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Archive for the ‘– Jóvenes historiadores’ Category


El primer año del Máster ha estado lleno de contenidos y de actividades. De las más de 40 solicitudes que recibimos, se admitieron al final a 20, de los cuales, cursaron el Máster 18 estudiantes, que procedían de las titulaciones de Historia, Historia del Arte, Documentación, Económicas y Humanidades, principalmente. También hicieron el Máster dos Capitanes de Navío de la Armada, uno español y otro peruano. Habían estudiado en las Universidades de Murcia, Alicante, Córdoba, Complutense de Madrid, UNED y en las Academias Navales española y peruana.

Foto del grupo el priemr día del Máster

Foto del grupo el primer día del Máster

Comenzamos a impartir docencia en el aula del Museo Naval de Cartagena y el Practicum se realizó en el ARQUA y en el Archivo Naval de Cartagena.

Uno de los grupos en la magnífica biblioteca del ARQUA

Uno de los grupos en la magnífica biblioteca del ARQUA

El otro grupo en el Archivo Naval de Cartagena

El otro grupo en el Archivo Naval de Cartagena

La parte práctica se completó con varias sesiones en el Museo Naval de Madrid y en el Archivo General de la Marina Álvaro de Bazán, en el Viso del Marqués, referidas a los fondos que custodian estas instituciones nacionales navales.

Prácticas en el Archivo Naval de Madrid

Prácticas en el Archivo Naval de Madrid

Aparte de los profesores responsables de las materias contamos con otros, considerados autoridades de relevancia nacional e internacional como el catedrático de la UNED Dr. Carlos Martínez Shaw, uno de los mayores expertos que hay en España sobre temas navales y marítimos, el catedrático de la Universidad Pablo de Olavide Dr. Juan Marchena, especialista en temas del Ejército y de la Marina en el siglo XVIII, el Dr. Francisco Fernández González, Ingeniero Naval y Catedrático de la U. Politécnica de Madrid, la Dr. Mª Jesús Peñalver, arquitecta y profesora de la Universidad Politécnica de Cartagena, varios Ingenieros de Navantia, arqueólogos profesionales, gestores de contenidos de redes sociales patrimoniales, así como Dña. Carmen Terés,  Directora Técnica del Sistema Archivístico de la Armada y la responsable del Archivo del Museo Naval de Madrid, Pilar del Campo. También colaboraron técnicos del ARQUA (Abraham Ramírez y Soledad Pérez) y del Archivo Naval.

Dr. Carlos Martínez Shaw

Dr. Carlos Martínez Shaw uno de los días que impartió docencia en el Máster

Dr. Francisco Fernández González

Dr. Francisco Fernández González explicando la estructura de un buque en una clase del Máster

Igualmente hicimos visitas prácticas a las diferentes unidades de la Armada que tienen vinculación con las materias del Máster. Fueron una de las actividades que tuvieron mayor éxito. Entre muchas de las que se realizaron destacamos la inolvidable visita al buque de investigación oceanográfica Hespérides, el Centro de Operaciones y Vigilancia de Acción Marítima (COVAM), a la Flotilla Medidas Contra Minas (MCM) y Mine Hunting Coastal (MHC) y la salida a la mar en este último, Centro de Buceo de la Armada (CBA) y Buque de Salvamento Neptuno, entre otros. Más fotos de las visitas se pueden ver en este enlace al Facebook de la Cátedra de Historia Naval.

Visirta al Hespérides

Visita al Hespérides de la 1ª promoción junto a algunos profesores y los oficiales del buque oceanográfico

Visita a Navantia

Visita a Navantia, vestidos para la ocasión

Durante el primer cuatrimestre se impartieron todas las troncales menos una, dejando el segundo mas libre para poder comenzar cuanto antes el Trabajo Fin de Máster (TFM). Pasó el tiempo muy rápido y a principios de junio ya estábamos con la primera convocatoria de defensa de los TFMs, cuyos resultados fueron magníficos. La segunda, en julio, fue mucho mas justa de tiempo y alguno pensó que no llegaba. También salieron muy bien. La temática elegida fue muy heterogénea, y abarcó artillería naval, el compás de puntas secas, aspectos económicos de la Marina, cartografía, museología, difusión patrimonial en la web social, galeras, fotografía naval, historia digital, pecios, religiosidad, expediciones neerladensas en el Pacífico y faros patrimoniales.

Defensa TFMs en junio

Defensa TFMs en junio. Alumnos y tribunal

Defensas 2

2ª sesión de defensa de los TFMs. Alumnado y miembros del tribunal

Defensas 3

Alumnado que presentó su  TFM en la 3ª sesión, junto a los miembros del tribunal

El 11 de julio de 2104 celebramos la clausura de la primera promoción y se impusieron las becas correspondientes. En esta ocasión contamos con una larga serie de personalidades civiles y militares que vinieron a acompañar a nuestros alumnos, aparte de muchos de sus familiares. Por parte de la Armada asistieron el Almirante del Arsenal, D. Fernando Zumalacárregui,  que  presidió el acto, y a su derecha el Almirante del Órgano de Historia y Cultura Naval y Director del Museo Naval, D. José Antonio González Carrión. Las autoridades académicas presentes fueron el Rector de la Universidad de Murcia, Dr. José Orihuela Calatayud, que co-presidió el acto con el Almirante del Arsenal, el Rector de la Universidad Politécnica de Cartagena, junto a varios vicerrectores. También quisieron acompañarnos el Director General de Universidades, así como alcaldes y concejales de las localidades de nacimiento de algunos de los alumnos.

la 1ª promoción con las autoridades

La 1ª promoción con las autoridades

Las primera promoción, profesores y autoridades

La primera promoción con algunos de los profesores

La lección magistral corrió a cargo de un comunicador experto en divulgación del Patrimonio Naval, D. Jesús García Calero, Jefe del Área de Cultura de ABC, cuya disertación trató sobre un tema de gran actualidad: El Patrimonio Naval y la opinión pública: El caso de la fragata Ntra. Sra. de Las Mercedes. Destacamos aquí algunas de sus palabras:

