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Archive for the ‘– Submarinos’ Category

Origen: SALVAMENTO SUBMARINO: EL ASCENSOR SUBMARINO GÉNOVA, por el Capitán de Corbeta Augusto Conte de los Ríos, Máster en Historia y Patrimonio Naval.

El desastre de la pérdida del submarino ruso Kursk en agosto de 2.000 acaparó la atención del mundo y se convirtió en noticia de portada de  todos los periódicos. Los ciudadanos se solidarizaron con los submarinistas rusos y criticaron a su gobierno, incapaz de rescatarlos.

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Los submarinistas no son locos temerarios y siempre tienen miedo a quedarse encerrados en el fondo sin posibilidad de escapar. Desde que el hombre ha buscado la forma de gobernar los dominios de Neptuno han ocurrido accidentes, y el número de víctimas se ha ido incrementando. En los últimos 90 años (sin tener en cuenta las guerras) se han hundido 336 submarinos: 85% en cotas inferiores a la de colapso y 70% del total con posibilidad de rescate.

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El primer suceso de siniestro vinculado a un buque sumergido se remonta a 1.774, aunque no era un submarino sino una goleta, su inventor John Day perdió la vida en un intento por demostrar que la navegación submarina sí era posible.

El primer submarino en perderse con toda la dotación fue el británico HMS A1. El 18 de marzo de 1904 sufrió una colisión con el mercante SS Berwick Castle cuando se dirigía a puerto y sus 11 hombres se fueron para el fondo.

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El número de accidentes se fueron multiplicando a medida que las Armadas fueron incorporando submarinos entre sus unidades, y  rápidamente se hace palpable la necesidad de buscar una salida para la pérdida de éstos a poca profundidad.

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En 1.910 Francia se levanta con la triste noticia de la muerte de todos los miembros de la dotación del FS “Le Pluviôse”, en el puerto de Calais, tras colisionar con el vapor “Pas-de-Calais”, y a pesar de la escasa profundidad no se pudo salvar a nadie.

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El 17 de febrero de 1915, Alfonso XIII estampó su firma al pie de la ley que ha pasado a la historia de la Armada española como Ley Miranda, por la que se creaba el Arma Submarina. La necesidad de tener preparado el salvamento de los mismos es lo que llevaría a Arturo Génova a patentar su boya, también conocida como Ascensor Submarino.

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La forma de rescate se estableció mediante el uso de grúas y pontones. La máxima profundidad de buceo se fijó en 90 metros tras no conseguir rescatar el USS F4 hundido en Honolulu a 100 metros de profundidad. Los tiempos en el fondo se limitaban a 10 minutos aproximadamente, el trabajo fue duro y el resultado más todavía, ya que murieron todos los miembros de la dotación.

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Los accidentes se suceden y no se mejoran las condiciones, llegamos al 17 de diciembre de 1927, esta vez le toca al USS S4, tras colisionar con el guardacostas USS “Pauling” cae al fondo (sólo eran 30 metros), pero nada se pudo hacer por rescatarlos, pereciendo sus 40 hombres. Esto marca el comienzo de los  estudios de métodos  y medios que permitieran abandonar el submarino: nace el escape libre.

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Este hundimiento marca una época importante en el escape submarino. El Teniente de la USN  Momsen desarrolla y prueba con éxito el “chaleco de escape de submarinos”. Los ingleses desarrollan el suyo, el aparato de escape submarino Davis (DSEA) que es adoptado por la Royal Navy en 1929.

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La verdad es que éstos ayudaban pero tampoco eran decisivos, en el caso de DSEA se demostró que el número de fallecidos era igual si se usaba o no. La inquietud de un joven Teniente de Navío apellidado Génova le llevó a patentar su invento.

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La realidad del momento pedía un sistema que hiciese que los tripulantes pudiesen evacuar el submarino con seguridad y por sus propios medios. La medicina subacuática estaba poco desarrollada, y  la presión a solo unos metros bajo el agua provocaba embolias.

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El sistema de Génova permitía aislar al accidentado del agua y proporcionaba un medio autónomo que resolvía  los problemas de presión y su localización en el exterior. El ya entonces Capitán de Corbeta Génova propone someter su invento a pruebas en el submarino C-3.

