulla, arrumbada y artillería (I)(II).

El sistema de boga (la forma de remar) que se utilizaba fue variando. Al comenzar el siglo XVI las galeras bogaban a tercerol. En el que los tres remeros de cada banco manejaban un remo cada uno, de desigual tamaño, asegurados a su respectivo escálamo. Ya en la segunda mitad del siglo XVI se introduce en las galeras de España la boga a galocha, que consiste en utilizar un solo remo que es manejado por varios remeros en cada banco. El sistema habitual que se empleaba para navegar a remo era la boga a cuarteles. Cuartel se llamaba a cada una de las dos partes en las que bogaba alternativamente la chusma, mientras el otro grupo comía o descansaba.

Aquí puede ver alguna de estas entradas:

El mundo de las galeras es una de las líneas de investigación de la Cátedra, y pronto verán la luz algunas publicaciones que ya están en curso. También estamos preparando varias entradas más vinculadas con esta materia. De esta manera, queremos seguir contribuyendo a aumentar el legado que sobre el conocimiento de la Historia y la defensa del Patrimonio Naval nos ha dejado nuestro querido amigo el Dr. Fondevila.

Read Full Post »

En el siglo de la Ilustración, los oficiales de la Armada fueron la avanzadilla técnica y científica que mas colaboró a situar a España en un lugar de privilegio entre las Academias europeas. Una esmerada formación náutica iba acompañada de otra mas ilustrada, acorde con el pensamiento de la época. Sus logros son fácilmente visibles en las obras de Jorge Juan, Antonio de Ulloa, los hermanos Ciscar, Fernández de Navarrete, Mendoza, Tofiño o Vargas Ponce, que fueron traducidas a otros idiomas, y sus autores nombrados académicos en diversos países europeos. Vamos a conocer uno de los cursos que mayor rango científico dió a los oficiales mas brillantes de la Armada.

El lugar de impartición: la Academia de Guardiamarinas

La Academia de Guardiamarinas, pasados los primeros cincuenta años desde su fundación en 1717, tras muchos esfuerzos y no pocas vicisitudes, consiguió alcanzar una solución equilibrada entre la formación científica de los cadetes y el dominio práctico que se requería para el gobierno de un buque de guerra.

Tras el paso de ilustres personajes como Jorge Juan y Antonio de Ulloa y de la apertura de nuevas academias en Ferrol y Cartagena, entraba en una nueva fase: nuevos proyectos exigirían a partir de ahora la rápida formación de astrónomos e hidrógrafos.

Jorge Juan

Un renovado vigor llegó a raíz de la ascensión a la Secretaría de Estado del Despacho y de Marina de Antonio Valdés (1783). Con él finaliza la vieja polémica de la conveniencia de reforzar y ampliar los años de estudios teóricos, al proponerse por parte de los profesores la creación del “Curso de Estudios Mayores”, destinado únicamente a los cadetes y oficiales de Marina que hubiesen dado pruebas de su interés por las ciencias, además de demostrado su capacidad para ello.

Antonio de Ulloa

Con este curso se volvía el camino que años atrás ilustres e ilustrados personajes de la Armada quisieron marcar: formar a hombres de mar que además fueran intelectuales y científicos de primer orden.

Una obra de Gabriel Ciscar

El Curso de Estudios Mayores

La idea de los Estudios Mayores se le asigna a José de Mazarredo, pero era un tema que llevaba muchos años debatiéndose en el seno de la Academia. En 1783 los cadetes mejor preparados, algunos ya oficiales, pasan a seguir Estudios Avanzados (también recibieron el sobrenombre de Matemáticas Sublimes). Por estas fechas las otras dos academias pusieron en marcha dos planes distintos del Curso de Estudios Mayores. Jacinto Ceruti, director de la Academia de Cartagena, redactó un plan para los oficiales allí agregados, que consistía en un repaso a fondo de todas las enseñanzas que recibieron de cadetes, seguido del estudio del curso matemático de La Caille, compuesto de cuatro volúmenes.

El edificio construido a principios del s. XIX para albergar la Escuela de Guardiamarinas de Cartagena

En la Academia de Ferrol, Cipriano Vimercati elevará su propio plan, que consistía en tres años de estudios seguidos de otro de “ejercicio”. En los primeros se estudiarían a fondo las matemáticas, incluyendo el cálculo diferencial e integral, así como la óptica y la astronomía, utilizando para ello los tratados de Bézout y La Caille, el cuarto año se dedicará al estudio de la construcción y maniobra.

