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Archive for the ‘– Guardiamarinas’ Category

En el siglo de la Ilustración, los oficiales de la Armada fueron la avanzadilla técnica y científica que mas colaboró a situar a España en un lugar de privilegio entre las Academias europeas. Una esmerada formación náutica iba acompañada de otra mas ilustrada, acorde con el pensamiento de la época. Sus logros son fácilmente visibles en las obras de Jorge Juan, Antonio de Ulloa, los hermanos Ciscar, Fernández de Navarrete, Mendoza, Tofiño o Vargas Ponce, que fueron traducidas a otros idiomas, y sus autores nombrados académicos en diversos países europeos. Vamos a conocer uno de los cursos que mayor rango científico dió a los oficiales mas brillantes de la Armada.

El lugar de impartición: la Academia de Guardiamarinas

La Academia de Guardiamarinas, pasados los primeros cincuenta años desde su fundación en 1717, tras muchos esfuerzos y no pocas vicisitudes, consiguió alcanzar una solución equilibrada entre la formación científica de los cadetes y el dominio práctico que se requería para el gobierno de un buque de guerra.

Tras el paso de ilustres personajes como Jorge Juan y Antonio de Ulloa y de la apertura de nuevas academias en Ferrol y Cartagena, entraba en una nueva fase: nuevos proyectos exigirían a partir de ahora la rápida formación de astrónomos e hidrógrafos.

Jorge Juan

Un renovado vigor llegó a raíz de la ascensión a la Secretaría de Estado del Despacho y de Marina de Antonio Valdés (1783). Con él finaliza la vieja polémica de la conveniencia de reforzar y ampliar los años de estudios teóricos, al proponerse por parte de los profesores la creación del “Curso de Estudios Mayores”, destinado únicamente a los cadetes y oficiales de Marina que hubiesen dado pruebas de su interés por las ciencias, además de demostrado su capacidad para ello.

Antonio de Ulloa

Con este curso se volvía el camino que años atrás ilustres e ilustrados personajes de la Armada quisieron marcar: formar a hombres de mar que además fueran intelectuales y científicos de primer orden.

Una obra de Gabriel Ciscar

El Curso de Estudios Mayores

La idea de los Estudios Mayores se le asigna a José de Mazarredo, pero era un tema que llevaba muchos años debatiéndose en el seno de la Academia. En 1783 los cadetes mejor preparados, algunos ya oficiales, pasan a seguir Estudios Avanzados (también recibieron el sobrenombre de Matemáticas Sublimes). Por estas fechas las otras dos academias pusieron en marcha dos planes distintos del Curso de Estudios Mayores. Jacinto Ceruti, director de la Academia de Cartagena, redactó un plan para los oficiales allí agregados, que consistía en un repaso a fondo de todas las enseñanzas que recibieron de cadetes, seguido del estudio del curso matemático de La Caille, compuesto de cuatro volúmenes.

El edificio construido a principios del s. XIX para albergar la Escuela de Guardiamarinas de Cartagena

En la Academia de Ferrol, Cipriano Vimercati elevará su propio plan, que consistía en tres años de estudios seguidos de otro de “ejercicio”. En los primeros se estudiarían a fondo las matemáticas, incluyendo el cálculo diferencial e integral, así como la óptica y la astronomía, utilizando para ello los tratados de Bézout y La Caille, el cuarto año se dedicará al estudio de la construcción y maniobra.

Los Estudios Mayores suponen la culminación de la vieja idea de disponer dentro de la Armada de oficiales que fueran auténticos sabios en las artes avanzadas de la navegación. Los tratados y extensión de los estudios quedaron a decisión de los directores de cada una de las Academias, tres verdaderos marinos a la vanguardia de los conocimientos náuticos.

Cartagena y la unificación de los Estudios Mayores

A finales de 1785 se redactaría un nuevo plan más completo que los anteriores en Cartagena. Su autor sería el Ayudante de la Compañía Gabriel Ciscar y Ciscar, que fue destinado en 1783 a cursar allí los Estudios Mayores. No llegó a realizarlos, pues su excelente formación científica hizo que pasara inmediatamente a dar clases de Navegación.

Gabriel Ciscar y Ciuscar

Ciscar elaboró un plan de estudios mayores para la Academia de Cartagena, con una duración de cuatro años. Los agregados al curso debían ser instruidos en diversas materias estudiadas a través de varios tratados de reconocido prestigio, dichas materias eran álgebra, trigonometría, mecánica, óptica, astronomía, y física. El plan de Ciscar tuvo tan buena acogida que por R.O. de 14 noviembre 1785 quedó definitivamente sancionado, haciéndose obligatorio su impartición en las tres Academias.

Portada de dos de las obras mas importante de Jorge Juan. Ciscar actualizó el Examen Marítimo de Jorge Juan

Para reforzar los contenidos del curso, además del empleo de los tratados propuestos a Ciscar, se le permitió mejorar la dotación de los laboratorios de la Academia de Cartagena, concediéndosele la petición de una larga lista de instrumentos de astronomía y física que fueron adquiridos en Londres y París. Las expectativas que se alcanzaron con la realización del curso fueron muy positivas.

