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Posts Tagged ‘Tradiciones’

Hay pueblos que no se dejan amedrentar por el frío y la nieve. No emigran a zonas más cálidas, sino que aprovechan al máximo los recursos naturales y convierten un grave problema en una oportunidad. Este es el caso de los habitantes de la ciudad china de Harbin.

Una tradición de los pescadores del río Shongua, que baña la zona, haciendo uso del agua congelada, se ha transformado en uno de los espectáculos mas visitados.

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Localización de la ciudad china de Harbin, muy cerca de la frontera con Rusia

Con temperaturas que superan los 30º bajo cero, hace ya mas de un siglo estos pescadores se dedicaron a esculpir el hielo formado en el río que recorre la ciudad. Formaban grandes torres, a modo de faros, que se veían desde varios kilómetros.

En conmemoración se celebra un festival cada año, en él se levantan cientos de esculturas de huelo, que representan multitud de motivos, desde los monumentos mas cercanos a los mas conocidos del mundo, hasta objetos, figuras, dioses o animales del entorno. Uno de los mas relevantes es la figura del tigre siberiano, ya que a pocos kilómetros se encuentra una de las pocas reservas naturales de este majestuoso y también peligroso felino.

Para ilustrar la entrada hemos escogido algunos motivos vinculados con el mar, pero los escultores hacen gala de un esmerado arte, así como de un gusto exquisito, tanto a la hora de elegir la pieza como cuando se le da forma.

Este extraordinario evento, que recoge una tradición y aprovecha los recursos hídricos disponibles del río Shongua, se ha convertido en una atracción turística de primer orden. También es un museo de obras de arte al aire libre y, sobre todo, es una forma de dar a conocer y entender el patrimonio, que se replica en hielo de manera magistral.

Así, aunando tradición, recursos naturales, arte popular, turismo y patrimonio, es como de una manera original y espectacular algunos pueblos convierten sus condiciones climáticas adversas en grandes oportunidades de crecer, darse a conocer y difundir sus costumbres.

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Navidad 2015

Fnaividad 15-16

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Esta entrada es continuación de otra titulada Madagascar, la Atlántida del Sur.

Madagascar es una gran isla, situada en el continente africano, en aguas del Océano Índico. Ha sido, y continua siendo, un punto de paso en un gran océano entre dos inmensos continentes, África y Asia, lo que ha hecho que en su historia haya una importante mezcla de civilizaciones que han dejado un poso considerable en su cultura autóctona. Así, la isla malgache cuenta con un rico repertorio de leyendas, muchas de las cuales tienen como protagonista el mar, el agua o sus moradores.

Las leyendas marítimas originarias 

La isla cuenta con un impresionante repertorio de leyendas nativas recogidas en una tesis doctoral realizada por una de sus habitantes, que actualmente es profesora en la Universidad de Antananarivo, la capital del país (1). Exponemos aquí las mas importantes que se hallan vinculadas con la temática del blog.

a) La sirena de Andranoro

Un día un joven estaba pescando en el río Mamba, en las cercanías del actual pueblo de Andranoro, cuando vio a una hermosa joven sentada sobre una roca. Tenía el pelo largo, muy largo, y no se le podía ver todo el cuerpo porque quedaba envuelta por su pelo; y el joven pescador se enamoró de ella. La joven se llamaba Ranoro.

Antiguos dibujos encontrados en Madagascar

Antiguos dibujos encontrados en Madagascar, que algunos identifican con sirenas

Tras varios encuentros se casaron, con la condición de que el marido nunca pronunciara la palabra «sira» en presencia de su mujer.

Tras la boda la sirena cobró forma humana. Los años pasaron y pasaron, la pareja tuvo tres hijos y vivían felices. El único problema era el carácter de Ranoro, porque era una mujer distraída y muchas veces se le olvidaba hacer una u otra cosa. Un día, su marido le dijo: Tena tsy asianao sira mihitsy aho! (¡De verdad, nunca me haces caso!).

En cuanto pronunció la palabra prohibida, la mujer salió de la casa y se sumergió en el agua del río Mamba. Y nunca volvió, a pesar de las súplicas de su marido.