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En la Revista General de Marina de septiembre de 1.930 podemos leer el resultado de las pruebas:

El ascensor submarino.

Durante el mes de julio se han llevado a cabo en aguas de Cartagena las pruebas preliminares del primer aparato para salvamento de dotaciones de submarinos construido en España. Consiste en un ascensor o boyarín de forma especial que va y viene del submarino naufragado a la superficie del mar, conduciendo uno o más hombres de cada viaje. (El modelo experimental ahora probado sólo tiene cabida para uno). Hasta ahora se han realizado unas 20 salidas desde distintas profundidades hasta 50 metros sin entorpecimiento ninguno (de las que publicamos algunas fotografías). El método es por completo independiente de la profundidad; no requiere en modo alguno la intervención de buzos, ni hay que someter a los náufragos a la presión ni la frialdad del agua. Tampoco hace falta ningún auxilio exterior organizado; basta un pequeño bote  sin preparación alguna para el caso, como uno de pesca. Por lo tanto, el salvamento es igualmente posible e inmediato cualquiera que sea el lugar del accidente al puerto o base más próxima. Con el modelo experimental, susceptible, claro es, de mejora en algún detalle, se ha conseguido evacuar un hombre cada quince minutos.

Es adaptable en la mayor parte de los buques ya construidos con poco coste y reforma.

Se han suspendido las pruebas hasta el próximo otoño con motivo del viaje al Cantábrico de la flotilla de submarinos de Cartagena, a la que pertenece el C-3, buque en que se ha montado el ascensor submarino.

El invento era muy bueno y original, pero tenía el problema de que sólo servía para una persona. Se podía volver a bajar, pero la maniobra era engorrosa y rápidamente se descarta para emplear la que se conocería como campana “McCann”.

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El hundimiento del Submarino Nuclear USS “Thresher” el 10 abr 1963, por causas que aún hoy se desconocen y en sondas de 2500 metros, en el que perecieron sus 129 hombres, marca el inicio del desarrollo del vehículo autónomo de rescate DSRV (Deep Submarine Rescue Vehicle). Pero esto lo dejamos para otra entrada.

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La campana McCann se seguiría utilizando hasta nuestros días y  nadie reconocería la similitud que tiene con la obra de Arturo Génova Torruella, el autor de esta entrada (experto en la materia), en cambio, ve muy parecidos ambos sistemas: la campana puede ser considerada una evolución del ascensor submarino y una vez más el invento de un español caería en el olvido.

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GRAY, Edwyn. Disasters of the Deep: A History of Submarine Tragedies. Annapolis: Naval Institute Press, 2003, 288 p.

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Como ya reseñamos en la entrada anterior, el 17 de febrero de 1915 el rey Alfonso XIII aprobaba la llamada Ley Miranda, que sentaba las bases del Arma Submarina en España.

Desde la Cátedra de Historia Naval enviamos a todo el personal de la Base de Submarinos de Cartagena nuestras felicitaciones por el excelente trabajo, esfuerzo y profesionalidad mostrados en cada una de las misiones realizadas a lo largo de estos 100 años.

 Vigilancia discreta. Proa del Submarino S-71 "Galerna" surcando las aguas

Vigilancia discreta. Proa del Submarino S-71 “Galerna” surcando las aguas

El Arma Submarina como tal tiene ya en su seno varias celebraciones centenarias, empezando por la del propio invento del arma, en 1888 por un insigne oficial, brillante intelectual, que había nacido en la ciudad departamental, llamado Isaac Peral.

Imagen actual de la base

Imagen actual de un submarino en la base de Cartagena

Portada del tríptico conmemorativo

Portada del tríptico conmemorativo

Actividades que se van a realizar con ocasión del centeneario

Actividades que se van a realizar con ocasión del centenario

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El próximo 17 de febrero de este año 2015 se celebra el centenario de la creación del arma submarina en España. Previamente Isaac Peral había realizado con éxito las primeras pruebas que se hicieron en el mundo para lanzar un torpedo desde un sumergible. Sin embargo, inexplicablemente, se abandonó el nuevo invento. Otros países, que estaban muy atentos a este nuevo tipo de arma, si comenzaron a desarrollarla.

