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Archive for the ‘Guardiamarinas’ Category

En el siglo XVIII con la apertura de las academias españolas de formación de oficiales (conocida como la Academia de Guardiamarinas) estudiaron cerca de un 10% de alumnos extranjeros. Algunos sólo entraron para formarse y luego regresaron a su país de origen. Otros muchos se quedaron e hicieron carrera en la Armada española. Unos pocos son muy conocidos, por lo que han recibido más atención como por ejemplo Gravina o Malaspina.

Cadiz

La ciudad de Cádiz dibujada por Gethe

Sin embargo, de la mayoría apenas sabemos su nombre o algún dato más (aunque en algunas webs sí que le hayan dedicado espacio a varios de ellos). En una reciente tesis doctoral del Dr. Francisco Moreo, defendida dentro del programa de la Cátedra de Historia y Patrimonio Naval, se trataban algunos de estos interesantes personajes. Por ello sintetizamos para nuestros lectores los hitos más importantes del oficial con mayor número de años de servicio desarrollados en la Real Armada durante todo el siglo XVIII y las primeras décadas del XIX.

Edificio Escuela GMs

El edificio construido a principios del s. XIX para albergar la Escuela de Guardiamarinas de Cartagena

Los cadetes procedentes de la península itálica supusieron un importante porcentaje entre los extranjeros. Este hecho no es nada casual, ya que las relaciones entre ambos territorios peninsulares son tan antiguas y, en muchas ocasiones tan fuertes, como la propia historia.

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Carta náutica de la ciudad y del puerto de Génova. S. XVIII. Fuente: BNE

El oficial al que le dedicamos una entrada esta semana procedía de la República de Génova, estaba emparentado con el gran almirante, y también príncipe, Andrea Doria y llegó a ser Teniente General. Sirvió en la Real Armada Española la increíble cifra de 64 años.

Andrea Doria. Effigies Regum, 1598. Fuente: BNE

Marcelo Spínola y Tribucci

Había nacido en Génova en 1755 y era hijo de la nobleza genovesa que prestaba servicios a Carlos VII, soberano de los Reinos de Nápoles y de Sicilia. Cuando este rey llega a España en 1759, ya como Carlos III, la suya fue una de las familias que le acompañaron a su nuevo reino.

A la edad de 16 años se incorporó a la Academia gaditana (1771). Terminados sus estudios teóricos con resultados satisfactorios en tan sólo 2 años (este corto periodo de tiempo es el que necesitaron, también, otros ilustres oficiales como los hermanos Ciscar), realizó las preceptivas prácticas de mar embarcando en el jabeque Pilar, el 8 de diciembre de 1773, zarpando en misión de corso y al año siguiente, ya como oficial, participó en el socorro de Melilla.

A partir de ese momento el corso ocuparía una parte importante de su vida militar, ya que intervino en numerosas acciones por las que recibió ascensos, dada su capacidad y buen hacer. Formó parte de las escuadras de relevantes e insignes comandantes como Luis de Córdoba, José Solano, Antonio Barceló, Francisco Hidalgo de Cisneros. José de Mazarredo, José Justo Salgado y Cayetano Valdés.

En agosto de 1787 dejó este destino, ya que había sido elegido para hacer el Curso de Estudios Mayores en Cartagena. Al terminarlo fue enviado al Observatorio de San Fernando y allí permaneció hasta 1793.

Edificio del Real Observatorio Astronómico de Cádiz

También realizó diversas misiones en América, portando caudales, escoltando  convoyes y llevando pertrechos donde eran requeridos. Tuvo una fuerte vinculación con los departamentos marítimos de Cádiz y de Cartagena, ya que en ellos ocupó importantes cargos, tanto militares como políticos.

La gran cruz de la Órden de San Hermenegildo

Su último destino fue en Cádiz, ascendido ya a Teniente General de la Armada, en 1829, hasta que le llegó la muerte en 1836, habiendo recibido la recién creada Orden Real y Militar de San Hermenegildo, con el grado de Gran Cruz.

tabla marcelo

Fuente: MOREO, F. Tesis doctoral.

Este oficial de origen genovés, que murió cumplidos ocho decenios, estuvo sirviendo en la Real Armada Española nada más y nada menos que casi 64 años. Todo un record.

Más información

Biografía de don Marcelo Spínola y Tribucci. Blog Todoavante, 2015.

DE PAULA PAVÍA, F. Galería bibliográfica de los Generales de Marina, Jefes y Personajes Notables desde 1700 a 1868, vol. III. Madrid: Imprenta J. López Mayor, 1873, pp. 543-548.

FERNÁNDEZ DURO, C. Armada Española desde la Unión de los Reinos de Castilla y de Aragón. Madrid: Museo Naval, 1973. Vol. VIII, entre los años 1789-1808, pp. 192, 209, 210, 493, 497.

GARCÍA-TORRALBA PÉREZ, E. Navíos de la Real Armada 1700-1860. Madrid: Fondo editorial de ingeniería naval, Colegio oficial de Ingenieros Navales y Oceánicos de España,  2016.

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Antes de finalizar el año del 300 aniversario de la creación de la Real Compañía de Guardiamarinas y Academia de formación, queremos dedicar una nueva entrada a un pasaje poco conocido de esta insigne institución, y que está basado en un texto enviado por el Dr. Francisco Moreo Moreno.

En 1719, casi recién inaugurada la Academia gaditana entraron en ella 22 cadetes rusos para seguir el programa de formación para oficiales en España. El propio zar Pedro I había solicitado su ingreso al rey español, dado el reconocimiento que había adquirido la Academia, a pesar del poco tiempo transcurrido desde su apertura. Sin embargo, el plan no salió como estaba previsto.

