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Archive for the ‘– Museos Navales’ Category

Este autor renacentista es conocido tanto por el mapa que lleva su nombre (un portulano) como por su obra principal, “El libro del mar”, también traducido como “de la navegación” o “de materias marítimas” (“Kitab-ı Bahriye” en turco). Éste último es una guía para los navegantes del Mediterráneo, con descripciones muy exactas de costas e islas, a las que añade un buen número de magníficos portulanos en color.

Piri Reis, un almirante ilustrado

Había nacido en el siglo XV, en la ciudad portuaria turca de Galipoli, en el estrecho de Dardanelos, y se crió con su tío, Kemal Reis, un corsario que luego pasó al servicio del sultán Beyacid, cuando éste se propuso formar una gran armada, convirtiéndose en Almirante de la flota turca.

Una representación del Almirante, extraida de una exposición que tuvo lugar en su país de origen en el año 2013

Una representación del Almirante, extraída de una exposición que tuvo lugar en su país de origen en el año 2013

Sabemos que el autor embarcó con su tío en numerosas ocasiones y que de él aprendió el arte de navegar. A la corte otomana llegó, mientras Piri Reis estaba allí, un autor español experto en astronomía llamado Zacuto, que había escrito varios libros sobre esta temática. De él se supone que aprendió mucho de lo relativo a la parte occidental del Mediterráneo, asunto que se evidenciaría en sus mapas y escritos.

También navegó por la zona más occidental de este mar, ya que cuando los musulmanes de Granada pidieron ayuda a los otomanos en 1486, y en los años posteriores, los Reis (tío y sobrino) llevaron en sus naves a muchos de ellos al litoral norteafricano.

Uno de los mapas del mundo que se incluyen en esta obra

Uno de los mapas del mundo que se incluyen en esta obra

El libro del mar

Este documento, posiblemente escrito entre los primeros veinte años del siglo XVI, es lo mas parecido a un derrotero, con bellas e impresionantes cartas, portulanos y magníficas rosas de los vientos, decoradas con vistosos colores, en los que se pueden apreciar puertos, fortificaciones, antiguas construcciones y, en algunos casos, hasta los cultivos tradicionales.

  • El prólogo

Piri Reis incluyó un prologo en verso en el que explica el motivo de la redacción del libro, suministrando, además, datos acerca de las expediciones bélicas realizadas junto a su tío Kemal Reis. También ofrece información acerca de las tormentas y de las direcciones de los vientos, dando explicaciones sobre los mapas y los signos escritos sobre ellos, incluyendo las magníficas rosas de los vientos.

Detalle de uno de los portulanos

Detalle de uno de los portulanos

Se ocupa igualmente de la primera expansión portuguesa en el Océano Indico y menciona el descubrimiento del Nuevo Mundo basándose en los relatos de los que viajaron allí. Por ejemplo, resulta muy curioso que cite la leyenda de la isla de San Brandán y la sitúe al nordeste de las Antillas.

  • La parte principal

En el cuerpo del documento, la parte mas extensa del libro, ya en prosa, describe el Mediterráneo, minuciosamente, en unos 200 portulanos.

La Península Ibérica en el mapa del almirante turco

La Península Ibérica en el mapa del almirante turco

En su largo periplo a través de este mar, había tenido ocasión de estudiar detenidamente las costas e islas del Egeo, Adriático, ltalia, Francia, España y Norte de África. Por ello describe muchos de los puertos y fondeaderos del Mare Nostrum, deteniéndose en las condiciones naturales que en cada uno existen, recursos, playas, ríos y desembocaduras, ofreciendo explicaciones detalladas sobre algunos de los nombres de las localidades, y también acerca de los enfrentamientos que la flota turca tuvo en ellos.

Una parte del Mediterráneo oriental, incluyendo la patria de Piri Reis

Una parte del Mediterráneo oriental, incluyendo la patria de Piri Reis

Traemos aquí la descripción que hace de la isla de Mallorca y de su incipiente astillero, traducida por Onalp:

“Esta isla pertenece a España. Su periferia es de 250 millas. Es una isla montañosa y fértil con abundantes arroyos. Posee un rompeolas Ilamado Portobin. Las naos fondean echando anclas lejos del puerto, a unas tres millas desde la costa. A la entrada del puerto hay dos torres entre las cuales se extiende una cadena. Frente a la ciudad hacia el sudoeste hay unos escollos. Cuando es preciso poner mástil en una nao o en otra embarcación, esta se acerca a una de las torres delante del puerto. Con la ayuda de los aparatos montados en la torre ponen mástiles”.

El valor de la obra

El contenido de este documento es muy valioso, tanto por sus informaciones geográfıcas e históricas como por los datos socio-económicos, ya que es fruto de la experiencia adquirida durante muchos años en largas travesías y expediciones.

buque

Los manuscritos originales de Piri Reis se han perdido. Actualmente existen alrededor de 30 copias del original, dispersas en varias bibliotecas de Turquía y de otros países europeos.

El mapa que hizo famoso a Piri Reis

El mapa que hizo famoso a Piri Reis

Más información

FLECHOSO, Alberto. El libro para navegantes de Pirî Reis. Boletín de la Sociedad Geográfica Española. 2008, nº 29.

ÖNALP, Ertuğrul. Un marino turco del siglo XVI que conocía los siete mares: Piri Reis. Osmanlı Tarihi Araştırma ve Uygulama Merkezi Dergisi OTAM. 2002, vol. 13, nº 13, p. 185-211.

