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Posts Tagged ‘Tradiciones’


 

Tras el éxito de las frases en las que aparecía el mar o cualquiera de sus elementos, nos han enviado una serie de refranes marineros más especializados, que van acompañados de su explicación náutica, y cuya primera parte publicamos esta semana

“El joven para aferrar, y el viejo para el compás”

Con este proverbio se aconseja que, en el reparto de tareas de la gente, se asigne a los marineros jóvenes la tarea de subir a las vergas para aferrar. Es decir, recoger una vela sobre su verga y asegurarla por medio de los tomadores, de forma que no reciba viento, ni pueda este desplegarla.

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Esta faena debe encargarse a hombres ágiles, porque a la gente mayor le resulta más difícil trepar por la arraigada de espaldas a la cubierta. Por otra parte, la labor de empañicar la vela, recogerla a pliegues y con uniformidad sobre la verga para que después de aferrarla abulte poco, es tarea peligrosa que requiere rápidos reflejos, trabajando con los pies apoyados en un delgado cabo: el marchapié.

Velas

Envergando la vela mayor

En la fotografía puede verse a la gente sobre el marchapié, envergando la vela mayor y guarniéndole los aparejos de labor. La vela de gavia ya está envergada y cazada. Las arraigadas son unas pequeñas escalas que salen del palo a la altura de la verga, a uno y otro lado, y van a los laterales de la cofa o pequeña plataforma por encima de la verga.

Esta labor dio origen a otro refrán:

“El marinero de ley, una mano para sí y otra para el rey”

Si esta labor resulta peligrosa con buen tiempo, qué decir de ella en caso de temporal:

“En lo alto…, sólo se luchaba con las asesinas velas y se combatía para apagarlas, para hacerse con ellas, olvidando todo lo demás…incluso donde se afirmaban los pies. A menudo se destrozaban tus manos; ¡fuerte y húmeda lona con el demonio de la tempestad dentro!” (Alan Villers. By the way of Cape Horn).

Compass Map and Dividers.

En cambio, a la gente veterana había que encomendarle el manejo del timón y control del rumbo (compás es la aguja náutica). La función del timonel requería oficio, sobre todo cuando se navegaba de empopada, para evitar tomar por la lua (el revés de la velas por la parte donde van cazadas).

Pero el Nauta

 

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En la isla de Malta, y en concreto en Marsaxlokk, podemos encontrar estas preciosas embarcaciones que todavía usan los pescadores de la zona. Se denoniman Luzzus y son uno de los símbolos del país.

Pero aparte de que su indudable estética visual, portan una tradición milenaria que las hace herederas de una parte del pasado naval y marítimo que ha dejado en sus orillas el Mar Mediterráneo.

Situación geográfica de la isla de Malta

Se puede ver que están pintadas con gran esmero, utilizando colores brillantes.

Parece que el origen de esta costumbre fuertemente arraigada en la cultura maltesa es fenicio. Nada extraño en unas islas que durante su largo acontecer histórico han “recibido” también a griegos, romanos, vándalos, árabes, normandos, españoles, franceses, ingleses…

Es muy curioso observar que llevan pintado un ojo en cada lado de la embarcación, es el ojo de Horus (también lo llaman ojo de Osiris, que fue el padre Horus en la mitología egipcia) para que aleje el mal de ojo y traiga buena suerte. Este símbolo egipcio, muy utilizado durante los siglos de apogeo del mundo griego (arriba, en la imagen superior puede verse un ejemplo de ello), llegó a Malta, como muchas otras costumbres y tradiciones, a través del Mar Mediterráneo.


Más información

Los Luzzu de Malta

Malta, una isla curtida por siglos de Historia

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Arte de Navegar, de P. de Medina. Museo Naval de Madrid

Una parte importante de la Historia Naval se ha transmitido a través de este bonito soporte. Hoy 23 de abril, en la festividad de San Jorge, llevamos celebrando durante años lo que conocemos como “el día del libro”. Suponemos que es para rememorar y agradecer los sueños que los libros nos han proporcionado estando despiertos. Para mostrar cómo nos hacen navegar por mares lejanos sin movernos del sillón. Pero creo que también lo hacemos para que niñ@s y jóvenes lo sepan, y para puedan conocer estas ventajas. Igualmente para tod@s aquell@s que por diversos motivos no se han acercado hasta el momento al mundo de la lectura.

Para ello nada mejor que traer aquí algunas de las frases relacionadas con el tema que se han dicho desde todos los rincones del mundo, mostrando así que el amor a los libros es un sentimiento tan universal como la pasión por el mar.

