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Posts Tagged ‘Galicia’

Aunque en Galicia es conocido, fuera de su tierra pocos son los que saben el papel que un arzobispo, Diego Gelmírez, tuvo en la historia naval del reino gallego en la Edad Media. En una época en la que vivir cerca del mar era aventurarse a invasiones, robos y saqueos, mientras otros eclesiásticos cambiaron de lugar su sede huyendo de los peligros costeros, Gelmírez creó la que fuera posiblemente la primera armada digna de ese nombre que existió en la Península Ibérica.

En esos momentos ya habían comenzado las cruzadas en Tierra Santa y el lugar elegido como astillero se hallaba en la primitiva ruta jacobea. Muchos sucesos cruciales marcaban la época y abrían, o cerraban, caminos en una Hispania todavía en guerra, cuya parte norte no estaba libre de ataques, ni de invasiones marítimas.

El arzobispo Gelmírez

El personaje

Diego Gelmírez fue arzobispo de la sede compostelana durante el s. XII, y jugó siempre un decisivo papel político y militar en Galicia. Estaba próximo a la orden de Cluny y mantenía buenas relaciones en Roma. El rey de León lo dotó de amplios poderes eclesiásticos y temporales, llegando a tener el privilegio de acuñar moneda. Fue un eficaz administrador, que además tenía una amplia visión de futuro. Así, el prelado Gelmírez concibió la idea de crear una fuerza naval que asegurase el tráfico comercial en su área de influencia y se enfrentase a los ataques de los piratas vikingos y normandos, y a los musulmanes, que de forma periódica empezaban a asolar las costas gallegas. Estos ataques están narrados en la Historia Compostelana (1139), que es una fuente importante para conocer los sucesos de esta época.

La Historia Compostelana está publicada en la obra España Sagrada, del padre Flórez.

La pequeña flota de galeras

La costa  gallega sólo se disponía de una sencilla flota compuesta de embarcaciones para la pesca de bajura o pequeños barcos para el comercio de cabotaje. Como algunos ataques previos pudieron ser contenidos por los propios marinos gallegos, usando sus naves de faenar, que armaban para la ocasión, el arzobispo Gelmírez llegó a la conclusión de que una marina potente podía ser una buena solución.

Por ello decidió construir unos astilleros de cierta entidad en Iria Flavia (aunque algunos autores creen que lo que hizo fue una ampliación de los preexistentes desde época romana), cerca de la actual Padrón, convirtiéndolos en el verdadero puerto de Compostela.

Como parece ser que en Galicia no había costumbre de construir grandes naves, se recurrió a los maestros constructores de otros puertos en el Mediterráneo, concretamente el de Génova. En ese momento la naves para la guerra eran las galeras, por lo que a partir de 1115 se inició la construcción de estas embarcaciones tan características del Mare Nostrum, en la costa atlántica, concretamente en  la desembocadura del río Ulla, en la ría gallega de Arousa, donde se situaba Iria Flavia.

MapaRuta2

En esta imagen se puede ver la desembocadura del río Ulla en la ría de Arousa. También queda patente la conexión con la ciudad de Santiago.

El maestro elegido fue un genovés llamado Augerio (Ogerio según otras fuentes) que acompañado de operarios y carpinteros de ribera de Pisa iniciaron la construcción de dos galeras. A pesar de que supusieron múltiples gastos al obispado, “tenían el necesario porte y un buen andar, estando dotadas de dos órdenes de remos (birremes) y de las necesarias características marineras” (Historia Compostelana).

A la izquierda una galera corsaria atacando a una nave de comercio (derecha). Cantiga de Santa María nº 35 – F53r. Monasterio de El Escorial. S. XIII

Iban tripuladas con “doscientos hombres expeditos para la mar y la guerra”, al mando del propio constructor, el genovés Augerio. La Historia Compostelana también nos cuenta que la pequeña flota compuesta por naves de pesca y de comercio, encabezadas por las dos galeras recién construidas, derrotó a los enemigos, convirtiéndose en la primera armada digna de ese nombre de la que tenemos noticia en la Península Ibérica.

Galeras bizantinas medievales. Fuente: Scylitza Matritense. Biblioteca Nacional de España.

Aunque la misión que motivó su nacimiento fue meramente defensiva (el combate contra la piratería islámica), también se emplearon de forma ofensiva, y de hecho fueron usadas en ataques contra las costas de zonas bajo dominio musulmán.