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Sáenz de Elorrieta ha dedicado una parte de su vida al tema marino, y muchas de sus obras así lo reflejan. En esta entrada, aparte de mostrar las que forman parte de su última exposición, traemos también algunas de las que nos podemos encontrar paseando por su ciudad natal, siendo ambas, tanto las que están bajo abrigo en el Museo Naval como las que duermen a ras del cielo, una excelente muestra del actual patrimonio artístico naval y marítimo.

Estas últimas, las esculturas situadas en las calles, recogidas en miles de fotografías que los turistas se llevan a sus tierras de origen, representan el alma de quienes sienten dentro el mar, sirven de regocijo a los admirados transeúntes y patrocinan casi sin querer el espíritu naval de la ciudad que las acoge, les da vida y las exhibe como otro de sus muchos tesoros.

Por Vicente Cepeda Celdrán, Oficial de la Armada Española y alumno del Máster en Historia y Patrimonio Naval

El mar es un espacio recurrente para la literatura, la música, la fotografía y la pintura, entre otras muchas bellas artes. En este cosmos el artista cartagenero Fernando Sáenz de Elorrieta expone en el Museo Naval de Cartagena hasta mediados de enero “Sculture di Mare”: un conjunto simbólico de trabajos realizados con materiales como hierro, acero, hormigón y fibra de vidrio.

Un barco luchando con las olas

Un barco luchando con las olas

Trabajos donde se observa cómo ha acumulado experiencia en ese conocimiento que nos da la vida y en qué forma se ha mantenido fiel a esa figurativa humana desgarradora, tan al gusto de su concepción artística.

Bacalao antártico

Bacalao antártico

Son aspectos en los que el creador ahonda cortando sueños, imágenes y recuerdos con ese rasgo señero que da el mar a quienes como él lo han vivido siendo tecnólogo del buceo, sanitario, militar, capitán en misión internacional, marino.

Un buzo

Buzo

Su obra está inspirada en sus múltiples viajes, realizados a zonas tan dispares como Costa de Marfil, Guinea, Senegal, Marruecos, Túnez, Argelia, Egipto, Arabia Saudí, Creta, Grecia, Estados Unidos, Brasil, Argentina, Uruguay, Chile, casi toda Europa, y a lugares recónditos como La Patagonia, y la Antártida. Casi todos ellos, unidos a su otra gran pasión: “el mar”, parte de cuya producción exponemos aquí.

Mujer con caracola

Mujer con caracola

Un interés temático y estilístico que asoma hasta en los aspectos más triviales, un arte fuerte que estamos seguro que gustará.

Un pez

Un pez

Una raspa

La raspa

Otras esculturas que se pueden disfrutar siempre, porque están a disposición de todos los ciudadanos

Una de las características de los artistas como Sáenz de Elorrieta es que con frecuencia conoces su obra antes que al autor, porque literalmente te encuentras su creación en espacios abiertos de la ciudad, cuando miras al puerto o cuando entras en una avenida.

Cola de ballena instalada en el puerto

Cola de ballena instalada en el puerto

Este artista es conocido por ser el autor de varios monumentos y esculturas hondamente vinculadas con la ciudad de Cartagena (España), como la Cola de Ballena (en el muelle) o el Buzo (junto a la Cámara de Comercio), entre otras, algunas de las cuales reproducimos.

Esta faceta, que tanto se agradece, es la forma mas adecuada de acercar el arte a todos, para que pueda ser apreciado en cualquier momento, con distintos tonos de luz, al amanecer o cuando oscurece, pero siempre oliendo a salitre, viendo u oyendo el mar.

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Lamentablemente ha fallecido, en un accidente de tráfico, el experto José Luis Casado Soto. Santanderino de 69 años, era uno de los referentes de la Historia Naval y Marítima en España.

Casado soto, carnet

Fue autor de más de 100 artículos y libros sobre esta temática. De toda su amplia carrera profesional e investigadora podemos destacar la creación y dirección del Museo Marítimo del Cantábrico, del que era fundador y por el que luchó “contra viento y marea” en los últimos 35 años.

Museo Marítimo del Cantábrico

Museo Marítimo del Cantábrico

Casado Soto era miembro correspondiente de la Real Academia de la Historia desde 1978 y fue, entre otros, director del anuario ‘Juan de la Cosa’ del Instituto de Estudios Marítimos. Después de años de investigaciones pensaba que:

“La Península Ibérica constituye el cabo y prominencia más avanzada sobre el océano Atlántico del continente europeo, con el factor añadido de conformar, frente a África, la puerta de entrada y salida al mar Mediterráneo, probablemente el núcleo de mayor concentración de actividad marítima en el Viejo Mundo hasta el Renacimiento.

No obstante, acabaron siendo los hombres de la fachada atlántica peninsular quienes protagonizaron desde finales del siglo XV la epopeya de la gran expansión oceánica europea, rompiendo todos los horizontes establecidos y abarcando con sus navegaciones, por primera vez en la historia, a la totalidad de los confines del globo terráqueo.” (Barcos para la guerra. Soporte de la Monarquía Hispánica. Revista de Historia Moderna y Contemporánea. 2006, V, p. 17).