27 años después del submarino de Peral, un ministro español apostó por incorporar a la Armada unidades submarinas, que tuvieron que ser adquiridas fuera del país, aprobando por ley un plan de actuación en 1915.

Fue durante el año 1916 cuando se empezaron a construir en España los primeros submarinos, en la que hoy es Navantia, eligiendo como base Cartagena. Dos años después se decide crear la Base y la Escuela de Submarinos, para dotar de infraestructuras y personal especializado al arma submarina, en dependencias del Arsenal de Cartagena.

Flosub pequeño

Por el Dr. Juan José Sánchez Baena, Director de la Cátedra de Historia Naval y C.N. Pedro Fondevila SilvaMagister en Historia y Patrimonio Naval

La ley Miranda

El 17 de febrero de 1915, Alfonso XIII firmaba la conocida como “Ley Miranda”, cuyo artículo primero dictaba:

“Con el fin de dotar a la Nación en breve plazo de los elementos de defensa marítima absolutamente indispensables para el mantenimiento de su autonomía y de la integridad de su territorio, se procederá por el Gobierno a contratar la ejecución de las obras siguientes,…28 sumergibles de los tipos y características que fijará el Ministerio de Marina, teniendo en cuenta los servicios a que se destine cada una de las unidades o grupos, incluyendo el material necesario para salvamentos, reparaciones  y aprovisionamientos…”.

Augusto Miranda

Augusto Miranda. Fuente Museo Naval de Madrid

Este ambicioso proyecto pudo haber peligrado en su totalidad, pero, afortunadamente, el Almirante Miranda introdujo un artículo adicional en la disposición:

“Se autoriza al Ministro de Marina para adquirir por gestión directa con cargo a los créditos concedidos por esta ley, hasta cuatro sumergibles y el material necesario para las enseñanzas y prácticas del personal que ha de dotarlos y un buque especial  de salvamento. Se le autoriza asimismo para organizar el servicio en los submarinos con oficiales del Cuerpo General de la Armada, y para reorganizar el Cuerpo de Maquinistas y los de Contramaestres, Condestables y demás subalternos, ajustando  sus servicios y sus plantillas a las necesidades del nuevo material, dentro de los créditos consignados para personal en el actual presupuesto”.

Con esa autorización se compró a los Estados Unidos un sumergible tipo Holland, que recibió el nombre de Isaac Peral, y que fue la primera unidad española propulsada por motores Diesel.

Submarino Isaac Peral (1888)

Submarino Isaac Peral (1888). Acuarela G. Aledo

Posteriormente se adquieren en Italia tres unidades tipo Laurenti, numeradas A-1 “Narciso Monturiol”, A-2 “Cosme Garcia” y A-3 que no tuvo nombre. Las dotaciones de estos tres sumergibles consiguieron en La Specia la aptitud de submarinistas. En Holanda se adquirió el “Kanguro”, buque de salvamento y taller de reparaciones.

Clase A 1917-34 Laurenti

Clase A Laurenti, 1917-1934. Acuarela G. Aledo

La construcción de submarinos en España

Aunque las primeras unidades se adquirieron fuera del país, fue en el año 1916 cuando se empiezan a construir en la Sociedad Española de Construcción Naval (SECN) de Cartagena (la actual factoría de Navantia), una serie de seis submarinos del tipo 105-F Holland.

Flotillla de submarinos clase b. Funete ABC.

Flotillla de submarinos clase B. Fuente ABC.

La serie, numerada de B-1 a B-6, se acabó en 1926 y fueron los primeros sumergibles españoles en contar con equipos hidrofónicos.

Clase B 1922-1937

Clase B, 1922-1937. Acuarela G. Aledo

La Base de Submarinos y la Escuela de Submarinistas 

También fue necesario dotar de infraestructura y de personal especializado a estas nuevas máquinas. Se crea entonces una Escuela para la instrucción y el adiestramiento de las futuras dotaciones de los submarinos (Real Decreto 27 de febrero de 1918), y el 19 de abril de 1918 se publica una Real Orden por la que se fija la dotación de la base en El Arsenal de Cartagena.

