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Posts Tagged ‘Piratería’

Hay mas de leyenda que de verdad en muchos de los tópicos sobre piratas. Posiblemente su vida no fue tan emocionante como ahora nos parece, pero eran intrépidos viajeros, gozaban de su libertad hasta que eran apresados y compartieron un código único que hoy se nos asemeja tremendamente interesante.

El pirata Barbanegra. Fuente Biblioteca Pública de Nueva York

En este blog ya hemos publicado varias entradas sobre este tema (Mujeres piratas, Benito Soto, Amaro Pargo y las reglas del diablo), y algunos titulados del Máster en Historia y Patrimonio Naval han dedicado su blog a estas figuras (Medipiratas y Piratas en el Atlántico).

Dos de las mujeres pirata mas famosas. Fuente: Biblioteca Pública de Nueva York.

A todo ello añadimos aquí una antigua descripción en verso de la famosa isla Tortuga, el lugar emblemático de la piratería en el Caribe.

Descripción de la isla de Tortuga, por Antonio Freyer (1681)

Sale cerca de tierra Isla elevada
cuya forma Tortuga es perezosa,
díganlo quantos siglos ha que nada
sin llegar a la playa deleitosa:
de franceses corsarios governada
al Sur naval, y al Norte peñascosa
en grados veinte está, y treinta minutos
con verdes conchas de sabrosos frutos.

Los expertos opinan sobre la vida de los piratas

María de Sancha, del periódico estadounidense Huffington Post, ha llevado a cabo, con motivo de la quinta entrega de la serie cinematográfica Piratas del Caribe, varias entrevistas con distintos expertos en la materia, entre los que se encuentra la Cátedra de Historia y Patrimonio Naval.

Rosa de los vientos

Desde aquí hacemos un enlace a este interesante trabajo en español en el que se tratan temas como la presencia de mujeres a bordo, el código de los piratas, la isla Tortuga, los castigos que podían recibir si eran capturados y su bebida mas famosa: el ron, entre otros.

Comienza así:

“La mayoría de los conocimientos que tiene la gente sobre los piratas provienen de la saga cinematográfica de Piratas del Caribe, cuya quinta entrega, La venganza de Salazar, ha llegado a los cines esta semana” (puedes pinchar en la imagen inferior para leerlo entero).

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Esta entrada es continuación de otra titulada Madagascar, la Atlántida del Sur.

Madagascar es una gran isla, situada en el continente africano, en aguas del Océano Índico. Ha sido, y continua siendo, un punto de paso en un gran océano entre dos inmensos continentes, África y Asia, lo que ha hecho que en su historia haya una importante mezcla de civilizaciones que han dejado un poso considerable en su cultura autóctona. Así, la isla malgache cuenta con un rico repertorio de leyendas, muchas de las cuales tienen como protagonista el mar, el agua o sus moradores.

Las leyendas marítimas originarias 

La isla cuenta con un impresionante repertorio de leyendas nativas recogidas en una tesis doctoral realizada por una de sus habitantes, que actualmente es profesora en la Universidad de Antananarivo, la capital del país (1). Exponemos aquí las mas importantes que se hallan vinculadas con la temática del blog.

a) La sirena de Andranoro

Un día un joven estaba pescando en el río Mamba, en las cercanías del actual pueblo de Andranoro, cuando vio a una hermosa joven sentada sobre una roca. Tenía el pelo largo, muy largo, y no se le podía ver todo el cuerpo porque quedaba envuelta por su pelo; y el joven pescador se enamoró de ella. La joven se llamaba Ranoro.

Antiguos dibujos encontrados en Madagascar

Antiguos dibujos encontrados en Madagascar, que algunos identifican con sirenas

Tras varios encuentros se casaron, con la condición de que el marido nunca pronunciara la palabra «sira» en presencia de su mujer.