Casado Soto tenía una profunda confianza en la cultura como motor del desarrollo económico de los pueblos, acción que ejerció de manera particular en Cantabria. Sus paisanos lo reconocen como un defensor a ultranza del patrimonio, del diálogo y del conocimiento como una forma de construir la ciudad en la que siempre creyó; un espacio urbano en el que debía imperar el respeto hacia el legado recibido, su puesta en valor, y la radical necesidad de que las autoridades pusieran su empeño en esos fines (Diario Montañés).

El investigador en una de sus apariciones en TVE

El investigador en una de sus apariciones en TVE

Este curso iba a formar parte del profesorado del Master en Historia y Patrimonio Naval. En definitiva, ha sido una gran pérdida humana y profesional.

 Mas información

Listado de sus publicaciones

Más datos sobre Casado Soto pueden leerse en el Diario Montañés

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L@s alumn@s del Colegio “Gabriela Mistral” de Cartagena han realizado una serie de trabajos artísticos basándose en una entrada sobre Sorolla y el mar, recientemente publicada en este blog. Como nos ha parecido una magnífica idea, hemos decidido dedicarle una entrada y publicar, con el permiso de las profesoras y la autorización de los padres, algunas de sus obras.

Cómo surgió

Esta actividad tuvo lugar dentro de la semana cultural que el colegio lleva a cabo anualmente en relación al día del libro.

Este año las profesoras pensaron en dedicarlo a la pintura y así poder convertir el centro de enseñanza en un pequeño museo. Cada nivel escogió un pintor distinto y el curso de tercero – las dos profesoras encargadas – eligieron a Sorolla porque pensaron que por la amplitud de temas que pintó, la luminosidad de sus cuadros, la cercanía con el mar… iba a conectar muy bien con los gustos e intereses de sus alumnos, y parece que así ha sido.

Dónde tuvo lugar

En el colegio “Gabriela Mistral” de la Barriada Hispanoamérica de Cartagena. Concretamente en el tercer curso de primaria. Las profesoras son Sol Fontcuberta Martínez y Toñi González Ros.

Una fotografía de la exposición que se montó con todos los dibujos realizados

Una fotografía de la exposición que se montó con todos los dibujos realizados. El colegio se convierte en un pequeño museo de arte.

LOS PROTAGONISTAS

El pintor según un niño

La profesora les propuso colorear el contorno con el dibujo del busto del pintor valenciano.

 

El pintor J. Sorolla

El pintor J. Sorolla

Los dibujos realizados tras ver las obras de Sorolla

Estos que aparecen abajo son algunas de las obras de l@s alumn@s. A ellas les acompaña un precioso álbum con datos sobre el pintor, un mural bellamente encuadernado y algunos cuadernos de dibujo, que en próximas sesiones iremos incluyendo.

El balandrito

El balandrito

Clotilde

Clotilde

El baño del caballo

El baño del caballo

Niños en la playa

Niños en la playa

Paseo a orillas del mar

Paseo a orillas del mar

Las redes

Las redes

Las tres velas

Las tres velas

Cosiendo la vela

Cosiendo la vela

Pescadoras valencianas

Pescadoras valencianas

SON TODOS PRECIOSOS, NOS ENCANTAN Y ESTAMOS MUY CONTENTOS DE RECIBIR ESTAS OBRAS DE ARTE.

Por si los mas pequeños quieren colorear algunas de las obras de este genial pintor, o de otros artistas, que son de temática marítima, os recomendamos este enlace. 1685_animado

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Por Almudena Ródenas Valero, alumna del Máster en Historia y Patrimonio Naval

Síntesis

Joaquín Sorolla y Bastida fue uno de los pintores más relevantes de finales del siglo XIX y principios del XX. Tuvo una gran carrera y una brillante proyección internacional, lo que le reportó prestigio, posición económica y numerosos discípulos. Uno de los temas recurrentes de este artista fue el mar, y por ello le dedicamos una entrada.

Autorretrato (1915)

Autorretrato (1915)

Breve biografía

Sorolla nació el 27 de febrero de 1863 en Valencia, era de familia humilde y creció junto al antiguo barrio de pescadores. Con sólo dos años quedó huérfano y se crió, junto a su hermana, con sus tíos maternos. Ingresó en 1874 en la Escuela Normal Superior de Valencia, donde pronto destacó por su habilidad para el dibujo y la pintura. Aprovechando sus capacidades ingresó en las clases de dibujo de Cayetano Capuz y en 1878 se matriculó en la Escuela de San Carlos.

Entrar en esta Escuela no sólo le permitió continuar sus estudios, además conoció al fotógrafo Antonio García, padre de uno de sus compañeros, quien dado su talento le ofreció trabajo como iluminador en su taller. Este continuo contacto con la familia García propició su encuentro con Clotilde, hija del fotógrafo, que con el tiempo se convertiría en esposa de Sorolla.

Mi familia   (1901, Ayuntamiento de Valencia)

Mi familia (1901, Ayuntamiento de Valencia)

Básico en su formación fue la influencia de los clásicos como Ribera, El Greco, Velázquez o Goya, a quienes estudió y copió durante meses en Madrid, y de los que supo asimilar el estudio y tratamiento de la luz. Como muchos otros genios, fue determinante su estancia en Roma o París y el estudio in situ de los grandes maestros. Así, cuando Sorolla recibió el premio de la Diputación Provincial de Valencia, que otorgaba una plaza de pensionado en la Academia Española de Roma, marchó a la cittá eterna a principios de 1885.