Todos los servicios, así como el cuartel y los alojamientos de marinería se instalaron en el antiguo edificio del Tinglado para Maestranza y Sala de gálibos del Arsenal, sólido inmueble que se había terminado de construir en 1755. Como lugares de atraque se acondicionaron los antiguos diques labrados en el muelle Norte de la dársena del Arsenal, obra proyectada por Jorge Juan, y que fueron construidos entre 1753 y 1760.

Una antigua imagen de la base de submarinos. Funete.

Una antigua imagen de la base de submarinos. Fuente.

Las clases C y D

En 1922 se ordena la construcción de seis nuevos sumergibles de mayor tonelaje a la SECN, la Serie C. Ninguno tuvo nombre, a excepción del C-1, que al darse de baja el antiguo denominado Isaac Peral, recibió este nombre.

Clase C 192849

Clase C, 1928-1949. Acuarela G. Aledo

En 1932 comienza en Cartagena la construcción de la nueva serie D de sumergibles, el último de los cuales, el D-3, se acabaría en 1952.

Clase D modficado 194770

Clase D modificado, 1947-1970. Acuarela G. Aledo

En 1937 Italia cede al general Franco dos submarinos de 1000 Tm. Se les llamaron “General Mola” y “General Sanjurjo”, y se les puso las numerales C-3 y C-5, para que pasasen por los dos perdidos por la República en la guerra y supuestamente recuperados por el bando Nacional.

Clase D 1947-1970

Clase D, 1947-1970. Acuarela G. Aledo

Los S

En 1942 entra en Cartagena el submarino alemán U-573, averiado por una bomba de aviación. Internado, fue adquirido por España al año siguiente y numerado G-7, aunque, posteriormente, se denominó S-01.

Después de la II Guerra Mundial, la EN Bazán, con apoyo de ingenieros alemanes, construyó dos modelos de submarinos de asalto o de “bolsillo”: los Foca, SA-41 y SA-42 y los Tiburón, SA-51 y SA-52.

Foca 1954-1967

Foca, 1954-1967. Acuarela G. Aledo

Firmados en 1953 los acuerdos con los Estados Unidos, éstos ceden, en 1959, un submarino de la II Guerra Mundial modernizado, que inicialmente tuvo la numeral S-1, cambiada posteriormente por S-31 y nombrado “Almirante García de los Reyes”. Dotado de snorkel para poder recargar las baterías con los motores diésel en inmersión, fue el primer submarino, que no sumergible, de la Armada Española.

Balao 1959-1982

Balao, 1959-1982. Acuarela G. Aledo

A comienzo de los años sesenta se modernizan dos de los viejos D, el D-2 y el D-3, posteriormente numerados S-21 y S-22. El D-1, que no se modificó, pasó a ser el S-11.

Tiburçon 1963-1968

Tiburón, 1963-1968. Acuarela G. Aledo

En 1968 se empiezan a construir en Cartagena los submarinos de tipo Daphné francés. Serían el “Delfín” S-61, el “Tonina” S-62, el “Marsopa” S-63  y el “Narval” S-64. Estas unidades supusieron un gran avance en la capacidad de la Flotilla de Submarinos, especialmente como cazasubmarinos.

A partir de 1971 la Marina de los Estados Unidos va a vender, por un precio simbólico, cuatro unidades del Tipo Guppy-2ª, modernización de los últimos submarinos construidos de la clase “Balao”. Tenían capacidad oceánica, con buenos equipos de detección y de control de ruidos. De 1971 a 1974 se incorporaron el “Isaac Peral” S-32, el “Narciso Monturiol” S-33, el “Cosme García” S-34 y el S-35 (sin nombre). Por una importante avería en los motores, se da de baja el S-33 en 1977.

Guppy-IIA 1971-1984

Guppy-IIA, 1971-1984. Acuarela G. Aledo

En la década de los ochenta se empiezan a entregar los submarinos de la serie 70 basada en el Agosta francés, modelo con mayor autonomía, habitabilidad y velocidad que la serie 60. Así, en 1983 se entregan el “Galerna” S-71 y el “Siroco” S-72; en 1985 el “Mistral” S-73 y, en 1986, el “Tramontana” S-74. En este período se dan de baja todos los de la serie 30.