“Hoy la Historia Naval está en boca de todos, en los museos y también en quienes estudian como ustedes la disciplina y sabrán cuidar los archivos y valorar el método científico para extraer la información histórica de los pecios de nuestro pasado. El futuro está en sus manos y en los proyectos de una joven generación de arqueólogos que está cambiando las cosas ya, aquí mismo, en Isla Grosa, o en el Bou Ferrer, y en el ánimo de quienes aceptan que la Mercedes nos concitó a todos, cada uno con su opinión, en un esfuerzo común. Nada sería peor ahora que hacer caso a quienes nos piden a todos los que hemos ayudado a cambiar la percepción del patrimonio que nos conformemos con lo visto y con lo ya realizado. Es importante que todos sigamos sumando. Para hablar de los pecios antiguos y de los galeones, de los navíos de línea y de las armadas perdidas. Para recobrarlas y rescatar la mejor historia que España ha dado al mundo, y no hacerlo con falta de miras o complejos. Además, para no dejar que sean los cazatesoros y los muecines de la leyenda negra los que cuenten nuestro pasado después de robarlo y venderlo con un desafuero constante, como si perteneciese a una sociedad con taras morales, enferma, sedienta de oro y deseosa de esclavizar al prójimo”.
El periodista

El periodista Jesús García Calero en un momento de su intervención en la clausura del Máster

Desde aquí queremos agradecer a la Armada el apoyo y la participación en el buen desarrollo del Máster, destacando el Órgano de Historia y Cultura Naval, el Arsenal de Cartagena y la Fuerza de Acción Marítima. Damos las gracias a los Almirantes, Jefes y Oficiales, a la dirección de Navantia y del ARQUA, así como al Rectorado de la Universidad de Murcia, que han contribuido a que este curso sea un éxito.

El Máster “zarpará” de nuevo el día 6 de octubre, dando comienzo el curso 2014-2015.

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Hace ya tres años que el blog empezó a navegar en este océano digital. Desde entonces hemos publicado 230 entradas y nos han visitado ya mas de 350.000 veces.

Para celebrar este tercer aniversario, y sobre todo para seguir ofreciendo información, datos, noticias e imágenes de interés, iniciamos una nueva serie con mini-entradas, que incluirán comentarios breves sobre entradas de otros blogs, y que aparecerán a mitad de la semana. Cada uno de ellos irá precedido de una letra ornamentada con motivos marinos.

 
A nautica
 
 Minientrada: el Palacio del Viso del Marqués. Arte naval y marítimo por doquier
 

Esta semana inauguramos la sección mini con un tema de increíble belleza, que ha elaborado una titulada en Historia del Arte. Describe las pinturas de un palacio que parece de ensueño, el del Marqués de Santa Cruz, don Álvaro de Bazán: héroe español, capitán de las galeras de España, hombre culto y refinado, valiente hasta el final.

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Don Álvaro decidió construir un palacio en mitad de la Mancha, en el Viso (Ciudad Real). Imbuido por las corrientes renacentistas le dió un aire italiano que parece difícil entrever hasta que el observador no se adentra en él. Es tal la belleza de los frescos que lo inundan, que la sensación que provoca su contemplación es la de haberse trasladado de tiempo y de lugar. Las imágenes que aquí aparecen son sólo una pequeña muestra, ya que en las entradas que aquí comentamos hay muchísimas. Y es difícil elegir cuál es la más impresionante de todas.

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A su estética irrepetible se une que en este palacio está custodiado una parte del patrimonio documental de la Armada, ya que es la sede de uno de los dos archivos históricos del Ministerio de Defensa español.

Recomendamos visitar las dos entradas que tratan este tema:

El palacio del Viso del Marqués I

El palacio del Viso del Marqués II

 
 
 
 
 
 
 
 

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Autor: Israel González Mercader, alumno del Máster en Historia y Patrimonio Naval

Síntesis. Una de las primeras rutas que se cartografiaron son las que rodean al Mare Nostrum. En esta representación se puede apreciar que el Mediterráneo no aparece como una barrera insalvable, sino que se ha integrado en las rutas terrestres. También destaca la forma abstracta de dibujar el territorio, que responde a la idea de representar las trayectos diarios que se recorrían en la Antigüedad.

La tabula de Peutinger

La “Tabla de Peutinger”, o Tabula Peutingeriana como es más conocida, es un itinerario ilustrado de las principales vías del Imperio romano. Lo más probable es que se realizara entre el 350 y el 359 d.C., pero hay cierta controversia al respecto. Abarca casi toda Europa, el norte de África y una parte importante de Asia.

La tabula peutingeriana completa

La tabula peutingeriana completa

Su nombre actual proviene de quién la publicó por primera vez en 1591, Konrad Peutinger, tras ser descubierta por el bibliotecario Conrad Celtes, probablemente en la magnífica Biblioteca Imperial de Maximiliano, y éste se la entregó a Peutinger, un comerciante. Sin embargo la copia más antigua que tenemos es del siglo XVIII, conservada en un pergamino de 12 hojas, de la que se perdió la primera, que era precisamente la que representaba Hispania. Mide más o menos 6 metros de largo y unos 34 centímetros de ancho. Actualmente se encuentra en la magnífica Biblioteca Nacional de Austria, depositada, no expuesta, por su alto grado de deterioro y su fragilidad.

Los segmentos en los que se divide la tabula para poder apreciar los detalles

Los segmentos en los que se divide la tabula para poder apreciar los detalles

La Tabula es itinerarium pictium, un género de carta que nació durante las campañas militares romanas ya en época republicana, y que generalmente se puede presentar en forma textual (scripta), lo que genera una especie de versión de los periplos pero en tierra (como es el caso del papiro de Andrómaco), o en forma gráfica (picta), como es el que nos ocupa. La Tabula tiene un largo recorrido histórico, o dicho de otra manera, es el fruto de modificaciones históricas superpuestas que se pueden atisbar en ella. Vemos todas las adaptaciones de un documento vivo, al que se le van sumando elementos, un documento que va desde la época Augustea, con su organización del cursus publicus (servicio de correos imperiales), su reorganización durante la dinastía de los Severos, las necesidades del mundo tardorromano del siglo IV, y las nuevas sinergias creadas con la estabilización política de la Europa del siglo VIII al XIII.