Tras la boda la sirena cobró forma humana. Los años pasaron y pasaron, la pareja tuvo tres hijos y vivían felices. El único problema era el carácter de Ranoro, porque era una mujer distraída y muchas veces se le olvidaba hacer una u otra cosa. Un día, su marido le dijo: Tena tsy asianao sira mihitsy aho! (¡De verdad, nunca me haces caso!).

En cuanto pronunció la palabra prohibida, la mujer salió de la casa y se sumergió en el agua del río Mamba. Y nunca volvió, a pesar de las súplicas de su marido.

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Dicen que, de vez en cuando, hacía visitas a su marido y a sus hijos en sueños para darles consejos. Y que cuando éstos tenían problemas se acercaban a la gruta para pedirle ayuda.

b) El martín pescador

Este precioso pájaro que vive en las orillas de ríos y lagos tiene una bonita historia malgache. En el sur de la isla dos pueblos, los bara y los antandroy, estaban en guerra.

Martín pescador malgache. Fuente

Martín pescador malgache. Fuente

Uno de los guerreros del pueblo bara, huyendo de sus enemigos se adentró en un lago y dejó sólo su nariz fuera, para respirar. Los antandroy vieron que una nariz sobresalía del agua y fueron a apresarlo, pero de pronto un martín pescador se posó sobre ella disuadiéndolos de que allí había alguien sumergido. En reconocimiento, el hombre que se salvó emitió un juramento:

– Maldito sea el que, entre mis descendientes, mate o coma el vintsy, porque me ha salvado la vida.

Por eso, el martín pescador es tabú entre los bara. Por miedo a ser víctima de la maldición de sus antepasados, hasta hoy en día, nadie se atreve a comerlo, ni siquiera en período de escasez.

c) La leyenda del lago sagrado de Antañavo

Antes, en el lugar donde hoy está el lago, había un poblado. Cuentan que en ese pueblo un día apareció un anciano pidiendo limosna. Nadie quiso atenderlo, hasta que ya cuando anochecía una mujer muy pobre, que tenía un hijo pequeño le dio cobijo y le ofreció la comida que tenía. El anciano, tras la cena, agradecido, se despidió.

Cuando la mujer fue a dormir al niño, ésta vio que era imposible, ya que el bebé lloraba cada vez mas fuerte. Un poco desesperada salió de su casa y fue a pasearlo para calmarlo. Se sentó sobre un tamarindo que había al final del pueblo y allí el niño se durmió. Cuando la madre quiso regresar, el bebé volvió a romper a llorar, de modo que la mujer decidió quedarse bajo el árbol.

Pero ni siquiera tuvo tiempo para acomodarse cuando oyó un gran estruendo. Volvió la cabeza, y vio que su pueblo iba desapareciendo ante sus ojos, y que, en su lugar, el gran hueco se iba llenando de agua. Quedó petrificada, estrechando a su retoño contra ella. El alba les sorprendió al pie del gran tamarindo, con el agua hasta los tobillos. Los vecinos de los pueblos de alrededor, una vez que la señora les contó la historia, siempre dijeron que por haber sido buenos con el anciano, éste había salvado a la madre y al niño de morir ahogados.

Lago Antanavo

Lago Antanavo

Desde entonces el lago fue respetado por ser el sepulcro de los habitantes de aquel pueblo. Incluso los cocodrilos son venerados, porque se cree que después de la muerte tomaron aquella forma animal y que sus almas moran en ellos.

(1) RABARIJAONA, H. Narrativas orales malgache e hispánica: convergencias, divergencias y estudio comparativo. Tesis doctoral presentada en la Universidad de Alcalá de Henares (España),  2001.

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Madagascar es una gran isla, situada en el continente africano, en aguas del Océano Índico. Hay teorías que la identifican como una parte de la antigua Lemuria, otros opinan que formó parte, en un pasado muy remoto, de Mauritia, mientras algunos piensan que era la Atlántida del hemisferio sur. Siglos mas tarde fue el lugar elegido para fundar una utopía política llamada Libertaria en la que vivían piratas. Pero aparte de estas historias, la isla malgache cuenta con un repertorio de leyendas nativas, muchas de las cuales tienen como protagonista el mar, el agua o sus moradores, aunque éstas últimas se tratarán en próximas entregas.