Libro de Astronomía de La Lande

La propuesta de Ciscar pretendía una sólida formación científica construida sobre fundamentos de vanguardia en cada una de las disciplinas. Este decidido talante renovador queda claramente confirmado por los manuales que se recomiendan para la docencia.

Óptica de La Caille

A la finalización de los estudios se realizaba un brillante certamen público, en el que participaban ocho oficiales, que disertaban sobre las materias que habían estudiado. Los certámenes tenían una duración de cuatro días, se sorteaban dos oficiales por día y dos puntos sobre los que discernir, una hora sobre cada uno de ellos.

Obras utilizadas

Los libros mas importantes que se usaron en el Curso de Estudios Mayores de Ciscar eran los siguientes (aunque había algunas ediciones posteriores, que también se estudiaban):

  • La Caille, Leçons élèmentaires de mathématiques (1741)
  • Leçons élèmentaires de mécanique (1743)
  • Leçons élèmentaires d`astronomie géometriqué (1746)
  • las Leçons élèmentaires d´optique (1756)
  • R. Smith, A Compleat System of Opticks (1738)
  • Lalande, Traité d`astronomie (2º edición, 1771)
  • P. J. Macquer Eléments de chymie practique (1751)
  •  Eléments de chymie théorique (1749)
  • A. E. Paulian, Dictionnaire de physique (3 volúmenes, 1761)
  • A ellos se añadirán las muy conocidas obras de Nollet, Bézout y Bails.

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Este año se cumple el 300 aniversario de la creación de la Real Compañía de Guardias Marinas en España. La primera Academia se estableció en Cádiz, en el año 1717.

Plano de la ciudad al inicio del siglo XVIII. Fuente.

Plano de la ciudad gaditana al inicio del siglo XVIII. Fuente.

A pesar de que diversos autores no han concedido la importancia que esta fundación se merece, fue la base de la enseñanza reglada naval militar en nuestro país.

Cubierta del libro que escribió Jorge Juan para la enseñanza de los cadetes

Cubierta del libro que escribió Jorge Juan para la enseñanza de los cadetes

La Academia tomó como base dos tipos de enseñanza muy diferentes e intentó aunarlos. La formación francesa era muy academicista, y de ella tomó el plan de estudios. Mientras, la inglesa era esencialmente práctica, y por ello se decidió que una vez aprobados los contenidos teóricos, los cadetes debían embarcar en uno de los navíos o fragatas de la Armada para completar su formación antes de recibir el título de oficiales.

Dibujo de la gran plaza de Cádiz al inicio del siglo XVIII. Fuente.

Dibujo de la gran plaza de Cádiz año 1660 aprox. Fuente.

Los planes de estudios estaban llenos de contenidos matemáticos (aritmética, álgebra, geometría y trigonometría), a los que acompañaban otras materias básicas como cosmografía, náutica, fortificación, artillería teórica y práctica, armamento, evolución militar, construcción naval, maniobra de naos, esgrima y danza. Igualmente cursaban idiomas. Con el paso del tiempo los planes de estudio se fueron ajustando a las necesidades y también a los conocimientos científicos de la época.

Meridiano de Cádiz. Fuente

Monumento que recuerda el Meridiano de Cádiz. Fuente

La entrada en la Academia

En ella sólo podían entrar los hijos de los nobles y de los oficiales. En este acceso, que hoy podríamos llamar elitista, hay un secreto muy bien guardado. Durante siglos los hijos de la nobleza no habían trabajado nunca, ni habían ejercido otra profesión que los encargos de armas ocasionales de los reyes.

La bahía de Cádiz dibujada en el siglo XVI. Fuente

La bahía de Cádiz dibujada en el siglo XVI. Fuente

Esta tendencia se rompió al inaugurarse la Academia, ya que importantes personajes de la nobleza española, para apoyar a su rey, enviaron allí a sus hijos primogénitos. Se puede ver, por ejemplo, que el cadete nº 1 es el príncipe de Yaché, el hijo del Marqués de Campoflorido, miembro del Consejo Real.

Los Guardiamarinas

Un análisis rápido de los lugares de procedencia de los cadetes (acceda al listado de la primera promoción), originarios de multitud de localidades peninsulares, pero también de Italia y de América, evidencia la filosofía de esta institución. En pocas promociones multitud de hijos de familias de nobles e hidalgos de casi todos los puntos de España, destacando los andaluces, vasco-navarros y valencianos de gran tradición marítima, entran en las filas de la Marina española. Se unen, de esta manera, una tradición secular de los pueblos costeros de Hispania y una formación académica reglada y de carácter militar. La antigua Gadir, la puerta sur del Atlántico, asume una función vital para los planes de la monarquía borbónica: formar y profesionalizar a las futuras generaciones de oficiales de la nueva Real Armada.

La bahía en 1760. Fuente

La bahía en 1760. Fuente

Aunque los cadetes y docentes mas conocidos son Jorge Juan y Antonio de Ulloa, por sus múltiples éxitos en las misiones encomendadas, decenas de ilustres oficiales salieron de la Academia. Nombres como el del gaditano Vicente Tofiño, el autor de los derroteros de las costas de España, o el cartagenero Antonio de Escaño, miembro del Consejo de Regencia de España e Indias (1810), contribuyen decisivamente a ilustrar una época clave en la Historia de España.

