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Archive for the ‘– El mundo de las galeras’ Category


El tema de las galeras en el Mediterráneo es de gran interés, ya que aunque no se ha escrito demasiado sobre ellas, fueron las protagonistas indiscutibles durante siglos.

Detalle de un portulano en el que aparece una parte del Virreinato del Perú

Si llegaron, o no, a América se ha convertido en un tema controvertido, porque hay autores que dicen que las que había en el continente americano se habían hecho en España, mientras que otros defienden que se construyeron allá. Dentro de esta polémica hallamos a quiénes afirman que sólo se adentraron en las costas del Caribe, mientras otros mantienen que también llegaron al Pacífico.

Mapa de América de Diego Gutiérrez (1562)

Una de las líneas de investigación de la Cátedra Naval se centra en estas naves, por lo que tras años de estudio hemos podido confirmar que sí que hubo galeras en el Pacífico, en el Perú. Aquí vamos a tratar de las cinco de las que tenemos noticia que se construyeron en dicho Virreinato, y a compararlas con las mediterráneas, para ver si hubo adaptaciones al cambiar de un mar a otro.

Dibujo de R. Monleón de una de las galeras de Lepanto. Imagen mejorada. Fuente: BDH

Los primeros intentos

Los primeros planteamientos para incorporar las galeras como un elemento de la estrategia naval en Indias los podemos encontrar ya a mitad del siglo XVI, cuando los ataques a las costas y los saqueos se hicieron relativamente frecuentes en la zona del mar Caribe. Tenemos noticia documentada de que en febrero de 1578 dos galeras acompañaban a la flota a América, para ser destinadas a Cartagena de Indias.

Galeras en un combate en el Mediterráneo. Fuente: BDH

Por otra parte, la aparición del pirata Drake en las aguas del Pacífico aumentó el interés por estas naves, y unos meses después, en diciembre de 1578, Felipe II autorizó la construcción de dos galeras en el Perú, que fueron el origen de la conocida Armada del Mar del Sur.

Dibujo de la flota holandesa previo al ataque a la isla de Puna, en Guayaquil (1630)

La galera Santísima Trinidad

El 23 de mayo de 1580 entró en el Callao la primera de las galeras construidas en Guayaquil, cuyo nombre era Santísima Trinidad.

Uno de los pocos dibujos en los que aparece una galera en el continente americano durante el s. XVI. Ésta es de Villalobos. Fuente: Universidad de Salamanca

La gente de cabo de esta nave estaba compuesta por un capitán, 30 soldados, 12 marineros y 4 proeles (los que bogaban en el esquife y hacían labores menores). También había un cabo de escuadra (caporal) encargado de las armas y municiones, de organizar las guardias y designar a los soldados, que iba acompañado de un alguacil cuando bajaban a tierra.

Galera genovesa en un dibujo de 1572. Fuente: Gallica

La maestranza la componían tres tripulantes, un encargado de los remos (remolar), un maestre daxa y un calafate. Otros miembros son un cómitre y un sotacómitre, un lombardero, un barbero y dos consejeres (marineros prácticos).

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El Nuevo y desconocido mundo, de Montanus (S. XVIII). Biblioteca del Congreso de Washington

La gente destinada el remo eran 73 forzados y 17 esclavos. No tenemos más noticia de esta nave, si llegó a salir de puerto o no.

Las galeras Santiago el Mayor y Santiago el Menor

Cinco años después sabemos que en El Callao hay dos galeras de reciente construcción, sus nombres son Santiago el Mayor y Santiago el Menor. Un análisis detallado nos permite averiguar que la mayor, la capitana, era de 17 bancos, lo que la convierte en una galeota. De cualquier forma, pensando que se le querría dar apariencia de galera, se le añadieron la arrumbada, el esquife y el fogón propios de estas naves. Según los datos debía contar con 68 hombres entre la gente de cabo y con 94 remeros.

A la derecha de la ilustración se puede apreciar una galera del s. XVI dibujada por Villalobos. Fuente: Universidad de Salamanca

La patrona Santiago el Menor era de 13 bancos por banda, lo que la asemeja a un bergantín. Debía contar con 34 hombres entre la gente de mar y de tierra y con 52 remeros.

La realidad era que estas naves no contaban ni siquiera con la mitad del personal necesario para salir a la mar.

Una galera dibujada por Ortelius cerca de las costas del Virreinato del Perú. Fuente: BDH

Dos nuevas galeras

Transcurridos unos años (1587 aprox.) y debido a que las anteriores ya no estaban en condiciones, se decidió construir otras dos nuevas galeras. Esta vez se harían en El Callao y su objetivo principal era la defensa de este importante puerto, aunque también podrían ir a Panamá y escoltar a los galeones españoles cargados de metales preciosos.

