Una antigua vía terrestre para barcos: Diolkos

En la Antigüedad la navegación en el Mediterráneo no era fácil, ya que en poco tiempo podían levantarse olas que hicieran zozobrar cualquier nave. Esto ocurría incluso en los periodos de mare apertum, es decir cuando hacía buen tiempo y era recomendable iniciar los periplos. Aparte de estos peligros conocidos, existían costas terriblemente recortadas e irregulares que dificultaban el avance. En la antigua Grecia los barcos que se dirigían desde el mar Adriático a la parte este del Mediterráneo, debían recorrer toda la costa del Peloponeso hasta llegar al mar Egeo. Suponía un largo trayecto, que además era muy peligroso. Los gobernantes de Corinto, concientes de su privilegiada situación goegráfica, idearon una de las grandes obras de la antigüedad, que consistía en hacer una calzada con raíles para desplazar los barcos por tierra desde el Adriático (golfo de Corinto) hasta el mar Egeo (golfo Sarónico) y viceversa. Así nació el Diolkos, un camino pavimentado que fue utilizado para el transporte de embarcaciones por tierra durante siglos.

Leonardo da Vinci y los fósiles marinos

Leonardo Da Vinci es uno de los genios universales más reconocidos. Fue un importante humanista, anatomista, artista y ejerció otra decenas de habilidades difíciles de encontrar en un solo ser humano. Esa capacidad le he hecho ser el padre, o el primero, que trató multitud de disciplinas que hoy está consolidadas, pero que en el Renacimiento, la época en la que él vivió, ni siquiera existían. Una de estas genialidades llevó a Leonardo a preguntarse sobre el motivo por el que en la cadena montañosa de los Alpes había esqueletos y restos de animales marinos incrustados en la roca. No entendía cómo era posible que hubieran llegado a alturas de más de 2000 metros sobre el nivel del mar.

La arboladura de las galeras

Las galeras llevaban, aparentemente, un único árbol. Sin embargo, documentos y una imagen contemporánea de la toma de Túnez, nos muestran la existencia de otro (el trinquete) en un lateral de la corulla. El árbol y su vela eran de pequeño tamaño, y más que para proporcionar propulsión, servía para ajustar el centro vélico de la galera, en función de la vela que llevase mareada y de dónde reciba el viento. El trinquete, cuando no se utilizaba se estibaba en una de las bandas de la corulla.

El ADN de la identidad mediterránea

El Mare Nostrum ha sido desde el inicio de los tiempos una de las encrucijadas más importantes en la Historia. Unas veces actuó como una barrera y otras como un puente entre tres continentes, habitados por múltiples y también diversos grupos humanos. Se habla con frecuencia de identidad marítima, de lengua franca, de cultura marinera, se buscan antecedentes comunes en los diversos idiomas que se hablan en las naciones que lo rodean, pero sólo evidencias científicas pueden mostrar un nexo común claro. Así no es difícil entender que en la actualidad cada país tenga en el ADN de sus ciudadanos la historia de lo que en tiempos pasados acaeció, pero con una leve diferencia, ésta no la han escrito otros, viene con nosotros en los genes y es la que hemos heredado de nuestros antecesores, en una cadena que nos puede llevar a los primeros homínidos.

Miniaturas navales del s. XV

Hay muchas historias del mundo, pero no es común y menos a fines de la Edad Media, hallar obras en las que las ilustraciones de temática naval tengan una presencia importante. Traemos esta semana una de ellas, que contiene impresionantes miniaturas en las que aparecen un tipo de embarcación utilizada en la guerra en el mar, la coca, comentadas por nuestros expertos en Historia de la construcción naval.

La cartografía del taller de Tomas López

Tomás López (1730-1802) fue un reconocido cartógrafo real que levantó importantes mapas terrestres de la Península Ibérica. Pensionado para mejorar su oficio en París, donde trabajó con grandes maestros como La Caille o Lalande, tuvo además la oportunidad de aprender previamente con ilustres e ilustrados marinos de la época como Jorge Juan y Antonio de Ulloa, que fueron los que se encargaron de enviarlo a estudiar fuera de nuestras fronteras. También fue miembro de varias academias españolas. Durante su fructífera vida profesional fue geógrafo real, cartógrafo, editor y grabador de mapas. La Real Academia de la Historia ha publicado un  estudio detallado sobre su vida y su obra. También existen varios catálogos con sus mapas reunidos por G. Marcel, C. Líter y F. Sanchís y A. López Gómez y C. Manso Porto. Fundó su propio taller de cartografía y en esta ingente labor sus hijos Juan y Tomás Mauricio fueron muy importantes, ya que aprendieron con su padre y siguieron su camino una vez que éste falleció. Sin embargo, a pesar de que Tomás López fue uno de los grandes cartógrafos civiles de la Ilustración, su producción de cartas náuticas es prácticamente desconocida. Precisamente por ello en este blog le dedicamos nuestra atención.