Un mapa del imperio ruso

La nobleza rusa al servicio de la corona

Pedro I entendió desde el principio que para conseguir el engrandecimiento y el ascenso de Rusia a rango de potencia internacional necesitaba, además de la modernización del Ejército, crear una potente Armada, de la que carecía. La formación de una oficialidad competente para mandar los buques que se estaban construyendo pasaba, por lo tanto, a ser un asunto prioritario.

El zar Pedro I dibujado en el mapa anterior

En Rusia los hijos de la nobleza eran educados para el servicio naval en la Escuela de Ciencias Matemáticas y Navegación, que había sido fundada en 1701 en la Torre Sukharev de Moscú. Pero además también se enviaron jóvenes de la nobleza boyarda al extranjero, en busca de una mayor preparación en diferentes armadas europeas.

Cartela de un mapa de inicios del S. XVIII

Desde Venecia a España

De estos jóvenes enviados a formarse fuera de las fronteras rusas, un grupo llegó a Venecia para ingresar en su Armada, pero la firma del tratado de paz de Passarowitz (1718) puso fin al conflicto armado entre la República de Venecia y el imperio turco, lo que supuso el amarre en puerto de la flota y la consiguiente inactividad de la misma.

San Petersburgo en 1717

Plano de San Petersburgo en 1717.  El zar Pedro I la nombró capital del imperio ruso, y en su orilla sur se estableció el Almirantazgo y el astillero. Fuente

Los ministros del zar pensaron que ya no tenía sentido la permanencia allí de estos cadetes, por lo que se decidió que prosiguieran su formación en la prestigiosa Academia de Guardiamarinas de la Real Armada Española. En la carta enviada por el príncipe Kurakin se exponía que:

“En la seguridad que en el reino de España, se daban a menudo, las contiendas terrestres y navales que se necesitaban para la adquisición de la experiencia y conocimientos prácticos que se requería para la formación de los militares rusos”.

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Planos de la fragata rusa llamada “Shtandart”, cuyo primer comandante fue el mismo Pedro el Grande en 1703. Astillero de Olonets. Fuente: Exponav.

Por lo que el rey español ordena que sean admitidos los veintidós moscovitas en la Compañía de Guardiamarinas: 

con el mismo goce que los demás cadetes, debiendo entender el goce, como el sueldo y el pan de munición, que tienen los demás cadetes y que los haga poner a todos juntos en una o dos Casas, o más si fuere necesario y que asistan a las clases con los demás”.

En la Academia de Cádiz

Llegaron a Cádiz el 5 de julio de 1719, aunque no toman asiento (se inscribieron) hasta el 15 de agosto en la Academia, para seguir el plan de formación de los oficiales españoles. Sin embargo parece que no fue satisfactoria su permanencia allí, por lo que pronto solicitaron el traslado. Varios factores confluyeron para que su estancia no fuera tal y como estaba prevista: el desconocimiento del idioma, acusadas diferencias en la edad con respecto a los guardiamarinas españoles (la media de edad a su llegada a la Academia era de 22,5 años, frente a los 16,5 años de los naturales), la imposibilidad de realizar embarques hasta no ser superados los estudios teóricos e insalvables dificultades económicas.

Mapa de Cadiz

Carta manuscrita de Cádiz

Todos ellos amargaron la vida de los cadetes rusos desde el primer momento, lo que unido a que no pudieron participar en combate alguno, les terminó impulsando a dirigir una carta de súplica a su ministro responsable, implorando la baja en la Real Compañía de Guardiamarinas. La petición les fue concedida, abandonando definitivamente la Compañía el 28 de febrero de 1720, para proseguir su formación en Holanda e Irlanda.

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Plano de la ciudad al inicio del siglo XVIII.

Hay que tener en cuenta que los cadetes rusos eran ya militares con experiencia en combate, adquirida en los dos años de permanencia en la escuadra veneciana y en anteriores destinos. Lo que contrastaba con la nula experiencia que en este sentido tenían mayoritariamente los jóvenes cadetes españoles, con menor edad y experiencia. Pero la cuestión más importante fue la falta de asignación presupuestaria a cada uno de ellos, por parte del Zar, para el mantenimiento decoroso y básico de éstos.

A continuación exponemos a relación nominal tal y como fueron inscritos en su momento, su edad y la transcripción real de cómo eran sus verdaderos nombres.

Más información

ALAMPARTE GUERRERO, A. Guardiamarinas rusos en el Cádiz de 1719. Revista de Historia Naval, 2001,  nº 72,  p. 10.

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En el siglo de la Ilustración, los oficiales de la Armada fueron la avanzadilla técnica y científica que mas colaboró a situar a España en un lugar de privilegio entre las Academias europeas. Una esmerada formación náutica iba acompañada de otra mas ilustrada, acorde con el pensamiento de la época. Sus logros son fácilmente visibles en las obras de Jorge Juan, Antonio de Ulloa, los hermanos Ciscar, Fernández de Navarrete, Mendoza, Tofiño o Vargas Ponce, que fueron traducidas a otros idiomas, y sus autores nombrados académicos en diversos países europeos. Vamos a conocer uno de los cursos que mayor rango científico dió a los oficiales mas brillantes de la Armada.

El lugar de impartición: la Academia de Guardiamarinas

La Academia de Guardiamarinas, pasados los primeros cincuenta años desde su fundación en 1717, tras muchos esfuerzos y no pocas vicisitudes, consiguió alcanzar una solución equilibrada entre la formación científica de los cadetes y el dominio práctico que se requería para el gobierno de un buque de guerra.