La mayor de las naves, la capitana, era de 26 bancos bogando 24. Fue la primera galera que se puede denominar como tal que se construyó en América y también es la más parecida a las mediterráneas.

La otra, la patrona, que se llamó Santa María, era de 22 bancos, por lo que se semejaba más a una galeota.

Como las anteriores, siempre tuvieron el problema de no contar con suficiente personal ni de cabo, ni de remo para la navegación. En 1592, pasado el peligro inminente, la chusma destinada a estas embarcaciones se envió a las Galeras del Caribe, a Cartagena de Indias.

Cartagena de Indias. Fuente: Gallica

Síntesis final

La aparición del pirata Drake fue un importante impulso para el uso de galeras en la defensa de las costas del Perú. Entre 1579 y 1600 nos consta que se construyeron cinco, aunque de todas ellas sólo una, la capitana (de la que desconocemos el nombre), se podría identificar como una auténtica galera ordinaria, de las que se hacían en el Mediterráneo. Las otras cuatro son propuestas constructivas originales del Virreinato. Sus peculiaridades responden a la reducción de sus dimensiones y del número de bancos.

Aunque el astillero mas importante era Guayaquil, las dos mayores se construyeron en El Callao.

El mar del Sur en un mapa de Janssonius (S. XVII). Fuente: Gallica

A pesar de que estas galeras autóctonas eran mas pequeñas, suponían mucho mayor costo para la metrópoli, tal y como se desprende de los documentos consultados. La lejanía de la corte y el desconocimiento sobre la construcción y organización de estas naves, hicieron que estuvieran expuestas con mayor facilidad a los fraudes, constituyéndose éstos en un mal endémico.

Igualmente se constata la dificultad para completar las dotaciones, tanto de gente de cabo como de remeros. Diversos intentos de proporcionar gente de remo, como por ejemplo comprando esclavos negros o utilizando buenas boyas, no consiguieron acabar con este problema.

A pesar de todo, entrado ya el siglo XVII se construyeron algunas galeotas en este virreinato, pero la época de estas embarcaciones estaba ya llegando a su fin.

Más información

FONDEVILA SILVA, P. y SÁNCHEZ BAENA, J.J. Las galeras de la monarquía hispánica: elemento fundamental del poder naval durante el siglo XVI. En: ALVAR ESQUERRA, M. y RUIZ RODRIGUEZ, J.I. Túnez, 1535. Madrid: CSIC, 2010, p. 89-119.

SÁNCHEZ BAENA, J.J. Construcción y operatividad de las galeras del Perú durante la segunda mitad del siglo XVI. Anuario de Estudios Americanos. 2016, vol. 73, n. 2, p. 623-656.

Nota: existen muy pocas imágenes de época en las que aparecen galeras en el continente americano. Por ello, a las que teníamos disponibles, hemos añadido ilustraciones de galeras de esta época, aunque fueran mediterráneas, para que se puedan apreciar mejor las características de estas embarcaciones.

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Matacapitanes es el nombre de una pieza de artillería, bautizada así por el uso que se le daba, utilizada en las galeras españolas del siglo XVI, que desde la Cátedra Naval descubrimos e identificamos. Es de un tipo de arma hasta ahora desconocido y que creemos única en los museos navales españoles.

Matacapitanes, un pequeño cañón que navegó y disparó en la flota que mandaba Álvaro de Bazán

La relevancia de la pieza

La importancia de la pieza, que consideramos de gran interés, es doble:

a) por un lado está asociada a una de las más señeras figuras navales españolas de ese siglo (Álvaro de Bazán, primer Marqués de Santa Cruz), y a la batalla naval más importante de esa época, la de Lepanto.

D. Álvaro de Bazán

b) por otra parte la pieza, en unas condiciones de conservación extraordinarias, no ha tenido ninguna intervención desde que se guardó en el siglo XVI, llegando a nosotros con todos sus elementos originales, lo cual nos ha permitido averiguar aspectos inéditos, que nos obligan a replantear algunas de las interpretaciones e intervenciones anteriores realizadas en piezas de la época rescatadas del mar.

Un tipo de artillería llamado esmeril

Los esmeriles son un tipo de arma “antidotación” que servían para tirar contra blancos determinados (las personas provistas de armas defensivas fuertes o a prueba). Veamos un texto que documenta su uso:

(…)  el qual aunque estaba armado a prueba de arcabuz, no se pudo defender de un golpe de esmeril que le dio en el pecho, y no pudiendo pasar el petto fuerte lo hizo caer de espaldas, y del tormento que recibio murio dentro de pocas horas[1].