En cierta medida podemos ver aquí la continuidad entre el mundo de la Antigüedad Tardía y el Medievo, pues si bien las grandes vías y conexiones se perdieron en parte, si que quedó su memoria, y las rutas más cortas siguieron vivas, lo que dejaba el camino preparado para que todas ellas renacieran en los siguientes siglos, ya fuese para guerrear, comerciar o peregrinar. Además, su presentación en 12 secciones cosidas, para ser enrolladas y desplegadas, denota que no era algo para ser expuesto, sino un elemento para ser utilizado durante los viajes; es decir, el soporte delata su utilidad.

Mesopotamia

Una parte de Mesopotamia en la que se puede encontrar la milenaria ciudad de Babilonia

La representación del territorio

La Tabula da una información preciosa sobre la concepción abstracta del mundo que les rodeaba y su traslado a una representación gráfica, pero no debemos entender esto como un desconocimiento de las dimensiones reales del Mundo Romano, sino más bien como una intencionalidad clara y concreta, para un uso específico del documento. Si nos detenemos a observarlo, y entendemos por y para qué se realizó esta obra, nos damos cuenta que su misión no era la de ser un representación geográfica exacta, ni siquiera aproximada. Su misión era reflejar un recorrido, casi visto a pie de calzada, señalando la ciudad que seguía a la siguiente durante/en el trayecto por una de estas calzadas, de ahí su extraña morfología.

Segmento VI, que es la parte correspondiente al sur de Italia. En ella se puede apreciar la forma de representar la península itálica

Segmento VI, que es la parte correspondiente al sur de Italia. En ella se puede apreciar la forma de representar la península itálica (izquierda). También recoge las actuales Romania, Serbia, Montenegro, Macedonia, Bulgaria, Grecia, Libya, Mali y Niger

En principio no se puede afirmar que se trate de un documento militar, sino más bien civil, que pudiese servir a viajeros de distinto tipo, ya fuesen peregrinos, comerciantes, correos, o incluso la corte del emperador desplazándose de un centro a otro para ejercer y dejar sentir el poder imperial, solucionar problemas, o combatir rebeliones y conatos de invasión, estas últimas cuestiones relativamente frecuentes a mediados del siglo IV.

La ciudad de Constantinopla

La ciudad de Constantinopla

El mapa señala claramente los baños termales que se podían encontrar en los trayectos más importantes, muy necesarios por otra parte en la cotidianeidad romana, así como las tabernae, señalando algunas incluso con su nombre propio como es el caso de “La Hostería del Higo” o la “Taberna de Hércules”.

Las tres grandes ciudades

Otros detalles son el uso de colores para señalar distintos tipos de terreno, accidentes geográficos, las propias calzadas y el nombre de las ciudades. En esta cuestión se enmarcan las tres ciudades más destacadas en el mapa, todas ellas representadas por formas humanas, representando al emperador, vestido con la púrpura en Roma y Constantinopla, y sin ella en Antioquía. Ello denotan las distintas concepciones del poder imperial que iban implícitas en distintas zonas del Imperio, sin ser estas concepciones motivo de merma o distinción del poder unívoco del emperador, ya que en todas ellas se representa la lanza como símbolo de poder.

Roma, la ciudad imperial representada

Roma, la ciudad imperial representada

Todas estas ciudades, o dan al mar como es el caso de Constantinopla, o tienen una comunicación rápida e inmediata con él, como es el caso de Roma o Antioquía, y en ellas, desembocan varias rutas terrestres pero también marítimas, los casos de Roma y Constantinopla son bastante paradigmáticos, puede resultar más extraño o desconocido el de Antioquía, pero no podemos olvidar que era la puerta de entrada a Siria, Mesopotamia, la franja Sirio-Palestina y Egipto, así como uno de los 5 Patriarcados de la Iglesia de la época.

La ciudad Antioquía y la franja de Palestina

La ciudad Antioquía

El Mare Nostrum

Podemos apreciar lo estrechos que parecen el Mediterráneo (vid arriba el segmento VI) y sus mares menores como el Adriático o el Mar Negro, que en la representación apenas si es una línea más que separa Europa de África. Es más, se puede incluso afirmar que el Mediterráneo es una calzada más, y en cierta medida así fue en este tiempo. Pues desde que Pompeyo limpió el Mare Nostrum de piratas en el siglo I d.C., éstos no volvieron a ser un problema grave hasta la caída definitiva del Imperio romano en Occidente en el siglo V.

La representación de las vías marítimas

La representación de las vías marítimas aparece señalada en color azul

A pesar de los problemas políticos internos que el Imperio sufre en el siglo III y el proceso de reafirmación del poder imperial que se estaba llevando a cabo en la etapa de la que data la Tabula, el Mediterráneo siguió siendo un mar pacífico, en el que sólo el medio ambiente representaba un problema. De ahí que se pueda afirmar que en esta etapa, y estando las rutas comerciales perfectamente conocidas y establecidas, el Mediterráneo sea una calzada más. Incluso se sabe que era la mejor opción y la más utilizada para el gran transporte interprovincial, pues era más barato y seguro transportar materias por mar que por las calzadas.

Territorio de las actuales Afganistán y Pakistán

Territorio de las actuales Afganistán y Pakistán

Además, el progresivo avance y dominio del Imperio hicieron que Roma fuera el centro del mundo, pero que poco a poco las rutas se diversificaran y que no todas fuesen a Roma, sino que se creara una red de vías marítimas por todo el Mediterráneo para unir zonas más secundarias del Imperio sin pasar por Roma. Esto no hace más que acentuarse desde el establecimiento de Constantinopla, y el desplazamiento del poder imperial fuera de Roma durante este siglo IV.

Cómo consultar la tabula

Este itinerario, que aparece dividido en segmentos, se puede consultar en línea en Euroatlas, y también pueden buscarse en él algunas de las antiguas ciudades romanas en el índice alfabético de topónimos.

Los segmentos también se pueden subdividir en otros mas pequeños para poder apreciar los detalles “pinchando” con el ratón en las distintas zonas.