Tras el paso de ilustres personajes como Jorge Juan y Antonio de Ulloa y de la apertura de nuevas academias en Ferrol y Cartagena, entraba en una nueva fase: nuevos proyectos exigirían a partir de ahora la rápida formación de astrónomos e hidrógrafos.

Jorge Juan

Un renovado vigor llegó a raíz de la ascensión a la Secretaría de Estado del Despacho y de Marina de Antonio Valdés (1783). Con él finaliza la vieja polémica de la conveniencia de reforzar y ampliar los años de estudios teóricos, al proponerse por parte de los profesores la creación del “Curso de Estudios Mayores”, destinado únicamente a los cadetes y oficiales de Marina que hubiesen dado pruebas de su interés por las ciencias, además de demostrado su capacidad para ello.

Antonio de Ulloa

Con este curso se volvía el camino que años atrás ilustres e ilustrados personajes de la Armada quisieron marcar: formar a hombres de mar que además fueran intelectuales y científicos de primer orden.

Una obra de Gabriel Ciscar

El Curso de Estudios Mayores

La idea de los Estudios Mayores se le asigna a José de Mazarredo, pero era un tema que llevaba muchos años debatiéndose en el seno de la Academia. En 1783 los cadetes mejor preparados, algunos ya oficiales, pasan a seguir Estudios Avanzados (también recibieron el sobrenombre de Matemáticas Sublimes). Por estas fechas las otras dos academias pusieron en marcha dos planes distintos del Curso de Estudios Mayores. Jacinto Ceruti, director de la Academia de Cartagena, redactó un plan para los oficiales allí agregados, que consistía en un repaso a fondo de todas las enseñanzas que recibieron de cadetes, seguido del estudio del curso matemático de La Caille, compuesto de cuatro volúmenes.

El edificio construido a principios del s. XIX para albergar la Escuela de Guardiamarinas de Cartagena

En la Academia de Ferrol, Cipriano Vimercati elevará su propio plan, que consistía en tres años de estudios seguidos de otro de “ejercicio”. En los primeros se estudiarían a fondo las matemáticas, incluyendo el cálculo diferencial e integral, así como la óptica y la astronomía, utilizando para ello los tratados de Bézout y La Caille, el cuarto año se dedicará al estudio de la construcción y maniobra.

Los Estudios Mayores suponen la culminación de la vieja idea de disponer dentro de la Armada de oficiales que fueran auténticos sabios en las artes avanzadas de la navegación. Los tratados y extensión de los estudios quedaron a decisión de los directores de cada una de las Academias, tres verdaderos marinos a la vanguardia de los conocimientos náuticos.

Cartagena y la unificación de los Estudios Mayores

A finales de 1785 se redactaría un nuevo plan más completo que los anteriores en Cartagena. Su autor sería el Ayudante de la Compañía Gabriel Ciscar y Ciscar, que fue destinado en 1783 a cursar allí los Estudios Mayores. No llegó a realizarlos, pues su excelente formación científica hizo que pasara inmediatamente a dar clases de Navegación.

Gabriel Ciscar y Ciuscar

Ciscar elaboró un plan de estudios mayores para la Academia de Cartagena, con una duración de cuatro años. Los agregados al curso debían ser instruidos en diversas materias estudiadas a través de varios tratados de reconocido prestigio, dichas materias eran álgebra, trigonometría, mecánica, óptica, astronomía, y física. El plan de Ciscar tuvo tan buena acogida que por R.O. de 14 noviembre 1785 quedó definitivamente sancionado, haciéndose obligatorio su impartición en las tres Academias.

Portada de dos de las obras mas importante de Jorge Juan. Ciscar actualizó el Examen Marítimo de Jorge Juan

Para reforzar los contenidos del curso, además del empleo de los tratados propuestos a Ciscar, se le permitió mejorar la dotación de los laboratorios de la Academia de Cartagena, concediéndosele la petición de una larga lista de instrumentos de astronomía y física que fueron adquiridos en Londres y París. Las expectativas que se alcanzaron con la realización del curso fueron muy positivas.

Libro de Astronomía de La Lande

La propuesta de Ciscar pretendía una sólida formación científica construida sobre fundamentos de vanguardia en cada una de las disciplinas. Este decidido talante renovador queda claramente confirmado por los manuales que se recomiendan para la docencia.

Óptica de La Caille

A la finalización de los estudios se realizaba un brillante certamen público, en el que participaban ocho oficiales, que disertaban sobre las materias que habían estudiado. Los certámenes tenían una duración de cuatro días, se sorteaban dos oficiales por día y dos puntos sobre los que discernir, una hora sobre cada uno de ellos.

Obras utilizadas

Los libros mas importantes que se usaron en el Curso de Estudios Mayores de Ciscar eran los siguientes (aunque había algunas ediciones posteriores, que también se estudiaban):

  • La Caille, Leçons élèmentaires de mathématiques (1741)
  • Leçons élèmentaires de mécanique (1743)
  • Leçons élèmentaires d`astronomie géometriqué (1746)
  • las Leçons élèmentaires d´optique (1756)
  • R. Smith, A Compleat System of Opticks (1738)
  • Lalande, Traité d`astronomie (2º edición, 1771)
  • P. J. Macquer Eléments de chymie practique (1751)
  •  Eléments de chymie théorique (1749)
  • A. E. Paulian, Dictionnaire de physique (3 volúmenes, 1761)
  • A ellos se añadirán las muy conocidas obras de Nollet, Bézout y Bails.

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Este año se cumple el 300 aniversario de la creación de la Real Compañía de Guardias Marinas en España. La primera Academia se estableció en Cádiz, en el año 1717.