La pieza descubierta

El esmeril en cuestión es de bronce fundido y de cámara cerrada, conservando, unida a los muñones, una sólida horquilla de hierro con su correspondiente pinzote, motivo por el cual no se ha podido, de momento, determinar su peso. El estado de la pieza es excelente, como puede apreciarse en la fotografía 1, y conserva en la culata, unida a la lámpara, una pieza cilíndrica hueca, desconocida hasta ahora por nosotros y nunca vista en los museos navales españoles.

Otra imagen del Matacapitanes colocado sobre una reproducción de un cirial, tal y como iba en el costado de la galera. La rabiza original aparece en la parte inferior de la imagen. Museo Naval de Madrid.

La joya, o brocal, es abocinada y, a partir de su final, la caña se va ensanchando suavemente, formando un tronco de cono, hasta la faja de la culata. Esto indica que el grosor del metal de las paredes del ánima crece en la misma proporción. Entre la joya y los muñones aparece una fina faja, existiendo otra similar antes del fogón. Éste se halla sobre un pequeño resalte unido a la faja de la culata, y, aunque está en muy buen estado, muestra señales de haber sido utilizado.

Dibujos que describen las partes y elementos del esmeril bastardo. Fuente: Elaboración propia a partir de la pieza original identificada.

En el momento que nos llamó la atención la pieza, ésta conservaba, dentro de su ánima a manera de tapaboca, una rabiza o rabera de madera, que, una vez retirada del interior encajaba perfectamente en la pieza cilíndrica hueca, anteriormente mencionada, y que a partir de este momento bautizamos como portarrabiza. En la figura superior, hemos realizado varios dibujos donde representamos las distintas partes y detalles del esmeril.

MATACA

Ficha del esmeril bastardo llamado Matacapitanes

Como conclusión final podemos decir que el diseño de esta pieza supuso un notable avance en los esmeriles de la época, especialmente para los utilizados en las galeras. Por otro lado, el uso de la rabiza portátil, con un sistema parecido que hasta ahora no había sido interpretado, aparece en otros esmeriles del mismo siglo, por lo que será necesario re-interpretar de nuevo varías piezas, empeño en el que nos centraremos en un próximo trabajo.

La localización, clave para conocer su origen

Además del estudio documental realizado para la identificación y presentación del esmeril bastardo, creemos que el propio edificio de localización (Palacio del Viso del Marqués, en Ciudad Real) puede ser otro argumento de autoridad a la hora de autentificar y datar la pieza. La persona que mandó construirlo, así como los objetivos del inmueble, corroborarían nuestro planteamiento. El Palacio fue concebido como Casa del Linaje de un noble, Álvaro de Bazán primer marqués de Santa Cruz, hombre de armas entregado durante toda su vida a la defensa contra los enemigos de la Corona.

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Fotografía del Palacio del Viso del Marqués. Al subir la escalera hacia el primer piso se puede apreciar el escudo de los Bazán en la cristalera.

Ello significa que este edificio fue diseñado como muestra y representación de la ostentación del poder nobiliario y territorial de sus dueños. Por ello, el marqués decidió que fuera el lugar en que se guardara, a través de un buen número de piezas, armas y de pinturas al fresco, la memoria de sus principales y victoriosas actuaciones a lo largo de su vida militar (jornadas del Cabo de Aguer en 1556, del rio de Tetuán en 1565, Navarino en 1572, Tunez en 1573, de los Quérquenes en 1576 o Lisboa en 1581). De esta manera, uno de los principales objetivos fue que el edificio albergara y conservara en su interior todos aquellos “trofeos” o piezas más relevantes de estas campañas en que había participado con éxito.

Más información 

FONDEVILA SILVA, Pedro y SÁNCHEZ BAENA, Jun José. Una nueva pieza de artillería de galeras del siglo XVI el esmeril bastardo “Matacapitanes”. Gladius: Estudios sobre armas antiguas, arte militar y vida cultural en oriente y occidente, 2012, XXXII p. 185-210.

Nota

[1] Torres y Aguilera, H. de. Chronica y Recopilación de varios sucesos de guerra que han acontecido en Italia y partes de Levante y Berberia, desde que el Turco Selim rompio con Venecianos y fue sobra la Isla de Chipre año de M.D.LXX. hasta que se perdio la Goleta y fuerte de Tunez el M.D.LXXIIII. Çaragoça: Juan Soler, 1579. Pág. 174.

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El viernes 30 de septiembre se celebró la IX edición de la “Noche europea de los investigadores” simultáneamente en más de 280 ciudades europeas. La Cátedra fue invitada a participar dentro del Campus Mare Nostrum.

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La jornada estuvo repleta de experimentos, juegos, talleres y encuentros científicos, para mostrar la cara más cercana de los investigadores y de la ciencia en un ambiente lúdico. Los eventos estuvieron dirigidos especialmente al colectivo infantil y juvenil, aunque los padres se unieron gustosos a los talleres. Tuvieron lugar en el Cuartel de Artillería de la ciudad de Murcia, desde de las 18.00 h hasta las 22,00 h.