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Dicen que, de vez en cuando, hacía visitas a su marido y a sus hijos en sueños para darles consejos. Y que cuando éstos tenían problemas se acercaban a la gruta para pedirle ayuda.

b) El martín pescador

Este precioso pájaro que vive en las orillas de ríos y lagos tiene una bonita historia malgache. En el sur de la isla dos pueblos, los bara y los antandroy, estaban en guerra.

Martín pescador malgache. Fuente

Martín pescador malgache. Fuente

Uno de los guerreros del pueblo bara, huyendo de sus enemigos se adentró en un lago y dejó sólo su nariz fuera, para respirar. Los antandroy vieron que una nariz sobresalía del agua y fueron a apresarlo, pero de pronto un martín pescador se posó sobre ella disuadiéndolos de que allí había alguien sumergido. En reconocimiento, el hombre que se salvó emitió un juramento:

– Maldito sea el que, entre mis descendientes, mate o coma el vintsy, porque me ha salvado la vida.

Por eso, el martín pescador es tabú entre los bara. Por miedo a ser víctima de la maldición de sus antepasados, hasta hoy en día, nadie se atreve a comerlo, ni siquiera en período de escasez.

c) La leyenda del lago sagrado de Antañavo

Antes, en el lugar donde hoy está el lago, había un poblado. Cuentan que en ese pueblo un día apareció un anciano pidiendo limosna. Nadie quiso atenderlo, hasta que ya cuando anochecía una mujer muy pobre, que tenía un hijo pequeño le dio cobijo y le ofreció la comida que tenía. El anciano, tras la cena, agradecido, se despidió.

Cuando la mujer fue a dormir al niño, ésta vio que era imposible, ya que el bebé lloraba cada vez mas fuerte. Un poco desesperada salió de su casa y fue a pasearlo para calmarlo. Se sentó sobre un tamarindo que había al final del pueblo y allí el niño se durmió. Cuando la madre quiso regresar, el bebé volvió a romper a llorar, de modo que la mujer decidió quedarse bajo el árbol.

Pero ni siquiera tuvo tiempo para acomodarse cuando oyó un gran estruendo. Volvió la cabeza, y vio que su pueblo iba desapareciendo ante sus ojos, y que, en su lugar, el gran hueco se iba llenando de agua. Quedó petrificada, estrechando a su retoño contra ella. El alba les sorprendió al pie del gran tamarindo, con el agua hasta los tobillos. Los vecinos de los pueblos de alrededor, una vez que la señora les contó la historia, siempre dijeron que por haber sido buenos con el anciano, éste había salvado a la madre y al niño de morir ahogados.

Lago Antanavo

Lago Antanavo

Desde entonces el lago fue respetado por ser el sepulcro de los habitantes de aquel pueblo. Incluso los cocodrilos son venerados, porque se cree que después de la muerte tomaron aquella forma animal y que sus almas moran en ellos.

(1) RABARIJAONA, H. Narrativas orales malgache e hispánica: convergencias, divergencias y estudio comparativo. Tesis doctoral presentada en la Universidad de Alcalá de Henares (España),  2001.

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Tras el éxito de las frases en las que aparecía el mar o cualquiera de sus elementos, nos han enviado una serie de refranes marineros más especializados, que van acompañados de su explicación náutica, y cuya primera parte publicamos esta semana

“El joven para aferrar, y el viejo para el compás”

Con este proverbio se aconseja que, en el reparto de tareas de la gente, se asigne a los marineros jóvenes la tarea de subir a las vergas para aferrar. Es decir, recoger una vela sobre su verga y asegurarla por medio de los tomadores, de forma que no reciba viento, ni pueda este desplegarla.

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Esta faena debe encargarse a hombres ágiles, porque a la gente mayor le resulta más difícil trepar por la arraigada de espaldas a la cubierta. Por otra parte, la labor de empañicar la vela, recogerla a pliegues y con uniformidad sobre la verga para que después de aferrarla abulte poco, es tarea peligrosa que requiere rápidos reflejos, trabajando con los pies apoyados en un delgado cabo: el marchapié.

Velas

Envergando la vela mayor

En la fotografía puede verse a la gente sobre el marchapié, envergando la vela mayor y guarniéndole los aparejos de labor. La vela de gavia ya está envergada y cazada. Las arraigadas son unas pequeñas escalas que salen del palo a la altura de la verga, a uno y otro lado, y van a los laterales de la cofa o pequeña plataforma por encima de la verga.