Síntesis

La existencia de esta pequeña flota, aunque sea cuantitativamente poco significativa, presenta un gran salto cualitativo. La concepción que existía antes era plantear una defensa pasiva, estática y rígida basada en núcleos de resistencia que armaban sus naves de faenar. Con las galeras se pasa a una defensa activa, móvil y flexible de la costa propia, mediante el empleo de embarcaciones que acudieran a cualquier lugar de la costa gallega. Con esta nueva estrategia los buques servían de defensa adelantada para impedir la llegada de naves enemigas a la costa y evitar su invasión, y no solo, como hacen las defensas terrestres, proteger a los habitantes y los bienes, sino también para informar de la llegada de las fuerzas enemigas.

La Edad Media deja pues un importante hito en los orígenes de la historia naval española. A pesar de que fue en el Atlántico, en tierras marineras por excelencia, la armada de galeras primigenia había nacido y sentado un importante precedente para las atarazanas de Barcelona y Sevilla.

Más información

BURGOA, Juan J. La Armada gallega de Diego Gelmírez. Nalgures. 2012, Tomo VIII  p. 75-110.

FALQUE REY, E. (ed.). Historia Compostelana. Madrid: Akal, 1994. (Una edición contemporánea de la fuente medieval, aparte de la del padre Flórez, del s. XVIII).

FLÓREZ DÍAZ, M. Castilla y el dominio del mar en la Edad Media (1248-1476). Tesis doctoral. Universidad Complutense. 2016.

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Hay un petroglifo, un diseño simbólico grabado en una roca, que representa un barco con similitudes con las naves mediterráneas, que, según los expertos, es una de las evidencias mas antiguas de los contactos establecidos por los antiguos pobladores de Galicia con los del Mediterráneo.

Un dibujo de la representación del patroglifo

Un dibujo de la representación del patroglifo cedida por sus autores

Está situado en un precioso pueblo costero gallego, en la parroquia de Pedornes (Oia), en Pontevedra. Se denomina el petroglifo de Auga dos Cebros, y aparte del barco aparece una familia de ciervos, que lo convierte en único en Europa.

Situación de Oia en Galicia (España)

Situación de Oia en Galicia (España)

Es uno de las pocas representaciones pétreas de la fachada atlántica que contiene el contorno de una nave, y que además, por las características del dibujo, evidencie las relaciones comerciales de los primeros pobladores del entorno del Océano Atlántico hispano con los del Mar Mediterráneo.

La protección del petroglifo

Con mas de 3000 años de antigüedad, su estado de conservación es precario. Su protección se ha convertido en uno de los objetivos del proyecto Costa dos Castros, una iniciativa de las comunidades de montes costeras del municipio -Mougás, Viladesuso, Pedornes y Santa María de Oia- trata de poner en valor su patrimonio histórico y convertirlo en elemento de dinamización turística y económica.

Situación actual del petroglifo

Situación actual del petroglifo

Se ha lanzado una campaña de micromecenazgo a través de internet, que ofrece un apartado especial para colaborar con la intervención en el exclusivo grabado rupestre naval. La cuestación está abierta a través de la plataforma de Internet Digventures y los colaboradores pueden ayudar no solo a la limpieza del extraordinario petroglifo, sino también a las prospecciones previstas en todo el municipio. El coordinador del proyecto, José Gago, manifiesta que la pieza está muy castigada por los incendios de 2006 y por las riadas de 2007.

Imagen de la puesta de sol

Imagen de la puesta de sol el día 26 de septiembre, con todos los vecinos

No solo se busca la colaboración económica a través de la red, sino también la implicación de los vecinos del entorno, que estuvieron invitados el día 26 de septiembre pasado a una jornada festiva de puertas abiertas. Existe una leyenda alrededor de las piedras del promontorio, según la cual el Rey Sol se sentaría allí todas las tardes para contemplar el ocaso. Los vecinos repitieron el ritual, además de dar la bienvenida al otoño en el monte. Vea las fotografías del evento.

Para obtener más información, enviar un correo a costadoscastros@gmail.com o dirigirse al perfil de Facebook de Costa dos Castros.

Apreciaciones desde la Cátedra de Historia Naval

Esta magnífica fuente pétrea se adentra en la temática marítima y por eso apoyamos la iniciativa. Tras un estudio previo de las representaciones que tan amablemente nos hicieron llegar, desde la Cátedra de Historia Naval queremos colaborar apuntando algunas reflexiones e hipótesis que enriquezcan la interpretación de las relaciones entre el Mare Nostrum y la costa atlántica gallega, las míticas casiterides.

Con la brevedad que exige este trabajo para publicarlo en este espacio digital, y de una forma sintética, vamos a tratar de trasladar algunos enfoques nuevos sobre este interesante petroglifo, de la mano de Pedro Fondevila.

1º. En nuestra opinión la zona que rodea al petroglifo de Auga dos Cebros era un santuario relacionado con el solsticio de invierno. Como es sabido, en la cultura céltica los árboles eran considerados como sagrados y, según su especie, relacionados con algún aspecto religioso. Así, el acebo estaba vinculado al solsticio de invierno (de ahí puede venir el nombre de esta fuente), el roble con el solsticio de verano y el tejo, recordemos a S. Andrés de Teixido, con el paso de las almas al otro mundo.