Del segmento anterior se extrae otra división, que contiene parte de Albania, y Corfú

Del segmento VI se extrae otra división, que contiene parte de Albania, Calabria y Corfú

Una vez alcanzado el nivel máximo de detalle, “pinchando” de nuevo sobre la superficie, ésta se cambiará a tonos blancos y negros, y aparecerán señaladas las ciudades mas importantes del recorrido.

Su correspondiente en bn, señalando las ciudades.

Su correspondiente en blanco y negro, señalando las ciudades.

Más información

Euroatlas

Peutinger Map

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Esta semana traemos un breve relato sobre cómo ha transcurrido la primera asignatura del Máster, que además ha sido impartida por el Centro de Buceo de la Armada, en Cartagena, contada por uno de sus alumnos, Juan Jesús Oliver Laso.

El día 9 de septiembre del presente año dio comienzo la asignatura optativa del Máster en Historia y Patrimonio Naval denominada “Buceo Científico”, que se correspondía con el XXX Curso del mismo nombre de la Universidad del Mar, y allí me presenté. Con muchas ganas e ilusión fuimos recibidos por las autoridades militares pertinentes para darnos la bienvenida y explicarnos un poco el devenir del curso, así como el emblemático lugar donde nos encontrábamos para la realización del mismo: el Centro de Buceo de la Armada (CBA). La importancia de esta institución naval radica en que allí se forman todos los militares y miembros de las fuerzas y cuerpos de seguridad del estado que tienen que realizar algún tipo de actividad subacuática.

CBA

Tras el caluroso recibimiento de sus jefes y oficiales, nos llevaron a unos vestuarios y luego nos dirigimos al muelle del CBA, donde realizamos unas sencillas pruebas físicas, y de esta forma los instructores comprobaron cuál era nuestro estado de forma. Tras aguantar un minuto en apnea, recorrer una distancia buceando (también en apnea), hacer un picado y nadar unos cuantos metros, los instructores y responsables del curso nos dirigieron a un gran edificio donde se encontraba la cámara hiperbárica, un impresionante “cubo” de metal donde fuimos entrando en pequeños grupos para someter nuestro cuerpo a la misma presión en la que nos encontraríamos al realizar una inmersión en mar abierto a treinta metros de profundidad. En esos momentos el nerviosismo y la emoción de los que allí estábamos envolvió el lugar, todos queríamos superar esa prueba, sentirnos aptos para realizar inmersiones a treinta metros de profundidad y disfrutar de los maravillosos fondos marinos, ricos en una fauna y flora que no podemos disfrutar desde superficie, sin olvidar, por supuesto, los innumerables restos de patrimonio sumergido existentes.

camara hiperbarica

Cuando llegó nuestro turno tuvimos que entrar en la cámara hiperbárica, un receptáculo interior angosto que nos acogió durante unos minutos. Mi pulso se empezó acelerar por el nerviosismo que me producía encontrarme en un lugar como éste, novedoso para alguien que nunca había tenido relación con el buceo y mucho menos con una cámara hiperbárica. La presión pronto empezó a ser percibida por mis oídos, por lo que debía realizar la maniobra de Valsalva y así aliviarla para poder continuar con el ejercicio. La tarea terminó al cabo de unos cuantos minutos, y sirvió para ver si éramos aptos para realizar buceo.

Los docentes y discentes del curso

Bucear es una actividad que se lleva a cabo en un medio hostil, por así decirlo, y que requiere unas buenas capacidades físicas y mentales para poder resistir una inmersión, lo cual se debe acompañar de altas dosis de seguridad en el medio acuático. De enseñar cuáles eran estas nociones de seguridad se encargarían de manera efectiva nuestros instructores durante todo el curso, ya que ésta era la base o piedra angular en torno a la cual giraban las dos semanas y media que duraba el curso de buceo.

Superada la cámara hiperbárica fuimos a un pañol donde recibimos todo el equipo que íbamos a emplear durante el curso; éste constaba de botella, reguladores, neopreno, máscara, escarpines, etc. Así concluyó el primer e intenso día en el Centro de Buceo de la Armada.

El martes, a las siete de la mañana, como casi todos los días del curso, empezó nuestra preparación como buceadores dos estrellas. Tras recoger el equipo que el día anterior dejamos guardado en los secaderos (lugares donde colgábamos, después de la inmersión, nuestros trajes y equipos mojados para que se secasen), nos dirigimos a la piscina localizada en la base de submarinos para, de esta forma y en un lugar controlado, familiarizarnos con el material y su funcionamiento. Esta piscina ubicada en el Arsenal y la que se encuentra en las instalaciones del Tercio de Levante, fueron los espacios donde poco a poco los instructores nos fueron formando como buceadores. Estas inmersiones controladas, y las que posteriormente hicimos en la mar, se llevaron a cabo en pareja, ya que el compañero es una pieza clave en el buceo; él puede salvarte la vida si te quedas sin aire en la botella, o te puede ayudar a colocarte el cinturón de plomos si se cae en el mar o asistirte a la hora de salir a superficie si te encuentras mal.

en la pisicina

Los días en la piscina transcurrieron con normalidad, poco a poco fuimos más conscientes de las partes de nuestro equipo y de su funcionamiento, así como de los posibles problemas que podían surgir bajo el agua, tales como perder los plomos, colocarnos de nuevo las gafas y extraer de ellas el agua de su interior, solventar el cierre de la grifería que suministra aire, etc.

Estas maniobras nos prepararon para posibles eventualidades que pudieran acontecer en un día de inmersión. Dichas acciones eran nociones de seguridad básicas que debíamos saber, y que los instructores, con paciencia y dedicación, se encargaron de enseñarnos. No sólo se fraguaba en el curso la palabra seguridad en nuestra mente, sino también un gran espíritu de compañerismo entre los hombres y mujeres que lo realizamos. Esta buena relación amenizó nuestra estancia en el curso.

ya dentro del agua saludando

El compañerismo se veía también reflejado en las clases teóricas que, después de colgar los equipos en los secaderos, recibimos por parte de los instructores y otros miembros del C.B.A., como los médicos. Los sanitarios nos familiarizaron con las enfermedades que puede sufrir un buceador, y cómo se debía proceder en el caso de padecerlas (la palabra seguridad volvía a estar presente).

el barco

Las visitas a la piscina en los días venideros llegaron a su fin, cambiando este escenario por la dársena del C.B.A., y posteriormente por el mar abierto.