Libros y mar navegando juntos

– Un libro tiene que ser el hacha que rompa nuestra mar congelada (Franz Kafka).

– Leer es como navegar en un océano de conocimiento… para no seguir navegando en el pantano de la ignorancia (Anónimo).

– Para viajar lejos, no hay mejor nave que un libro [Emily Dickinson (1830-1886), poetisa estadounidense].

Dibujo de W. Andrews (1900)

El libro, patrimonio histórico

– La lectura es una conversación con los hombres más ilustres de los siglos pasados (Anónimo).

– Libros, caminos y días dan al hombre sabiduría (Proverbio árabe).

– Allí donde se queman los libros, se acaba por quemar a los hombres [Heinrich Heine (1797-1856), poeta alemán].

Biblioteca de la Real Academia de la Lengua (Madrid)

Biblioteca Palafoxiana. Puebla (México)

Para seguir admirando colecciones de libros:

– Las bibliotecas de instituciones públicas más bonitas del mundo

– Las bibliotecas privadas más bonitas (algunas son de famosos del cine y la TV)

NOTA: la obra de P. de Medina que encabeza esta entrada está completa en la web de la Cátedra de Historia Naval. Puede acceder también aquí

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NOVEDAD: En la página Infantil III se han añadido dibujos de estas embarcaciones y de sus tripulantes, para que los más pequeños los puedan colorear.

Las balsas de totora, la embarcación tradicional en el Lago Titicaca

Por Álvaro Sánchez Claros y Aitor Céspedes Suárez

1. Introducción

El Lago Titicaca se encuentra entre los territorios de Perú y Bolivia, y es considerado el lago navegable más alto del mundo, ubicado a 3.800 m. aproximadamente sobre el nivel del mar. Este lago ha sido, y sigue siendo, una importante fuente de recursos naturales (aves, peces, totora, entre otros) para las comunidades campesinas que viven en su entorno, como es el caso de los Uros y los Aymaras.

Su cuenca ha sido ocupada por importantes grupos humanos durante siglos. La importancia de la pesca en esta región se remonta hasta los años 1.300-1.2000 a.C, en el momento de la fase inicial de la cultura Chiripa. La importancia de la explotación de los recursos del lago continuó durante los períodos de las principales civilizaciones Tihuanaco e Inca, durante la época colonial y en el transcurso de los últimos siglos. Debemos tener presente que el clima de esta región es un factor limitante para los cultivos.

Poblado en el lago Titicaca

La vegetación natural está representada principalmente por los totorales. La totora es una planta herbácea acuática común en los pantanos de América del Sur. Las comunidades que habitan junto al lago han utilizado tradicionalmente balsas hechas de tallos de totora para navegar entre sus islas y para realizar el trabajo de la pesca.

2. La construcción de las balsas de totora

En la actualidad podemos ver cómo las comunidades indígenas que habitan el entorno del Lago Titicaca continúan construyendo sus balsas artesanalmente, con una técnica tradicional y específica que se viene empleando en el lugar durante siglos. Como su nombre indica, la totora es la materia prima con la que crean estas balsas, planta con la que las comunidades del Titicaca están muy familiarizadas, ya que se emplea para la construcción de viviendas y muebles, incluso parte de ella es comestible y permite la elaboración de papel.

Las balsa de totora gozan actualmente de un gran interés turístico, actividad que beneficia a las comunidades indígenas. Cientos de personas al año visitan el Lago Titicaca para surcar sus olas en ellas.

A continuación explicamos la técnica tradicional empleada para la construcción de estas embarcaciones de totora.

a) Paso 1: La cosecha de la totora y su selección

Los hombres de estas comunidades reman en bote hasta los totorales que desean cosechar. Una vez allí las plantas son extraídas y cortadas lo más hondo posible, ya que se debe aprovechar su longitud al máximo. Los trabajadores cargan en sus botes todas las totoras, que quedan flotando, para su posterior traslado a la orilla (imagen superior).

Cuando la totora está en tierra comienza la tarea de seleccionar las piezas que se encuentran en buen estado, desechando aquellas que están descompuestas (imagen inferior). Una vez seleccionada, la totora se debe dejar secar un par de días.