Plano de Cádiz levantado en 1789 por uno de sus hijos ilustres, Vicente de Tofiño.

Plano de Cádiz levantado en 1789 por uno de sus hijos ilustres, Vicente de Tofiño. Fuente

Más academias

Ya en 1777 se abrirían en Ferrol y Cartagena otras academias de guardiamarinas, a semejanza de la andaluza. Servirían para nutrir de oficiales la potente Armada que se estaba forjando.

Actualmente es la Escuela Naval Militar de Marín, Pontevedra, la que se encarga de esta formación académica en España.

La Escuela Naval de Marín. Fuente

Más noticias sobre actos conmemorativos del 300 aniversario

Entradas previas sobre academias y oficiales que en ella estudiaron

Documentos de archivo sobre estas instituciones navales

Bibliografía básica

LAFUENTE, A. y SELLÉS, M. A. El observatorio de Cádiz (1753-1831). Madrid: CSIC, 1988.

SÁNCHEZ BAENA, J.J. Aspirantes a oficiales de la Real Armada en la Academia ilustrada del Mediterráneo: esplendor y crisis (1776-1824). En: GARCÍA HURTADO, M.R.(ed.). La Armada española en el siglo XVIII. Ciencia, hombres y barcos. Madrid: Editorial Sílex, 2012, p. 329-362.

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Ya se ha tratado varias veces el tema de alguno de los mas ilustres marinos que durante el siglo XVIII fueron la avanzadilla científica de España, y que tuvieron en el resto de Europa respeto y admiración, tal es el caso de Jorge Juan, Antonio de Ulloa o los hermanos Francisco y Gabriel Ciscar. Todo ello a pesar de que algunas veces, mas de las deseables, en su país no tuvieran tanta consideración con ellos.

Una de las muchas obras traducidas

Una de las muchas obras traducidas

Es de sobra conocida lo que hoy consideraríamos una anécdota, pero que en su momento marcó un antes y un después en el devenir de la Ciencia española: dos muchachos recién ascendidos a oficiales de la Armada, Jorge Juan y Antonio de Ulloa, embarcan en un navío francés, para medir junto con destacados miembros de la Academia francesa la verdadera forma del planeta (Misión Geodésica a la Real Audiencia de Quito).

La figura de la Tierra, de Bouguer

La figura de la Tierra, del científico francés Bouguer

Esta circunstancia se dio porque, a cambio de que el imperio español permitiera que esta expedición pudiera hacer sus mediciones en tierras americanas, el monarca exigió que dos de sus más afamados científicos los acompañaran. Cuando Godin, La Condomine o Bouguer vieron llegar a dos jovencitos que apenas había cumplido los veinte años parece que empezaron a reirse. Esta situación dio un giro de 180 grados cuando los conocieron, y tras la risa inicial comprobaron que eran cultos, sabios y capaces. De esa relación salió una importante camaradería que continuaría años después, que les abrió, y también a sus sucesores inmediatos, las puertas de las academias europeas.

Antonio de Ulloa

Antonio de Ulloa

Todos estos marinos habían estudiado en las Academias de Guardiamarinas, obteniendo las mejores calificaciones, embarcaron para hacer las prácticas y la mayor parte de ellos se especializaron en el Curso de Estudios Mayores o de Matemáticas Sublimes. Muchos formaron parte de las expediciones más importantes que se sucedieron en la época, ayudaron a cartografiar los mares y sus costas, y fueron elegidos directores de instituciones de renombre internacional.

Martín Fernández de Navarrete

Martín Fernández de Navarrete

Espinosa y Tello

José de Espinosa y Tello

Ahora queremos traer aquí la prueba de lo importante que fue esta aportación a la Ciencia europea, y la mejor demostración es que los libros que estos grandes marinos escribieron se tradujeron a diversos idiomas tales como francés (Fr), inglés (In), alemán (Al), italiano (It) o portugués (Port). En la tabla inferior aparecen algunos de los mas importantes.

Proyección Internacional de las obras de los oficiales de la Armada Española durante el siglo XVIII. Fuente: Valera, 2006

Proyección Internacional de las obras de los oficiales de la Armada Española durante el siglo XVIII. Fuente: elaboración propia a partir de los datos de Valera, 2006

Se publicaron estas obras en las más afamadas revistas de la época, tales como las Philosphical Transactions británicas, y las más prestigiosas editoriales del momento prestaron sus prensas para sacar a la luz los textos ya traducidos. Los libros se imprimieron en Londres, París, Amsterdam, La Haya, Dublín, Milán, Nantes, Leipzig, Munich, Nueva York y Filadelfia, entre otros.

Ulloa escribió de muchas materias, de distintos ámbitos tales como Geología, Sismología, Astronomía y Navegación, pero no dejó atrás las denominadas Ciencias Sociales y Humanas, tratando entre éstas la Historia Natural, Antropología y la Geografía.

El puerto del Callao, levantado por Ulloa en 1744. Fuente: Gallica

Carta del puerto del Callao, levantado por Ulloa en 1744 y traducida al francés y al alemán. Fuente: Gallica

Juan trató especialmente la Física, Navegación y Astronomía y, en sus obras conjuntas con Ulloa, se adentró en las Ciencias Sociales y Humanidades.