Una carta de Mercator el Viejo en la que aparece Madagascar

Una carta de Mercator el Viejo en la que aparece Madagascar

Descubierta por navegantes portugueses y ocupada por distintos pueblos, entre los cuales se encuentran franceses, españoles, lusos, holandeses, ingleses, indonesios, bantúes y persas.

1688

Antiguo mapa en el que se puede observar la isla (1688)

Está habitada por animales y plantas únicas en el mundo (lemures, camaleones, aves, baobabs). Fue el hogar del pájaro elefante hasta hace dos siglos, cuando se extinguió. Se cree, especialmente por esta peculiar idiosincrasia biológica, y también geológica y geográfica, que podría haber sido la Atlántida del Sur.

Ave elefante. Fuente

Ave elefante. Fuente

Los hijos de Lemuria

Madagascar formó parte de una antigua masa continental denominada Gondwana hace unos 200 millones de años. Y es posiblemente la isla mas antigua del mundo.

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Una de las teorías afirma que formó parte del antiguo subcontinente denominado Lemuria, por ser el lugar donde habitaban los lemures, una especie única en la isla.

una de las muchas especies de Lemures de Madagascar

Una de las muchas especies de lemures

Libertaria

En el siglo XVII se convirtió con cierta frecuencia en refugio de piratas. Daniel Defoe situó en ella la mítica Libertaria, defendida por unos y denostada por otros. En esta colonia, convertida en República, todos sus habitantes eran iguales, no había discriminación alguna. El lema de esta utopía política era “por Dios y por la libertad”.

Ciudad de Diego Suárez

Ciudad de Diego Suárez

Actualmente sigue sin estar claro si realmente existió, o si tan sólo es una bonita fábula de Defoe. Esta ínsula libertaria se situó en la parte norte de la isla, en una ciudad antes llamada Diego Suárez, hoy conocida como Antsiranana.

Los impresionantes baobabs malgaches

(Continuará)

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Texto enviado por Julia D. Granado Martínez, alumna de doctorado de la Universidad de Murcia.

Sintesis. Este canario, que vivió durante la edad de oro de la piratería, refleja como ninguno la vida antagónica que sus protagonistas tuvieron: perseguido por la justicia y alabado por su gente, rico y generoso, duro en la mar y tierno con sus paisanos, esclavista reconocido y defensor de los humildes, ferviente católico y feroz asesino, valiente y abnegado marino que se convierte en pirata, fugitivo con nobleza reconocida, patriota que esconde tesoros en su villa natal, hombre culto que lleva un inventario de sus riquezas. Es una leyenda viva de los mares, que tres siglos después de su muerte se ha convertido en referencia inequívoca para un videojuego.

Introducción

Los relatos de corsarios son bastante desconocidos porque las autoridades del momento no desearon que su actividad fuera conocida. Evidentemente no eran vidas ejemplares y, en numerosas ocasiones, podían llegar a ser delictivas. En la mente de todos, por la imagen cinematográfica que de ellos tenemos, los representamos tuertos, con pata de palo, el loro en el hombro y con su cofre del tesoro, pero la realidad fue más cruda, y en la mayoría de los casos eran auténticos señores, a veces aristócratas, al servicio de algún rey o cacique que se beneficiaban de su actividad para enriquecerse de forma fácil y rápida.

Una imagen de A. Pargo

Una imagen de A. Pargo

Su biografía

Amaro Rodríguez Felipe y Tejera Machado, más conocido como Amaro Pargo fue un corsario y comerciante español, nacido en San Cristóbal de la Laguna (Tenerife), el 3 de mayo de 1678. El apodo de Pargo fue adoptado por la semejanza con el pez de dicho nombre, poderoso nadador, con hocico puntiagudo y que en ocasiones le gusta camuflarse.

