Los barcos de Biblos: naves egipcias en el Mediterráneo

Hay expresiones y términos vinculados con la Historia Naval y Marítima que son difíciles de identificar porque apenas existen investigaciones sobre ellas. La voz "Barcos de Biblos" (con las variaciones correspondientes, como Byblos) aparece muy a menudo en las crónicas egipcias vinculadas con el comercio marítimo y la guerra en el mar, pero sobre ella apenas se ha escrito. También aparecen algunas veces como "naves de Tarsis".Los barcos de Biblos son las naves egipcias de alta mar, las que se adentraban en el "Gran Verde" (Mar Mediterráneo) y en el Mar Rojo. Se aplica tanto a los barcos que allí se construyeron, como a los que se hicieron con la madera del Líbano. El origen fenicio de esta denominación deja claro quiénes dominaron durante un tiempo las aguas del Mediterráneo.

El «atlas del bucanero» (1690)

El término bucanero está vinculado con el de pirata, aunque hay diferencias. Mientras éstos trabajaban por su cuenta, los bucaneros lo hacían bajo el permiso de un monarca al que le hacían llegar una parte del botín. Eran "trabajadores" al servicio de un país, que atacaban barcos de otras naciones con permiso real. El término tuvo mucho éxito durante el s. XVII y se asocia con este periodo. Frecuentemente se les encuentra en el continente americano (Port Royal es un buen ejemplo), pero también existían bucaneros en las indias orientales (el sureste asiático), aunque esta faceta es muy desconocida. Precisamente por ello traemos un atlas de las indias orientales (A description of the sea coasts ... in the East Indies), levantado por bucaneros y, según dice la tradición, para bucaneros. Aparte de lo atractivo que pueda sonar debido a las características de sus protagonistas, es de gran interés por las descripciones tan detalladas que realiza de las zonas cartografiadas. Recoge los antiguos nombres de lugares que hoy ya se han perdido, por lo que es de gran ayuda como fuente toponímica y geográfica.

Una apuesta por la difusión gratuita del arte y cultura en Google

Durante años ha estado en la mente de muchos intelectuales que la tecnología y la Historia eran casi incompatibles. Ahora hay empresas que se empeñan en demostrar lo contrario. El nuevo empuje que para la ciudadanía tiene el arte, el patrimonio, la historia y el resto de disciplinas vinculadas con nuestra herencia cultural ha hecho posible que gigantes como Google comenzaran a invertir en ello. Iniciaron una campaña de digitalización de libros que hoy sigue generando controversia. Hace unos pocos años pasaron a la difusión del arte y del patrimonio reuniendo las obras de reconocidas instituciones patrimoniales De esta última empresa Google Arts & Culture nos ocupamos esta semana, que el Instituto Cultural Google ha lanzado hace algún tiempo. Su página web recoge cuadros, pinturas, murales, objetos, arquitectura y muchas más opciones vinculadas con el arte y la cultura. Desde la sección de la Cátedra dedicada a la difusión del patrimonio nos hemos dedicado a analizar esta plataforma para poder ofrecer una visión de la parte referida a la historia y la herencia cultural naval y marítima.

El Estandarte Real: el símbolo del poder en la mar

El ritual y simbolismo del nombramiento del almirante de una flota y del poder que representa es de origen medieval. Un texto del siglo XIII mantiene que éste ejerce el poder real en la mar, que el rey está simbolizado en el Estandarte Real y que el almirante se obliga a defender hasta la muerte la honra del rey.

Los arsenales del rey y la primera revolución industrial

A mediados del siglo XVIII, cuando la Revolución Industrial había comenzado en Inglaterra, el infatigable marino y científico Jorge Juan de Santacilia fue enviado a Londres con la misión, entre otras, de atraer a un grupo de técnicos británicos para mejorar los métodos de construcción naval en nuestro país. A partir de aquella arriesgada operación de espionaje industrial, los arsenales de la Marina Española se fueron configurando como complejos industriales para la construcción y reparación de los buques de la Armada, optimizando sus instalaciones y perfeccionando sus métodos de construcción a lo largo del siglo para llegar a fabricar los mejores navíos de su tiempo.