Una obra de Mendoza tradicuda

Una obra de Mendoza traducida

F. Navarrete se ocupó especialmente de la Historia de la Navegación. Mendoza y Ríos de Astronomía y Navegación. Bauzá, Espinosa y Tofiño de Hidrografía. Vargas Ponce de Historia Natural, Antropología y Geografía. Ciscar de Matemáticas, Navegación, Física y Astronomía.

En total fueron mas de 100 las obras que se tradujeron a otros idiomas o que se publicaron fuera de los territorios de la monarquía hispana. Y abarcaban casi todas las materias que en esa época se cultivaban. Todo un récord que hoy sería difícil de batir, y que por desgracia no continuaría a lo largo de la centuria siguiente.

A continuación, siguiendo el criterio establecido en la tabla anterior, aparecen algunas de las obras publicadas:

ULLOA, ANTONIO DE

Physikalische und historische Nachrichten von sudlichen und nordostlichen Amerika. Aus dem Spanischen übersetze von Johan Andreas Dieze. Leipzig: Imp. Bey Weidmanns Erben und Reich, 1781. 2 v.

Mémoires philosophiques, historiques, physiques, concernant la decouverte de l’Amerique, ses anciens habitans, leurs moeurs, leurs usages, leur connexion avec les nouveaux habitans, leur religion ancienne & moderne, les produits des trois règnes de la nature, & en particulier les mines, leur exploitation, leur immense produit ignoré jusqu’ici… par don Ulloa. Traduit par M. [Jean Baptiste de Villebrune]. Avec des observations & additons sur toutes les matières dont il est parlé dans l’ouvrage. París: Imp. Buisson, 1787. 2 v.

Lettres americaines dans lesquelles on examine l’origine, l’etat civil, politique, militaire & religieux, les arts, l’industrie, les sciences, les moeurs, les usages des anciens habitans de l’Amérique : les grandes epoques de la nature, l’ancienne communication des deux hémisphères, & la dernière révolution qui a fait disparoître l’Atlantide : pour servir de suite aux Mémoires de D. Ulloa / par M. le comte J. R. Carli… avec des observations & additions du traducteur. [i.e. J. B. Lefebvre de Villebrune]. Paris: Buisson, 1788. 2 v.

JUAN Y SANTACILIA, JORGE

A short, easy, arithmetical rule, for determining the course and distance, when the rumbs failed or do not vary aboive three or four points. En John Adams. The Young Sea-Officers Assistant, Both in His Examination and Voyage. London: Imp. Lockyer Davies, 1773.

Examen maritime theorique et pratique ou traite de mechanique appliquee á la construction et á la manoeuvre des vaisseaux et autres batiments. Traduit de l’espagnol, avec des additions, par M. Leveque, ingenieur hydrographique de la marine. Nantes: Chez l’auteur,… Augustin-Jean Malassis, imprimeur, 1783. 2 v.

Esame marittimo teorico o pratico, ovvero Trattato di Meccanica applicata alla costruzione e alla manovra dei Vascelli, etc. [Translated by S. Stratico.] Con le aggiunte ed annotazioni [from the French] di Mr Leveque. In questa edizione Italiana aumentato d’altre annotazioni. Milano: Stamperia Imperiale Regia, 1819. 2 v.

JORGE JUAN y ANTONIO DE ULLOA

Reise Nach Dem Konigreiche Peru. Leipzig: Arkstee und Merkus, 1751.

Voyage historique de l’Amerique meridionale fait par ordre du roi d’Espagne par don George Juan… et par don Antoine de Ulloa... / Ouvrage orne’ des figures, plans et cartes necessaires. Et qui contient une histoire de Yncas du Perou, et les observations astronomiques & physiques, faites pour déterminer la figure & la grandeur de la terre. Amsterdam y Leipzig: Arkstée y Merkus, 1752. 2 v.

A voyage to South America. Second edition. Dublín: Imp. W. Williamson, 1762. 2 v.

Historische reisbeschryving van geheel Zuid-America; gedaan op bevel des konings van Spanje, door Don George Juan… en door Don Antonio de Ulloa… Versierd met zeer fraaije affeeldingen, platte gronden en kaarten, door voorname meesters gegraveerd, en voorzien van de vereischte bladwyzers. Te Goes [La Haya]: Jacobus Huysman, 1771-72.

Dissertation historique et geographique sur le meridien de demarcation entre les domaines d’Espagne et de Portugal. París: A. Boudet, 1776.

Voyage of Don George Juan and Don Antonio de Ulloa to South America. Philadelphia: Joseph & James Crukshank, 1801.

MARTÍN FERNÁNDEZ NAVARRETE

Supercherie litteraire. Reponse a une critique hydrographique. Correspondence… du Baron de Zach, 14 (1826), p. 523-545.

Relations des quatre voyages entrepris par Christophe Colomb: pour la decouverte du nouveaumondE de 1492 a 1504; suivies de diverse lettres et pieces inedites extraites des archives de la monarchie espagnole…Paris: Treuttel et Wurtz, 1828.

JOSÉ DE MENDOZA Y RÍOS

Recherches sur les solutions des principaux problemes de l´astronomie nautique. London, 1797.

Tables to correct the observed altitudes of the sun, moon and the stars. London, 1801.