Carga y selección de la totora (Fotos cortesía mundototora)

    b) Paso 2: primera forma

Tras dos o tres días tendida bajo el sol, la totora ya se ha secado un poco. En este punto comienza la construcción de la balsa, en la cual se requiere la participación de un grupo de entre seis y diez artesanos (para una balsa con capacidad de 10-15 personas aproximadamente) bajo la dirección de un jefe de obra, que suele ser el presidente de la comunidad.

En primer lugar se utilizan totoras recién cosechadas (verdes) y pitas (sogas) estiradas y separadas a una distancia similar, cuya finalidad será atar posteriormente el conjunto de tallos. Después las totoras son acomodadas sobre las pitas, generando una forma abierta, para luego cerrarla, cuidando siempre los detalles. Las pitas son sogas o pequeñas cuerdas hechas con material vegetal.

Atado y acomodo de tallos de totora (Fotos cortesía mundototora)

Una vez que está hecha la mitad de la estructura de la balsa, se pasa a hacer la otra mitad de la misma manera, tratando de que tengan la misma cantidad de totora. Hecho ésto, se comienza a poner la totora seca como relleno.

El siguiente paso requiere el esfuerzo sincronizado de todo el equipo. Los artesanos cogen entonces las pitas y tiran de ellas hacia arriba para cerrar la forma. Las pitas se pasan al compañero de enfrente para seguir tirando de ellas y cerrar bien la estructura. Una de las mitades de la balsa, con su forma previa, quedaría tal y como aparece en la imagen inferior.

Se da forma a la embarcación amarrando fuertemente la totora con las pitas (Fotos cortesía mundototora)

c) Paso 3: centro estructural de la balsa

La estructura central de la balsa se construye con la misma técnica que las anteriores, pero mucho más pequeña. Ésta es la que hace que las otras dos mitades logren unirse y formar un solo conjunto.

Las tres estructuras (central y laterales) se ponen sobre tablas de madera, con el fin de que éstas puedan girar y acercarse, ya que su gran peso hace que sea imposible levantarlas. Luego los artesanos realizan los detalles que se le hacen a la totora para que fluya bien en el agua.

Unión y fijado manual de las tres partes de la embarcación (Fotos cortesía mundototora)

d) Paso 4: la forma final

En el siguiente paso los artesanos cosen las estructuras con las pitas. Este trabajo es delicado, pues cada vez que la pita pasa por una de las estructuras grandes se debe hacer palanca para levantarla, poder pasar las pitas por debajo de cada mitad y luego nuevamente por el centro. Después se procede a levantar la proa y la popa para darle la forma curva, lo que requiere mucha fuerza (9).

Conseguida la forma deseada, se tensa todo nuevamente con las pitas (sogas). Mientras unos terminan de tensar la popa, otros trabajan en la proa.

Para su forma y el tensado final se utilizan piedras grandes, con puntas pero sin filo. Un artesano debe golpear la pita, con dirección hacia donde se puede tensar, lo que hace que la pita se deslice, mientras un compañero tira de ésta para mantener su tensión (10).

Forma y tensado final (Fotos cortesía mundototora)

e) Paso 5: tensado final y últimos detalles

Como trabajo final se van tensando las pitas, comenzando desde el centro de la balsa hacia un lado y el otro, de tal forma que ya no se desarme la estructura. El tensado de la pita garantiza la forma deseable.

Se ejecutan los últimos golpes necesarios para completar el tensado, terminando por los detalles de debajo volcando la balsa y de los extremos (proa y popa)

Últimos detalles (Fotos cortesía mundototora)

f) Paso 6: hacia a la orilla

Terminada esta etapa se coloca nuevamente la balsa boca arriba y se cortan los sobrantes de las puntas. Ahora sólo queda colocar las dos estructuras para hacer los bordes de la balsa.

Finalmente falta deslizar la balsa de totora hasta el agua. Para ello es de nuevo necesario el uso de maderos colocados debajo de la balsa para empujarla hacia la orilla, tarea en la que participan también las mujeres. En ocasiones se añade en la punta de la proa una cabeza zoomorfa también de totora, una de las características que más llama la atención.

Se colocan los bordes laterales y se empuja hacia la orilla (Fotos cortesía mundototora)

g) El resultado final: la balsa de totora

La balsa de totora acabada (Fotos cortesía mundototora)

BIBLIOGRAFÍA CONSULTADA

– ALBO, Xavier. Raíces de América. El mundo Aymara. Madrid: Alianza Editorial, 1988.

– ALVAREZ, B. De las costumbres y conversión de los indios del Perú. Memorial a Felipe II (1588). Madrid: Editorial Polifemo, 1988.