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2º. La presencia de imágenes de cérvidos en la gran losa hay que relacionarla con el carácter de santuario del lugar y con la petición a los dioses  para que propiciasen su caza. Los autores de las incisiones serían los aborígenes. En cambio, el barco fue realizado, como la mayoría de los que se encuentran en la cuenca mediterránea, por un hombre de la dotación de la embarcación.

Los animales que aparecen en el petroglifo (detalle del dibujo)

Los animales que aparecen en el petroglifo (detalle del dibujo)

3º. Esos santuarios debían de ser visitados por muchas personas en determinadas fechas, como lo prueba  el que en el siglo XII se funden monasterios en esos sitios para cristianizar a la población. Estas “peregrinaciones”, en épocas concretas, servirían también de ferias y de lugar de operaciones de intercambios por trueque.

El barco representado (detalle del la imagen del petroglifo)

El barco representado (detalle del la imagen del petroglifo)

4º. El barco debió permanecer allí, en la ensenada, durante un tiempo apreciable, porque permitió a un marinero subir a un monte distante de la costa 1 km. y realizar las incisiones. Esto nos lleva a deducir que la embarcación estaría haciendo un viaje de comercio, probablemente en las fechas del solsticio de verano, y no de descubrimiento o exploración, pues la citada rada no es segura en caso de mal tiempo. En consecuencia se trataría de una embarcación grande, que llevaría productos manufacturados para intercambiarlos con los de la tierra, de los cuales el más buscado era el estaño, material estratégico en la Edad del Bronce, que ya se explotaba en Galicia.

Rutas comerciales en la Edad del Bronce

Rutas comerciales en la Edad del Bronce

Sentada la premisa anterior, creemos que la embarcación es, indudablemente, de origen mediterráneo, y la datamos entre 1500/1000 años a.C., con toda cautela, pues falta una parte importante de la imagen del barco. Una embarcación grande de carga en aquella época, tenía que llevar un tortor para evitar el quebranto de la quilla en la mar abierta. Adjuntamos un boceto de cómo sería, en nuestra opinión, la estructura de la nave. Del petroglifo hemos interpretado una solución, hasta ahora desconocida de cómo se podría haber empleado el tortor, tanto para soportar los pesos de la proa y de la popa, cuando la embarcación está en la cresta de una ola, como, y esto es lo que hasta ahora era  desconocido, para asegurar mejor el árbol y emplearlo para contrarrestar el empuje producido en el centro de la quilla, según el principio de Arquímedes.

Petro 1

En conclusión: Un petroglifo interesantísimo, que hay que conservar y estudiar más a fondo, pues el santuario podría haber contado con un observatorio primitivo pero capaz de determinar, con toda precisión, el día en que se producían los solsticios.

Petro 2

Mas información

GUERRERO AYUSO, V. Las Naves de Kerné (II). Navegando por el Atlántico durante la protohistoria y la antigüedad. En: Rafael González Antón (coord.), Fernando López Pardo (coord.), Victoria Peña (coord.). Los fenicios y el Atlántico. Madrid: Universidad Complutense, Centro de Estudios Fenicios y Púnicos, 2008.

PASCUAL HERMIDA, G. Poblamiento antiguo en el litoral de Sta. Mª  de Oia: una posible interpretación. Evidencias de navegación desde la Antigüedad hasta la Edad Moderna. 2013. 

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¿Es fácil imaginar que una mujer nacida en época romana viajara durante años sola por Europa y el Oriente Próximo?. Y lo mas difícil ¿sería posible que además dejara escrito detalladamente su itinerario para deleite, no sólo de la cristiandad, sino de todos los investigadores interesados en esa época?.

Peregrinos del S. XIII

Peregrinos medievales embarcados

Una mujer llamada Egeria, que vivió en Hispania durante el siglo IV de nuestra era, realizó un increible viaje a Tierra Santa y dejó un documento escrito sobre este hecho. En él relataba, de manera minuciosa, los lugares que visitó. La vida de esta culta e influyente dama ha sido objeto de diversas interpretaciones. Sin embargo, nadie duda del interés del itinerario que decidió realizar, para llegar a Tierra Santa, y especialmente del documento que ella misma escribió, que lleva ese nombre, Itinerarium Egeriae.

Itinerario de Egeria

Itinerario de Egeria

Egeria viajó, entre el final de la Antigüedad clásica y los inicios del Medievo, por tres continentes, navegó y subió a lomos de burro durante 3 años, para lograr su objetivo: conocer Jerusalen y el resto de los lugares vinculados con el cristianismo.