Todo preparado para el inicio de la jornada. En mesa hay un construcuto de madera que permite tener organizadas las cuerdas para el taller de nudos

Todo preparado para el inicio de la jornada. En la mesa hay un elemento de madera que permite tener organizadas las cuerdas para el taller de nudos

Actividades 

La Cátedra mostró dos de las líneas de investigación que actualmente se encuentra desarrollando. Por un lado, el mundo de las galeras, y por otro la conservación y restauración del patrimonio documental.

Para dar a conocer algunos de los resultados de estas líneas se realizaron exposiciones, charlas, talleres y láminas. A continuación se detallan.

a) Exposición de un modelo de galera real

Se expuso el modelo de una galera del siglo XVII, que actualmente se encuentra ubicada en el Museo de la Universidad de Murcia, realizado y donado a la Cátedra por el Excmo. Sr. D. José Federico de Carvajal Pérez.

Modelo de galera

Modelo de galera real francesa

Este modelo es una galera real francesa con 31 bancos en la banda diestra y 30 en la siniestra, que lleva dos árboles y tres fanales en línea (el más alto en el centro y los de los lados más bajos), que la identifican como tal, y que contaba con una dotación de más de 500 hombres (entre la gente de cabo y la de remo).

Al igual que en España, recibía el nombre de “Real” o “Capitana Real” la galera destinada a embarcar al rey y que enarbolaba el Estandarte Real. Esta embarcación a remos guarda una gran similitud con la Galera Real española, cuya base de invernada de toda la Escuadra estaba situada en Cartagena desde el año 1668.

b) Exposición “Restaurando el testimonio del pasado: los Libros Generales de Galeras”

Exposición de una serie de paneles explicativos acerca de una parte de la documentación naval que custodia la Armada Española, que muestra el complicado y delicado proceso de restauración de este tipo de fuentes, debido, en algunos casos, al mal estado de conservación.

Cartel de la exposición

Cartel de la exposición

Las galeras, navíos planos de una sola cubierta y propulsados a remo, protagonizaron durante los siglos XVI al XVIII las campañas contra turcos y berberiscos en el Mediterráneo. La gestión y administración de las escuadras requería un gran aparato logístico que ha dejado abundante documentación en los archivos. La Armada custodia 25 libros generales de galeras que suponen una fuente documental de gran valor para el estudio histórico y sociológico del Mediterráneo occidental. Acceda a más información sobre estas magníficas naves, su construcción, escuadrasvocabulario, tipología, sistema de boga, tripulación, entre otros.

Detalle de unas galeras. R. Monleón. MNM

Detalle de unas galeras. R. Monleón

c) Entrega de láminas para colorear y pegatinas identificativas para los participantes en los talleres

 A lo largo de la jornada se hizo entrega a todos los asistentes de una serie de láminas para colorear con motivos navales y marítimos, así como pegatinas identificativas en la que cada niño/a podía escribir su nombre.

Las etiquetas personalizadas para los asistentes al taller

Las etiquetas personalizadas para los asistentes al taller

d) Charla y taller “El nudo marinero: seguridad y  maniobrabilidad de un barco”

Un experto impartió una breve charla y a continuación se llevó a cabo un taller sobre la realización de aquellos nudos marineros más importantes. Se hicieron dos sesiones en diferentes horarios.

Cartel del taller

Cartel del taller

A los participantes se les suministraron trozos de cuerda con los que poder desarrollar la actividad, así como una lámina explicativa con los tres nudos marineros más importantes en el acervo naval. Se unieron algunos de los padres.

Una intantánea del taller de nudos marineros

Una instantánea del taller de nudos marineros

Había chicos que eran unos pequeños maestros con este tema y acabaron haciéndolos mejor que sus propios padres.

e) Charla y taller “Marcas de aguas en la documentación de los archivos navales: conservando la memoria y el conocimiento”

Una experta impartió una breve charla sobre los motivos por los que debemos conservar nuestro patrimonio documental. A continuación, se realizó un taller de impresión de marcas de agua navales y marítimas. También hubo dos sesiones, debido al gran número de personas interesadas.

Cartel del taller

Cartel del taller

Más cosas

Participaron con nosotros algunos alumnos de doctorado y voluntarios del Campus Mare Nostrum. Los talleres contaron con la participación de mas de 100 personas entre niños y jóvenes.

Una jornada inolvidable que nos permite entrar en contacto con quienes en un futuro leerán y escribirán sobre Historia Naval, ayudarán a proteger y conservar el Patrimonio, y también llevarán a cabo tareas de difusión para concienciar a la ciudadanía de la importancia de esta herencia en nuestro acervo cultural. Muchas gracias a tod@s.