Plano de la ciudad al inicio del siglo XVIII. Fuente.

Plano de la ciudad gaditana al inicio del siglo XVIII. Fuente.

A pesar de que diversos autores no han concedido la importancia que esta fundación se merece, fue la base de la enseñanza reglada naval militar en nuestro país.

Cubierta del libro que escribió Jorge Juan para la enseñanza de los cadetes

Cubierta del libro que escribió Jorge Juan para la enseñanza de los cadetes

La Academia tomó como base dos tipos de enseñanza muy diferentes e intentó aunarlos. La formación francesa era muy academicista, y de ella tomó el plan de estudios. Mientras, la inglesa era esencialmente práctica, y por ello se decidió que una vez aprobados los contenidos teóricos, los cadetes debían embarcar en uno de los navíos o fragatas de la Armada para completar su formación antes de recibir el título de oficiales.

Dibujo de la gran plaza de Cádiz al inicio del siglo XVIII. Fuente.

Dibujo de la gran plaza de Cádiz año 1660 aprox. Fuente.

Los planes de estudios estaban llenos de contenidos matemáticos (aritmética, álgebra, geometría y trigonometría), a los que acompañaban otras materias básicas como cosmografía, náutica, fortificación, artillería teórica y práctica, armamento, evolución militar, construcción naval, maniobra de naos, esgrima y danza. Igualmente cursaban idiomas. Con el paso del tiempo los planes de estudio se fueron ajustando a las necesidades y también a los conocimientos científicos de la época.

Meridiano de Cádiz. Fuente

Monumento que recuerda el Meridiano de Cádiz. Fuente

La entrada en la Academia

En ella sólo podían entrar los hijos de los nobles y de los oficiales. En este acceso, que hoy podríamos llamar elitista, hay un secreto muy bien guardado. Durante siglos los hijos de la nobleza no habían trabajado nunca, ni habían ejercido otra profesión que los encargos de armas ocasionales de los reyes.

La bahía de Cádiz dibujada en el siglo XVI. Fuente

La bahía de Cádiz dibujada en el siglo XVI. Fuente

Esta tendencia se rompió al inaugurarse la Academia, ya que importantes personajes de la nobleza española, para apoyar a su rey, enviaron allí a sus hijos primogénitos. Se puede ver, por ejemplo, que el cadete nº 1 es el príncipe de Yaché, el hijo del Marqués de Campoflorido, miembro del Consejo Real.

Los Guardiamarinas

Un análisis rápido de los lugares de procedencia de los cadetes (acceda al listado de la primera promoción), originarios de multitud de localidades peninsulares, pero también de Italia y de América, evidencia la filosofía de esta institución. En pocas promociones multitud de hijos de familias de nobles e hidalgos de casi todos los puntos de España, destacando los andaluces, vasco-navarros y valencianos de gran tradición marítima, entran en las filas de la Marina española. Se unen, de esta manera, una tradición secular de los pueblos costeros de Hispania y una formación académica reglada y de carácter militar. La antigua Gadir, la puerta sur del Atlántico, asume una función vital para los planes de la monarquía borbónica: formar y profesionalizar a las futuras generaciones de oficiales de la nueva Real Armada.

La bahía en 1760. Fuente

La bahía en 1760. Fuente

Aunque los cadetes y docentes mas conocidos son Jorge Juan y Antonio de Ulloa, por sus múltiples éxitos en las misiones encomendadas, decenas de ilustres oficiales salieron de la Academia. Nombres como el del gaditano Vicente Tofiño, el autor de los derroteros de las costas de España, o el cartagenero Antonio de Escaño, miembro del Consejo de Regencia de España e Indias (1810), contribuyen decisivamente a ilustrar una época clave en la Historia de España.

Plano de Cádiz levantado en 1789 por uno de sus hijos ilustres, Vicente de Tofiño.

Plano de Cádiz levantado en 1789 por uno de sus hijos ilustres, Vicente de Tofiño. Fuente

Más academias

Ya en 1777 se abrirían en Ferrol y Cartagena otras academias de guardiamarinas, a semejanza de la andaluza. Servirían para nutrir de oficiales la potente Armada que se estaba forjando.

Actualmente es la Escuela Naval Militar de Marín, Pontevedra, la que se encarga de esta formación académica en España.

La Escuela Naval de Marín. Fuente

Más noticias sobre actos conmemorativos del 300 aniversario

Entradas previas sobre academias y oficiales que en ella estudiaron

Documentos de archivo sobre estas instituciones navales

Bibliografía básica

LAFUENTE, A. y SELLÉS, M. A. El observatorio de Cádiz (1753-1831). Madrid: CSIC, 1988.

SÁNCHEZ BAENA, J.J. Aspirantes a oficiales de la Real Armada en la Academia ilustrada del Mediterráneo: esplendor y crisis (1776-1824). En: GARCÍA HURTADO, M.R.(ed.). La Armada española en el siglo XVIII. Ciencia, hombres y barcos. Madrid: Editorial Sílex, 2012, p. 329-362.

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Ya se ha tratado varias veces el tema de alguno de los mas ilustres marinos que durante el siglo XVIII fueron la avanzadilla científica de España, y que tuvieron en el resto de Europa respeto y admiración, tal es el caso de Jorge Juan, Antonio de Ulloa o los hermanos Francisco y Gabriel Ciscar. Todo ello a pesar de que algunas veces, mas de las deseables, en su país no tuvieran tanta consideración con ellos.