Detalle del itinerario

Detalle del recorrido

Su Itinerario es una fuente de enorme interés porque describe cómo se encontraban importantes lugares en la época en la que vivió (muchos de ellos serían destruidos posteriormente) y porque narra detalladamente el rito católico que se celebraba durante el siglo IV. La trascendencia de su trabajo fue pronto comprendida, y ya en la Edad Media se hicieron copias de este manuscrito.

Detalle del texto que ha sobrevivido de la narración de Egeria

Parte del texto que ha sobrevivido de la narración de Egeria

Su detallada descripción nos permite conocer aspectos históricos, topográficos o litúrgicos de gran trascendencia, como la manera de viajar en esa época siguiendo las calzadas romanas, las casas de postas que marcaban las etapas del viaje, la hospitalidad en los monasterios o el conocimiento de santuarios y templos, así como las costumbres de aquellos remotos lugares. El texto original, publicado en Alemania en 1908, está accesible completo.

Mosaico paleocristiano. Escena de la Basílica de Aquilea.

Mosaico paleocristiano. Escena de la Basílica de Aquilea, desde la que Egeria partió a Oriente.

El viaje de Egeria

Según muchos autores, el viaje tuvo lugar entre los años 381 y 384. Desde su tierra natal llegó a Tarraco, atravesó la Galia, pasó el Ródano y alcanzó Italia. Desde el puerto de Aquilea, en el Mar Adriático, embarcó hasta Constantinopla. En la ciudad otomana aprendió griego, la lengua hablada en estos lugares.

Codex Sinaiticus British Library

Codex Sinaiticus, manuscrito de la época de Egeria. British Library

Desde allí se dirigió a Antioquía, posiblemente en compañía de San Cirilo y llegó a Palestina. Visitó Belén y Jerusalén.

Jonás

Escena de la vida Jonás en la Basílica de Aquilea

Parece que desde Cesárea llegó por mar hasta Alejandría. Utilizando el cauce del poderoso río Nilo visitó Menfis y Tebas hasta Pelusio, desde donde embarcó de nuevo hasta Palestina. Pasó por Clysma (Suez) y estuvo en Éfeso.

Las mujeres viajeras de la Antigüedad

Iniciada por Santa Helena, la madre del emperador Constantino, se generó una corriente para conocer los lugares en los que Jesucristo había vivido. No era habitual ni mucho menos que una mujer viajara sola, pero Egeria y Helena no fueron las únicas, aunque sí parece que fueron las mas conocidas. Melania y Poemenia también lo hicieron. Posteriormente otras harían el viaje, partiendo de Italia, Irlanda y de Inglaterrra principalmente (Paula, Bridget, Margaret, Pega, Guthruthyr, Isolda, Birgitta y Margery, entre otras).

Constantinopla en la Tabula Peutigerina

Constantinopla en la Tabula Peutingeriana, un itinerario gráfico datado en la época medieval

Las mujeres del norte de España en la época pre-romana disfrutaban de un estatus que posteriormente Roma mantuvo, pero que a medida que avanzaba la Edad Media fue cambiando radicalmente. Conociendo este factor, no resulta extraño que una mujer culta y con buenas relaciones decidiera viajar a Oriente Próximo, a conocer de cerca lo que había leído en la Biblia.

Codex Vaticanus

Una hoja del Codex Vaticanus, escrito en la época

Las controversias sobre Egeria

Cuando se publicó, a principios del siglo XX, el manuscrito que había conseguido llegar hasta nosotros, se inició la polémica. Al principio, los investigadores ni siquiera se ponían de acuerdo sobre el auténtico nombre de la dama viajera. Egeria fue llamada también Eteria o Aeteria, entre otros.

Todavía sigue la duda sobre si era monja o abadesa. Pascual lo niega rotundamente, mientras que autores previos daban por hecho su pertenencia a una orden religiosa.

Antigua imagen del Santo Sepulcro de Jerusalen

Antigua imagen del Santo Sepulcro de Jerusalén

Hasta hace pocos decenios incluso se dudaba de su origen, ya que inicialmente pasó por ser francesa e italiana. Posteriormente se ha admitido que era originaria de Hispania, y en concreto de la antigua provincia romana de Gallaecia.

Parte de estas diferencias de criterio están basadas en que el manuscrito original de Egeria no ha sobrevivido, ya que lo que actualmente tenemos es una copia hecha en el siglo XI, en el monasterio italiano de Montecasino, y del que faltan las primeras hojas.

Más información

Egeria, la primera peregrina. El faro de Vigo (2014).

PASCUAL, Carlos. Egeria, la dama peregrina. Arbor 2005, p. 451-464.

Proyecto Egeria (en inglés)

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