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En los restos de uno de los escasos colegios para jóvenes que se han conservado en la Hispania romana, situado en Alcalá de Henares (la antigua Complutum), se ha hallado un magnífico mosaico con una escena de pesca. Ha sido estudiado detenidamente por Sebastián Rascón, el arqueólogo municipal de esta ciudad.

El lugar

El edificio que lo alberga fue construido entre los siglos III y IV d.C, y formaba parte de una gran finca situada en los suburbios de la ciudad. Estaba rodeado de amplios jardines y de un mausoleo dedicado a la memoria de la familia de los Anios, la misma que construyó la edificación y muy posiblemente la que mandó llevar a cabo el mosaico.

plano

Localización del mosaico. Fuente: Rascón 2007

Tal y como consta en él, fue realizado por el maestro Hippolytus. Posiblemente, el hecho de que su nombre fuera legible, dio lugar a que se pensara que la casa era suya, por lo que es conocida como casa Hippolytus, cuando realmente la propietaria era la familia de los Anios.

Cómo se veía

En esta vista se puede apreciar cómo pudo haber sido esta escuela en época romana.

levantamiento

La casa en época romana. Fuente: Rascón 2007

El mosaico

Se representa una escena de pesca, en la cual tres jóvenes, que navegan en una barca, recogen sus redes. Aparecen rodeados de una abundante fauna marina, en la que se ven representados un total de veintidós animales, entre ellos, delfines, morenas, atunes y pulpos. Se pueden distinguir hasta seis tipos diferentes de túnidos (familia de los atunes y bonitos).

Los ojos de los animales, cuando aparecen, se representan de forma frontal, y están formados por un disco blanco con un punto negro en el centro, a modo de pupila.

En el centro del mosaico se halla una embarcación fluvial romana (del tipo vegeiia o placida), de casco muy curvo, con la popa rematada por una voluta y la proa con un apéndice triangular. Los tres jóvenes están absortos en su oficio, recuperando la red que han lanzado y en la cual se debaten el delfín, la langosta y dos túnidos.

A pesar del interés por el naturalismo, ciertas formas de representar la realidad estaban notablemente estereotipadas, como es el caso del delfín. Es, sin duda, uno de los elementos de la fauna marina que más se encuentran en los mosaicos y pinturas romanos, pero también son los más idealizados.

La representación del mar es blanca, en contraste con el color crema que sirve de fondo al resto del mosaico (se puede comprobar en la primera imagen de esta entrada). Las olas se sugieren por medio de líneas quebradas y en zig-zag, que alternan siempre una pareja de colores entre los verdes, grises, pardos y negros.

Los animales que aparecen en el mosaico

Gracias al investigador S. Rascón, podemos conocer las distintas especies representadas.

 

 

  • 1: Pulpo (Octopus vulgaris).
  • 2: Pulpo (Octopus vulgaris).
  • 3: Túnido.
  • 4: Túnido.
  • 5: Langosta.
  • 6: Túnido.
  • 7: Túnido.
  • 8: Erizo de mar.
  • 9: Pez espada o Aguja (Belone Belone).
  • 10: Túnido.
  • 11: Túnido.
  • 12: Langosta.
  • 13: Delfín.
  • 14: Túnido.
  • 15: Morena (Muraena Helena).
  • 16: Túnido.
  • 17: Túnido.
  • 18: Morena (Muraena Helena).
  • 19: Mero.
  • 20: Morena (Muraena Helena).
  • 21: Túnido.
  • 22: Sepia (Sepia Officinalis).
  • 23: Túnido.
  • 24: Túnido.

Las influencias artísticas

La representación de la fauna y de los paisajes marítimos estaba muy vinculada al arte del mundo mediterráneo ya desde tiempos muy arcaicos, remontándose al menos a la cultura cretense. Fue desarrollada abundantemente por artistas romanos, con fuerte influencia griega.