Una de las muchas obras traducidas

Una de las muchas obras traducidas

Es de sobra conocida lo que hoy consideraríamos una anécdota, pero que en su momento marcó un antes y un después en el devenir de la Ciencia española: dos muchachos recién ascendidos a oficiales de la Armada, Jorge Juan y Antonio de Ulloa, embarcan en un navío francés, para medir junto con destacados miembros de la Academia francesa la verdadera forma del planeta (Misión Geodésica a la Real Audiencia de Quito).

La figura de la Tierra, de Bouguer

La figura de la Tierra, del científico francés Bouguer

Esta circunstancia se dio porque, a cambio de que el imperio español permitiera que esta expedición pudiera hacer sus mediciones en tierras americanas, el monarca exigió que dos de sus más afamados científicos los acompañaran. Cuando Godin, La Condomine o Bouguer vieron llegar a dos jovencitos que apenas había cumplido los veinte años parece que empezaron a reirse. Esta situación dio un giro de 180 grados cuando los conocieron, y tras la risa inicial comprobaron que eran cultos, sabios y capaces. De esa relación salió una importante camaradería que continuaría años después, que les abrió, y también a sus sucesores inmediatos, las puertas de las academias europeas.

Antonio de Ulloa

Antonio de Ulloa

Todos estos marinos habían estudiado en las Academias de Guardiamarinas, obteniendo las mejores calificaciones, embarcaron para hacer las prácticas y la mayor parte de ellos se especializaron en el Curso de Estudios Mayores o de Matemáticas Sublimes. Muchos formaron parte de las expediciones más importantes que se sucedieron en la época, ayudaron a cartografiar los mares y sus costas, y fueron elegidos directores de instituciones de renombre internacional.

Martín Fernández de Navarrete

Martín Fernández de Navarrete

Espinosa y Tello

José de Espinosa y Tello

Ahora queremos traer aquí la prueba de lo importante que fue esta aportación a la Ciencia europea, y la mejor demostración es que los libros que estos grandes marinos escribieron se tradujeron a diversos idiomas tales como francés (Fr), inglés (In), alemán (Al), italiano (It) o portugués (Port). En la tabla inferior aparecen algunos de los mas importantes.

Proyección Internacional de las obras de los oficiales de la Armada Española durante el siglo XVIII. Fuente: Valera, 2006

Proyección Internacional de las obras de los oficiales de la Armada Española durante el siglo XVIII. Fuente: elaboración propia a partir de los datos de Valera, 2006

Se publicaron estas obras en las más afamadas revistas de la época, tales como las Philosphical Transactions británicas, y las más prestigiosas editoriales del momento prestaron sus prensas para sacar a la luz los textos ya traducidos. Los libros se imprimieron en Londres, París, Amsterdam, La Haya, Dublín, Milán, Nantes, Leipzig, Munich, Nueva York y Filadelfia, entre otros.

Ulloa escribió de muchas materias, de distintos ámbitos tales como Geología, Sismología, Astronomía y Navegación, pero no dejó atrás las denominadas Ciencias Sociales y Humanas, tratando entre éstas la Historia Natural, Antropología y la Geografía.

El puerto del Callao, levantado por Ulloa en 1744. Fuente: Gallica

Carta del puerto del Callao, levantado por Ulloa en 1744 y traducida al francés y al alemán. Fuente: Gallica

Juan trató especialmente la Física, Navegación y Astronomía y, en sus obras conjuntas con Ulloa, se adentró en las Ciencias Sociales y Humanidades.

Una obra de Mendoza tradicuda

Una obra de Mendoza traducida

F. Navarrete se ocupó especialmente de la Historia de la Navegación. Mendoza y Ríos de Astronomía y Navegación. Bauzá, Espinosa y Tofiño de Hidrografía. Vargas Ponce de Historia Natural, Antropología y Geografía. Ciscar de Matemáticas, Navegación, Física y Astronomía.

En total fueron mas de 100 las obras que se tradujeron a otros idiomas o que se publicaron fuera de los territorios de la monarquía hispana. Y abarcaban casi todas las materias que en esa época se cultivaban. Todo un récord que hoy sería difícil de batir, y que por desgracia no continuaría a lo largo de la centuria siguiente.

A continuación, siguiendo el criterio establecido en la tabla anterior, aparecen algunas de las obras publicadas:

ULLOA, ANTONIO DE

Physikalische und historische Nachrichten von sudlichen und nordostlichen Amerika. Aus dem Spanischen übersetze von Johan Andreas Dieze. Leipzig: Imp. Bey Weidmanns Erben und Reich, 1781. 2 v.

Mémoires philosophiques, historiques, physiques, concernant la decouverte de l’Amerique, ses anciens habitans, leurs moeurs, leurs usages, leur connexion avec les nouveaux habitans, leur religion ancienne & moderne, les produits des trois règnes de la nature, & en particulier les mines, leur exploitation, leur immense produit ignoré jusqu’ici… par don Ulloa. Traduit par M. [Jean Baptiste de Villebrune]. Avec des observations & additons sur toutes les matières dont il est parlé dans l’ouvrage. París: Imp. Buisson, 1787. 2 v.

Lettres americaines dans lesquelles on examine l’origine, l’etat civil, politique, militaire & religieux, les arts, l’industrie, les sciences, les moeurs, les usages des anciens habitans de l’Amérique : les grandes epoques de la nature, l’ancienne communication des deux hémisphères, & la dernière révolution qui a fait disparoître l’Atlantide : pour servir de suite aux Mémoires de D. Ulloa / par M. le comte J. R. Carli… avec des observations & additions du traducteur. [i.e. J. B. Lefebvre de Villebrune]. Paris: Buisson, 1788. 2 v.