La isla canaria en la que nació el pirata

La isla canaria en la que nació el pirata

Tuvo una juventud influenciada por la presencia y el auge de la piratería en la isla, con acantilados propicios para el asalto y refugio de estos bandidos marítimos. La suya era una zona poblada de barcos con bucaneros a la espera del intercambio de productos, y por ella pasaban innumerables rutas de comercio entre Europa y América.

Partida de nacimiento de Amaro Pargo

Partida de nacimiento de Amaro Pargo

Sus actividades

Se embarcó a temprana edad y fue aprendiz de botamen, sirviendo en varias galeras reales hasta que se familiarizó con la profesión, aprendiendo los trabajos propios de un marinero a bordo de diferentes naves como dueño, capitán o maestre.

En 1701 sucede un hecho que marca su destino, embarca como alférez en el buque Ave María, apodado “La Chata”, que fue abordado por piratas, y ya demostrando su valentía, aconseja al capitán que simulen una rendición para iniciar una batalla de la que resultan victoriosos. En agradecimiento, el capitán regala a Amaro su primer barco, con el que comienza sus fructíferas actividades, entre otras, el comercio de esclavos africanos. Vendió y comerció con ellos, utilizándolos después para las plantaciones de América o algunos ingenios azucareros de las Islas Canarias.

ingenio azucarero

Las fuentes de la época se hacen eco de su bondad, pese a su oficio de pirata. Es decir, saqueaba dentro de un orden, sus principales armas eran el engaño, para acercarse a los navíos sin levantar sospechas, y el coraje para emprender el abordaje. Destacó también como un ferviente devoto y fue solidario con su gente, destinando parte de sus botines a los más necesitados. Preocupado por la situación económica de los pobres en el siglo XVIII, participó en una de las sesiones del Cabildo (Tenerife), solicitando un nuevo tipo de moneda que mejorara el problema que presentaba la sociedad de la época (introducción de los cuartos y los ochavos bajo la estimación de 4 y 2 maravedíes, para limosnas).

amaro

Tras entregar su vida al mar y medirse en batallas de altura, incluyendo al famoso pirata Barbanegra, obtuvo una inmensa fortuna compuesta por más de 900 fanegas de tierras, sesenta casas, quince heredades de viña, tributos monetarios y de trigo, además de valiosas joyas y gran cantidad de dinero. Cuenta la leyenda que escondía un gran tesoro en la isla, que aun no ha sido encontrado. A ello se debe el constante saqueo de su casa en Machado (El Rosario, en Tenerife) para abrir ese cofre, en el que supuestamente guardaba documentos, joyas, piedras preciosas, porcelanas, etc. Tesoro que parece ser que tenía catalogado en un libro forrado en pergamino, marcado con la letra D, del que tampoco hay rastro.

Ruinas de la casa natal de Amaro Pargo

Ruinas de la casa natal de Amaro Pargo

Perseguido por la justicia, siempre consiguió esquivarla. En una ocasión fue detenido por los oficiales de la Casa de Contratación de Cádiz, por impedir la revisión de su navío. No obstante, obtuvo el título de noble, consiguiendo la real certificación de Nobleza y Armas, en Madrid el 9 de enero de 1727.

El capitán Amaro Rodríguez Felipe falleció el 14 de octubre de 1747, en la Laguna, y fue enterrado en el sepulcro de sus padres, en el templo de Santo Domingo. La lápida de mármol tiene grabado el escudo de armas de la familia Rodríguez Felipe, y no faltan símbolos característicos que marcaron su vida, como el guerrero saliente con armadura, los puñales y los cañones, y como no, a los pies del sepulcro, una calavera guiñando el ojo derecho y las dos tibias cruzadas.

Lápida de Amaro Pargo

Lápida de Amaro Pargo

Protagonista de un videojuego

La historia del corsario Amaro Pargo está más viva que nunca, ya que el videojuego Assasin´s Creed IV Black Flag, versa sobre la edad de oro de los piratas, y en él destaca como figura de referencia. Aunque los productores utilizan su vida y su obra para caracterizar al protagonista, le dan un nombre distinto.

