Un libro sobre carpintería de ribera: arte y técnica

Esta es una de esas historias que tanto nos gusta contar, de las que como los cuentos, acaban bien. Refleja experiencia, amor por la profesión, pasión por el mar, pero también algo mas inusual: ganas de dar a conocer un oficio, un arte, sus técnicas y métodos. Es uno de esos pocos ejemplos de recuperación in situ, y por sus protagonistas, de una parte de nuestro patrimonio inmaterial: la carpintería de ribera. Se acaba de publicar un libro que recoge algunas de las antiguas artes de carpintería utilizadas para la construcción de embarcaciones. Se titula “Libreta de notas de un Carpintero de Ribera. Un oficio y una vida en el Cabanyal”. Sus autores son Joaquín López Martínez, Félix Moreno Sorli y Juan Carlos Mejías.

Requisitos del diseño de una galera

Con esta entrada ofrecemos la segunda parte (vea aquí la primera) de la serie que recoge trabajos de Fondevila, debido al interés que se ha despertado por el tema de la construcción naval mediterránea. Por C.N. Pedro Fondevila Silva, Magister en Historia y Patrimonio Naval El diseño de una galera trataba de responder a una serie de requisitos que emanaban de la forma de operar de dichas embarcaciones. Así, pensada para ser propulsada a remo, aunque emplease también la vela, debía estar diseñada para optimizar el rendimiento del esfuerzo de los remeros. En consecuencia, la embarcación debía ser ligera y ofrecer la menor resistencia al avance, tanto en el agua (obra viva) como en el aire (obra muerta).

Construcción naval mediterránea: las galeras (I)

Con esta entrada damos inicio a una serie que recoge artículos del C.N Fondevila, que, debido al interés que ha surgido por el tema de las galeras, ha dado su autorización para hacer públicos en este medio. Agradecemos su generosidad. y con esta muestra aprovechamos también para reivindicar la importancia de difundir en abierto (gratis y para todo el público interesado) la investigación sobre Historia Naval y Marítima. 1. La construcción naval mediterránea Desde el comienzo de la navegación en el Mediterráneo, que hay que remontar al menos a 7.000 años A.C., motivada por la expansión de pueblos de cultura neolítica procedentes del Oriente Próximo, la geografía y la meteorología han condicionado el modelo de buque a emplear en este mar: una embarcación diseñada para ser propulsada a vela y remo.

La gran nave de Keops: un barco para el faraón

La denominada barca solar o nave de Keops, datada en el 2.500 AC en la Edad de Bronce Temprana, es, claramente, por sus dimensiones y tipología, una embarcación de alta mar. Se trata de un barco dedicado al comercio con el Líbano, de donde los egipcios traían la madera de cedro, tan necesaria para la construcción de buques y de edificios. El puerto principal del Líbano en aquella época era Biblos, de aquí que los egipcios utilizasen la expresión “buque de Biblos” como sinónimo de embarcación de alta mar, para diferenciarla de las que navegaban por el Nilo o las que pescaban en la costa.

Escenas marítimas en la Atlántida griega

Thera, o Thira (hoy estaría en la actual Santorini), la antigua isla griega que casi desapareció tras la explosión volcánica (entre el 1628 y el 1627 a.C.), todavía conserva los frescos de brillantes épocas pasadas, cuando el Mediterráneo era el único mar. Por su propio devenir histórico algunos estudiosos han señalado que ésta fue la Atlántida de las leyendas, y que en ella se situó el continente perdido de los atlantes, descrito en los manuscritos de la Antigüedad clásica.

Bastante desconocida en la actualidad fuera de su entorno geográfico, en otros tiempos fue una isla floreciente, en cuyo territorio se desarrolló una corriente artística de indudable belleza que ha dado lugar a múltiples teorías y distintos sobrenombres, algunos de los cuales recogemos aquí.

Fuego marino: el arma más mortífera

Un fuego que prende con el agua, que se extiende en el mar y lo arrasa todo. Es el fuego marino, que los árabes conocieron como fuego romano y que los cruzados llamaron fuego griego. También se denominó fuego líquido y fuego artificial.


Aunque en época griega y romana ya se utilizaban líquidos inflamables, esta técnica apareció en la Edad Media y lo usaban los bizantinos en sus batallas navales. Su composición no ha llegado hasta nosotros, pero actualmente hay varios científicos que han hecho una aproximación a la fórmula original.