JUAN Y SANTACILIA, JORGE

A short, easy, arithmetical rule, for determining the course and distance, when the rumbs failed or do not vary aboive three or four points. En John Adams. The Young Sea-Officers Assistant, Both in His Examination and Voyage. London: Imp. Lockyer Davies, 1773.

Examen maritime theorique et pratique ou traite de mechanique appliquee á la construction et á la manoeuvre des vaisseaux et autres batiments. Traduit de l’espagnol, avec des additions, par M. Leveque, ingenieur hydrographique de la marine. Nantes: Chez l’auteur,… Augustin-Jean Malassis, imprimeur, 1783. 2 v.

Esame marittimo teorico o pratico, ovvero Trattato di Meccanica applicata alla costruzione e alla manovra dei Vascelli, etc. [Translated by S. Stratico.] Con le aggiunte ed annotazioni [from the French] di Mr Leveque. In questa edizione Italiana aumentato d’altre annotazioni. Milano: Stamperia Imperiale Regia, 1819. 2 v.

JORGE JUAN y ANTONIO DE ULLOA

Reise Nach Dem Konigreiche Peru. Leipzig: Arkstee und Merkus, 1751.

Voyage historique de l’Amerique meridionale fait par ordre du roi d’Espagne par don George Juan… et par don Antoine de Ulloa... / Ouvrage orne’ des figures, plans et cartes necessaires. Et qui contient une histoire de Yncas du Perou, et les observations astronomiques & physiques, faites pour déterminer la figure & la grandeur de la terre. Amsterdam y Leipzig: Arkstée y Merkus, 1752. 2 v.

A voyage to South America. Second edition. Dublín: Imp. W. Williamson, 1762. 2 v.

Historische reisbeschryving van geheel Zuid-America; gedaan op bevel des konings van Spanje, door Don George Juan… en door Don Antonio de Ulloa… Versierd met zeer fraaije affeeldingen, platte gronden en kaarten, door voorname meesters gegraveerd, en voorzien van de vereischte bladwyzers. Te Goes [La Haya]: Jacobus Huysman, 1771-72.

Dissertation historique et geographique sur le meridien de demarcation entre les domaines d’Espagne et de Portugal. París: A. Boudet, 1776.

Voyage of Don George Juan and Don Antonio de Ulloa to South America. Philadelphia: Joseph & James Crukshank, 1801.

MARTÍN FERNÁNDEZ NAVARRETE

Supercherie litteraire. Reponse a une critique hydrographique. Correspondence… du Baron de Zach, 14 (1826), p. 523-545.

Relations des quatre voyages entrepris par Christophe Colomb: pour la decouverte du nouveaumondE de 1492 a 1504; suivies de diverse lettres et pieces inedites extraites des archives de la monarchie espagnole…Paris: Treuttel et Wurtz, 1828.

JOSÉ DE MENDOZA Y RÍOS

Recherches sur les solutions des principaux problemes de l´astronomie nautique. London, 1797.

Tables to correct the observed altitudes of the sun, moon and the stars. London, 1801.

A complete colection of tables for facilitating the calculations of nautical astronomy, and particularly of the latitude of a ship at sea from two altitudes of the sun, and that the longitude from the distances of the moon from the sun or a star, and particularly of the latitude of a ship at sea from two altitudes of the sun, and that of the longitude from the distances of the moon from the sun or a star; containing the natural versed – sines to every 10 seconds, and the logarithmic – sines, double – sines, versed – sines, &c. to every minute from 0 to 80 degrees; and several other tables, useful in astronomy and navigation. London: R. Faulder, 1801.

FELIPE BAUZÁ

Uber den gegenwärtigen Zustand der Geographie von Süd – Amerika. Übersetzt von Wilhelm Friedrich Freiherr von Karwinsky. München, 1824.

Más información

VALERA CANDEL, M. Proyección internacional de la Ciencia Ilustrada Española. Murcia: Editum, 2006.

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Sería deseable que el gran número de genios españoles que hemos tenido a lo largo de la Historia no hubieran sufrido la misma incomprensión (por decirlo de una manera suave) que, por ejemplo, Isaac Peral. Sin embargo, en la mayoría de los casos así ha sido. La falsa historia de que “inventen ellos” debería ya cambiarse por la de que “aprendamos de lo que ha pasado”. Desde los novatores hasta la actualidad han sido demasiados los que han tenido que sufrir a incompetentes, envidiosos, pusilánimes, mediocres o ignorantes.

Aquí sintetizamos la historia de Gabriel Ciscar y Ciscar, un oficial de la Armada, valenciano, genio, intelectual y político. Una figura de la talla de Jorge Juan, pero que nació en una época distinta y tuvo peor suerte, y sobre todo menor grado de reconocimiento y gratitud de sus contemporáneos, y también de los nuestros. Sobrino de un intelectual de renombre, Gregorio Mayans y Ciscar, y hermano de otro oficial brillantísimo, Francisco, parece que llevaba en las venas el amor por la cultura, la lealtad a los suyos y la importancia de la Ciencia como factor del desarrollo de los pueblos.

Gabriel Ciscar y Ciuscar

Gabriel Ciscar y Ciscar

Admirado por intelectuales de otros países europeos, y lo más curioso, por sus enemigos en la batalla, chocó con un rey, Fernando VII, que tras utilizarlo, lo mandó asesinar. Fueron estos enemigos ingleses los que lo libraron de esa muerte prematura, ordenada por el monarca al que Ciscar había servido en múltiples ocasiones.