Esta compañía francesa de videojuegos ha patrocinado la exhumación de los restos de Amaro Pargo, llevada a cabo a finales del pasado 2013, y cuenta con la colaboración de la Universidad Autónoma de Madrid, para realizar un estudio y pruebas de ADN. Se pretende que, a través de los análisis de sus restos, se puedan relatar más aspectos de su apasionante historia (se pueden encontrar más datos a este respecto en el vídeo que aparece abajo).

Procedimiento de exhumación de los restos del pirata

Procedimiento de exhumación de los restos del pirata

Mini documental muy interesante (5′)

Más información

Amaro Pargo, corsario de las Canarias.
Assasin´s Creed IV Black Flag Web Ubisoft

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Dibujo de Benito Soto

Autores: Patricia Piña Giménez y Santiago Pastor García

Esta es la historia de un pirata español, sagaz, aventurero y sanguinario, un relato envuelto en un halo de leyenda, comparable al mismísimo Davy Jones (demonio legendario que se adueña de los marineros caídos al mar, protagonista de leyendas contadas por marineros y piratas, y de famosas novelas como “La Isla del Tesoro”, “Moby Dick”, o “El Rey Peste”, de Edgar Allan Poe).

Benito Soto Aboal, nacido en Pontevedra en el año 1805, comenzó siendo un marinero de la costa gallega, a la temprana edad de 17 años se enroló en el bergantín brasileño El Defensor de Pedro, que se dedicaba al tráfico de esclavos. Estando en 1823 en costas africanas, Benito Soto lleva a cabo un motín contra su capitán Pedro Mariz de Sousa Sarmento, con el grito: ¡abajo los portugueses!. Ya con el control de la nave Benito ordena encerrar y posteriormente asesinar a su mayor cómplice en la revuelta, eliminando por tanto la competencia de cara al control de la capitanía, demostrando así su carácter frío y calculador.

A partir de este momento da comienzo la historia de quien será conocido como el “último pirata del Atlántico”. Como capitán de El Defensor de Pedro, Benito Soto se dedicó a surcar los mares destrozando y saqueando todo lo que encontraba en su camino, especialmente barcos ingleses, convirtiéndose en un pirata temido en el Atlántico.

Su primera víctima fue la fragata mercantil británica Morning Star, que fue saqueada y casi la totalidad de su tripulación asesinada. Tras ello se dirigiría al norte, hacia las Azores. En dicho trayecto, entre otras, se encontró con el Topacio, de bandera norteamericana, que llegaba cargado desde Calcuta, y que fue saqueado y quemado tras ejecutar a la tripulación.
Entretanto el Defensor de Pedro fue pintado de negro y rebautizado por el Capitán Soto como La Burla Negra.

Su siguiente víctima aparecería cerca de las Islas Canarias: la fragata Sunbury, que fue saqueada y hundida, habiendo sido ejecutados previamente sus tripulantes.

Tras ello La Burla Negra se redirigió hacia las Azores, abordando en su camino dos barcos portugueses, uno proveniente de Rio de Janeiro del cual se desconoce el nombre, y el Cessnock, ambos abordados de modo especialmente sangriento y cruel. Después sería asaltado de nuevo un buque británico, el New Prospect, cuya tripulación sufrió la crueldad extrema de Benito Soto y de su segundo hombre a bordo, Víctor Barbazán, marinero francés rebautizado por el capitán por un nombre más gallego.

Habiéndose hecho con un tesoro considerable gracias a sus exitosos abordajes, la tripulación de La Burla Negra decidió dirigirse a A Coruña, tomando el capitán Soto la decisión de deshacerse de tres de sus hombres por considerarlos poco leales. Ya en tierra, un tripulante se hizo pasar por el capitán del Defensor de Pedro y consiguió vender las mercancías robadas en la travesía.