A complete colection of tables for facilitating the calculations of nautical astronomy, and particularly of the latitude of a ship at sea from two altitudes of the sun, and that the longitude from the distances of the moon from the sun or a star, and particularly of the latitude of a ship at sea from two altitudes of the sun, and that of the longitude from the distances of the moon from the sun or a star; containing the natural versed – sines to every 10 seconds, and the logarithmic – sines, double – sines, versed – sines, &c. to every minute from 0 to 80 degrees; and several other tables, useful in astronomy and navigation. London: R. Faulder, 1801.

FELIPE BAUZÁ

Uber den gegenwärtigen Zustand der Geographie von Süd – Amerika. Übersetzt von Wilhelm Friedrich Freiherr von Karwinsky. München, 1824.

Más información

VALERA CANDEL, M. Proyección internacional de la Ciencia Ilustrada Española. Murcia: Editum, 2006.

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Sería deseable que el gran número de genios españoles que hemos tenido a lo largo de la Historia no hubieran sufrido la misma incomprensión (por decirlo de una manera suave) que, por ejemplo, Isaac Peral. Sin embargo, en la mayoría de los casos así ha sido. La falsa historia de que “inventen ellos” debería ya cambiarse por la de que “aprendamos de lo que ha pasado”. Desde los novatores hasta la actualidad han sido demasiados los que han tenido que sufrir a incompetentes, envidiosos, pusilánimes, mediocres o ignorantes.

Aquí sintetizamos la historia de Gabriel Ciscar y Ciscar, un oficial de la Armada, valenciano, genio, intelectual y político. Una figura de la talla de Jorge Juan, pero que nació en una época distinta y tuvo peor suerte, y sobre todo menor grado de reconocimiento y gratitud de sus contemporáneos, y también de los nuestros. Sobrino de un intelectual de renombre, Gregorio Mayans y Ciscar, y hermano de otro oficial brillantísimo, Francisco, parece que llevaba en las venas el amor por la cultura, la lealtad a los suyos y la importancia de la Ciencia como factor del desarrollo de los pueblos.

Gabriel Ciscar y Ciuscar

Gabriel Ciscar y Ciscar

Admirado por intelectuales de otros países europeos, y lo más curioso, por sus enemigos en la batalla, chocó con un rey, Fernando VII, que tras utilizarlo, lo mandó asesinar. Fueron estos enemigos ingleses los que lo libraron de esa muerte prematura, ordenada por el monarca al que Ciscar había servido en múltiples ocasiones.

Gabriel Ciscar en la Armada

Entró en la Academia de Guardiamarinas de Cartagena en 1777, fue, por lo tanto, alumno de la primera promoción de cadetes. Tardó menos de dos años en superar todas las asignaturas, y pronto embarcó para hacer las prácticas obligatorias. Sus calificaciones fueron todas, según su expediente, “sobresaliente” y “sobresaliente, sobresaliente” (lo que hoy sería matrícula de honor).

Una vez acabado el periodo de practicas, fue profesor en la Academia de Cartagena, donde impartió ese curso mítico, que algunos autores siguen sin reconocer que se impartía también en esta ciudad, denominado de Matemáticas Sublimes o Curso de Estudios Mayores. Su relevancia fue tal que el plan de estudios diseñado por Ciscar se terminó impartiendo también en la Academia matriz de San Fernando (Cádiz).

Además de profesor fue también director de la Academia de Levante en 1788 y autor de numerosos libros científicos. Actualizó en 1793 la obra de Jorge Juan (el Examen marítimo) y escribió varios manuales para los cadetes de las Academias. Algunos de estos libros se utilizaron también en los centros de formación de ingenieros militares.

representación de Gabriel Ciscar en la Universidad de Zaragoza, en el salón de matemáticos ilustres

Representación de Gabriel Ciscar en la Universidad de Zaragoza, en el salón de matemáticos ilustres

Su paso a la alta política llegó durante la invasión francesa, cuando, debido a la ausencia de Fernando VII, fue nombrado regente. Ocupó dos veces ese cargo junto a marinos ilustrados de reconocido prestigio. Fue también gobernador civil y militar de Cartagena.

No llegó a abandonar nunca su faceta de intelectual, de investigador y escritor de temas científicos y técnicos sobre Matemáticas, Astronomía y Álgebra, lo que le supuso codearse con sabios de academias europeas francesas, inglesas y alemanas, que terminaron por traducir algunas de sus obras, o por pedirle a él mismo que las escribiera en otros idiomas. El general Lángara decía que “la superioridad de conocimientos de Ciscar es tan generalmente reconocida, que aun sus mismos émulos no pueden negarle que es el primer hombre de la nación considerado por su saber matemático”. Precisamente por su valía fue comisionado para asistir en París a las reuniones que fijaron el sistema métrico decimal como medida universal.

ciscar

Portada de la memoria que escribió Ciscar a su vuelta de la reunión de París sobre el sistema métrico decimal

Tras la última regencia, a la vuelta de Fernando VII, algunos oficiales ingleses se enteraron de que el monarca había ordenado darle muerte. Cuando se lo comunicaron, él no los creyó hasta el último momento, en el que comprobó que iban a matarlo. Apoyado por los que en otro tiempo fueron sus enemigos, se exilió en Gibraltar. En esos momentos, que debieron ser profundamente tristes para él, se dedicó a escribir poesía con un claro matiz pedagógico. Ante su penosa situación económica, el duque de Wellington le concedió una pensión vitalicia. Murió en el Peñón, apesadumbrado y preguntándose cuál había sido su error.