Todas las mañanas cargábamos las embarcaciones con el material y nos dirigíamos a la zona de inmersión para sumergirnos, siempre acompañados de un instructor que debía controlar el correcto devenir de la inmersión. Tras familiarizarnos con los equipos y adaptarnos al medio, comenzamos a disfrutar de las maravillas que encontrábamos en el mar.

Después de disfrutar de la ingravidez que sufre el cuerpo al encontrarse sumergido, contemplar las formaciones vegetales que a nuestro alrededor se localizaban y disfrutar de los peces y otros seres como los pulpos que allí se encontraban, procedimos a subir a superficie, cargar el equipo en la Yankee (embarcación que empleábamos para llegar a la zona de inmersión) y tomarnos un buen almuerzo. Este aperitivo forjaba nuestro compañerismo y el buen ambiente, y servía para poner en común las anécdotas y experiencias que cada uno de nosotros había experimentado en la inmersión.

preparados para saltar

Los días transcurrieron, y poco a poco fuimos más conscientes de la seguridad que debíamos aplicar a nuestras inmersiones, así como el respeto por los seres vivos, el patrimonio y los espacios naturales a los que acudíamos a sumergirnos.

Los instructores se afanaban en aleccionarnos correctamente, y ello conllevó un grado elevado de cercanía y confianza mutua. Desde aquí debemos agradecerles su buen hacer, profesionalidad y, por qué no decirlo, paciencia, ya que esta actividad era nueva para nosotros y a veces nos costaba comprender o asimilar algunos conceptos. También debemos agradecer que nos mostrasen lugares tan maravillosos cómo la cueva de la Virgen, o la del Lago, sin duda una experiencia para nuestros sentidos. Nunca pensé que nuestras costas albergasen estas maravillas naturales que todos y cada uno de nosotros debemos conservar y proteger.

inmersion

Poco a poco el curso fue llegando a su fin, pero no las ganas de seguir disfrutando del buceo y del compañerismo, que cada día nos encargábamos de mejorar mucho más.

El veintiséis de septiembre fue el último día del curso. Una jornada cargada de emociones, no sólo por recibir el diploma de la Universidad del Mar o recoger la documentación que nos acreditaba como buceadores dos estrellas, sino por dejar el Centro de Buceo de la Armada que nos permitió aprender y disfrutar tanto de esta actividad subacuática. Su acogida fue desde el primer día magnífica (y me quedo corto en la expresión), y como detalle por parte de los miembros que componen dicha institución, nos obsequiaron con una comida para todos los participantes de nuestro curso y el de navegación, que también se estaba llevando a cabo en las instalaciones del Centro de Buceo de la Armada.

nadando

En torno a la comida que nos prepararon, las despedidas comenzaron a tener lugar, ya que muchos alumnos venían de lugares tan lejanos como Madrid o Jaén. Nos resultó muy duro decir “hasta luego” a los compañeros y amigos que durante el tiempo que duró el curso nos tendieron la mano para colocarnos el pesado equipo, ayudado a colocar las botellas en su estiba, o simplemente echar unas risas en el largo trayecto hasta el lugar de inmersión.

al final

Es cierto que cada uno de nosotros ha vuelto a su día a día, a la rutina, pero también lo es que cada uno guarda en su memoria estas semanas en el CBA como algo increíble que jamás podremos olvidar. Ahora, lo que más me anima es pensar que el lunes comenzarán otras asignaturas, no menos interesantes del Máster, tales como Arqueología Subacuática, Derecho Marítimo, Historia Naval, Restauración y Conservación de documentos, Archivística y Museología, etc. En fin, unos meses apasionantes.

Más fotografías

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A pocas horas de la inauguración del edificio (antiguo taller de calderería del Arsenal de Cartagena) dedicado a Isaac Peral, en donde se encuentra ya restaurado el famoso invento del ilustre oficial de la Armada, traemos otro ejemplo, salvando las distancias técnicas, cronológicas y geográficas, de cómo adaptar y exponer el patrimonio naval de gran tamaño. El texto ha sido redactado por una experta que estuvo trabajando en el museo inglés y que asistió a la inauguración del actual emplazamiento del pecio. Lo publicamos ahora precisamente para que pueda apreciarse, con algo de distancia, la relevancia que este tipo de actuaciones sobre el patrimonio naval y marítimo tiene para las ciudades que los alojan.

Por Lorena García García, Arqueóloga y alumna del Máster en Historia y Patrimonio Naval

Un buque inglés hundido en la batalla contra los franceses en 1545

Hace 468 años se hundía el Mary Rose, un buque inglés, en las aguas del Solent, al sur de Gran Bretaña. Su historia duró casi medio siglo (1512-1545): era el buque insignia de la flota de Enrique VIII, que ordenó construir dentro de un programa naval para renovar la armada y artillarla. El 19 de julio de 1545, cuando defendía las costas de la Isla de Wight de la amenaza francesa, fue alcanzado y hundido.

El Mary Rose en un dibujo de

El Mary Rose en un dibujo de Anthony Roll

Se depuso por su lado de estribor sobre el fondo marino en un ángulo de 60 grados aproximadamente, lo que favoreció la supervivencia del casco de estribor, que quedó casi intacto.

El Hundimiento del Buque según los grabados de la colección

El hundimiento del buque según uno de los grabados de la colección Cowdray. Fuente

Los intentos de recuperar los restos del buque

Aunque se planificaron operaciones de rescate desde el mismo momento de la catástrofe, no fue hasta la segunda mitad del siglo XX cuando se desarrolló un proyecto para conocer los pecios del Solent, inspirado principalmente en la búsqueda del Mary Rose.