Viajó por numerosas ciudades como Asis, Berlín, Londres y Chicago; recibió múltiples premios y el reconocimiento internacional, destacando el encargo que realizó para la Hispanic Society de Nueva York, para quien tenía que realizar una serie de lienzos que remarcaran el folclore español, lo castizo de nuestra tierra. Fue el encargo más importante que había recibido y también su gran oportunidad, ya que realizó 14 obras de gran tamaño, con el título de Regiones de España.

Ayamonte o La pesca del Atún (H.Society)

Ayamonte o La pesca del Atún (H. Society de Nueva York)

Su obra

Sorolla pintó magistralmente la pureza de la luz mediterránea, que descubrió observando el mar, sus reflejos y las ondas. En palabras de Laura García Sánchez “representa sin lugar a dudas el triunfo del mediterráneo pictórico, hecho de blancos y azules luminosos”. Otra de sus características es la instantaneidad y lo imprevisto de sus obras.

Temáticamente Sorolla ha sido un pintor muy polifacético, con cuadros orientalistas como “El árabe examinando una pistola”, históricos (“Dos de Mayo”) y paisajes (“Jardín de la casa Sorolla”). Pero sin lugar a dudas el grueso de su producción lo componen retratos (“Clotilde en traje de noche”), marinas (“Descargando la barca”) y escenas costumbristas como “Pescadoras valencianas”.

 cosiendo la vela (1896)Galleria Internazionale d’Arte Morderna di Ca’ Pesaro, Venezia

Cosiendo la vela (1896, Galleria Internazionale d’Arte Morderna di Ca’ Pesaro, Venezia)

Es destacable también su etapa de denuncia social, influenciada por las ideas de su amigo Vicente Blasco Ibáñez. Sorolla puso entonces sus pinceles al servicio de la denuncia de las injusticias sociales, y una de sus obras más conocidas de este periodo, y relacionada con el tema marítimo, es “¡Aún dicen que el pescado es caro!”, muy influenciada por la novela de Blasco titulada Flor de Mayo.

 ¡Aún dicen que el pescado es caro!  (1894 Museo del Prado)

¡Aún dicen que el pescado es caro! (1894, Museo del Prado)

Los temas marítimos

Separar la producción del maestro valenciano en bloques es complicado, ya que los combina, como pudiera ser el caso de obras como “A la sombra de la barca”, donde se puede encontrar una escena costumbrista con una marina. Sin embargo, como pintor de vibrante luz y ondas de sal, trataremos en profundidad el tema del mar en su pintura, su signo de presentación, el alma de su pintura.

 A la sombra de la barca  (1903-04, Museo Sorolla)

A la sombra de la barca (1903-04, Museo Sorolla)

Sorolla pintó del vivo, en las playas de Valencia, escenas cotidianas de la vida en el mar, marinas, pescadores y bañistas; plantando su caballete durante horas en la playa. Dentro de esa “irresistible pasión por el mar” que sufría el artista, según Laura García Sánchez, podríamos estructurar sus obras dentro de tres grandes temas:

Sorolla pintando en la playa

Sorolla pintando en la playa

Escenas de baño y esparcimiento

La burguesía de los siglos XIX y XX tomó como nueva forma de ocio y de esparcimiento las vacaciones en la playa, y pasar temporadas junto al mar se convirtió en signo de poder social y económico. A partir de entonces el mar ya no era asociado exclusivamente al trabajo físico. Sorolla pinta ambos entornos en su producción: hermosas damas de blanco paseando y también pescadoras faenando.

Paseo a orillas del mar,  (1909 Museo Sorolla)

Paseo a orillas del mar (1909, Museo Sorolla)

En “Paseo a orillas del mar”, Clotilde y su hija mayor andan por la playa. Es de destacar la instantaneidad de la pintura, que la hace parecer una fotografía. Sorolla capta la brisa marina con el movimiento de las telas de los vestidos, movimientos elegantes y sutiles que componen la imagen, con esos blancos relucientes foco de luz de la composición. Lo mismo ocurre con “Instantánea”.

Instantánea, Biarritz  (1906, Museo Sorolla)

Instantánea, Biarritz (1906, Museo Sorolla)

Otra de sus obras, “el balandrito”, posee una de las características más destacables de Sorolla, su capacidad para representar el movimiento de las olas y el juego de luces y ecos que éstas levantan con su movimiento. El cromatismo es asombroso y la realidad que emana de su contemplación no tiene parangón.

El balandrito, (1909, Museo Sorolla)

El balandrito (1909, Museo Sorolla)

Esto mismo ocurre con otras obras destacables como es el caso de los “Nadadores de Jávea”, que con unos excelentes reflejos y transparencias, recrea un agua asombrósamente cristalina.

Los nadadores de Jávea,  (1905, Museo Sorolla)

Los nadadores de Jávea (1905, Museo Sorolla)

Finalizamos este apartado con “El niño de la barquita”, una obra impresionante, cargada de dulzura y realismo. Además, en ella se aprecia la luz cegadora del sol en el verano valenciano, los brillos que produce en el mar, la piel y la arena.

El niño de la barquita (1904, Museo Sorolla)

El niño de la barquita (1904, Museo Sorolla)

Marinas

Las marinas del pintor valenciano destacan bien por ser escenas de paisajes, donde la naturaleza es el fin único de su composición, o bien por ir acompañada de escenas costumbristas de pesca o la vida en el mar. En éstas destaca, sobre todo, la importancia que le da a la fuerza de la naturaleza, de la las olas o las velas de los barcos pesqueros.