Aunque la fauna marina es relativamente frecuente en mosaicos hispanos, sin embargo, el tema de la pesca no fue muy utilizado. De hecho, algunos mosaicos similares a éste se pueden hallar en el Norte de África (en Carthago, Leptis Magna y Hadrumetum).

Para terminar

Como puede apreciarse, todo un logro de este artesano que, en época tardorromana, consiguió transmitir para la posteridad una escena que era muy habitual en el mar Mediterráneo, y que nos ha llegado con la impronta de la cultura en la que se desarrolló. Otra muestra más de la importancia y alcance de este Patrimonio universal.

Más información

Museo Casa Hippolytus. Web de la Concejalía de Turismo del Ayuntamiento de Alcalá de Henares.

RASCÓN MARQUÉS, Sebastián, et al. “Hippolytvs”: estudio de un nuevo mosaico del género de pesca y con inscripción procedente de Complutum, Alcalá de Henares, Madrid. Lucentum, 1995/1997, XIV-XVI,  p. 39-62.

RASCÓN MARQUÉS, Sebastián. La así llamada Casa de Hippolytus: la fundación de los Anios y la schola de una agrupación colegial de la ciudad romana de Complutum. Archivo Español de Arqueología, 2007, 80, p. 119-152.

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La tierra de origen del gran imperio romano, la península itálica, y más en concreto su enorme capital, Roma, a pesar de su fertilidad, se vio obligada a importar grano de las provincias ultramarinas y vino de las islas Cícladas y de la Bética.

Dibujo de un relieve con dos embarcaciones mercantes atracadas. En la cubierta aparecen ánforas con la carga en espera de ser estibadas en la bodega. Catacumba Praetextatus en Roma (Berni Millet, 2015)

Todo este comercio llegaba en barco a las tierras itálicas inicialmente a través de dos grandes puertos: Ostia y Puteoli. El puerto de Roma fue el de Ostia, mientras que el segundo daba servicio a la zona de la actual Nápoles.

Localización del puerto de Ostia en la península itálica

Pero Ostia era un puerto fluvial, nacido en la desembocadura del Tíber (de hecho su nombre deriva del latín ostium, puerta) para abastecer a la todopoderosa ciudad de Roma.

En este plano se puede ver el puerto fluvial de Ostia, en la desembocadura del río Tíber (Tevere). Fuente.

En Ostia los emperadores romanos levantaron grandes infraestructuras, y una de las más importantes era la del puerto. En ella estaba el Foro de las Corporaciones, a espaldas del Teatro, constituido originalmente por una estructura simple: una enorme plaza de la que ha quedado bien conservado el pavimento hecho con mosaicos, con una pared externa y un pasillo cubierto.

Nave mercante (navis oneraria) con una vela (vela) cuadra envergada en la entena (antenna) e izada en el palo (malus). Lleva dos timones (gubernaculum) latinos a cada banda de la popa (pupis).

El Foro contaba con 58 oficinas de armadores y comerciantes, llamadas stationes. Estaba decorado con mosaicos de tema marino del siglo III, que dan fe de ese constante comercio. Las bellas imágenes de estos mosaicos son los que hemos utilizado para ilustrar esta entrada.

Dos naves mercantes a vela, con timones latimos. Entre ellas aparece un faro (pharus).

En los mosaicos de las stationes se ven frecuentemente los letreros que indican a qué comerciantes pertenecían las oficinas mercantiles, como Naviculariorum Lignariorum, Naviculari Misnenses hic, Navicular Diarri, Stat. Sabratensium, Naviculari et negotiantes de suo.

Ostia Antica, Foro delle Corporazioni con pavimento a mosaico

Nave mercante. Es visible el camarote de popa y, en la parte superior, el nombre del armador.

Más tarde, durante el reinado de Claudio, se construyó el pórtico y se alzó un segundo nivel para acoger las sedes de los collegia, las asociaciones de oficios que llevaban a cabo allí sus intercambios comerciales.