El buque hundiéndose. Fuente

Hundimiento del buque

Una vez localizado, se excavó sistemáticamente desde 1979 y se configuró entonces un equipo multidisciplinar dedicado a evaluar si el pecio debía quedarse bajo el agua o, si por el contrario, debía salir a la superficie. Ganó la segunda opción, aunque hoy por hoy, después de la redacción de la Convención de la UNESCO sobre la Protección del Patrimonio Cultural Subacuático, algunos profesionales se replantean esta decisión, defendiendo que, de no ser por el valor añadido que tiene, el Mary Rose estaría mejor conservado in situ.

Un parte de los 19.000 utensilios recuperados del pecio

Un parte de los 19.000 utensilios recuperados del pecio

Una dársena para el Mary Rose

Dados los requisitos, tanto económicos, como de infraestructura y mantenimiento, que se exigían para abrir al público el pecio, para iniciar los trabajos de recuperación, la Royal Navy cedió el dique seco nº 3 en la “Gran dársena de barcos” del Historic Dockyard en Portsmouth.

antigua ubicación

Antigua ubicación

El ship hall, que es como se denominó, fue inaugurado el 4 de octubre de 1983. El casco se protegió con espuma plástica y se procuró mantenerlo constantemente húmedo, pulverizando agua mezclada con bactericidas y fungicidas.

Ampliación de la exposición

El museo, sin embargo, estaba incompleto y según avanzaban los trabajos en el casco, se fue planteando la idea de conseguir otro edificio en el mismo arsenal para exhibir las piezas recuperadas. Así, el 9 de julio de 1984 se inauguró The Mary Rose story, en el muelle nº 5, donde se presentaban al público algunas de las piezas. Se satisfacían eficazmente los requisitos de los conservadores, referidos a la luz, humedad y temperatura, y las demandas de los arqueólogos sobre el rigor histórico.

Antigua exposicion

Antigua exhibición: “Ship hall”. Fuente

En 1994 había empezado el tratamiento de difusión de polietilenglicol (PEG); luego comienza a pulverizarse un PEG de mayor peso molecular, más concentrado, para sellar la madera; y desde 2009 se está procediendo al secado del casco que, según su responsable el Dr. Mark Jones, se estima que termine en 2017.

La exposición se diseñó para que la visita durara una hora y media, y se incluyeron dispositivos audiovisuales y juegos que lo amenizaban. La exhibición consistía en una exposición de las piezas en un lado y en la contemplación del pecio en otro. En la sala cerrada en la que el Mary Rose recibía la difusión permanente de PEG, la visita se realizaba a través de un pasillo alrededor de la misma. Con respecto a la exposición, aunque museográficamente superaba ampliamente las expectativas, estaba descontextualizada del Mary Rose, y precisamente el atractivo era la recreación de la “cápsula del tiempo” Tudor que había supuesto el yacimiento subacuático. En el dique del casco, el público contemplaba el pecio a través de unos ventanales por los que discurría una lluvia constante, y las condiciones tan severas de luz, humedad y temperatura necesarias para la conservación creaban una atmósfera oscura e incómodamente húmeda para el visitante. Con todo, el Museo del Mary Rose era uno de los diez mejores del Reino Unido, aunque la exhibición era claramente mejorable.

Antigua exhibición: "The Mary Rose story" (www.maryrose.org)

Antigua exhibición: “The Mary Rose story”. Fuente

Un nuevo museo para un pecio insigne

La experiencia acumulada durante más de veinte años de vida del museo motivó la necesidad de renovación en 2011. El nuevo edificio, inaugurado recientemente, se enfrenta al desafío principal de contextualizar pecio y piezas en un mismo edificio.

La exposición actual

La exposición actual

El material que se presentaba anteriormente en The Mary Rose story está en el mismo dique en el que se presenta el pecio, además de que se ha ganado espacio de exposición y se han incluido más piezas de las que había anteriormente (respetando las seis unidades temáticas originarias).

proyecto del Nuevo Museo del Mary Rose (www.maryrose.org)

Proyecto del Nuevo Museo del Mary Rose. Fuente

También han mejorado las condiciones de la visita del casco: el clima no es tan húmedo, se observa desde tres pasillos a distintas alturas y a través de escaparates, no ventanales y, sobre todo, ya no está siendo constantemente pulverizado con PEG. La atmósfera sigue siendo oscura, tanto por las necesidades de conservación de las piezas, como por el propio diseño que pretende recrear el entorno subacuático del Solent, pero siempre dentro de los límites del confort. La mejor de las novedades es, en mi opinión personal, la contextualización: mientras el visitante pasea por los corredores que conectan las diferentes salas, contempla a un lado el pecio y al otro una recreación en el momento de uso, con sus cañones, aparejos y materiales colocados en la posición que ocuparían en el barco, y así es más fácil hacerse una idea de cómo era la vida a bordo del Mary Rose.

El perro del buque

Restos de la mascota del buque

Todas las demás piezas se exponen en salas alrededor de estos pasillos. Se han mantenido los audiovisuales y los juegos, pero actualizados con las últimas tecnologías de las que dispone la empresa cultural. Sin duda creo que el mayor éxito es el ascensor panorámico que, con su pared acristalada, permite “sobrevolar” el pecio en una experiencia única para el visitante.

El nuevo edificio que alberga los restos del Mary Rose

El nuevo edificio que alberga los restos del Mary Rose

La inauguración fue el día 30 de mayo de 2013 y confirmó que aún sigue despertando interés. Sobre todo se evidenció que seguirá siendo respetado y valorado por su relevancia cultural, militar y social. Ese respeto se manifestó cuando la tripulación del barco más reciente de la Royal Navy arrojó una corona de flores con la forma de la rosa Tudor al Solent, en el lugar exacto en el que se había hundido el buque.

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Uno de los cañones, con la rosa Tudor y con una leyenda en la que aparece el nombre del taller de fabricación y la fecha

Pero el momento más emotivo fue cuando se colocó la última pieza del museo en su lugar, la campana de bronce del barco, que repicó una vez más antes de descansar en la primera vitrina, la que da la bienvenida al nuevo museo. Esta ceremonia fue retransmitida y vista desde China hasta Estados Unidos, además de toda la gente que presenciamos el evento en el mismo parque.