Gabriel Ciscar en la Armada

Entró en la Academia de Guardiamarinas de Cartagena en 1777, fue, por lo tanto, alumno de la primera promoción de cadetes. Tardó menos de dos años en superar todas las asignaturas, y pronto embarcó para hacer las prácticas obligatorias. Sus calificaciones fueron todas, según su expediente, “sobresaliente” y “sobresaliente, sobresaliente” (lo que hoy sería matrícula de honor).

Una vez acabado el periodo de practicas, fue profesor en la Academia de Cartagena, donde impartió ese curso mítico, que algunos autores siguen sin reconocer que se impartía también en esta ciudad, denominado de Matemáticas Sublimes o Curso de Estudios Mayores. Su relevancia fue tal que el plan de estudios diseñado por Ciscar se terminó impartiendo también en la Academia matriz de San Fernando (Cádiz).

Además de profesor fue también director de la Academia de Levante en 1788 y autor de numerosos libros científicos. Actualizó en 1793 la obra de Jorge Juan (el Examen marítimo) y escribió varios manuales para los cadetes de las Academias. Algunos de estos libros se utilizaron también en los centros de formación de ingenieros militares.

representación de Gabriel Ciscar en la Universidad de Zaragoza, en el salón de matemáticos ilustres

Representación de Gabriel Ciscar en la Universidad de Zaragoza, en el salón de matemáticos ilustres

Su paso a la alta política llegó durante la invasión francesa, cuando, debido a la ausencia de Fernando VII, fue nombrado regente. Ocupó dos veces ese cargo junto a marinos ilustrados de reconocido prestigio. Fue también gobernador civil y militar de Cartagena.

No llegó a abandonar nunca su faceta de intelectual, de investigador y escritor de temas científicos y técnicos sobre Matemáticas, Astronomía y Álgebra, lo que le supuso codearse con sabios de academias europeas francesas, inglesas y alemanas, que terminaron por traducir algunas de sus obras, o por pedirle a él mismo que las escribiera en otros idiomas. El general Lángara decía que “la superioridad de conocimientos de Ciscar es tan generalmente reconocida, que aun sus mismos émulos no pueden negarle que es el primer hombre de la nación considerado por su saber matemático”. Precisamente por su valía fue comisionado para asistir en París a las reuniones que fijaron el sistema métrico decimal como medida universal.

ciscar

Portada de la memoria que escribió Ciscar a su vuelta de la reunión de París sobre el sistema métrico decimal

Tras la última regencia, a la vuelta de Fernando VII, algunos oficiales ingleses se enteraron de que el monarca había ordenado darle muerte. Cuando se lo comunicaron, él no los creyó hasta el último momento, en el que comprobó que iban a matarlo. Apoyado por los que en otro tiempo fueron sus enemigos, se exilió en Gibraltar. En esos momentos, que debieron ser profundamente tristes para él, se dedicó a escribir poesía con un claro matiz pedagógico. Ante su penosa situación económica, el duque de Wellington le concedió una pensión vitalicia. Murió en el Peñón, apesadumbrado y preguntándose cuál había sido su error.

Portad del poema que escribió Ciscar en su destierro de Gibraltar

Portada del poema que escribió Ciscar en su destierro de Gibraltar

En muchas Academias de Ciencia europeas no daban crédito a lo que este marino ilustrado tuvo que pasar en sus últimos momentos.

Esta biografía sólo pretende que salgan a la luz pública muchas de las injusticias cometidas en otro tiempo, porque los sabios lo dicen: “un pueblo que no conoce (y corrige) sus errores, tiende a repetirlos”.

Algunos de sus libros

– CISCAR, Gabriel. Examen marítimo teórico práctico de D. Jorge Juan; … segunda edición aumentada con una exposición de los principios del cálculo, notas al texto y adiciones. Madrid: Imp. Real, 1793.

– CISCAR, Gabriel. Tratado de aritmética. Murcia: M. Muñoz, 1795; reimpreso en 1803 y 1840.

– CISCAR, Gabriel. Tratado de trigonometría esférica. Cartagena: Oficina de Marina, 1796.

– CISCAR, Gabriel. Memoria elemental sobre los nuevos pesos y medidas decimales, fundados en la naturaleza. Madrid: Imp. Real, 1800.

– CISCAR, Gabriel. Curso de estudios elementales de Marina, 4 v. Madrid: Imp. Real, 1803; 2ª ed., Palma: Imp. Real, 1811.

– CISCAR, Gabriel. Explicación de varios métodos gráficos para corregir las distancias lunares con la aproximación necesaria para determinar las longitudes en el mar, y para resolver otros problemas de astronomía naútica. Madrid: Imp. Real, 1803.

– CISCAR, Gabriel. Apuntes sobre medidas, pesos y monedas que pueden considerarse como una segunda parte de la memoria elemental… publicado en 1800. Madrid: Imp. Nacional, 1821.

– CISCAR, Gabriel. Poema físico-astronómico en siete cantos. Gibraltar, 1828; reimpreso en Madrid: M. Rivadeneyra, 1861.

Mas información

Biografía de Gabriel Ciscar

Teniente General Gabriel Ciscar

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A comienzos del siglo XVIII, como resultado del interés que el rey Felipe V y sus ministros pusieron en unificar y potenciar la Marina, la construcción de barcos se empezó a multiplicar, y ello supuso que se creara la necesidad de aumentar el número de oficiales. La primera respuesta a la falta de personal cualificado apareció en Cádiz, con la creación de la Academia de Guardiamarinas en 1717. Ilustres alumnos salieron de ella, y contribuyeron a hacer realidad ese sueño hasta entonces inalcanzable: convertir a la Armada española en una de las primeras del mundo.