Los motivos marítimos

En ellos aparecen naves mercantes u onerarias, cargando o descargando productos, algunos confinados en ánforas. En la mayoría de las embarcaciones están representados los timones latinos con los que gobernaban el rumbo y las velas. Con cierta frecuencia hallamos un faro entre las naves, con varios pisos, coronado por un fuego que las guía.

Dos embarcaciones navegando a vela entre un faro. La de la izquierda lleva una vela en popa y la de la derecha un camarote a la altura del palo mayor. Debajo dos delfines (delphinus) que parece que intentan devorar un calamar.

También es fácil encontrar animales marinos como los delfines o pulpos y otros mitológicos de fuerte tradición como los hipocampos.

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Dos delfines

Nave mercante. Lleva en la proa un árbol (artemon) con fuerte caída a proa (prora) y una vela izada del mismo nombre. También porta izada la vela mayor.

Cuando los emperadores romanos empezaron a ver que las instalaciones fluviales no eran las más adecuadas, mandaron construir un puerto en mar abierto, que se llamó Portus, y que estaba muy cerca de Ostia.

Dos embarcaciones mercantes fondeadas con las velas arriadas y con una plancha entre ellas para trasladar mercancías. La de menor calado está embarrancada en la playa, con una plancha a tierra para subir mercancías.

El antiguo puerto de Ostia hoy

En la actualidad ese puerto fluvial ya no se parece a lo que era, está a medio camino entre Roma y Fiumicino, a 2,4 km. de su situación anterior. Dos fueron los factores que cambiaron las circunstancias: una avenida acaecida durante el siglo XVI, que varió el recorrido del río y otra el progresivo avance de la costa. Una suerte similar corrió Portus, que pasó de estar a la orilla del mar a quedar en la actualidad a unos 3 kilómetros (se puede apreciar muy bien el cambio en la imagen inferior, ya que ambos están a varios cientos de metros del mar).

. meteorl en la niebla

Evolución de la zona costera de Ostia y Portus en dos milenios. A la izquierda se puede ver cómo estaba en época del imperio romano y cómo ha quedado ahora, a varios km. del mar (derecha). Fuente

Epílogo

Los restos arqueológicos de Ostia Antica son un lugar sin tiempo, fascinante y misterioso. Los mosaicos nos muestran que fue un emporio comercial y portuario en la época imperial, la habilidad de sus comerciantes y armadores, las infraestructuras que levantaron para facilitar los intercambios, así como su capacidad para atraer productos de cientos de lugares del Mare Nostrum.

Más información

BERNI MILLET, P. Viaje en el tiempo por la producción y el comercio del aceite bético con la iconografía romana. Boletín de la Sociedad Española de Cerámica Antigua en España, 2015, 6, p. 49-62.

GOIRAN, J. et al. Résultats préliminaires de la première campagne de carottages dans le port antique d’Ostie. Chroniques des Mélanges de l’Ecole Française de Rome, 2012, 123-2.

KEAY, S., MILLET, M. and STRUTT, K. Recent Archaeological Survey at Portus. Memoirs of the American Academy in Rome. Supplementary Volumes. The Maritime World of Ancient Rome  2008, 6, p. 97-104.

Ostia antica. Web de la antigua ciudad romana.

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Otra muestra mas de lo desconocido que es el patrimonio marítimo lo encontramos en un precioso mosaico que representa un mapa de los santos lugares para las tres grandes religiones del mundo, en los que todavía se pueden apreciar la franja costera del Mar Mediterráneo y el Mar Muerto, así como varios dibujos de naves y de peces. Estas imágenes son prácticamente inéditas, e incluso algunos estudiosos las consideran la mejor representación topográfica jamás realizada antes de la cartografía moderna.

mapa en el suelo

Vista desde arriba de lo que actualmente se conserva del mapa de Madaba. Fuente

Un antiguo mapa del Mediterráneo oriental

A 200 km de la inmortal Petra, se halló el mapa mosaico de Madaba, antigua ciudad situada en el Oriente Próximo bizantino. Esta urbe, que entonces formaba parte de Arabia y hoy pertenece a Jordania, estaba habitada por cristianos de lengua aramea, que eran descendientes de los moabitas de la Biblia.