Rumbo de la expedición de B. Soto

Finalmente La Burla Negra se dirigió hacia Cádiz con el objetivo de deshacerse del barco y disfrutar del botín acumulado en sus travesías, pero un golpe de mala suerte hizo que el vigía confundiera el faro de la Isla de León con el de Tarifa, encallando finalmente a poca distancia de Cádiz. Tras ser descubiertos, algunos de los tripulantes son capturados y ahorcados, logrando escapar Benito Soto, que llegó finalmente hasta Gibraltar, donde fue apresado por los ingleses y condenado a morir en la horca acusado de 75 asesinatos u órdenes de asesinato comprobados y 10 embarcaciones saqueadas y/o hundidas. Así, el 25 de Enero de 1830, moría ahorcado Benito Soto a sus 24 años de edad. Con él moría “el último pirata”, “el capitán de la Burla Negra”, el responsable de una serie de acciones de piratería que se ubicaban de forma tardía en el tiempo y que lo convirtieron en uno de los personajes más famosos de su época.

José de Espronceda, el autor de la canción del pirata

Cabe mencionar ciertas leyendas sobre este personaje, como la que cuenta que antes de su último viaje, escondió en La Casa del Pitillo, edificio histórico de Pontevedra, parte de su tesoro. También parece ser que la famosa “Canción del Pirata” de José de Espronceda, contemporáneo de Benito Soto, se la dedicó a éste.

La famosa canción del pirata, de Espronceda

Bibliografía

– CASTROVIEJO, José Mª. La burla negra. Madrid: Ed. Magisterio Español, 1973.
– MERINO, José Mª. Leyendas españolas de todos los tiempos. Madrid: Ed. Siruela, 2010.
– MUÑOZ LARA. Aurora. El último corsario del Atlántico (2010).
– PÉREZ REVERTE, Arturo. Un pirata de verdad (2006).

Webgrafía

• Blog Pensamientos y mas cosas. Benito Soto, el último pirata.
Tercioss Blog. Curiosidades y anédoctas de la Historia.

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Long John Silver, el pirata de “la lsla del Tesoro”, la obra de Stevenson

“El código de los piratas”, ¿Mito o realidad?

Por José A. Mármol Martínez y Manuel Muñoz Viñegla

Introducción

En la actualidad, debido a la influencia de la literatura y del cine, el llamado código-pirata es considerado como una serie de reglas de conducta comunes a todos los piratas. Es una especie de código de honor entre ladrones, supuestamente redactado por los piratas Bartholomew y Morgan, siendo el primero el autor de la parte “teórica” del código y Morgan de la parte “practica”, debido a los duros castigos que imponía en sus expediciones.

Sin embargo, no existe tal cosa. En realidad no había un código único sino que cada capitán, cada bando o barco, poseía su propias reglas, vistas éstas como una serie de normas para la convivencia y servicios, mientras que la implicación de Bartholomew y Morgan como autores del código universal mítico se debe a que fueron los primeros en redactar uno para su barco. A decir verdad, era algo más que unas simples normas de trabajo: se convirtió en la constitución del Estado que representaban el barco y su capitán.

El pirata

Antes de hablar del código, debemos saber que tipo de gente componía estas bandas piratas. ¿Quién era, y por qué motivo se convertía, en pirata?.

Eran gentes con bajos recursos así como delincuentes, vagabundos, desertores, etc. Los “novatos” que se enrolaban en un barco pirata aprendían el oficio de manera experimental, bajo la sombra de algún maestro pirata, que le enseñaba el manejo de la nave, de la artillería, las costumbres entre la tripulación, las rutas, los obstáculos climatológicos, castigos crueles, leyes exóticas y el código del barco. Finalmente se les asignaba también una parte del botín.

El célebre pirata Barbanegra

Muchos se hacían piratas por falta de recursos o también porque su barco había sido asaltado y tenían que elegir entre hundirse con él o unirse a la tripulación asaltante.

Los recién incorporados con el tiempo podían, o no, ascender en la jerarquía del barco o de la banda, dependiendo de que tuvieran ciertas capacidades tales como la astucia, el conocimiento y el espíritu, es decir, según era su nivel de adaptación al mundo que les rodeaba.