Marina  (1880, Museo Sorolla)

Marina (1880, Museo Sorolla)

“Marina” es una obra de formación en la que Sorolla nos presenta una escena muy relacionada con otros pintores valencianos, destacando a Rafael Monleón, otro artista importante en la pintura de temas navales.

Playa de Valencia a la luz de la mañana

Playa de Valencia a la luz de la mañana

En esta otra marina, “Playa de Valencia a la luz de la mañana”, los barcos, pescadores y sus familias se entremezclan en la orilla de la playa. Los cascos de los barcos son masas estáticas que se contraponen a las grandes velas blancas que iluminan la escena hinchadas por el viento, mientras el mar levanta pequeñas olas que se rizan al llegar a la orilla, y lo mismo ocurre en la obra “Playas de Valencia por la tarde”. “La hora del baño” es otra pintura con similares características, sin embargo en ella destacan la incorporación de los bueyes, el barco fondeado en la orilla luchando por avanzar entre las olas, pero sin lugar a dudas lo más asombroso es el brillo de la luz reflejada en el agua.

La hora del baño  (1904, colección privada)

La hora del baño (1904, colección privada)

Playas de Valencia por la tarde  (1908)

Playas de Valencia por la tarde (1908)

El puerto de Valencia es un tema recurrente en la producción de Sorolla: en la obra del mismo nombre aparecen fondeados barcos pesqueros rodeados de niños, y al fondo algunos veleros y barcos de mayor envergadura, una clara distinción de clases. Otra maravillosa escena es “Barcos en el Puerto de Valencia”, una obra singular por la perspectiva que se ofrece, ya que podemos apreciar el interior de los barcos de recreo atracados.

Puerto de Valencia  (colección privada)

Puerto de Valencia (colección privada)

Barcos de pesca en el Puerto,  (1907)

Barcos de pesca en el Puerto (1907)

Escenas costumbristas de pescadores

Para finalizar hacemos un guiño a los tipos populares que aparecen en las obras de Sorolla. El pintor valenciano dedica gran parte de su producción a los pescadores y sus familias, personas con las que convivió y a las que retrató en multitud de ocasiones, siendo esenciales para el carácter costumbrista de sus obras. “El pescador” es una de ellas, en la que que el pintor retrata a un joven en plena faena, con el mar y sus luces de fondo. Lo mismo ocurre con otra obra característica en su producción, “Pescadoras valencianas”.

El pescador  (1904)

El pescador (1904)

Pescadoras valencianas (1915, Museo Sorolla)

Pescadoras valencianas (1915, Museo Sorolla)

Fuentes

Exposición Joaquín Sorolla (1863-1923). José Luis Díez y Javier Barón (Comisarios). Madrid: Museo Nacional del Prado, 2009.
Museo del Prado
Museo Sorolla

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por Fernando Díaz Pérez, alumno del Máster en Historia y Patrimonio Naval

Síntesis

El ss Great Britain es un transatlántico británico que se botó en julio de 1843, y fue diseñado por Isambard Kingdom Brunel, Thomas Guppy, Christopher Claxton y William Patterson para la naviera Great Western Steamship Company. Fue el primer transatlántico que contaba con un casco de hierro. En esa época era, con sus 98 metros de eslora, el barco más grande del mundo. Tras sufrir varias remodelaciones y servir a diferentes propósitos, acabada su vida útil fue hundido en las Islas Malvinas. Un proyecto británico consiguió rescatarlo de las profundidades. Hoy el ss Great Britain es un barco-museo, está instalado en el puerto de Bristol (Gran Bretaña) y recibe entre 150.000 y 175.000 visitantes cada año.

El buque en su emplazamiento actual

El buque en su emplazamiento actual

Los inicios

Originalmente fue diseñado para transportar 360 pasajeros y 130 tripulantes, pero, tras construirse una cubierta extra, su capacidad aumentó hasta un total de 730 pasajeros.

Su bautismo de mar tuvo lugar el 19 de julio de 1843. El 26 de julio de 1845 el buque realizó su viaje inaugural desde Liverpool hacia Nueva York, trayecto que finalizó en 14 días. Su llegada despertó mucho interés en el continente americano.

Un dibujo aparecido en "Scientific American" el día de su llegada a Liverpool

Un dibujo aparecido en “Scientific American” el día de su llegada a Nueva York (1845)

Varado en Irlanda

Un año después de haber realizado su primer trayecto, el barco encalló en las arenas del condado de Dundrum (Irlanda) y surgieron serias dudas sobre si sería posible desencallarlo. Al final se consiguió, pero el coste de esta operación llevó a la quiebra a la Great Western Steamship Company, y el buque fue vendido a Gibbs, Bright & Co, que lo transformó en un barco de emigrantes.

El Buque varado en Irlanda. Obra de Matthew Kendrick, conservado en el National Museums Northern Ireland

El Buque varado en Irlanda. Obra de Matthew Kendrick, conservada en el National Museums Northern Ireland

Vuelve a navegar

Para su nueva función se construyó otra cubierta, se modificó la estructura interna de los camarotes, se cambió la maquinaria, se añadió una segunda chimenea y el número de mástiles se redujo de seis a cuatro.

El ss Great Britain pasó entonces a realizar la mayoría de sus viajes entre el Reino Unido y Australia. En 1852 realizó su primer viaje hacia Melbourne (Australia), transportando 630 emigrantes. El interés por el barco fue tan grande en la ciudad que aproximadamente 4000 personas pagaron un chelín para verlo.