Localización de la ciudad de Madaba en el mapa. Fuente: Google Maps.

El mosaico, realizado en plena Edad Media, fue descubierto accidentalmente en 1897 mientras se construía un nuevo templo. Hoy se puede contemplar en el suelo de la iglesia de San Jorge (en las dos imágenes, anterior y posterior, se puede apreciar perfectamente que se ha protegido, pero está visible para todos los visitantes).

Representa la tierra bíblica de Egipto a Líbano, incluyendo Sinaí, Israel, Palestina y Transjordania. En esta visión del oriente próximo encontramos el Mar Muerto y las costas del Mediterráneo.

El panel original medía unos 94 metros cuadrados, pero sólo se conservan 25. Lo que queda sigue siendo de la mayor importancia para el arte, la historia y la topografía de esa zona. Hay evidencias de 156 lugares en la parte que todavía se conserva del mapa.

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Una imagen mas cercana del mosaico

Las naves del Mar Muerto

Dentro del mosaico de Madaba aparecen dos embarcaciones en el Mar Muerto o Lago Asfaltites, que han llegado a nuestra época mutiladas, faltándole muchas teselas. Son prácticamente iguales y llevan la misma dotación: un timonel y un marinero.

Centrándonos en la más completa, vemos que lleva dos timones, uno a cada banda, de los denominados latinos, un árbol central con una verga para vela cuadra o redonda. La vela, que iría aferrada, está representada por la culebra, cabo que va dando vueltas en espiral para sujetarla a la verga.

mar muerto

En el centro de la embarcación, para evitar el quebranto, se amontona la carga a granel, que, con mucha probabilidad, sería asfalto, material ya citado en el Génesis para calafatear embarcaciones. No aparecen remos, pero esto era habitual en los dibujos bizantinos del siglo VI, lo cual no significa que no los llevasen, sino que era costumbre no representarlos. Ahora bien, el casco corresponde al de una embarcación de alta mar, bien sea un dromon de guerra o una nave de carga. Las alas o aletas para proteger los timones, que se curvan hacia arriba, y los dos timones latinos también nos confirman que la embarcación representada es de alta mar.

barca

El autor del mosaico realizó la figura tradicional, pero las embarcaciones usadas en el Mar Muerto debían carecer de alas o aletas, no llevarían un caperol elevado en la roda de proa, serían de dimensiones mucho más pequeñas y se gobernarían con un remo en la popa a manera de espadilla.

En resumen, un patrimonio único apenas conocido, que recoge, además de una bella cartografía, escenas marítimas de hace muchos siglos, y que actualmente podemos admirar. Además nos sirve para poder conocer cómo eran las naves que se utilizaban, aparte de proporcionarnos una imagen única del Medievo en el Próximo Oriente.

Más información

Viaje virtual a través del mapa de Madaba.

 

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Se han descubierto hace poco tiempo unos magníficos mosaicos romanos en la ciudad hebrea de Lod. Han ido apareciendo en sucesivas excavaciones desde su hallazgo casual en el año 1996. Representan varios paisajes y costumbres, pero aquí lo traemos a colación porque contienen animales y escenas marítimas de elevado realismo y con una ejecución excelente.

El primer mosaico descubierto. Vista general

El primer mosaico descubierto. Vista general

El lugar 

Lod es una antigua ciudad de Israel, conocida como Lida (con variaciones como Lydda), habitada desde época cananea, que ya aparecía en los registros de los faraones egipcios.