– BALLESTEROS, Manuel. Pedro de Cieza de León. La crónica del Perú. Madrid: Editorial Dastin, 2000.

– FIEDEL, Stuart. Prehistoria de América. Barcelona: Editorial Crítica, 1996.

– GIRARD, Rápale. Historia de las civilizaciones antiguas de América. Desde sus orígenes. Madrid: Istmo 1976. T. II.

Mundototora. Comunidad de Titicachi, Lago Titicaca, Bolivia.

DOCUMENTACIÓN VIDEOGRÁFICA

-Los Uros del Titicaca:

-Reportaje: Puno ‘‘Isla de los Uros’’:

-Reportaje: Isla de los Uros, Lago Titicaca, Partes 1 y 2

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Uno de nuestros colaboradores, Pero el Nauta, nos ofrece, desde su profundo conocimiento histórico del tema, tanto por profesión como por su lugar de nacimiento, el tiempo que se debe dedicar a cocer y cómo hacer los mariscos, pulpo y algunos pescados. Quiere compartirlo con tod@s nosotr@s.

 

MARISCOS

Percebe. Se echa sobre el agua hirviendo. Si es pequeño, se puede retirar cuando comience a hervir el agua de nuevo o continuar el hervor durante medio minuto como máximo; si es grande, un minuto.

Cangrejo de río. Dos minutos de hervor si es pequeño; cuatro si es grande.

Centollos. Piezas de medio kilo, ocho minutos; de un kilo, diez minutos; de dos kilos, diez y seis minutos.

Cigalas. Dos piezas por kilo, ocho minutos. Cuatro piezas por kilo, seis minutos. Seis piezas por kilo, cinco minutos. Diez piezas por kilo, cuatro minutos. Quince piezas por kilo, tres minutos. Veinticuatro piezas por kilo, dos minutos.

Bogavante. Pieza de un kilo, quince minutos. Pieza de dos kilos, veinte minutos. Pieza de tres kilos, veinticinco minutos. Pieza de cuatro kilos, treinta minutos.

Langosta. Pieza de trescientos gramos, diez minutos. Pieza de quinientos gramos, doce minutos. Pieza de de setecientos gramos, quince minutos. Pieza de kilo y medio, veinte minutos. Pieza de dos kilos, veinticinco minutos. Pieza de tres kilos, treinta minutos.

Cangrejos de mar y nécoras. Las piezas pequeñas requieren un minuto de hervor. Cuando alcanzan un peso de ochenta gramos, se hervirán dos minutos, aumentando la cocción un minuto por cada veinte gramos más de peso.

Nota. El tiempo de ebullición debe contarse a partir del momento en que el agua comienza a hervir después de verter en ella las piezas. El agua debe contener 180 gramos de sal por litro y puede aromatizarse con perejil, laurel, cebolla, etc. Es conveniente poner un chorrito de aceite en suspensión en el agua.

PULPO

 Si el pulpo es fresco, si es con congelado no hace falta, hay que golpearlo a conciencia con un palo o, mejor, contra una roca a la orilla del mar. Después de la “paliza” se introduce en agua hirviente, salada con 60 gramos de sal por litro. El agua debe cubrir totalmente la pieza y se mete y saca el pulpo de tres a doce veces, a gusto del cocinero. Para esta operación que se llama “asustar al pulpo” es necesario contar con un gancho. A continuación se deja hervir normalmente. Puede necesitar de una a dos horas para quedar tierno.

PESCADOS

Merluza. Rodajas de un centímetro de grueso, cuatro minutos de hervor. Rodajas de dos centímetros, seis minutos. Cola de medio kilo, doce minutos. Cola de un kilo, veinte minutos.

Rodaballo. Rodajas, entre seis y ocho minutos, según el grueso. Pieza de un kilo, quince minutos. Pieza de tres kilos, veinticuatro minutos.

Lubina. De uno a cinco minutos más que el rodaballo, según peso.

Mero. Rodajas de tres centímetros, doce minutos. Cola de un kilo, diez y ocho minutos. Cola de dos kilos, veinticuatro minutos. Cola de tres kilos, treinta minutos.

Lenguado. De dos a seis minutos, según tamaño de los filetes. La pieza entera de un kilo, catorce minutos.

Cabras. Un minuto de hervor.

Nota. Los pescados deben hervirse en la menor cantidad de agua posible, utilizando un recipiente ajustado al tamaño o cantidad. El hervor debe ser suave para que no se deshaga la carne.

Pero el Nauta

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