El pirata Willian Kid (1645-1701)

Para mantener su prestigio el capitán debía tener éxito en las expediciones. Si fracasaba era depuesto. Si ganaba muchos botines, pasados unos años se terminaba convirtiendo en una leyenda.

Para los piratas no había respeto alguno por ninguna bandera, y barco que veían, barco que asaltaban. El mejor momento para un pirata era volver a su guarida tras un golpe exitoso. Sin embargo, a pesar de sus códigos particulares, el comportamiento de los piratas era igual que el de las restantes gentes del mar.

El código

Hay tres momentos clave en la historia de una expedición filibustera. La primera era la búsqueda de una tripulación, de unos hombres dispuestos a dar la vida por la empresa. La segunda consistía en estipular el reparto del botín. Y la tercera, la redacción de la llamada “Chartie Partie” o código de conducta a bordo, el cual dio lugar al mito del código de los piratas. En esta etapa se buscan las naves, se embarca a la tripulación definitiva y se hace “oficial” la expedición. La “Chartie Partie” es promulgada por el capitán, y aprobada por todos en el inicio de la aventura, lo que supone una puesta por escrito del código antes estipulado verbalmente. En ese acta se definen los castigos, las acciones censurables y sus consecuencias.

Después de la búsqueda de la tripulación y de haber concluido un bosquejo de la “Chartie Partie” definitiva, se va gestando el código que reglamentará la vida en el barco y el comportamiento durante la aventura. En esta segunda reunión, la base de los marineros definen lo más importante: la parte del botín que se llevará cada uno. Existen unas líneas comunes en todos los barcos, como que no todos recibían el mismo botín. Así, la empresa filibustera era comunitaria y capitalista. El “capitalismo” se refleja en el reparto del botín, donde cada uno recibe en consonancia con lo que ha aportado. Una parte de lo apresado debía ir al monarca que había dado la patente de corso, normalmente un 10%, pago obligado por el capitán, que no gustaba nada entre los tripulantes.

Otra parte equivalente era para el capitán. En ocasiones, en virtud de su grado de capitán, se auto adjudicaba alguna parte más del botín. Entre los gastos comunales los más recurrentes eran el sueldo del carpintero y del cirujano, a los que se les pagaba más porque tenía que sufragar los pertrechos y medicamentos de su bolsillo.

El resto del botín se repartía de la siguiente forma: media parte para los aprendices; una parte para cada marinero; dos para el capitán (además de los otros beneficios que ya obtenía) y otras dos para el contramaestre. Si el capitán ponía el barco a la causa recibía otras cinco o seis partes adicionales. En algunos casos dedicaba un porcentaje del botín a la Iglesia para que rezara por sus almas, o a otras instituciones benéficas.

Del botín se estima que entre 100-150 pesos eran para el sueldo del carpintero y 200-250 para el cirujano. Había también una especie de indemnización para los mutilados que comprendía pagos según el miembro perdido: 600 pesos por un brazo derecho, 500 por la extremidad superior izquierdo; 500 por la pierna derecha, 400 por la pierna izquierda y 100 por un ojo. A veces aumentaban las indemnizaciones como incentivo (como hizo Morgan para aumentar el arrojo de su tripulación en el ataque a Panamá). En cuanto a las provisiones, que normalmente eran robadas, se llevaban a bordo y se repartían de manera igualitaria.

Una vez se redactaba el código, en el puente del barco cada tripulante lo juraba ante un vaso de ron y una Biblia (o crucifijo o hacha de abordaje, a falta de Biblia). Lo único imprescindible era el vaso de ron. Esta “Chartie Partie” era una especie de acta de la reunión donde se reflejaba su lugar y fecha, el nombre del barco, objetivos de la empresa y relación de fraternidad entre la tripulación, se establecía el reparto el botín y se proclamaba la obediencia a los jefes. Se juraba con una mano en el vaso de ron y otra en la Biblia, firmando el documento con su nombre o con una cruz. A éste se pueden unir otros juramentos como luchar hasta morir, no ocultar ninguna parte del botín, etc.