Los Estudios Mayores suponen la culminación de la vieja idea de disponer dentro de la Armada de oficiales que fueran auténticos sabios en las artes avanzadas de la navegación. Los tratados y extensión de los estudios quedaron a decisión de los directores de cada una de las Academias, tres verdaderos marinos a la vanguardia de los conocimientos náuticos.

Cartagena y la unificación de los Estudios Mayores

A finales de 1785 se redactaría un nuevo plan más completo que los anteriores en Cartagena. Su autor sería el Ayudante de la Compañía Gabriel Ciscar y Ciscar, que fue destinado en 1783 a cursar allí los Estudios Mayores. No llegó a realizarlos, pues su excelente formación científica hizo que pasara inmediatamente a dar clases de Navegación.

Gabriel Ciscar y Ciuscar

Ciscar elaboró un plan de estudios mayores para la Academia de Cartagena, con una duración de cuatro años. Los agregados al curso debían ser instruidos en diversas materias estudiadas a través de varios tratados de reconocido prestigio, dichas materias eran álgebra, trigonometría, mecánica, óptica, astronomía, y física. El plan de Ciscar tuvo tan buena acogida que por R.O. de 14 noviembre 1785 quedó definitivamente sancionado, haciéndose obligatorio su impartición en las tres Academias.

Portada de dos de las obras mas importante de Jorge Juan. Ciscar actualizó el Examen Marítimo de Jorge Juan

Para reforzar los contenidos del curso, además del empleo de los tratados propuestos a Ciscar, se le permitió mejorar la dotación de los laboratorios de la Academia de Cartagena, concediéndosele la petición de una larga lista de instrumentos de astronomía y física que fueron adquiridos en Londres y París. Las expectativas que se alcanzaron con la realización del curso fueron muy positivas.

Libro de Astronomía de La Lande

La propuesta de Ciscar pretendía una sólida formación científica construida sobre fundamentos de vanguardia en cada una de las disciplinas. Este decidido talante renovador queda claramente confirmado por los manuales que se recomiendan para la docencia.

Óptica de La Caille

A la finalización de los estudios se realizaba un brillante certamen público, en el que participaban ocho oficiales, que disertaban sobre las materias que habían estudiado. Los certámenes tenían una duración de cuatro días, se sorteaban dos oficiales por día y dos puntos sobre los que discernir, una hora sobre cada uno de ellos.

Obras utilizadas

Los libros mas importantes que se usaron en el Curso de Estudios Mayores de Ciscar eran los siguientes (aunque había algunas ediciones posteriores, que también se estudiaban):

  • La Caille, Leçons élèmentaires de mathématiques (1741)
  • Leçons élèmentaires de mécanique (1743)
  • Leçons élèmentaires d`astronomie géometriqué (1746)
  • las Leçons élèmentaires d´optique (1756)
  • R. Smith, A Compleat System of Opticks (1738)
  • Lalande, Traité d`astronomie (2º edición, 1771)
  • P. J. Macquer Eléments de chymie practique (1751)
  •  Eléments de chymie théorique (1749)
  • A. E. Paulian, Dictionnaire de physique (3 volúmenes, 1761)
  • A ellos se añadirán las muy conocidas obras de Nollet, Bézout y Bails.

Read Full Post »

La Academia de la Historia de Cuba entregó el pasado 12 de mayo de 2016 al Doctor en Historia y Capitán de Navío de la Armada Española, Juan Escrigas Rodríguez, el nombramiento como Académico Correspondiente Extranjero de esta institución.

invitación

Una imagen del acto junto a la invitación recibida

La ceremonia tuvo lugar en La Habana, en el Aula Magna Colegio San Gerónimo(sic), sede de dicha Academia.

Se hizo coincidir con diversos actos que se desarrollaban en ese momento en la ciudad caribeña: la celebración del IV Centenario de la muerte de Cervantes, el I Centenario de la Escuela Naval de Cuba y la visita del Buque Escuela de la Armada Española Juan Sebastián Elcano, que se encontraba atracado en los muelles de La Habana.