Esta labor dio origen a otro refrán:

“El marinero de ley, una mano para sí y otra para el rey”

Si esta labor resulta peligrosa con buen tiempo, qué decir de ella en caso de temporal:

“En lo alto…, sólo se luchaba con las asesinas velas y se combatía para apagarlas, para hacerse con ellas, olvidando todo lo demás…incluso donde se afirmaban los pies. A menudo se destrozaban tus manos; ¡fuerte y húmeda lona con el demonio de la tempestad dentro!” (Alan Villers. By the way of Cape Horn).

Compass Map and Dividers.

En cambio, a la gente veterana había que encomendarle el manejo del timón y control del rumbo (compás es la aguja náutica). La función del timonel requería oficio, sobre todo cuando se navegaba de empopada, para evitar tomar por la lua (el revés de la velas por la parte donde van cazadas).

Pero el Nauta

 

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En la isla de Malta, y en concreto en Marsaxlokk, podemos encontrar estas preciosas embarcaciones que todavía usan los pescadores de la zona. Se denoniman Luzzus y son uno de los símbolos del país.

Pero aparte de que su indudable estética visual, portan una tradición milenaria que las hace herederas de una parte del pasado naval y marítimo que ha dejado en sus orillas el Mar Mediterráneo.

Situación geográfica de la isla de Malta

Se puede ver que están pintadas con gran esmero, utilizando colores brillantes.

Parece que el origen de esta costumbre fuertemente arraigada en la cultura maltesa es fenicio. Nada extraño en unas islas que durante su largo acontecer histórico han “recibido” también a griegos, romanos, vándalos, árabes, normandos, españoles, franceses, ingleses…

Es muy curioso observar que llevan pintado un ojo en cada lado de la embarcación, es el ojo de Horus (también lo llaman ojo de Osiris, que fue el padre Horus en la mitología egipcia) para que aleje el mal de ojo y traiga buena suerte. Este símbolo egipcio, muy utilizado durante los siglos de apogeo del mundo griego (arriba, en la imagen superior puede verse un ejemplo de ello), llegó a Malta, como muchas otras costumbres y tradiciones, a través del Mar Mediterráneo.


Más información

Los Luzzu de Malta

Malta, una isla curtida por siglos de Historia

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Arte de Navegar, de P. de Medina. Museo Naval de Madrid

Una parte importante de la Historia Naval se ha transmitido a través de este bonito soporte. Hoy 23 de abril, en la festividad de San Jorge, llevamos celebrando durante años lo que conocemos como “el día del libro”. Suponemos que es para rememorar y agradecer los sueños que los libros nos han proporcionado estando despiertos. Para mostrar cómo nos hacen navegar por mares lejanos sin movernos del sillón. Pero creo que también lo hacemos para que niñ@s y jóvenes lo sepan, y para puedan conocer estas ventajas. Igualmente para tod@s aquell@s que por diversos motivos no se han acercado hasta el momento al mundo de la lectura.

Para ello nada mejor que traer aquí algunas de las frases relacionadas con el tema que se han dicho desde todos los rincones del mundo, mostrando así que el amor a los libros es un sentimiento tan universal como la pasión por el mar.

Libros y mar navegando juntos

– Un libro tiene que ser el hacha que rompa nuestra mar congelada (Franz Kafka).

– Leer es como navegar en un océano de conocimiento… para no seguir navegando en el pantano de la ignorancia (Anónimo).

– Para viajar lejos, no hay mejor nave que un libro [Emily Dickinson (1830-1886), poetisa estadounidense].

Dibujo de W. Andrews (1900)

El libro, patrimonio histórico

– La lectura es una conversación con los hombres más ilustres de los siglos pasados (Anónimo).

– Libros, caminos y días dan al hombre sabiduría (Proverbio árabe).

– Allí donde se queman los libros, se acaba por quemar a los hombres [Heinrich Heine (1797-1856), poeta alemán].