Galería de imágenes

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Cristobal Colón escribió en 1493 una carta en la que anunciaba sus descubrimientos. Fue publicada por primera vez un año después de su llegada a América, con objeto de poder obtener apoyo político y financiero para el siguiente viaje.

La primera hoja

La primera hoja de la carta que se publicó en 1493

La que traemos aquí es una edición latina de la carta manuscrita de 1493. Las imágenes que contiene, incorporadas por el editor para aumentar su valor estético, deben ser de las primeras representaciones del Nuevo Mundo. Una de ellas, la primera, dibuja a Colón llegando a una costa y estableciendo contacto con las poblaciones indígenas. En la parte superior están grabadas las palabras “Insula Hyspana” (isla española).

Amplicación d ela primera imagen, donde aparece Colón llegando a tierras americanas

Ampliación de la primera imagen, donde aparece Colón llegando a tierras americanas

Hay publicadas varias versiones diferentes de esta epístola en castellano, latín e inglés entre otros, que ayudaron a difundir su viaje en toda Europa. Es probable que ésta se publicara en Basilea (Suiza) y es la única carta impresa que lleva ilustraciones. Se conserva en la Biblioteca John Carter Brown de Estados Unidos de América.

Galera penisular

Primera ilustración. En la parte superior se reproduce el encuentro entre las naves de Colón y los indígenas americanos y en la inferior se ha incluido una galera

Los buques que aparecen en la carta

De las cuatro imágenes que tiene el texto, aquí sólo reproducimos 3, que son las vinculadas con la temática naval. En ellas se pueden apreciar distintas naves, entre las que se encuentran una galera y dos carracas, una pequeña y otra grande para viajes oceánicos. Ofrecemos una breve descripción de las embarcaciones que aparecen ilustrando el texto.

La galera

Es una galera de comercio veneciana de finales del siglo XV dedicada a la conducción de peregrinos a Tierra Santa. La xilografía es muy parecida a la que aparece en el “Viaje de la Tierra Sancta” de Martín Dampies (Zaragoza: Paulo Hurus, 1498). La galera boga a tercerol y lleva las dietas vivas (ganado) en el centro de la cubierta. No tiene nada que ver con las galeras de guerra. Lleva un solo árbol con vela latina.

Galera de cerca

Detalle de la galera

La carraca pequeña

Es una nao o, más bien, una carraca pequeña. Lleva dos castillos, uno en proa y otro en popa. En el de proa arbola un palo de trinquete con una vela cuadra o redonda. En el centro aparece el gran árbol mayor con otra vela cuadra. En lo alto del palo hay una gavia o cofa que servía para lanzar desde allí armas arrojadizas al enemigo. En el castillo de popa hay un árbol de mesana con una vela latina.

Nao

Nao o pequeña carraca

A pesar de que las velas están portando, la embarcación aparece fondeada, pues del escobén de la diestra o estribor sale un cable o gúmena. En ambos castillos hay un esbozo de las jaretas de madera que defendían a la embarcación del abordaje enemigo.

La gran carraca

La oceánica navis que aparece en la ilustración es una gran carraca navegando en popa. Se aprecia muy bien el gran palo maestro con su vela cuadra. En el castillo de popa, el palo de mesana porta una entena con una vela latina. No se aprecia ni el castillo de proa ni el palo de trinquete, ocultos por el gran papahígo o vela mayor.

Oceano

Carraca oceánica

En el castillo de popa se ve claramente la obra en madera de las jaretas para evitar el abordaje. En la popa se ve el orificio de la limera, que permite el juego de la caña del timón de codaste.

En síntesis

Como podemos apreciar, a pesar de que la relevancia del texto y de la belleza intrínseca de las xilografías, las ilustraciones, especialmente la representación de los buques, no siempre estaban en consonancia con el texto al que acompañaban. Esto no es nuevo, ya que a lo largo de los siglos ha ido ocurriendo en repetidas ocasiones, debido, entre otros motivos, al profundo desconocimiento que existía sobre la Historia Naval, la construcción de buques y resto de materias vinculadas con ella. En próximas entradas veremos mas ejemplos de textos e ilustraciones que no se ajustan a la realidad, y que han contribuido a perpetuar errores y a generar falsos históricos que han sido muy difundidos.

Más información

Acceda a esta edición impresa e ilustrada de la carta de Cristobal Colón

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Iniciamos una serie de entradas en las que vamos a ir analizando, usando la cartografía a modo de elemento visual, cómo percibían los marineros y navegantes de siglos pasados las costas, los mares y océanos que surcaban. Queremos hacer un recorrido por la historia marítima y naval de la mano de un documento original muy poco utilizado y visualmente muy atractivo.