Cartel de la época en la que el buque transportaba a emigrantes

Cartel de la época en la que el buque transportaba a emigrantes

Entre 1855 y 1858 se usó para el transporte de tropas durante la Guerra de Crimea y la rebelión de los Cipayos, y en 1882 fue transformado en un velero para el transporte de carbón.

Almacén flotante

En 1886 fue gravemente dañado en una tormenta y su carrera en alta mar llegó a su fin. Comprado entonces por la Compañía de las Islas Malvinas, pasó los siguientes 47 años como almacén flotante. En 1937 fue remolcado a Sparrow Cove, una bahía remota cerca de Port William y hundido en sus aguas poco profundas.

abandonado en las Malvinas en 1966

Abandonado en las Malvinas, en 1966

Durante la Segunda Guerra Mundial parte de su acero fue utilizado para reparar el HMS Exeter, uno de los navíos de la Marina Real Británica que había sido seriamente dañado.

En los años 1930 y 1960 se intentó rescatar el barco, pero no tuvieron éxito. Permaneció en las Malvinas hasta 1970, cuando finalmente regresó a Inglaterra para ser restaurado. Antes de que saliese de las islas, se dejó un mástil en Puerto Stanley, como recuerdo del tiempo que estuvo allí.

La recuperación del fondo del mar

El regreso fue gracias al arquitecto naval Ewan Corlett, que se negó a dejar el transatlántico abandonado en el fondo del mar, y en 1969 ayudó a organizar una misión de rescate con el fin de llevarlo a su lugar de origen, el Reino Unido.

Para que se pudiera efectuar el viaje de 8.000 millas hasta Bristol fue necesario estabilizar el buque. Trabajando contra reloj y en duras condiciones, los buzos intentaron arreglar el casco dañado utilizando una combinación de colchones y maderas donados por los habitantes de las Islas Malvinas. Pero el duro clima de esas latitudes no ayudaba mucho, con lo que el mástil de mesana se terminó estrellando con la cabina central. Una vez remolcado puso rumbo a Montevideo, una de las paradas que formaron parte del viaje de vuelta.

El buque sobre la plataforma que lo transportó a Gran Bretaña

El buque sobre la plataforma que lo transportó a Gran Bretaña

Los fuertes vientos no ayudaron mucho en el tornaviaje, pero después de dos meses el ss Great Britain, finalmente llegó a Avonmouth, cerca de Bristol. Allí se repararon las grietas de su casco. Finalmente, el ss Great Britain llegó el 19 de julio de 1970 al histórico muelle en el que fue construido en Bristol, exactamente 127 años después del día de su botadura.

El ss Great Britain en proceso de restauración

En los treinta años transcurridos entre su hundimiento y su recuperación, el medio marino había dañado tan seriamente su casco de hierro que en el momento de su rescate se llegó a pensar que no aguantaría más de seis meses fuera del agua. El dique seco de Bristol se consideró que no era un buen emplazamiento, porque a pesar de su nombre, estaba lejos de ser seco. Los altos niveles de humedad en el aire produjeron una nueva corrosión en la nave, por lo que un equipo de investigadores de la Universidad de Cardiff estimó que la nave podría conservarse de una forma correcta si se mantenía en un ambiente muy seco, protegido de la humedad. Por ello se procedió a sellar las partes más frágiles de la nave en una cámara de deshumidificación gigante. Esta cámara está formada por una placa de vidrio que rodea prácticamente toda la nave, manteniéndola hermética al aire y al agua.

El diseño del dique en el que se expondría el buque

El diseño del dique en el que se expondría el buque

Además, por otro lado, se instalaron dos máquinas de deshumidificación especiales que secan el aire que hay en el muelle y en la nave. Éstas mantienen el aire a una humedad relativa del 20%, lo que hace difícil que vuelva a aparecer la corrosión. Las secciones superiores del casco se limpiaron utilizando chorros de agua a alta presión, y posteriormente se cubrieron con pintura anticorrosión para protegerlo de los fenómenos atmosféricos.

El buque tal y como se presenta a los visitantes, a la entrada del puerto

El buque tal y como se presenta a los visitantes, a la entrada del puerto

En total fue un equipo de siete restauradores, que tardaron tres años en completar el trabajo.

El buque sobre una capa de vidrio

El buque sobre la plataforma de vidrio

El Brunel’s ss Great Britain en la actualidad

Hoy día es un barco musealizado que permite la posibilidad de participar activamente en la recreación de la vida cotidiana a bordo del primer gran trasatlántico del mundo, en una de las épocas de mayor apogeo naval británico.

en la actualidad. como barco museo

Uno de sus principales atractivos es la plataforma de vidrio que protege la parte inferior del buque del agua y permite a los visitantes contemplarlo. Pero también se puede acceder a la cubierta, y a partir de allí se puede visitar el interior de las cabinas de lujo de pasajeros de primera clase, así como la cocina del barco u otras muchas estancias del mismo.

El Museo del Astillero cuenta la historia del ss Great Britain, desde su botadura en 1843 hasta su abandono en las islas Malvinas. Junto a la nave se encuentra el Instituto Brunel, que cuenta con una biblioteca marítima que tiene archivados miles de libros, documentos, planos y otros objetos, además de diarios y cartas de los pasajeros, maquetas y dibujos originales realizados por el propio Brunel.