En esta imagen compuesta se puede localizar primero Israel en el planisferio terrestre y dentro la ciudad de Lod

En esta imagen compuesta se puede localizar, de izquierda a derecha, primero Israel en el planisferio terrestre y dentro de ésté la ciudad de Lod

Uno de sus mas insignes hijos es San Jorge, patrón de múltiples lugares y héroe conocido, entre otros asuntos, por su victoria frente al dragón.

Una imagen de San Jorge

Una imagen de San Jorge

Los primeros hallazgos

Estos mosaicos se encontraron cuando se estaba construyendo una carretera, ya que al profundizar en el terreno aparecieron.

El mosaico central. En las esquinas se pueden apreciar motivos marinos

El mosaico central. En las esquinas se pueden apreciar motivos marinos

Como puede apreciarse en la primera imagen de esta entrada, se divide en tres grandes cuerpos, dos laterales y uno central. El panel principal aparece dividido en una serie de figuras geométricas más pequeñas, formando un polígono exterior de doce lados y dieciséis segmentos cuadrados y triangulares en los que se representan diversos animales, entre ellos aves acuáticas y peces.

Detalle del octógono central

Detalle del octógono central

En el octógono central hallamos feroces animales junto a un paisaje montañoso que flanquea al fondo un ketos, o una criatura mítica del mar. Es posible que quiera representar el Océano, que se creía que rodeaba el mundo antiguo. En las esquinas tiene preponderancia la representación de animales como delfines, peces y aves acuáticas.

Detalle del mosaico central

Detalle lateral del mosaico central

El panel rectangular superior está decorado con escenas de animales que recuerdan claramente el diseño y objeto del panel principal, incluyendo algunos peces. Sin embargo, es el inferior el que está completamente ilustrado con una escena marina animada. 

El mosaico dedicado a escenas marítimas

El mosaico dedicado a escenas marítimas

En ella hallamos peces y delfines similares a los que se pueden encontrar en los otros dos paneles, pero aquí se muestran nadando en un mar transparente, acompañado de conchas y dos grandes buques mercantes que miran en direcciones opuestas. Uno de ellos está bastante dañado.

Las naves

Los dos buques romanos son dos típicas naves onerarias o de carga de las denominadas de Alejandría, que eran las de mayor tamaño, y se dedicaban al transporte del trigo de Egipto y de la seda que llegaba de China a través del Mar Rojo. Aparte de su tamaño, el elemento distintivo eran las dos gavias (velas triangulares) izadas por encima de la verga de la vela mayor. A proa llevan el artemón, una vela cuadra de pequeño tamaño, izada sobre un pequeño árbol, con mucha caída o inclinación hacia proa, como los baupreses de la época clásica de la navegación a vela.

Detalle del panel inferior

Detalle del panel inferior

            Estas naves partían de Ostia (en la desembocadura del Tiber) por donde, a su vuelta, subirían las barcazas cargadas hacia Roma, hacia el estrecho de Mesina. De ahí, con posibles escalas en Siracusa y Malta, se dirigían a los puertos del sur de Candía o Creta y se daba el salto a Alejandría, aprovechando los vientos y corrientes favorables. Sin contar las escalas, el viaje llevaba unas dos semanas.

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            De regreso, los vientos y corrientes, que en la ida habían favorecido la navegación, obligaban a alargar la derrota de vuelta, con lo que esta ruta, sin contar escalas, era tres veces más larga.

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            Al salir de Alejandría, las naves se dirigían a las costas de Palestina y Siria, aprovechando las corrientes que tiran al Norte. Bordeaban, luego, la isla de Chipre por el Norte, para evitar la corriente contraria que baja por la costa occidental de dicha isla, continuando por la costa de Asia Menor hasta Rodas. Allí se unían a las embarcaciones que venían del Mar Negro, navegando a rumbo Sur hasta el Norte de Creta, atravesando el canal entre esta isla y la península de Morea, aprovechando las fuertes corrientes que tiran al Suroeste. En Siracusa esperaban a que se levantase viento Sur para atravesar el estrecho de Mesina. Una vez logrado ésto, el resto del viaje hasta Ostia era fácil, aprovechando las corrientes favorables.