Portad del poema que escribió Ciscar en su destierro de Gibraltar

Portada del poema que escribió Ciscar en su destierro de Gibraltar

En muchas Academias de Ciencia europeas no daban crédito a lo que este marino ilustrado tuvo que pasar en sus últimos momentos.

Esta biografía sólo pretende que salgan a la luz pública muchas de las injusticias cometidas en otro tiempo, porque los sabios lo dicen: “un pueblo que no conoce (y corrige) sus errores, tiende a repetirlos”.

Algunos de sus libros

– CISCAR, Gabriel. Examen marítimo teórico práctico de D. Jorge Juan; … segunda edición aumentada con una exposición de los principios del cálculo, notas al texto y adiciones. Madrid: Imp. Real, 1793.

– CISCAR, Gabriel. Tratado de aritmética. Murcia: M. Muñoz, 1795; reimpreso en 1803 y 1840.

– CISCAR, Gabriel. Tratado de trigonometría esférica. Cartagena: Oficina de Marina, 1796.

– CISCAR, Gabriel. Memoria elemental sobre los nuevos pesos y medidas decimales, fundados en la naturaleza. Madrid: Imp. Real, 1800.

– CISCAR, Gabriel. Curso de estudios elementales de Marina, 4 v. Madrid: Imp. Real, 1803; 2ª ed., Palma: Imp. Real, 1811.

– CISCAR, Gabriel. Explicación de varios métodos gráficos para corregir las distancias lunares con la aproximación necesaria para determinar las longitudes en el mar, y para resolver otros problemas de astronomía naútica. Madrid: Imp. Real, 1803.

– CISCAR, Gabriel. Apuntes sobre medidas, pesos y monedas que pueden considerarse como una segunda parte de la memoria elemental… publicado en 1800. Madrid: Imp. Nacional, 1821.

– CISCAR, Gabriel. Poema físico-astronómico en siete cantos. Gibraltar, 1828; reimpreso en Madrid: M. Rivadeneyra, 1861.

Mas información

Biografía de Gabriel Ciscar

Teniente General Gabriel Ciscar

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A comienzos del siglo XVIII, como resultado del interés que el rey Felipe V y sus ministros pusieron en unificar y potenciar la Marina, la construcción de barcos se empezó a multiplicar, y ello supuso que se creara la necesidad de aumentar el número de oficiales. La primera respuesta a la falta de personal cualificado apareció en Cádiz, con la creación de la Academia de Guardiamarinas en 1717. Ilustres alumnos salieron de ella, y contribuyeron a hacer realidad ese sueño hasta entonces inalcanzable: convertir a la Armada española en una de las primeras del mundo.

El edificio construido a principios del s. XIX para albergar la Escuela de Guardiamarinas de Cartagena

El edificio construido a principios del s. XIX para albergar la Escuela de Guardiamarinas de Cartagena

El avance fue tan grande y la política tan favorable que pronto fue necesario disponer de mas oficiales, y no sólo para embarcar en misiones de guerra, sino para dirigir expediciones, para investigar, para llevar a cabo importantes misiones diplomáticas o para formar a la siguiente generación. Así en 1777 se pusieron en marcha dos nuevas academias, dependientes de la gaditana: la del Ferrol y la de Cartagena. La ciudad departamental por esas fechas ya había experimentado un profundo auge al amparo de las obras de ampliación del arsenal y astillero. En ella nunca había sido raro escuchar a un forastero hablar francés, italiano o inglés. Como todas las ciudades portuarias recibía nuevos aires con la llegada de los buques a sus costas, sus habitantes comerciaban y se comunicaban con los recién llegados, y de ese intercambio surgía siempre el enriquecimiento mutuo. Años atrás el puerto había albergado la Escuadra de Galeras de España.

galeras

En este ambiente cosmopolita nació la Academia de Guardiamarinas de Levante. Recibió inicialmente unos 60 alumnos procedentes de la de Cádiz, aunque ya en años posteriores el ingreso se hacía directamente en Cartagena. Estudiaron Aritmética, Geometría, Trigonometría plana y esférica, Navegación e idiomas, entre otras materias. Practicaban esgrima y, una vez acabadas las enseñanzas teóricas, embarcaban para realizar lo que hoy conocemos como prácticas. Disponían de una biblioteca que, teniendo en cuenta la época y el lugar, era única, y hubiera generado envidia en muchos lugares de Europa. Quizás por eso, una vez que dejaron la Academia, los oficiales crearon sus bibliotecas personales, algunas de las cuales han llegado hasta nosotros. De otras apenas contamos con un inventario, pero si una biblioteca dice algo de su dueño, éstos debían ser excepcionales.

Biblioteca Naval de Cartagena. En ella estudiaban los jóvenes guardiamarinas siglo atrás.

Biblioteca Naval de Cartagena. En ella estudiaron los jóvenes guardiamarinas siglos atrás.