Más imágenes del ss Great Britain

Video sobre el tornaviaje desde las Malvinas a Gran Bretaña

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A pocas horas de la inauguración del edificio (antiguo taller de calderería del Arsenal de Cartagena) dedicado a Isaac Peral, en donde se encuentra ya restaurado el famoso invento del ilustre oficial de la Armada, traemos otro ejemplo, salvando las distancias técnicas, cronológicas y geográficas, de cómo adaptar y exponer el patrimonio naval de gran tamaño. El texto ha sido redactado por una experta que estuvo trabajando en el museo inglés y que asistió a la inauguración del actual emplazamiento del pecio. Lo publicamos ahora precisamente para que pueda apreciarse, con algo de distancia, la relevancia que este tipo de actuaciones sobre el patrimonio naval y marítimo tiene para las ciudades que los alojan.

Por Lorena García García, Arqueóloga y alumna del Máster en Historia y Patrimonio Naval

Un buque inglés hundido en la batalla contra los franceses en 1545

Hace 468 años se hundía el Mary Rose, un buque inglés, en las aguas del Solent, al sur de Gran Bretaña. Su historia duró casi medio siglo (1512-1545): era el buque insignia de la flota de Enrique VIII, que ordenó construir dentro de un programa naval para renovar la armada y artillarla. El 19 de julio de 1545, cuando defendía las costas de la Isla de Wight de la amenaza francesa, fue alcanzado y hundido.

El Mary Rose en un dibujo de

El Mary Rose en un dibujo de Anthony Roll

Se depuso por su lado de estribor sobre el fondo marino en un ángulo de 60 grados aproximadamente, lo que favoreció la supervivencia del casco de estribor, que quedó casi intacto.

El Hundimiento del Buque según los grabados de la colección

El hundimiento del buque según uno de los grabados de la colección Cowdray. Fuente

Los intentos de recuperar los restos del buque

Aunque se planificaron operaciones de rescate desde el mismo momento de la catástrofe, no fue hasta la segunda mitad del siglo XX cuando se desarrolló un proyecto para conocer los pecios del Solent, inspirado principalmente en la búsqueda del Mary Rose.

El buque hundiéndose. Fuente

Hundimiento del buque

Una vez localizado, se excavó sistemáticamente desde 1979 y se configuró entonces un equipo multidisciplinar dedicado a evaluar si el pecio debía quedarse bajo el agua o, si por el contrario, debía salir a la superficie. Ganó la segunda opción, aunque hoy por hoy, después de la redacción de la Convención de la UNESCO sobre la Protección del Patrimonio Cultural Subacuático, algunos profesionales se replantean esta decisión, defendiendo que, de no ser por el valor añadido que tiene, el Mary Rose estaría mejor conservado in situ.

Un parte de los 19.000 utensilios recuperados del pecio

Un parte de los 19.000 utensilios recuperados del pecio

Una dársena para el Mary Rose

Dados los requisitos, tanto económicos, como de infraestructura y mantenimiento, que se exigían para abrir al público el pecio, para iniciar los trabajos de recuperación, la Royal Navy cedió el dique seco nº 3 en la “Gran dársena de barcos” del Historic Dockyard en Portsmouth.

antigua ubicación

Antigua ubicación

El ship hall, que es como se denominó, fue inaugurado el 4 de octubre de 1983. El casco se protegió con espuma plástica y se procuró mantenerlo constantemente húmedo, pulverizando agua mezclada con bactericidas y fungicidas.

Ampliación de la exposición

El museo, sin embargo, estaba incompleto y según avanzaban los trabajos en el casco, se fue planteando la idea de conseguir otro edificio en el mismo arsenal para exhibir las piezas recuperadas. Así, el 9 de julio de 1984 se inauguró The Mary Rose story, en el muelle nº 5, donde se presentaban al público algunas de las piezas. Se satisfacían eficazmente los requisitos de los conservadores, referidos a la luz, humedad y temperatura, y las demandas de los arqueólogos sobre el rigor histórico.

Antigua exposicion

Antigua exhibición: “Ship hall”. Fuente

En 1994 había empezado el tratamiento de difusión de polietilenglicol (PEG); luego comienza a pulverizarse un PEG de mayor peso molecular, más concentrado, para sellar la madera; y desde 2009 se está procediendo al secado del casco que, según su responsable el Dr. Mark Jones, se estima que termine en 2017.

La exposición se diseñó para que la visita durara una hora y media, y se incluyeron dispositivos audiovisuales y juegos que lo amenizaban. La exhibición consistía en una exposición de las piezas en un lado y en la contemplación del pecio en otro. En la sala cerrada en la que el Mary Rose recibía la difusión permanente de PEG, la visita se realizaba a través de un pasillo alrededor de la misma. Con respecto a la exposición, aunque museográficamente superaba ampliamente las expectativas, estaba descontextualizada del Mary Rose, y precisamente el atractivo era la recreación de la “cápsula del tiempo” Tudor que había supuesto el yacimiento subacuático. En el dique del casco, el público contemplaba el pecio a través de unos ventanales por los que discurría una lluvia constante, y las condiciones tan severas de luz, humedad y temperatura necesarias para la conservación creaban una atmósfera oscura e incómodamente húmeda para el visitante. Con todo, el Museo del Mary Rose era uno de los diez mejores del Reino Unido, aunque la exhibición era claramente mejorable.