El portulano de Forlani, de 15

El portulano de Forlani  (1569)

La propia utilidad que estos mapas náuticos tuvieron centurias atrás para orientar, ahora los han convertido en una fuente histórica de primer orden, y a la vez su riqueza estética los sitúa como objetos artísticos, valorados desde el Renacimiento hasta la actualidad.

Los portulanos

Estas representaciones náuticas de mares y océanos surgieron durante el siglo XIII. Los primeros eran herramientas de navegación y de orientación, muchas veces hechos por expertos marineros y destinados a quienes querían, o debían, surcar los mares. Los portulanos mas antiguos conocidos son del siglo XIV, y tienen origen mallorquín. También son famosos los levantados por italianos y portugueses. En entradas previas hemos visto ejemplos producidos por cartógrafos españoles como Alonso de Santa Cruz y turcos como Piri Reis.

Casi todos contienen la toponimia costera para identificar los puertos y lugares de atraque, y éstos aparecen orientados perpendicularmente al mar.

Un detalle de la costa sur de España, donde se pueden hallar antiguas ciudades del Mediterráneo como Cartagena

Un detalle de la costa sur de España, donde se pueden hallar antiguas ciudades del Mediterráneo como Cartagena. Forlani (1569)

Otro aspecto destacable, que se puede apreciar a simple vista, es que contiene unas líneas rectas en la dirección de los vientos, y muchas veces en algunas de las intersecciones se añaden genuinas rosas de los vientos.

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Suelen presentar cartelas elaboradas y decoradas según la época. Al principio representaban el Mediterráneo y los mares cercanos. A veces se enriquecían con banderas, escudos y otros dibujos alusivos.

Cartela

Cartela de la carta del Mediterráneo de Forlani (1569)

Conforme fue pasando el tiempo, los cartógrafos fueron cuidando los detalles estéticos. Con cierta frecuencia se adornaban espléndidamente, y ello supuso que a veces pasaran de ser un instrumento para facilitar la navegación a considerarse un objeto artístico. De esta forma, algunos portulanos ya no se situaban en una embarcación, acompañando a los navegantes, sino que se colgaron en paredes de las villas y palacios de aristócratas y reyes, a los que servían para deleitarse con su contemplación o para hacer ostentación.

Baleares

Las islas Baleares. Forlani (1569)

Un portulano italiano del siglo XVI

Forlani, un cartógrafo y grabador nacido en Verona, es el autor de este precioso mapa del Mediterráneo fechado en 1569, cuyo original se ha hallado en la biblioteca de una Universidad estadounidense. Las imágenes que aparecen aquí son de esta carta.

Aparte de la cuestión estética, tiene como valor añadido que el autor puso a los mares y océanos que rodean el Mediterráneo, y también a las masas continentales, los nombres con los que eran conocidos en ese momento. Vamos a comentarlos brevemente.

Mar Germánico

El actual mar Báltico era llamado Germánico, posiblemente por el nombre de las tribus que poblaron sus orillas. Parece que la denominación se la otorgó un funcionario romano llamado Jordanes en el siglo IV y se mantuvo hasta el XVIII.

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Mar Germánico en el mapa de Forlani de 1569

El jesuita Pedro Murillo Velarde lo llama así en su Geographia historica de Alemania, Flandes…(1752). También hubo quien denominó  así al Mar del Norte.

Mar Mayor

El histórico Mar Negro ha recibido múltiples denominaciones. Desde el “mar Hospitalario” de los griegos, Póntico, Ponto Euxino, Mare Magnun, Mare Mais, Ponto Taúrico o Golfo Escítico.

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Mar Negro. Forlani (1569)

Según el Diccionario Geographico Universal de 1832, dependiendo de los pueblos que bañaba fue también llamado cimeriano, cólquico o sarmántico.

Golfo de Venecia

Como los anteriores, debido a que fueron muchos los pueblos que lo dominaron, esta parte del Mediterráneo también fue conocida como Mare Superum o Mare Hadriaticum. Sin embargo, la preponderancia de la ciudad de Venecia durante los siglos XV, XVI y XVII hizo que este golfo fuera conocido con el nombre de la República Serenísima.

Adriático

Mar Adriático en la carta de Forlani (1569)

El nombre actual de Mar Adriático tiene su origen en una colonia etrusca llamada Adria.

Las marcas de agua

Aunque no podemos reproducirlas porque no disponemos del original, este grabador se caracterizó por utilizar en sus documentos impresos diferentes marcas de agua de temática marina como anclas o sirenas. Incluimos aquí, a modo de ejemplo, la filigrana de otro documento que representa una sirena.