Daphne 1973

Daphne Delfín S-61, 1973-2003. Acuarela G. Aledo. Hoy es un Barco-museo en Torrevieja

A comienzos del siglo XXI se dan de baja los cuatro submarinos de la Serie 60 y en 2012 al “Siroco” S-72.

Clase Acosta 1983

Clase Acosta S-71, 1983. Acuarela G. Aledo

Al cumplirse el Centenario del Arma Submarina, la Flotilla de Submarinos con tres unidades solamente, espera que se incorporen los de la serie 80, actualmente en construcción, buques de avanzada tecnología y con propulsión anaeróbica, es decir, independiente del aire, que les permitirán operar con una bajísima tasa de indiscreción.

Una imagen de la base en la actualidad

Una imagen de la Base en la actualidad

Mas información

Actividades infantiles sobre submarinos

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Rusia y Japón enfrentados (1904-1905). Un desenlace inesperado.

Hay conflictos bélicos que ignoramos al estar muy alejados geográfica y cronológicamente de nostros. Tampoco parece que nos interesen. Sin embargo, algunos han contribuido de manera relevante a dibujar el entorno actual. Uno de ellos, acaecido hace ya mas de un siglo, fue significativo en este sentido. Precisamente por su lejanía apenas es conocido, sin embargo se libró principalmente en el mar, fue una guerra esencialmente tecnológica y también el ensayo de las posteriores mejoras que hoy tenemos en nuestros buques. Aquí realizamos un esbozo sobre ella, y recomendamos un blog dedicado íntegramente a su narración y análisis, realizado por Fernando Gómez-Juarez de la Torre, alumno del Máster en Historia y Patrimonio Naval

Q nauticaMinientrada: La guerra rusojaponesa
Diagrama de tanques del Submarino Delfin. (Fuente : SubmarineHistory.ru)

Diagrama de tanques del Submarino Delfin (Fuente)

La desconocida guerra entre Rusia y Japón de 1904, podría presentarse como un conflicto colonial circunscrito al ámbito de Extremo Oriente, un área muy alejada del centro del hasta entonces mundo civilizado.

Una perspectiva histórica más a medio plazo nos la presenta como el nacimiento de una gran potencia: el Japón de la era Meiji (1868-1912). El enfrentamiento de los imperios de Rusia y Japón fue un conflicto tecnológico, en él se generalizaron la telefonía sin hilos, las ametralladoras, la propaganda, la fotografía, los submarinos, etc. Aunque si hemos de calificar de algún modo esta guerra es con el apelativo de naval. Las diferentes concepciones de la táctica naval y los avances técnicos se funden con los grandes buques de la época, y se enfrentan, decidiendo, al final, el vencedor.

Gran batalla naval en la Bahia de Lushum (autor desconocido)

Gran batalla naval en la Bahia de Lushum (autor desconocido)

La batalla naval de Tsushima, culminación de la guerra, se encuentra entre las más grandes de la historia y es estudiada en las academias navales de todo el mundo

En los alrededores de Port Arthur (autor: Kôkyo)

En los alrededores de Port Arthur (autor: Kôkyo)

Aún hoy, los hombres que fueron protagonistas de este hecho de armas son considerados como héroes, y como tales son recordados en numerosas ciudades, tanto rusas como japonesas, en placas, estatuas, monumentos y museos.

acorazado pre-Dreagnought Mikasa, buque insignia del Vicealmirante Togo durante la guerra ruso japonesa

El acorazado pre-Dreagnought Mikasa, buque insignia del Vicealmirante Togo durante la guerra ruso japonesa, hoy convertido en un museo flotante

La guerra ruso-japonesa (1904-1905)

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En septiembre se cumplen los 125 años de la botadura del submarino de Isaac Peral. Por ello la Armada Española, a través del Órgano de Historia y Cultura Naval, junto con otras instituciones entre las que se encuentra la Cátedra de Historia Naval, van a realizar una serie de actividades (conciertos, emisión de moneda, concurso de fotografía, travesía, etc., de las que daremos más información en fechas próximas). Entre éstas se celebrará en Cartagena, donde nació Peral, un ciclo de conferencias en conmemoración de dicho acontecimiento.