Antigua exhibición: "The Mary Rose story" (www.maryrose.org)

Antigua exhibición: “The Mary Rose story”. Fuente

Un nuevo museo para un pecio insigne

La experiencia acumulada durante más de veinte años de vida del museo motivó la necesidad de renovación en 2011. El nuevo edificio, inaugurado recientemente, se enfrenta al desafío principal de contextualizar pecio y piezas en un mismo edificio.

La exposición actual

La exposición actual

El material que se presentaba anteriormente en The Mary Rose story está en el mismo dique en el que se presenta el pecio, además de que se ha ganado espacio de exposición y se han incluido más piezas de las que había anteriormente (respetando las seis unidades temáticas originarias).

proyecto del Nuevo Museo del Mary Rose (www.maryrose.org)

Proyecto del Nuevo Museo del Mary Rose. Fuente

También han mejorado las condiciones de la visita del casco: el clima no es tan húmedo, se observa desde tres pasillos a distintas alturas y a través de escaparates, no ventanales y, sobre todo, ya no está siendo constantemente pulverizado con PEG. La atmósfera sigue siendo oscura, tanto por las necesidades de conservación de las piezas, como por el propio diseño que pretende recrear el entorno subacuático del Solent, pero siempre dentro de los límites del confort. La mejor de las novedades es, en mi opinión personal, la contextualización: mientras el visitante pasea por los corredores que conectan las diferentes salas, contempla a un lado el pecio y al otro una recreación en el momento de uso, con sus cañones, aparejos y materiales colocados en la posición que ocuparían en el barco, y así es más fácil hacerse una idea de cómo era la vida a bordo del Mary Rose.

El perro del buque

Restos de la mascota del buque

Todas las demás piezas se exponen en salas alrededor de estos pasillos. Se han mantenido los audiovisuales y los juegos, pero actualizados con las últimas tecnologías de las que dispone la empresa cultural. Sin duda creo que el mayor éxito es el ascensor panorámico que, con su pared acristalada, permite “sobrevolar” el pecio en una experiencia única para el visitante.

El nuevo edificio que alberga los restos del Mary Rose

El nuevo edificio que alberga los restos del Mary Rose

La inauguración fue el día 30 de mayo de 2013 y confirmó que aún sigue despertando interés. Sobre todo se evidenció que seguirá siendo respetado y valorado por su relevancia cultural, militar y social. Ese respeto se manifestó cuando la tripulación del barco más reciente de la Royal Navy arrojó una corona de flores con la forma de la rosa Tudor al Solent, en el lugar exacto en el que se había hundido el buque.

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Uno de los cañones, con la rosa Tudor y con una leyenda en la que aparece el nombre del taller de fabricación y la fecha

Pero el momento más emotivo fue cuando se colocó la última pieza del museo en su lugar, la campana de bronce del barco, que repicó una vez más antes de descansar en la primera vitrina, la que da la bienvenida al nuevo museo. Esta ceremonia fue retransmitida y vista desde China hasta Estados Unidos, además de toda la gente que presenciamos el evento en el mismo parque.

Las cifras de visitantes

Ya para terminar, no se debe olvidar que ante todo es un museo, y como tal participa en esa competición no oficial por el número de visitantes: durante 1985, The Mary Rose story recibió 235.000 visitantes y el ship hall 321.000, lo que da una cifra media de entre 20.000 y 25.000 personas por mes; en junio de 2013, el nuevo Museo del Mary Rose ha recibido 52.000 visitantes de los 80.000 que han entrado al Historic Dockyard. Es importante matizar que el museo tiene un aforo limitado y es necesario reservar día y hora de visita, y es muy probable que algunas de las personas que han visitado el parque con intención de ver el Mary Rose se hayan encontrado que las entradas estaban agotadas.

Conclusión

El Mary Rose es un caso clave para varias disciplinas colindantes de la Historia Naval: para la Arqueología Marítima y Subacuática, y por los tratamientos de conservación de maderas saturadas, y para la Museología y Museografía, sólo comparable por las características de su emersión y exhibición al Vasa en Suecia más o menos recuperado en su misma fecha, o al Nanhai nº 1 en China, más actual. Y en general, ha sido siempre un caso pionero en sus campos (no exclusivamente para la cultura, sino también la arquitectura, el mismo buceo profesional o la ingeniería), un foco de atracción de investigación e inversión y un faro de desarrollo y progreso. Es decir, un símbolo que ha revolucionado la empresa cultural. En España, sobre la aplicación de nuevas técnicas de recuperación y mantenimiento de patrimonio sumergido no debemos olvidar la magnífica labor que se está realizando desde el Museo Nacional de Arqueología Subacuática (ARQUA) con los pecios denominados Mazarrón 1 y Mazarrón 2.

Más información

Web del nuevo Museo

BROADWATER, J. and NUTLEY, D. The management of marine archaeological sites in situ and site sustainability. Conservation and Management of archaeological sites, 2009, vol. 11, 1, p. 70–77.

HARRISON R. Creating the Mary Rose Tudor ship Museum. En MARSDEN, P. (ed.). Sealed by time. The loss and recovery of the Mary Rose, 2003. p. 60-68.

JONES, M. Exhibition and storage of the Mary Rose collection. En JONES, M. For future generations. Conservation of a Tudor maritime collection, 2003, p. 116–123.

NUTLEY, D. Submerged cultural sites: opening a time capsule. Museum International, 2008, nº 240, vol. 60, 4, p. 7–17.

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