Sirena. Neubourg 1466. Fuente: http://www.ksbm.oeaw.ac.at/_scripts/php/loadRepWmark.php?rep=briquet&refnr=13860&lang=fr

Marca de agua con una sirena. Neubourg 1466. Fuente

Como podemos apreciar, estas cartas son una fuente de información valiosísima para la Historia Naval y Marítima y, a la vez, un patrimonio de indudable valor estético digno de conocer y difundir para deleite de todos.

 

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Se conmemora este año el cuarto centenario de la muerte de un gran escritor y valiente soldado llamado D. Miguel de Cervantes Saavedra. Corresponde a otras plumas más especializadas hacer su elogio como escritor inmortal y universal, por lo cual nuestro pequeño homenaje se centra en abordar su matiz de hombre de mar. Y coincidiendo con el día del libro hemos querido unir ambos acontecimientos en esta entrada.

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Como es sabido, Cervantes se alistó en 1570 en la compañía del capitán Diego de Urbina. En 1571 estuvo en la batalla de Lepanto en la galera Marquesa y en 1572 en Navarino. Cuando en 1575 obtiene licencia para volver a España, es capturado por corsarios berberiscos y llevado a Argel, donde estuvo preso hasta su rescate en 1580, fecha en que se reincorpora a su antiguo tercio.

Fuente

Una imagen de la batalla de Lepanto. Fuente

En 1581 y 1582 participa en la campaña de las Azores y en su reconquista. En 1584 debió licenciarse del ejército.

Otra imagen

Otra imagen de esta batalla, de la misma fuente que la anterior

Su experiencia naval, tanto mediterránea como oceánica, le proporcionó materia para crear una gran variedad de andanzas y sucesos náuticos que introduce en sus obras, dándoles a éstas ese carácter de aventura y de descripción de lo desconocido que tanto atrae al lector.

Fuente: ABC

Fuente: ABC

Pero lo que más nos llama la atención es el adecuado uso de términos y frases marineras. De hecho, emplea las voces mediterráneas cuando el relato se produce en el Mediterráneo, y los vocablos de la lengua oceánica cuando el suceso sucede en el Atlántico.

Fuente

Galera de la época. Fuente

De la lectura de sus obras destaca su amplio conocimiento náutico. Cervantes sabía cuartear la aguja, tanto la mediterránea como la oceánica; determinar la latitud por la altura de la estrella Polar; estimar las horas nocturnas por el giro de la bocina de la Osa Menor; conocía bien las maniobras de las velas latinas y, algo menos, las de las velas cuadras o redondas; las funciones del cómitre y como se bogaba; la conducción de los forzados, las peleas de la gente de galeras con la de los puertos; las maniobras de caza de embarcaciones por las galeras; las regatas de Italia; las señales de las atalayas y castillos de la costa, y un largo etc. También se ocupó de las derrotas en el Mediterráneo y a las Indias, y así pone en boca de uno de sus personajes los distintos puntos de su derrota de vuelta, con voces tan evocadoras como el Canal viejo de la Bahama o el Golfo de las Yeguas, nombre lamentablemente hoy desaparecido de nuestras cartas náuticas.

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Muchas de las voces y frases marineras de su vasta obra han sido recogidas. Sin embargo, el significado de varias está equivocado, y aún quedan algunas que no han sido recopiladas. La Cátedra de Historia Naval, impulsora del Diccionario Español de la Lengua Franca Marinera Mediterránea del prof. Pedro Fondevila, está preparando una segunda y más amplia edición de esa obra, con especial atención a que ninguna de las palabras y frases marineras de D. Miguel de Cervantes quede sin interpretación y en el olvido.

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Este blog tiene una sección dedicada al mundo de las galeras, con múltiples entradas al respecto. Si quiere consultarla sólo tiene que pinchar en el enlace anterior.

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El pasado día 17 de marzo de este año 2016, tuvo lugar en el Edificio Rector Soler, Campus de Espinardo (Universidad de Murcia), patrocinado por el Vicerrectorado de Coordinación e Internacionalización, la presentación del modelo de una galera ordinaria española del siglo XVIII. La embarcación está situada en el vestíbulo del edificio en el que se presentó y puede ser visitada en horario de mañana. Para su protección se ha construido una urna de policarbonato a medida.

Presidieron el acto el Rector de la Universidad de Murcia y el Delegado de Defensa de la Regíón de Murcia. Entre otras autoridades se encontraban el Director General de Universidades de la Comunidad Autónoma, el director de la Fundación Séneca, y los vicerrectores de Coordinación e Internacionalización, de Investigación, de Transferencia, emprendimiento y empleo, de Formación y de Comunicación, y el director del Museo Naval de Cartagena.