Las cifras de visitantes

Ya para terminar, no se debe olvidar que ante todo es un museo, y como tal participa en esa competición no oficial por el número de visitantes: durante 1985, The Mary Rose story recibió 235.000 visitantes y el ship hall 321.000, lo que da una cifra media de entre 20.000 y 25.000 personas por mes; en junio de 2013, el nuevo Museo del Mary Rose ha recibido 52.000 visitantes de los 80.000 que han entrado al Historic Dockyard. Es importante matizar que el museo tiene un aforo limitado y es necesario reservar día y hora de visita, y es muy probable que algunas de las personas que han visitado el parque con intención de ver el Mary Rose se hayan encontrado que las entradas estaban agotadas.

Conclusión

El Mary Rose es un caso clave para varias disciplinas colindantes de la Historia Naval: para la Arqueología Marítima y Subacuática, y por los tratamientos de conservación de maderas saturadas, y para la Museología y Museografía, sólo comparable por las características de su emersión y exhibición al Vasa en Suecia más o menos recuperado en su misma fecha, o al Nanhai nº 1 en China, más actual. Y en general, ha sido siempre un caso pionero en sus campos (no exclusivamente para la cultura, sino también la arquitectura, el mismo buceo profesional o la ingeniería), un foco de atracción de investigación e inversión y un faro de desarrollo y progreso. Es decir, un símbolo que ha revolucionado la empresa cultural. En España, sobre la aplicación de nuevas técnicas de recuperación y mantenimiento de patrimonio sumergido no debemos olvidar la magnífica labor que se está realizando desde el Museo Nacional de Arqueología Subacuática (ARQUA) con los pecios denominados Mazarrón 1 y Mazarrón 2.

Más información

Web del nuevo Museo

BROADWATER, J. and NUTLEY, D. The management of marine archaeological sites in situ and site sustainability. Conservation and Management of archaeological sites, 2009, vol. 11, 1, p. 70–77.

HARRISON R. Creating the Mary Rose Tudor ship Museum. En MARSDEN, P. (ed.). Sealed by time. The loss and recovery of the Mary Rose, 2003. p. 60-68.

JONES, M. Exhibition and storage of the Mary Rose collection. En JONES, M. For future generations. Conservation of a Tudor maritime collection, 2003, p. 116–123.

NUTLEY, D. Submerged cultural sites: opening a time capsule. Museum International, 2008, nº 240, vol. 60, 4, p. 7–17.

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por Juan Antonio Fernández Gea y Enrique Balsalobre Martínez

Héroes olvidados

En la Historia pocos son los elegidos para destacar, los que se revelan contra pautas y formalismos y emergen de lo usual para establecerse, una vez transcurridos los años, como una figura trascendental.

La Historia se comporta en ocasiones de forma parcial, olvidando grandes gestas que variaron el curso de los acontecimientos y sirvieron para configurar el mundo tal y como nos ha sido legado. Si navegamos hasta el siglo XVIII y atracamos en la Guerra de Independencia de las Trece Colonias inglesas, instantáneamente surgen en nuestra mente nombres ilustres como George Washington, Benjamín Franklin o Thomas Jefferson. En este ámbito, pretendemos que se recuerde a otro héroe, esta vez un español, Bernardo de Gálvez, que participó activamente y contribuyó a la victoria, y con ello a la conformación de los Estados Unidos de América.

Estatua erigida en su honor en Nueva Orleans (Lousiana)

Estatua erigida en su honor en Nueva Orleans (Lousiana)

Bernardo de Gálvez

El protagonista, Bernardo de Gálvez (1746-1786), había nacido en la malagueña Macharaviaya, en el seno de una encumbrada familia, la de los Gálvez, con una enorme influencia en la corte española, sobre todo en lo que a América se refiere.

Bernardo Gálvez

Bernardo Gálvez

El tío de Bernardo, José de Gálvez, era ministro del Consejo de Marina e Indias, más tarde fue secretario del Despacho Universal de Indias y del Consejo de Estado. Su hermano, y padre de Bernardo, era Matías de Gálvez, gobernador y capitán general en Guatemala hasta 1783, cuando recibió el virreinato de Nueva España, que a su muerte en 1784 pasará a su hijo Bernardo, nuestro protagonista.

Este siguió el ejemplo de su padre y eligió la carrera militar, luchó contra los portugueses en la Guerra de los Siete años, contra los apaches como comandante en Nueva Vizcaya y por último fue nombrado gobernador de la Luisiana. En este periodo se lleva a cabo la hazaña por la que será recordado para la posteridad.

LOS HECHOS ACAECIDOS

Gálvez, su posición durante el conflicto

El cuatro de julio de 1776 el Congreso Continental aprueba la Declaración de Independencia de las trece colonias del este norteamericano, aunque la guerra para tal objetivo ya se había iniciado. Francia y España se situaron del lado de los colonos con el fin de debilitar a la omnipotente Gran Bretaña y defender sus posesiones ultramarinas de dicha potencia.

Primera hoja del diario de B. de Gálvez

Primera hoja del diario de B. de Gálvez

Gálvez en Nueva Orleáns: primeras victorias

En 1779 Bernardo de Gálvez se encuentra en Nueva Orleáns, ultimando los preparativos de una expedición que cambiaría el curso de la contienda, cuando recibe en secreto la noticia de que Inglaterra ha declarado oficialmente la Guerra a España, aunque los ingleses en América tardarán un tiempo en conocer la misma.

Gálvez, que había sido puesto al mando por mediación de su tío, aprovecha la ventaja sobre los ingleses y remata los detalles de la campaña. Su objetivo es expulsarlos del valle del Misisipi, cortando así sus comunicaciones fluviales. Primero toma los fuertes de Manchac, Baton Rouge y Natchez, pero los verdaderos objetivos son Mobila y Pensacola (San Carlos de Panzacola en esos momentos), capital de la Florida Occidental, y una amenaza constante para la Luisiana y el virreinato de Nueva España (principal fuente de ingresos de la América española).