Portada del díptico que informa sobre las confererncias

Portada del díptico que informa sobre las conferencias

Para los cartageneros de Levante el submarino Peral es algo común en sus vidas, lo han visto de pequeños, y también de mayores. Sabemos que es el primero que se construyó en el mundo como arma submarina, pero por regla general no hay demasiado conocimiento del tema. Sólo los expertos y eruditos conocen esta historia con final feliz, que para el inventor fue bastante amarga.

Sello conmemorativo

Sello conmemorativo

Hay varios trabajos dedicados a Peral y algunas webs, pero estas conferencias quieren sacar a la luz aspectos desconocidos de la figura de este cartagenero insigne y de su magnífico trabajo, incomprendido en su época y celebrado en la nuestra.

Boceto del submarino, realizado por su inventor

Boceto del submarino, realizado por su inventor

Muy brevemente, y para quiénes apenas lo conozcan, Isaac Peral y Caballero (1851-1895) fue hijo de militar y brillante marino, entró en el Colegio Naval Militar en 1865. Tras su paso por la institución, realizó el Curso de Estudios Superiores (al que sólo entraban los más brillantes de los alumnos de las Academias). Tras varios destinos en diversas partes del mundo, fue nombrado profesor de Física y Matemáticas en la Escuela de Ampliación de Estudios de la Armada. Allí ideó el invento por el que sería conocido, aunque no fue ni mucho menos el único, el torpedero submarino. Apoyado por la reina Isabel II y denostado por muchos de sus compañeros y superiores, al final pudo ver su arma construida y botada en el Arsenal de La Carraca en 1888. Disparó con éxito el torpedo y pasó todas las pruebas. Pero como por desgracia muchas veces ha ocurrido, a alguien le molestó, y su invento, único en el mundo, quedó olvidado en un rincón, sin uso ni reconocimiento. Peral, muy desengañado, abandonó la Marina, y se dedicó desde entonces al ámbito empresarial, ideando nuevos instrumentos relacionados preferentemente con la electricidad (una ametralladora, un ascensor, un proyector y un varadero).

Ilustración de las pruebas oficiales superadas por el submarino Peral

Ilustración de las pruebas oficiales superadas por el submarino Peral

Hoy sabemos que su idea fue genial, que tuvo utilidad, y no sólo bélica, pero el reconocimiento no llegó a tiempo y Peral falleció sin saber que en fechas posteriores sería recordado, y su invento reconocido. Sólo para que ésto no vuelva a ocurrir, merece la pena sacar a la luz pública esta parte de la Historia Naval española.

Mausoleo de Isaac Peral, en el cementerio de Cartagena, su tierra natal

Mausoleo de Isaac Peral, en el cementerio de Cartagena, su tierra natal

Las conferencias tendrán lugar en la Universidad Politécnica de Cartagena, en el salón de actos que lleva el nombre del inventor homenajeado (situada en la Facultad de Ciencias de la Empresa) entre los meses de septiembre y octubre, y estarán impartidas por expertos en la materia. Serán las siguientes:

12 de septiembre, a las 20 h. Inauguración del ciclo de conferencias.
El submarino Peral. D. Juan Ignacio Chacón Bulnes.

17 de septiembre, 20 h.
El arma submarina. D. Carlos Martínez-Morellos Díaz de Miranda

19 de septiembre, 20 h.
El Peral: primer submarino moderno y eficaz. D. Agustín Rodríguez González.

24 de septiembre, 20 h.
Isaac Peral: el personaje y su obra. D. Javier San Mateo.

26 de septiembre, 20 h.
El contexto social y político de la época de Isaac Peral. Dra. Cristina Roda Alcantud.

2 de octubre, 20 h.
Coste del submarino Peral según las Ordenanzas de Arsenales de 1886. D. Isidoro y Dña. Manuela Guzmán Raja.

9 de octubre, 20 h
Los sinsabores y desventuras de Isaac Peral. D. Mariano Juan y Ferragut.

16 de octubre, 20 h
Traslado, restauración y musealización del submarino Peral. Dr. José Antonio Martínez López.

Invitamos a todos los interesados a asistir.