La galera, protegida en su magnífica urna, y todo listo para el inicio del acto de rpesentación

El modelo, protegido en su magnífica urna, y todo listo para el inicio del acto de presentación

La Cátedra de Historia Naval (Armada Española-Universidad de Murcia) ha impulsado la realización de un modelo de galera ordinaria, o sencilla, española de 25 bancos en la banda siniestra y 26 en la banda diestra, armados de 5 a 5 por banco. La embarcación pertenece al reinado de Felipe V, conforme al Reglamento que el Rey manda se observe para el establecimiento y régimen de su Escuadra de Galeras, firmado en Madrid, a 12 de junio de 1728 por D. José Patiño. Este tipo de buque fue construido en las Atarazanas de Barcelona.

Fotografía: Fracisco Cabezos Almenar

Proa de la galera. Fotografía: Francisco Cabezos Almenar

Los autores

Ha sido realizada, y donada a la Cátedra, por el reputado modelista naval D. Félix Moreno Sorlí, y dirigida por el Capitán de Navío D. Pedro Fondevila Silva, uno de los investigadores expertos en la evolución de la construcción naval de este tipo de embarcaciones, quien también disertó brevemente sobre los aspectos constructivos de estas naves a remo.

D. Felix Moreno es un reconocido modelista, que recientemente ha publicado la “Libreta de notas de un Carpintero de Ribera. Un oficio y una vida en el Cabanyal”, junto a Joaquín López Martínez y Juan Carlos Mejías.

El director de la Cátedra, explicando la importancia de este modelo

El director de la Cátedra, explicando la importancia de este modelo

La realización del modelo ha llevado casi tres años de trabajo, con el empleo de maderas de gran calidad y con un riguroso detalle de las piezas y de la maniobra, pues se dedicará, además de su exhibición museística al gran público, para la enseñanza de los alumnos del Seminario de Construcción Naval del Máster en Historia y Patrimonio Naval, que realiza anualmente la Universidad de Murcia, y que recientemente ha conseguido renovar la acreditación por la Agencia Nacional de Evaluación de la Calidad (ANECA).

Fotografía: Fracisco Cabezos Almena

La galera vista desde popa. Fotografía: Francisco Cabezos Almenar

¿Por qué una galera?

En palabras del director de la Cátedra “porque es la embarcación mediterránea por excelencia. Igual que el navío, la fragata o el jabeque sitúan al Reino de Murcia como uno de los espacios más importantes del Estado borbónico en el siglo XVIII, a través del Arsenal de Cartagena y su astillero, la galera lo hará con los Austrias en los siglos XVI y XVII, primero como puerto de recalada y luego como base permanente a partir de 1668”.

El delegado del Ministerio de Defensa, agradeciendo la iniciativa

El delegado del Ministerio de Defensa, agradeciendo la iniciativa

La importancia de esta galera

La relevancia de este modelo viene determinada por:

  • Contar con un modelo que RECUPERA de manera fidedigna las formas y elementos constructivos que representan y distinguen histórica y técnicamente este tipo de embarcación.
  • Se ha podido dar forma a esta galera a través de la INVESTIGACIÓN, a partir de la localización de unos pocos planos y del análisis de la documentación escrita localizada en archivos franceses y españoles (Archivo General de Simancas, General de Indias, General de la Marina, del Museo Naval de Madrid y del Naval de Cartagena, así como manuscritos de dos importantes bibliotecas, la Nacional de España y la del Escorial). De la ausencia total de planos, se deriva la dificultad de su construcción.
  • Dicho modelo va a ser una herramienta importante para la ENSEÑANZA de la construcción naval.
  • También, cómo no, la DIFUSIÓN, a través de la exposición permanente e itinerante de la misma, como parte de la transferencia de los resultados de la investigación que estamos realizando.
Emotiva entrega de una placa conmemorativa a D. Féliz Moreno Sorlí, el modelista que ha donado la galera.

Emotiva entrega de una placa conmemorativa a D. Félix Moreno Sorlí, el modelista que ha realizado y donado la galera, por parte del Rector de la Universidad de Murcia y del Delegado del Ministerio de Defensa

Medidas del modelo

La escala escogida para responder a los objetivos citados ha sido la de 1:20, con lo que las dimensiones resultantes son:

  • Eslora (longitud) 2,81 m.
  • Manga (ancho) con los remos afrenillados 1,22 m.
  • Guinda (altura del palo) 1,65 m.
Algunos de los alumnos asistentes

Algunos de los alumnos del Máster asistentes al acto fotografiados junto al modelo

Resultado de varios proyectos de investigación 

Este trabajo es producto de tres de los proyectos de investigación que lleva a cabo la Cátedra de Historia Naval, concedidos por la Fundación Séneca – Agencia de Ciencia y Tecnología de la Región de Murcia. Son Argos I y Argos II, dirigidos por la Dra. Celia Chaín, ya finalizados, y el actual Nauticum, cuyo responsable es el Dr. Juan José Sánchez Baena.

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