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El emplazamiento

El conjunto formaba parte de una casa romana cuyos dueños disfrutaban de una buena posición económica, lo que quisieron plasmar en  los suelos de su vivienda, mandando construir el impresionante mosaico. Cuando la casa fue destruida, las paredes cayeron sobre ellos, enterrando y “protegiendo” esta obra de arte.

Más peces

Más peces

Su importancia queda reflejada en el hecho de que ya han formado parte de diversas exposiciones monográficas en Europa y Estados Unidos. Sin embargo, la historia no acaba aquí.

Nuevos mosaicos

Cuando se decidió construir un museo para exponer este mosaico, se encontró otro nuevo, de realización mas tardía pero igual de impresionante. Forma parte del peristilo de la casa (el patio) y está compuesto por varios marcos rectangulares concéntricos. Tiene nueve medallones octogonales, cinco de ellos representan animales de caza o lucha; hay dos con peces, mostrando especies del Mar Mediterráneo y otros dos contienen aves y perdices junto a otros objetos, como un ánfora y una cesta de flores. Está fechado en el siglo III de nuestra era.

Una escena mar´tima del nuevo mosaqico recien descubierto

Una escena marítima del nuevo mosaico recién descubierto

Para concluir

Estos hallazgos son de una calidad excepcional y se encuentran en un excelente estado de conservación. Todo ello contribuye a aumentar el conocimiento que tenemos sobre el medio marino y la navegación en épocas antiguas. A la vez, la precisión y belleza de las imágenes sirven para deleitarnos con este patrimonio antiguo que es digno de admirar.

Más información

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Este magnífico museo de Túnez, inaugurado en 1888, exhibe una de las mejores colecciones del mundo de mosaicos romanos de la época imperial.

Está situado en un palacio del siglo XIX, en el lugar donde tuvieron su residencia campestre los sultanes hafsidas (siglos XIII-XVI).

Tiene su origen en la colección privada que el hijo de un ministro tunecino, Mustapha Khaznadar, que comenzó a recoger para su palacio de la Manouba estatuas, estelas, fragmentos arquitectónicos y también inscripciones púnicas y latinas. Gran número de estas piezas pasaron al Museo del Louvre en 1881. Lo que quedó formó el actual museo, cuyos fondos se vieron aumentados de forma considerable con los procedentes de las excavaciones arqueológicas de Bulla Regia, Tabarka, Sousse, Oudna, Mahdia, Acholla, etc.

Cuando Túnez se independiza en 1956, el Museo, entonces llamado Alaoui, fue elevado de rango con el nombre de Museo Nacional del Bardo, albergando en sus dependencias las ricas colecciones prehistóricas, púnicas, griegas, romanas, cristianas y árabemusulmanas procedentes de todas las regiones tunecinas.

Se pueden encontrar escenas de pesca, muy valoradas también en otros lugares como Pompeya, mosaicos donde se representa al dios Océano a través de una máscara y rodeado de peces y otros animales marinos.

También hay escenas mitológicas con otros dioses como Neptuno o Dionisos, con monstruos marinos.

Aparte de los temas marítimos ya citados, en los preciosos mosaicos romanos africanos encontramos escenas campestres, de caza y representaciones de Venus, entre otras.

El mosaico que aparece en la barra lateral de este blog representa a Ulises, y también es de la colección del Bardo.

Vídeo

Un vídeo donde se pueden observar parte de los fondos de este museo, y en la segunda parte imágenes de las ruinas romanas encontradas en Túnez.

Más información

BLÁZQUEZ MARTÍNEZ, J.M. Y LÓPEZ MONTEAGUDO, G. La colección de mosaicos del Museo del Bardo. En el Centenario de su fundación. Real Academia de la Historia, 1990.

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