El edificio construido a principios del s. XIX para albergar la Escuela de Guardiamarinas de Cartagena

El edificio construido a principios del s. XIX para albergar la Escuela de Guardiamarinas de Cartagena

El avance fue tan grande y la política tan favorable que pronto fue necesario disponer de mas oficiales, y no sólo para embarcar en misiones de guerra, sino para dirigir expediciones, para investigar, para llevar a cabo importantes misiones diplomáticas o para formar a la siguiente generación. Así en 1777 se pusieron en marcha dos nuevas academias, dependientes de la gaditana: la del Ferrol y la de Cartagena. La ciudad departamental por esas fechas ya había experimentado un profundo auge al amparo de las obras de ampliación del arsenal y astillero. En ella nunca había sido raro escuchar a un forastero hablar francés, italiano o inglés. Como todas las ciudades portuarias recibía nuevos aires con la llegada de los buques a sus costas, sus habitantes comerciaban y se comunicaban con los recién llegados, y de ese intercambio surgía siempre el enriquecimiento mutuo. Años atrás el puerto había albergado la Escuadra de Galeras de España.

galeras

En este ambiente cosmopolita nació la Academia de Guardiamarinas de Levante. Recibió inicialmente unos 60 alumnos procedentes de la de Cádiz, aunque ya en años posteriores el ingreso se hacía directamente en Cartagena. Estudiaron Aritmética, Geometría, Trigonometría plana y esférica, Navegación e idiomas, entre otras materias. Practicaban esgrima y, una vez acabadas las enseñanzas teóricas, embarcaban para realizar lo que hoy conocemos como prácticas. Disponían de una biblioteca que, teniendo en cuenta la época y el lugar, era única, y hubiera generado envidia en muchos lugares de Europa. Quizás por eso, una vez que dejaron la Academia, los oficiales crearon sus bibliotecas personales, algunas de las cuales han llegado hasta nosotros. De otras apenas contamos con un inventario, pero si una biblioteca dice algo de su dueño, éstos debían ser excepcionales.

Biblioteca Naval de Cartagena. En ella estudiaban los jóvenes guardiamarinas siglo atrás.

Biblioteca Naval de Cartagena. En ella estudiaron los jóvenes guardiamarinas siglos atrás.

La media de estancia en la Academia era de 3 años, aunque hubo genios que en menos de dos acabaron, y con excelentes calificaciones. Al principio estudiaron en edificios no muy acordes con la situación, pero luego se construyó uno para impartir las clases, el que hoy se denomina de servicios generales, diseñado por Villanueva.

Una vista de la fachada del edificio donde se albergó la Academia de Guardiamarinas

Una vista actual de la fachada del edificio donde se albergó la Academia de Guardiamarinas

Para los alumnos mas aventajados surgió el Curso de Estudios Mayores o de Matemáticas Sublimes. En él sólo podían entrar los más brillantes de los cadetes. Impartido por uno de sus antiguos alumnos, Gabriel Ciscar, supuso una importante plataforma de lanzamiento para estos oficiales brillantes, que serían escogidos, además de para dirigir la flamante Armada, para las grandes expediciones por el mundo, para ocupar cargos en la Administración del Estado e incluso para convertirse en regentes. Por motivos económicos las Academias de formación de oficiales cerraron en 1824.

Vista actual de algunos de los edificios militares construidos en esos momentos

Vista actual de uno de los edificios militares construidos en esos momentos

En este centro docente estudiaron muchos cartageneros hijos de militares, pero también una cantidad importante de valencianos, andaluces, vascos, mallorquines, cántabros, y de cadetes procedentes de América (peruanos, cubanos, argentinos, colombianos y venezolanos principalmente). También, entre los europeos, encontramos jóvenes italianos, franceses, irlandeses y griegos. Una ligera revisión de los nombres de las calles de esta ciudad, en las que abundan apellidos de ascendencia múltiple, sirve de muestra de esta diversidad.

Casa actual del Almirante del Arsenal de Cartagena. Fue uno de los edificios utilizados en la formación de estos cadetes.

Casa actual del Almirante del Arsenal de Cartagena. Fue uno de los edificios utilizados en la formación de estos cadetes.

La mayor parte de los cadetes eran hijos de oficiales, pertenecían a sagas navales de raigambre secular, pero en otros casos sus padres eran nobles, caballeros, señores, regidores u oidores. Muchos de estos ilustres oficiales tuvieron reconocimiento público y notorio, otros, a pesar de la importancia de sus acciones, apenas suenan. Recordamos aquí, para regocijo de paisanos, familiares y curiosos, nombres como el de Gabriel Ciscar, Francisco Ciscar o el del Marqués de la Tercera. En futuras entradas nos dedicaremos a difundir la biografía de muchos de ellos.

Más información

SÁNCHEZ BAENA, J.J. Aspirantes a oficiales de la Real Armada en la Academia ilustrada del Mediterráneo: esplendor y crisis (1776-1824). En: GARCÍA HURTADO, M.R.(ed.). La Armada española en el siglo XVIII. Ciencia, hombres y barcos. Madrid: Editorial Sílex, 2012. pp. 329-362.

SÁNCHEZ BAENA J.J. y BOUZÓN CALVO, L. La Academia de Guardiamarinas de Cartagena en el contexto de la invasión napoleónica y la pérdida de los territorios americanos (1808-1824). Ayeres en discusión: temas clave de Historia Contemporánea hoy. 2008.

SÁNCHEZ BAENA J.J. y CHAIN NAVARRO, C. La presencia de hispanoamericanos en la Academia de Guardiamarinas de Cartagena (1777-1800). El Mediterráneo y América: Actas del XI Congreso de la Asociación Española de Americanistas, 2006, vol. I, pp. 433-448.

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