Hacia Panzacola: luchar con los amigos y con los enemigos

28 de febrero de 1781, La Habana: una flota compuesta por treinta y dos buques de guerra más un considerable número de naves de transporte (fragatas, saetías, balandras, etc.) zarpan en formación de tres columnas hacia Panzacola. La expedición cuenta con unos tres mil doscientos hombres, de los cuales mil quinientos corresponden al ejército de refuerzo. Tras nueve días de viaje, la flota se sitúa frente a la isla de Santa Rosa, en cuyo extremo occidental se halla la entrada a la bahía de Panzacola, que consiste en un estrecho canal franqueado por una barra de arena (vid mapa inferior). El verdadero peligro se encuentra al otro lado del canal de entrada en la bahía, en el flanco izquierdo, sobre una elevación se encuentra la fortaleza de las Red Cliffs o Barrancas Coloradas, cuya batería de cañones es capaz de disparar proyectiles al otro lado del canal, y que por su situación en altura está fuera del alcance de las balas españolas. Dicha batería protege la entrada, incrementando el riesgo, ya que las naves han de pasar con éxito el estrecho canal, cercado por la barra, sin encallar.

Bahía de Pensacola (1783)

Plano de la Bahía de Panzacola de 1783 en el que se explica la estrategia seguida por Gálvez

Consigue hacer prisioneros a siete marineros ingleses, que tras ser interrogados le informan sobre las defensas de Panzacola: mil ochocientos hombres y sólo dos fragatas que defienden la bahía. Gálvez inicia la operación para penetrar en la bahía y manda una avanzadilla encabezada por el buque San Ramon, al mando del almirante José Calvo de Irazábal, pero el navío toca fondo y está a punto de varar. Tras este revés se desata un temporal que obliga a las naves a alejarse de la costa, dejando a la tropa que había desembarcado abandonada en Santa Rosa. Los retrasos exasperan a nuestro Comandante en Jefe, que insta a la flota a otro intento de acceder a la bahía, esta vez los comandantes subordinados, con José Calvo a la cabeza, se niegan a afrontar lo que definen como una “misión suicida abocada a la desgracia de la flota y de la nación”. En la correspondencia que mantiene con Gálvez, el almirante Calvo llega a calificar a su superior como malcriado, traidor y cobarde; declaraciones que sumadas a su deserción le obligaran a excusarse ante sus superiores. Gálvez está dispuesto a demostrar su valía y en perjuicio de la de sus irresolutos oficiales, en un arrebato de coraje, les envía el siguiente mensaje:

“Una bala de a treinta y dos recogida en el campamento que conduzco y presento, es de las que reparte el Fuerte de la entrada. El que tenga honor y valor que me siga. Yo voy por delante con el Galveztown para quitarle el miedo”.

Gálvez gana Panzacola

Cuando sube al bergantín Galveztown se reproduce un ritual para que toda la expedición y el enemigo expectante sepan quién va embarcado: suenan las cornetas y se disparan quince cañonazos señalando su rango. El general se sube a la toldilla (parte más alta de la nave) y enarbola el gallardete para ser totalmente visible; seguido de una balandra y dos lanchas cañoneras, y bajo el fuego de la batería de las Barrancas, cruza sin perjuicio para su nave ni para su retaguardia. Las demás naves siguen el audaz ejemplo de su general y entran en la bahía, superando sin bajas la lluvia de balas procedente de las Barrancas. La flota se encuentra ahora íntegra y a salvo en la bahía. Gálvez se ha enfrentado a vicisitudes atmosféricas, a sus superiores y subordinados, a las dificultades del terreno y a su propio destino, apostando el éxito de la expedición a una jugada, y con todos en contra ha triunfado, y su desdicha se va a tornar en la mayor ventura.

Conde_de_Galvez, otro cuadro

Comienza ahora el asalto de Panzacola, y con ello la correspondencia entre Gálvez y el jefe de la plaza John Campbell y el gobernador de la misma, Peter Chester, los cuales negocian un enfrentamiento en el que se respete la ciudad de Panzacola y a sus habitantes civiles, enfrentándose los contendientes por la toma de los fuertes que la defienden. Sin embargo, los ingleses incumplen lo pactado y queman las casas, haciendas y fábricas de la isla para evitar que los españoles las utilicen como cobijo en la campaña que va a desarrollarse. Gálvez recibe apoyo desde la Mobila y La Habana, e inicia una operación de sitio de los principales fuertes que custodian Panzacola. Las tropas de Gálvez suman ahora casi siete mil hombres, y la única esperanza de Panzacola es recibir refuerzos por mar. Pera para evitar tal apoyo, una escuadra española se mantiene en formación a la entrada de la bahía, por lo que sólo queda liquidar la campaña con las operaciones por tierra. La fortuna sonríe a los españoles, y en pleno asedio de uno de los principales fuertes, el de la Media Luna, una oportuna granada cae sobre el polvorín, que vuela por los aires. El daño es insalvable y los ingleses se rinden, entregando el fuerte principal (fuerte Jorge) a los españoles.

La importancia de la victoria

La expulsión de los ingleses de sus posiciones en el Golfo de México impulsó notablemente el vigor de las tropas de George Washington, que tras su victoria definitiva en Yorktown invita al propio Gálvez al desfile conmemorativo. Los españoles consiguieron la reconquista de la Florida que habían perdido veinte años antes. Lo que no fueron capaces de prever fue el nacimiento de una nación cuyo poder se tornaría pronto en una amenaza para sus antiguos co-beligerantes españoles. La singularidad de esta historia radica en que un personaje español ha sido tratado por la historiografía norteamericana como un héroe de la independencia, mientras en España su contribución ha tenido una valoración más discreta.

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En esta entrada hemos querido resaltar la contribución de este gran estratega militar, que fue un héroe de la independencia de los Estados Unidos de América.

Más información

• CHAVEZ, Thomas. España y la independencia de los Estados Unidos. Madrid: Taurus, 2006.
• DE REPARAZ, Carmen. Yo solo, Bernardo de Gálvez y la Toma de Panzacola en 1781. Madrid: Serbal, 1986.
• VIDAL, José Juan y MARTINEZ, Enrique. Historia Moderna: Política interior y exterior de los Borbones. Madrid: Itsmo, 2001.

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