La media de estancia en la Academia era de 3 años, aunque hubo genios que en menos de dos acabaron, y con excelentes calificaciones. Al principio estudiaron en edificios no muy acordes con la situación, pero luego se construyó uno para impartir las clases, el que hoy se denomina de servicios generales, diseñado por Villanueva.

Una vista de la fachada del edificio donde se albergó la Academia de Guardiamarinas

Una vista actual de la fachada del edificio donde se albergó la Academia de Guardiamarinas

Para los alumnos mas aventajados surgió el Curso de Estudios Mayores o de Matemáticas Sublimes. En él sólo podían entrar los más brillantes de los cadetes. Impartido por uno de sus antiguos alumnos, Gabriel Ciscar, supuso una importante plataforma de lanzamiento para estos oficiales brillantes, que serían escogidos, además de para dirigir la flamante Armada, para las grandes expediciones por el mundo, para ocupar cargos en la Administración del Estado e incluso para convertirse en regentes. Por motivos económicos las Academias de formación de oficiales cerraron en 1824.

Vista actual de algunos de los edificios militares construidos en esos momentos

Vista actual de uno de los edificios militares construidos en esos momentos

En este centro docente estudiaron muchos cartageneros hijos de militares, pero también una cantidad importante de valencianos, andaluces, vascos, mallorquines, cántabros, y de cadetes procedentes de América (peruanos, cubanos, argentinos, colombianos y venezolanos principalmente). También, entre los europeos, encontramos jóvenes italianos, franceses, irlandeses y griegos. Una ligera revisión de los nombres de las calles de esta ciudad, en las que abundan apellidos de ascendencia múltiple, sirve de muestra de esta diversidad.

Casa actual del Almirante del Arsenal de Cartagena. Fue uno de los edificios utilizados en la formación de estos cadetes.

Casa actual del Almirante del Arsenal de Cartagena. Fue uno de los edificios utilizados en la formación de estos cadetes.

La mayor parte de los cadetes eran hijos de oficiales, pertenecían a sagas navales de raigambre secular, pero en otros casos sus padres eran nobles, caballeros, señores, regidores u oidores. Muchos de estos ilustres oficiales tuvieron reconocimiento público y notorio, otros, a pesar de la importancia de sus acciones, apenas suenan. Recordamos aquí, para regocijo de paisanos, familiares y curiosos, nombres como el de Gabriel Ciscar, Francisco Ciscar o el del Marqués de la Tercera. En futuras entradas nos dedicaremos a difundir la biografía de muchos de ellos.

Más información

SÁNCHEZ BAENA, J.J. Aspirantes a oficiales de la Real Armada en la Academia ilustrada del Mediterráneo: esplendor y crisis (1776-1824). En: GARCÍA HURTADO, M.R.(ed.). La Armada española en el siglo XVIII. Ciencia, hombres y barcos. Madrid: Editorial Sílex, 2012. pp. 329-362.

SÁNCHEZ BAENA J.J. y BOUZÓN CALVO, L. La Academia de Guardiamarinas de Cartagena en el contexto de la invasión napoleónica y la pérdida de los territorios americanos (1808-1824). Ayeres en discusión: temas clave de Historia Contemporánea hoy. 2008.

SÁNCHEZ BAENA J.J. y CHAIN NAVARRO, C. La presencia de hispanoamericanos en la Academia de Guardiamarinas de Cartagena (1777-1800). El Mediterráneo y América: Actas del XI Congreso de la Asociación Española de Americanistas, 2006, vol. I, pp. 433-448.

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El libro al que se dedica el documento del mes, sección que la Cátedra de Historia Naval lleva ya más de un año publicando, es una síntesis del Compendio de Navegación de Jorge Juan, con algunas actualizaciones. Es un texto de enseñanza que se utilizaba en la Academia de Guardiamarinas de Cartagena, que incluye correcciones y anexos hechos por el Director de esta Academia, José de Mazarredo, otro insigne oficial ilustrado.

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El documento

Esta obra se incluía en una compilación denominada Lecciones de navegación, que recogía una parte de las enseñanzas impartidas en la Academia de Guardiamarinas de Cartagena desde su apertura en 1777, que fueron estructuradas por Mazarredo. El resumen constituye una síntesis del Compendio de Navegación de Jorge Juan de 1757, con adicciones relativas al progreso en la determinación de longitudes, entre otras cosas porque cuando la obra de Juan vio la luz, este problema todavía no estaba resuelto.

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En este manuscrito, Mazarredo extracta los apartados de la obra de Juan por su mismo orden, tomando de cada una lo principal, y añadiendo algunas materias necesarias para la seguridad de la práctica de la mar, según su experiencia. El documento consta de siete secciones, dedicando la última de ellas a las observaciones de la longitud.

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El autor del Compendio

Su autor, Jorge Juan y Santacilia, fue un marino que vivió durante el siglo XVIII y que dedicó toda su vida a la Ciencia, a generar conocimiento y a divulgarlo. Sirvió también como oficial de la Armada en múltiples misiones, tanto en tiempos de guerra como de paz. Fue, aparte de navegante y marino ejemplar, gestor público, director de la Academia de Guardiamarinas, embajador, descubridor, espía, investigador y docente, entre otros muchos. Llegó incluso a hacer frente a la Inquisición cuando desde ésta se quiso poner freno a la publicación de la Ciencia que en esos momentos se hacía en las Academias europeas.

