Iniciamos una serie de entradas en las que vamos a ir analizando, usando la cartografía a modo de elemento visual, cómo percibían los marineros y navegantes de siglos pasados las costas, los mares y océanos que surcaban. Queremos hacer un recorrido por la historia marítima y naval de la mano de un documento original muy poco utilizado y visualmente muy atractivo.

La propia utilidad que estos mapas náuticos tuvieron centurias atrás para orientar, ahora los han convertido en una fuente histórica de primer orden, y a la vez su riqueza estética los sitúa como objetos artísticos, valorados desde el Renacimiento hasta la actualidad.
Los portulanos
Estas representaciones náuticas de mares y océanos surgieron durante el siglo XIII. Los primeros eran herramientas de navegación y de orientación, muchas veces hechos por expertos marineros y destinados a quienes querían, o debían, surcar los mares. Los portulanos mas antiguos conocidos son del siglo XIV, y tienen origen mallorquín. También son famosos los levantados por italianos y portugueses. En entradas previas hemos visto ejemplos producidos por cartógrafos españoles como Alonso de Santa Cruz y turcos como Piri Reis.
Casi todos contienen la toponimia costera para identificar los puertos y lugares de atraque, y éstos aparecen orientados perpendicularmente al mar.

Otro aspecto destacable, que se puede apreciar a simple vista, es que contiene unas líneas rectas en la dirección de los vientos, y muchas veces en algunas de las intersecciones se añaden genuinas rosas de los vientos.

Suelen presentar cartelas elaboradas y decoradas según la época. Al principio representaban el Mediterráneo y los mares cercanos. A veces se enriquecían con banderas, escudos y otros dibujos alusivos.

Conforme fue pasando el tiempo, los cartógrafos fueron cuidando los detalles estéticos. Con cierta frecuencia se adornaban espléndidamente, y ello supuso que a veces pasaran de ser un instrumento para facilitar la navegación a considerarse un objeto artístico. De esta forma, algunos portulanos ya no se situaban en una embarcación, acompañando a los navegantes, sino que se colgaron en paredes de las villas y palacios de aristócratas y reyes, a los que servían para deleitarse con su contemplación o para hacer ostentación.

Un portulano italiano del siglo XVI
Forlani, un cartógrafo y grabador nacido en Verona, es el autor de este precioso mapa del Mediterráneo fechado en 1569, cuyo original se ha hallado en la biblioteca de una Universidad estadounidense. Las imágenes que aparecen aquí son de esta carta.
Aparte de la cuestión estética, tiene como valor añadido que el autor puso a los mares y océanos que rodean el Mediterráneo, y también a las masas continentales, los nombres con los que eran conocidos en ese momento. Vamos a comentarlos brevemente.
Mar Germánico
El actual mar Báltico era llamado Germánico, posiblemente por el nombre de las tribus que poblaron sus orillas. Parece que la denominación se la otorgó un funcionario romano llamado Jordanes en el siglo IV y se mantuvo hasta el XVIII.

El jesuita Pedro Murillo Velarde lo llama así en su Geographia historica de Alemania, Flandes…(1752). También hubo quien denominó así al Mar del Norte.
Mar Mayor
El histórico Mar Negro ha recibido múltiples denominaciones. Desde el «mar Hospitalario» de los griegos, Póntico, Ponto Euxino, Mare Magnun, Mare Mais, Ponto Taúrico o Golfo Escítico.

Según el Diccionario Geographico Universal de 1832, dependiendo de los pueblos que bañaba fue también llamado cimeriano, cólquico o sarmántico.
Golfo de Venecia
Como los anteriores, debido a que fueron muchos los pueblos que lo dominaron, esta parte del Mediterráneo también fue conocida como Mare Superum o Mare Hadriaticum. Sin embargo, la preponderancia de la ciudad de Venecia durante los siglos XV, XVI y XVII hizo que este golfo fuera conocido con el nombre de la República Serenísima.

El nombre actual de Mar Adriático tiene su origen en una colonia etrusca llamada Adria.
Las marcas de agua
Aunque no podemos reproducirlas porque no disponemos del original, este grabador se caracterizó por utilizar en sus documentos impresos diferentes marcas de agua de temática marina como anclas o sirenas. Incluimos aquí, a modo de ejemplo, la filigrana de otro documento que representa una sirena.

Como podemos apreciar, estas cartas son una fuente de información valiosísima para la Historia Naval y Marítima y, a la vez, un patrimonio de indudable valor estético digno de conocer y difundir para deleite de todos.

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Este material fascina y pensar en el trabajo detallado de los cartógrafos y lo fieles que eran a la realidad -sin ayuda de satélites- es digno de tener en cuenta. Merecen un buen homenaje y esta excelente entrada lo es.
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Muchísimas gracias. Un saludo muy cordial.
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