Biblioteca de la Real Academia de la Lengua (Madrid)

Biblioteca Palafoxiana. Puebla (México)

Para seguir admirando colecciones de libros:

– Las bibliotecas de instituciones públicas mas bonitas del mundo aquí

– Las bibliotecas privadas mas bonitas (algunas son de famosos del cine y la TV) aquí

NOTA: la obra de P. de Medina que encabeza esta entrada está completa en la web de la Cátedra de Historia Naval. Puede acceder también aquí

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NOVEDAD: En la página Infantil III se han añadido dibujos de estas embarcaciones y de sus tripulantes, para que los más pequeños los puedan colorear.

Las balsas de totora, la embarcación tradicional en el Lago Titicaca

Por Álvaro Sánchez Claros y Aitor Céspedes Suárez

1. Introducción

El Lago Titicaca se encuentra entre los territorios de Perú y Bolivia, y es considerado el lago navegable más alto del mundo, ubicado a 3.800 m. aproximadamente sobre el nivel del mar. Este lago ha sido, y sigue siendo, una importante fuente de recursos naturales (aves, peces, totora, entre otros) para las comunidades campesinas que viven en su entorno, como es el caso de los Uros y los Aymaras.

Su cuenca ha sido ocupada por importantes grupos humanos durante siglos. La importancia de la pesca en esta región se remonta hasta los años 1.300-1.2000 a.C, en el momento de la fase inicial de la cultura Chiripa. La importancia de la explotación de los recursos del lago continuó durante los períodos de las principales civilizaciones Tihuanaco e Inca, durante la época colonial y en el transcurso de los últimos siglos. Debemos tener presente que el clima de esta región es un factor limitante para los cultivos.

Poblado en el lago Titicaca

La vegetación natural está representada principalmente por los totorales. La totora es una planta herbácea acuática común en los pantanos de América del Sur. Las comunidades que habitan junto al lago han utilizado tradicionalmente balsas hechas de tallos de totora para navegar entre sus islas y para realizar el trabajo de la pesca.

2. La construcción de las balsas de totora

En la actualidad podemos ver cómo las comunidades indígenas que habitan el entorno del Lago Titicaca continúan construyendo sus balsas artesanalmente, con una técnica tradicional y específica que se viene empleando en el lugar durante siglos. Como su nombre indica, la totora es la materia prima con la que crean estas balsas, planta con la que las comunidades del Titicaca están muy familiarizadas, ya que se emplea para la construcción de viviendas y muebles, incluso parte de ella es comestible y permite la elaboración de papel.

Las balsa de totora gozan actualmente de un gran interés turístico, actividad que beneficia a las comunidades indígenas. Cientos de personas al año visitan el Lago Titicaca para surcar sus olas en ellas.

A continuación explicamos la técnica tradicional empleada para la construcción de estas embarcaciones de totora.

a) Paso 1: La cosecha de la totora y su selección

Los hombres de estas comunidades reman en bote hasta los totorales que desean cosechar. Una vez allí las plantas son extraídas y cortadas lo más hondo posible, ya que se debe aprovechar su longitud al máximo. Los trabajadores cargan en sus botes todas las totoras, que quedan flotando, para su posterior traslado a la orilla (imagen superior).

Cuando la totora está en tierra comienza la tarea de seleccionar las piezas que se encuentran en buen estado, desechando aquellas que están descompuestas (imagen inferior). Una vez seleccionada, la totora se debe dejar secar un par de días.

Carga y selección de la totora (Fotos cortesía mundototora)

    b) Paso 2: primera forma

Tras dos o tres días tendida bajo el sol, la totora ya se ha secado un poco. En este punto comienza la construcción de la balsa, en la cual se requiere la participación de un grupo de entre seis y diez artesanos (para una balsa con capacidad de 10-15 personas aproximadamente) bajo la dirección de un jefe de obra, que suele ser el presidente de la comunidad.

En primer lugar se utilizan totoras recién cosechadas (verdes) y pitas (sogas) estiradas y separadas a una distancia similar, cuya finalidad será atar posteriormente el conjunto de tallos. Después las totoras son acomodadas sobre las pitas, generando una forma abierta, para luego cerrarla, cuidando siempre los detalles. Las pitas son sogas o pequeñas cuerdas hechas con material vegetal.

Atado y acomodo de tallos de totora (Fotos cortesía mundototora)

Una vez que está hecha la mitad de la estructura de la balsa, se pasa a hacer la otra mitad de la misma manera, tratando de que tengan la misma cantidad de totora. Hecho ésto, se comienza a poner la totora seca como relleno.

