Símbolos navales en monedas romanas

La representación de embarcaciones en las monedas romanas es bastante frecuente, puesto que el imperio romano dominó todas las orillas del Mediterráneo, al cual denominaban el Mare Nostrum. Hoy les ofrecemos las imágenes de tres piezas romanas nummus por cortesía de un numismático Dr. José María de Francisco Olmos, y comentadas por nuestro experto en Historia Naval, D. Pedro Fondevila.

Hipona, la ciudad marítima de San Agustín

Hipona fue una antigua ciudad del Mediterráneo africano (en la Numidia), hoy perteneciente a la actual Argelia. Posiblemente fue fundada por fenicios, colonizada por cartagineses y con el tiempo se convirtió en una de las ciudades marítimas mas prósperas del continente vecino.

Su riqueza se debió al vino y el trigo que se exportaban desde el puerto. La actividad de explotación del mármol fue también muy extendida.

Fue una importante colonia romana, de la que aún queda restos. San Agustín, uno de los obispos romanos mas conocidos en el mundo occidental, fue nombrado su obispo a fines del siglo IV d.C.

Los libros Generales de las Galeras de España

Los Libros Generales de la Escuadra de Galeras de España, de los que sólo se han conservado 25, forman la Colección de Libros de Galeras del Archivo Naval de Cartagena. Abarcan el período de 1624 a 1748, y contienen listados, con cierto nivel de descripción, de todos aquellos que iban en cada una de estas embarcaciones.

Y los delfines salvarán a los náufragos…

Conocida narración mítica según la cual Dioniso, el dios de la vid, contrató los servicios de unos piratas tirrenos para ir a la isla de Naxos; los piratas, fingiendo aceptar el trato económico propuesto por el dios, osaron engañarle y al punto pusieron rumbo a Oriente con la idea de venderlo allí como esclavo.Entonces se produjeron unos hechos prodigiosos: a lo largo del sombrío barco empezó a correr un vino delicioso y perfumado y una vid trepó por la vela abrazándola con sus hojas. Mientras que en torno al mástil se adhería una oscura hiedra, los remos se convirtieron en serpientes y resonaron flautas invisibles. Ante tales prodigios, los aterrados piratas se tiraron al mar quedando transformados en delfines. Desde entonces, según la leyenda, los delfines son amigos de los hombres y se esfuerzan por salvarlos en los naufragios, puesto que serían aquellos piratas arrepentidos.