Los barcos de Biblos: naves egipcias en el Mediterráneo

Hay expresiones y términos vinculados con la Historia Naval y Marítima que son difíciles de identificar porque apenas existen investigaciones sobre ellas. La voz "Barcos de Biblos" (con las variaciones correspondientes, como Byblos) aparece muy a menudo en las crónicas egipcias vinculadas con el comercio marítimo y la guerra en el mar, pero sobre ella apenas se ha escrito. También aparecen algunas veces como "naves de Tarsis".Los barcos de Biblos son las naves egipcias de alta mar, las que se adentraban en el "Gran Verde" (Mar Mediterráneo) y en el Mar Rojo. Se aplica tanto a los barcos que allí se construyeron, como a los que se hicieron con la madera del Líbano. El origen fenicio de esta denominación deja claro quiénes dominaron durante un tiempo las aguas del Mediterráneo.

Venecia: la unión del poder con el mar

Actualmente hay fiestas que conmemoran batallas navales o que rinden honores a sus patrones protectores, pero en Venecia llegan más lejos, celebran el enlace de su gobernante, el dux, con la mar. Una galera engalanada para la ocasión era la que servía para tan curioso enlace. Esta nave, conocida como el Bucintoro, era "una de las cosas más bellas y curiosas del universo" según Brosses, un erudito francés que viajó a Italia en el siglo XVIII. La vinculación de la Serenísima República con el mar es muy evidente, pero no todos los pueblos la tienen tan presente. Los dos dioses tutelares de Venecia son Marte y Neptuno, que representan la política terrestre y naval respectivamente, y que aparecen en la entrada del palacio ducal, dando la bienvenida.

La Hispania marítima a fines del s. XVI

En 1572 se publicó el primer atlas dedicado a las grandes ciudades, llamado Civitates Orbis Terrarum. Dos años antes Ortelius, uno de los cartógrafos más universales de la Edad Moderna, había publicado el Theatrum Orbis Terrarum, por lo que el Civitates se consideró un complemento de la de Ortelius y fue una ambiciosa empresa que se acabó ya en el siglo siguiente (1617).

Una apuesta por la difusión gratuita del arte y cultura en Google

Durante años ha estado en la mente de muchos intelectuales que la tecnología y la Historia eran casi incompatibles. Ahora hay empresas que se empeñan en demostrar lo contrario. El nuevo empuje que para la ciudadanía tiene el arte, el patrimonio, la historia y el resto de disciplinas vinculadas con nuestra herencia cultural ha hecho posible que gigantes como Google comenzaran a invertir en ello. Iniciaron una campaña de digitalización de libros que hoy sigue generando controversia. Hace unos pocos años pasaron a la difusión del arte y del patrimonio reuniendo las obras de reconocidas instituciones patrimoniales

De esta última empresa Google Arts & Culture nos ocupamos esta semana, que el Instituto Cultural Google ha lanzado hace algún tiempo. Su página web recoge cuadros, pinturas, murales, objetos, arquitectura y muchas más opciones vinculadas con el arte y la cultura. Desde la sección de la Cátedra dedicada a la difusión del patrimonio nos hemos dedicado a analizar esta plataforma para poder ofrecer una visión de la parte referida a la historia y la herencia cultural naval y marítima.

La primera ciudad marítima de América: Áspero

Las investigaciones arqueológicas nos suelen asombrar. Grandes ciudades, impresionantes templos o esculturas grandiosas nos acercan a otras épocas y lugares. Pero hay veces que estos descubrimientos hacen, además, temblar los pilares de la Ciencia y de lo que hasta ahora sabíamos de la evolución de la cultura y de la civilización. El que vamos a ver aquí es uno de esos casos (otros son el de Gobekli Tepe o las pirámides chinas). Perú, la cuna de las mil culturas, la zona del mundo donde se están descubriendo los más insospechados pueblos, es el lugar en el que se desarrolló esta civilización, cuyo centro neurálgico fue Caral, hace unos 5000 años. En concreto en un lugar entre la costa del Pacífico y las montañas andinas.

Leonardo da Vinci y los fósiles marinos

Leonardo Da Vinci es uno de los genios universales más reconocidos. Fue un importante humanista, anatomista, artista y ejerció otra decenas de habilidades difíciles de encontrar en un solo ser humano. Esa capacidad le he hecho ser el padre, o el primero, que trató multitud de disciplinas que hoy está consolidadas, pero que en el Renacimiento, la época en la que él vivió, ni siquiera existían.

Una de estas genialidades llevó a Leonardo a preguntarse sobre el motivo por el que en la cadena montañosa de los Alpes había esqueletos y restos de animales marinos incrustados en la roca. No entendía cómo era posible que hubieran llegado a alturas de más de 2000 metros sobre el nivel del mar.