 Fotografía del B/E J.S. Elcano con el castillo del Morro de La Habana al fondo (EFE/Alejandro Ernesto, El País)

Fotografía del B/E J.S. Elcano con el castillo del Morro de La Habana al fondo (EFE/Alejandro Ernesto, El País)

El Capitán de Navío Escrigas lleva muchos años trabajando en la línea de investigación sobre la Armada y los acontecimientos de 1898. De hecho se doctoró sobresaliente cum laude por la Universidad Complutense de Madrid, con una tesis que lleva por título “La Armada en 1898. Un enfoque integral”.

Visita a La Habana del Buque Escuela J.S. Elcano durante su viaje de la vuelta al mundo en 1929 (Colección Juan Escrigas)

Visita a La Habana del Buque Escuela J.S. Elcano durante su viaje de la vuelta al mundo en 1929 (Colección Juan Escrigas)

En ella profundiza en la historia de la Armada ante el desastre del 98 y la Guerra Hispano-cubano-norteamericana. Se trata de un excelente estudio que además permite seguir el rastro de cada uno de los miembros de la Armada que participaron y murieron en ese trágico enfrentamiento naval. Para ello utiliza no solo las fuentes escritas, sino que localiza y analiza, magistralmente, una ingente cantidad de fuentes iconográficas (preferentemente fotografías), la mayoría de ellas rescatadas por él mismo y totalmente inéditas. En palabras del Dr. Escrigas:

“Comprobaremos como de la mano de una imagen fotográfica se pueden interpretar asuntos de política internacional y acontecimientos, o incluso arrancar líneas de investigación, o en un nivel más personal y privado, con ellos se puede hacer un seguimiento de la vida de un miembro de la Armada”.

Discurso de Aceptación por el Dr. y CN Juan Escrigas

Su lección de ingreso como nuevo miembro de la Academia cubana siguió esta línea expositiva. Se marcó como uno de los objetivos mostrar los lazos de amistad, cariño y respeto, que tienen y han tenido siempre España y su Armada con Cuba, y más en particular con La Habana, como enclave geoestratégico naval y marítimo desde el siglo XVI. El discurso de recepción corrió a cargo del Dr. Gustavo Placer Cervera.

Portada de la presentación del discurso de aceptación del Dr. J Escrigas.

Portada de la presentación del discurso de aceptación del Dr. J Escrigas.

El instrumento principal para llevar el hilo conductor del discurso fue la fotografía. La mayoría pertenecen a su colección particular, que lleva reuniendo desde que tenía 12 años. Cada una de ellas ha sido investigada y analizada en profundidad, lo que ha permitido, y permitirá, abrir nuevas líneas de investigación.

Otra impactante imagen de la colección Escrigas

Otra impactante imagen de la colección Escrigas

Además, su discurso también tuvo momentos de gran emotividad, al recordar la estrecha vinculación de su familia con la Armada y Cuba tras varias generaciones. Destacar el recuerdo que tuvo a su bisabuelo Rosendo Escrigas, condestable de la Armada, muerto en Santiago de Cuba como consecuencia de las heridas recibidas en las trincheras durante la defensa de la ciudad.

Una imagen del condestable Rosendo Escrigas, abuelo del homanajeado

Una imagen del condestable Rosendo Escrigas, abuelo del homenajeado. Fuente: Orla con los condestables muertos en los combates del 98 (El Mundo Naval Ilustrado, 1 de junio 1899)

Desde la Cátedra queremos felicitar a nuestro colaborador y asesor, experto en Historia Naval, por este merecido reconocimiento.

Algunas de las obras del Dr. Escrigas

Escrigas Rodríguez, J. (2011). La Armada Española y la fotografía en Cuba, Puerto Rico y Filipinas: los sucesos de 1898. Madrid: Ministerio de Defensa.

Escrigas Rodríguez, J. (2012). Atlas Ilustrado de la Guerra de Cuba. Madrid: Editorial Susaeta.

Escrigas Rodríguez, J. (2014). En Annápolis. Revista General de Marina, 266 (3), p. 511-522.

Escrigas Rodríguez, J. (2014). En el Hospital Naval de Norfolk. Revista General de Marina, 266(1), p. 97-105.

Escrigas Rodríguez, J. (2016). El viaje del crucero “Reina Regente” a América. Revista General de Marina, 270(1), p. 81-91.

 

Read Full Post »