Quebrantamiento del código

Antes de partir, el capitán leía en voz alta para toda la tripulación la “Chartie Partie”. Quedaban todos advertidos ante el quebrantamiento del código.

Como ya hemos dicho, no todos los códigos eran iguales, pero normalmente se consideraban delitos graves la ocultación de parte del botín, el robo a los compañeros, hacer trampa en el juego, desertar en un momento importante, matar a un hermano o no tener las armas listas en el momento del abordaje. Otros menos graves podían ser fumar cuando estaba prohibido, pelear con un compañero o forzar a una mujer honesta.

Los delitos eran castigados por el contramaestre o por el capitán. Era frecuente que el capitán tomara la autoridad judicial en el barco, aunque otras veces podían ser juzgados por la denominada justicia de Tortuga (o Jamaica) a cargo de la Cofradía de los Hermanos de la Costa, que era una asociación de filibusteros que buscaba garantizar el libre ejercicio independiente de la piratería por sus asociados, que estaba dirigido por un Consejo de Ancianos cuya misión era conservar la pureza del espíritu libertario y decidir la admisión de nuevos hermanos. Esta Cofradía actuaba como una corporación pirata: poseía sus propios barcos y realizaba sus propias acciones delictivas.

Usualmente el homicida era arrojado al mar atado a su víctima, mientras que otras veces se le dejaba en un islote rocoso para que se ahogase cuando subiera la marea. Si el delito no era muy grave, se le dejaba en territorio español con una botella de agua, algo de pólvora y un arma pequeña con municiones, dejándolo a su suerte (“Maroon”). Otros castigos menores eran privación de la parte del botín, el paso por la quilla, obligación de subir al palo mayor con mal tiempo y los latigazos (que no era usual). Para las rencillas entre miembros de la tripulación, se hacían duelos a sable o a pistola, comúnmente hasta que uno de ellos resultaba herido.

En cuanto a los prisioneros que podrían coger en sus expediciones, el código no estipulaba ninguna conducta específica, aunque los capitanes recurrían a costumbres tradicionales basadas en la extorsión y la crueldad, tales como pedir rescates, tortura para que dijeran donde estaban sus tesoros (les cortaban la lengua si no confesaban) o castigos corporales como amputación de miembros.

Conclusiones

En conclusión, queda clara la mitificación de algunas partes de la historia que han producido la literatura y el cine en la concepción que tienen de la realidad histórica.

Sin embargo los códigos tampoco eran simples directrices que uno podría saltarse, sino que representaban una constitución si consideramos el barco como un Estado, al capitán como el jefe del mismo y los tripulantes como sus súbditos; concepción parecida a la expresada por Thomas Hobbes en su obra Leviatán, donde también los tripulantes tienen la legitimidad de derrocar al jefe si consideran que no actúa correctamente en su labor. Así pues, queda clara la relación de unos hombres cuya máxima es la búsqueda de la libertad absoluta con los regímenes absolutistas de aquellos tiempos.

En definitiva, el código era la búsqueda de un espacio en el que parecía primar la libertad absoluta, especialmente si lo comparamos con los parámetros de la sociedad que los había expulsado y condenado a una vida que, como el mar, tiene sus momentos de tensa calma, de mareas estruendosas y de infinita quietud y placer.

Texto basado en EXQUEMELIN, A. O. Piratas de América. Edición Manuel Nogueira Bermejillo. Madrid: Ed. Dastin, 2002.

Más información

– ABELLA, R. Los Halcones del Mar. Barcelona: Ed. Martínez Roca, 1999.

– LUCENA SALMORAL, M. Piratas, corsarios, bucaneros y filibusteros. Madrid: Ed. Síntesis, 2005.

– PÉREZ VALENZUELA, P. Historias de Piratas. San José: Ed. Educa, 1977.

Webs

Web de los autores

Los piratas más famosos de la Historia.

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