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Valenciano, como muchos de los grandes marinos de su época, posiblemente fue el más reconocido y el que, al amparo de una excepcional política nacional de desarrollo de la construcción naval, contribuyó en mayor medida al avance y al reconocimiento internacional de la Ciencia Española, en especial en las áreas de Astronomía y Navegación. Existe un sistema de construcción naval que lleva su nombre. La Marina fue en este ámbito la avanzadilla del desarrollo científico en la España del siglo XVIII: sus Academias de formación, sus destacados maestros y algunos de sus magníficos alumnos, apoyados por un grupo de políticos ilustrados, lograron en pocos años lo que durante siglos no se consiguió: elevar a la Armada Española al rango de primera potencia mundial.

En el campo científico y técnico, oficiales de la Marina española como Jorge Juan, Antonio de Ulloa, Vicente Tofiño o Gabriel Ciscar, entre otros, estaban a la altura de cualquier académico inglés o francés de su época. Prueba de ello es que la mayor parte de sus obras se tradujeron a distintos idiomas, por el interés que despertaban en la Europa de la Ilustración.

Placa conmemorativa situada en la ciudad de Cádiz, en honor a Jorge Juan

Placa conmemorativa situada en la ciudad de Cádiz, en honor a Jorge Juan

Jorge Juan fue también uno de los ejecutores, promotores y patrocinadores de la apertura hacia Europa, de la búsqueda de Ciencia ilustrada que brotaba en Francia, Gran Bretaña, Alemania e Italia. Se encargó de llenar las bibliotecas de las Academias de libros de Ciencia, de enviar a jóvenes destacados a Francia e Inglaterra para que estudiaran en sus universidades y academias, para que aprendieran métodos y técnicas nuevas, y trajo a España a científicos, investigadores y constructores navales europeos con objeto de apoyar los planes del gobierno para conseguir fortalecer la Armada, construir los mejores barcos, ampliar y reforzar puertos y arsenales. A pesar de que Jorge Juan ha sido objeto de varios trabajos, apenas se ha conseguido trasladar a la opinión pública la magnitud científica de este español universal, reconocido en las mas ilustres Academias de Ciencia europeas.

Otra de las obras de Jorge Juan

Otra de las obras de Jorge Juan

Más información

Cátedra de Historia Naval. Documento del més, redactado por la Dra. Carmen Torres.

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Las academias de formación de los oficiales de la Marina española (guardiamarinas) surgieron durante el siglo XVIII, al amparo de la política borbónica, que propició la creación de una nueva Armada que aunó la formación militar y la académica.

Este proyecto, comparado con los de otros países, era muy novedoso:

a) Estaba formado por una compañía de cadetes de muy pocos años (entre 14 y 16 según Reglamento), reservada a los nobles e hijosdalgo. Ello supuso un cambio abismal: frente a la educación cortesana tradicional, se intentó dar una base matemática. Se quería combinar la formación militar con la racionalidad geométrica que permitía, además, abrir las mentes de sus oficiales a las ideas ilustradas que en ese momento llegaban de Europa, y que estaban arraigando con mucha fuerza en el viejo continente.

b) No hubo debate con respecto a las enseñanzas a impartir, al contrario de lo que sucedió en el Ejército.

José Patiño, Intendente de la Real Armada española

José Patiño, Intendente de la Real Armada española

Varios fueron los políticos que colaboraron en esa tarea, aunque fue Patiño, como secretario de Marina, el que firmó la creación de la primera Academia, la de Cádiz, en 1717. En el informe inédito que aparece abajo, que se comenta más en profundidad en la web de la Cátedra, en el documento del mes, se explica la evolución de la institución en sus tres primeros años de vida (1717-1720).

1720

La idea de crear academias para los futuros oficiales se tomó de nuestros vecinos franceses, mas partidarios de la formación en las aulas, y se mezcló con el pragmatismo inglés, que basaba en la práctica el conocimiento necesario. De esta forma, un guardiamarina español recibía conocimientos teóricos en una Academia militar durante varios años, realizaba prácticas en las aulas y, cuando aprobaba, pasaba a embarcar en los buques de la Armada durante una temporada.

Las materias que estudiaban eran Matemáticas, Geometría, Trigonometría, Cosmografía, Náutica, Fortificación y Artillería, y realizaban prácticas de artillería, armamento, construcción naval y maniobras. También se impartían clases de danza, esgrima e idiomas.

Estudiaban, entre otros, con los siguientes manuales:

-CEDILLO, P. M. Compendio del arte de la Navegación (Sevilla, 1717) y Trigonometría aplicada a la Navegación (Sevilla, 1718).

-KRESA, J. Elementos de Geometría de Euclides. Bruselas, 1689.

-TOSCA, T.V. Compendio matemático. Valencia, 1709-15.

Compendio matematico, de T.V. Tosca

Compendio matemático, de T.V. Tosca, uno de los manuales utilizados

La denominación “guardiamarina” es una de las muchas que hacen referencia a los cadetes que estudiaban en las academias navales. También se llaman “guardias de la marina” o “guardias marinas”. El término que aquí utilizamos es el más común en los documentos de la época, y que terminó siendo el más usado, probablemente como transcripción de la unión fonética habitual de ambas palabras (yuxtaposición).

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