El siguiente paso requiere el esfuerzo sincronizado de todo el equipo. Los artesanos cogen entonces las pitas y tiran de ellas hacia arriba para cerrar la forma. Las pitas se pasan al compañero de enfrente para seguir tirando de ellas y cerrar bien la estructura. Una de las mitades de la balsa, con su forma previa, quedaría tal y como aparece en la imagen inferior.

Se da forma a la embarcación amarrando fuertemente la totora con las pitas (Fotos cortesía mundototora)

c) Paso 3: centro estructural de la balsa

La estructura central de la balsa se construye con la misma técnica que las anteriores, pero mucho más pequeña. Ésta es la que hace que las otras dos mitades logren unirse y formar un solo conjunto.

Las tres estructuras (central y laterales) se ponen sobre tablas de madera, con el fin de que éstas puedan girar y acercarse, ya que su gran peso hace que sea imposible levantarlas. Luego los artesanos realizan los detalles que se le hacen a la totora para que fluya bien en el agua.

Unión y fijado manual de las tres partes de la embarcación (Fotos cortesía mundototora)

d) Paso 4: la forma final

En el siguiente paso los artesanos cosen las estructuras con las pitas. Este trabajo es delicado, pues cada vez que la pita pasa por una de las estructuras grandes se debe hacer palanca para levantarla, poder pasar las pitas por debajo de cada mitad y luego nuevamente por el centro. Después se procede a levantar la proa y la popa para darle la forma curva, lo que requiere mucha fuerza (9).

Conseguida la forma deseada, se tensa todo nuevamente con las pitas (sogas). Mientras unos terminan de tensar la popa, otros trabajan en la proa.

Para su forma y el tensado final se utilizan piedras grandes, con puntas pero sin filo. Un artesano debe golpear la pita, con dirección hacia donde se puede tensar, lo que hace que la pita se deslice, mientras un compañero tira de ésta para mantener su tensión (10).

Forma y tensado final (Fotos cortesía mundototora)

e) Paso 5: tensado final y últimos detalles

Como trabajo final se van tensando las pitas, comenzando desde el centro de la balsa hacia un lado y el otro, de tal forma que ya no se desarme la estructura. El tensado de la pita garantiza la forma deseable.

Se ejecutan los últimos golpes necesarios para completar el tensado, terminando por los detalles de debajo volcando la balsa y de los extremos (proa y popa)

Últimos detalles (Fotos cortesía mundototora)

f) Paso 6: hacia a la orilla

Terminada esta etapa se coloca nuevamente la balsa boca arriba y se cortan los sobrantes de las puntas. Ahora sólo queda colocar las dos estructuras para hacer los bordes de la balsa.

Finalmente falta deslizar la balsa de totora hasta el agua. Para ello es de nuevo necesario el uso de maderos colocados debajo de la balsa para empujarla hacia la orilla, tarea en la que participan también las mujeres. En ocasiones se añade en la punta de la proa una cabeza zoomorfa también de totora, una de las características que más llama la atención.

Se colocan los bordes laterales y se empuja hacia la orilla (Fotos cortesía mundototora)

g) El resultado final: la balsa de totora

La balsa de totora acabada (Fotos cortesía mundototora)

BIBLIOGRAFÍA CONSULTADA

– ALBO, Xavier. Raíces de América. El mundo Aymara. Madrid: Alianza Editorial, 1988.

– ALVAREZ, B. De las costumbres y conversión de los indios del Perú. Memorial a Felipe II (1588). Madrid: Editorial Polifemo, 1988.

– BALLESTEROS, Manuel. Pedro de Cieza de León. La crónica del Perú. Madrid: Editorial Dastin, 2000.

– FIEDEL, Stuart. Prehistoria de América. Barcelona: Editorial Crítica, 1996.

– GIRARD, Rápale. Historia de las civilizaciones antiguas de América. Desde sus orígenes. Madrid: Istmo 1976. T. II.

Mundototora. Comunidad de Titicachi, Lago Titicaca, Bolivia.

DOCUMENTACIÓN VIDEOGRÁFICA

-Los Uros del Titicaca:

-Reportaje: Puno ‘‘Isla de los Uros’’:

-Reportaje: Isla de los Uros, Lago Titicaca, Partes 1 y 2

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