Tal y como otras veces ha ocurrido, ahora resulta que tras estudios e investigaciones, se ha podido demostrar que las fuentes del preciado río Nilo Azul fueron vistas e identificadas por primera vez por un occidental mucho antes de lo que la historiografía afirma. También es necesario precisar que ese occidental era español, un misionero culto y valiente que, pese a sus múltiples hazañas, parece olvidado.
Esta aventura está muy bien contada por Javier Reverte en su libro (Dios, el diablo y la aventura: La historia de Pedro Páez, el español que descubrió el Nilo Azul. Barcelona: Plaza & Janés, 2001), y por varias web amigas, aunque aquí sintetizamos lo más relevante: tras su primer intento de llegar a Etiopía (1589) cayó en manos de los turcos, y parece que también conoció la parte mas dura de una galera: el remo.