Díptico con más información sobre las conferencias

portada diptico

Conferencias 125 aniversario

Más información sobre el submarino y su inventor

Facebook Museo Naval de Cartagena

Web sobre el Submarino Peral (Fundación Museo Naval)

3 magníficos videos

El primero relata su vida y sus circunstancias vitales, el segundo sus inventos y el tercero trata de la fama obtenida por Peral en el mundo. Los dos primeros son reportajes relativamente largos (unos 15 minutos), pero merecen la pena. Es de lo mejor que se ha hecho sobre este tema.



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Crónica de un traslado histórico

El día 15 de diciembre de 2012 quedará marcado como una fecha importante para el Patrimonio Naval español. El submarino que Isaac Peral inventó en el siglo XIX se trasladó, dentro de la propia ciudad de Cartagena (España), desde su localización actual a la definitiva, con objeto de proceder también a su restauración.

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A las 07.00 horas comenzaban, en el Muelle de Alfonso XII de la ciudad portuaria, las maniobras para izar el submarino del inventor cartagenero Isaac Peral, desde su emplazamiento hasta el remolque del camión que iba a conducirlo a su nuevo destino: el antiguo taller de calderería del Arsenal, hoy edificio adscrito al Museo Naval de Cartagena.

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El submarino pasando por el edificio de la Cátedra de Historia Naval

Un crecido grupo de personas contempló la operación y acompañó el tránsito del submarino a través de la calle Alfonso XII, hasta entrar por la Puerta del Mar del Arsenal, pasando por delante del Museo Naval y del edificio de la sede de la Cátedra de Historia Naval.

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A las 11.00 h. entró el submarino en el antiguo taller de calderería del Arsenal de Cartagena, maniobra difícil por el poco margen de espacio que existía para entrarlo, como se puede apreciar en la imagen, que fue resuelta con gran maestría y profesionalidad por la empresa encargada del traslado.

Traslado submarino Peral

Una vez dentro, fue necesario realizar varios movimientos del remolque y de las dos grúas, que tenían la misión de izar el submarino. Estas operaciones se realizaron felizmente, quedando el Peral descansando sobre su cuna a la 13.00 h.

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El nuevo emplazamiento del submarino permitirá una adecuada restauración y la óptima conservación del casco. Además, una vez retirados los bloques que tapan los vanos de los arcos del edificio, que serán sustituidos por cerramientos de cristal, el público podrá contemplar el buque desde la plaza de la Real Armada.

Isaac Peral

Es de suponer que todas las piezas relacionadas con el submarino y con su inventor Isaac Peral, serán trasladadas al nuevo emplazamiento, creando así la perfecta exposición, en la que lo que significó el buque y la obra de Isaac Peral puedan llegar mejor al ciudadano. Manteniendo así, en la memoria de las sucesivas generaciones, el recuerdo de un español que, en una época de decadencia nacional, y a pesar de todos los inconvenientes, fue capaz de adelantarse a las naciones tecnológicamente más avanzadas. Con su inteligencia logró resolver la cuestión de la propulsión del submarino y dotar a éste del arma capaz de combatir, en alta mar, a los buques enemigos; adelanto científico que, más de cien años después de la muerte de su autor, todavía perdura.

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El Hunley y uno de sus creadores, que dió nombre al sumergible

Autoras:
– Laura Puértolas Rubio
– Marina Girona Berenguer
Arreglos y edición: equipo del blog de la Cátedra de Historia Naval

Introducción

Esta entrada se enmarca en la Guerra de Secesión estadounidense, un significativo enfrentamiento civil que ocurrió en Norteamérica entre los años 1861 y 1865. Los bandos enfrentados fueron las fuerzas de los estados del Norte (la Unión) contra los recién formados Estados Confederados de América, integrados por once estados del Sur que proclamaron su independencia.

Aunque el motivo de la guerra fue la diferencia de posturas frente a la esclavitud: su defensa o eliminación, en el trasfondo, era una lucha entre dos tipos de economías, una industrial-abolicionista (Norte) y otra agraria-esclavista (Sur).

Los primeros sumergibles

Al comienzo de la Guerra Civil, los submarinos eran prácticamente desconocidos. Se atribuye al reverendo Franklin Smith la propuesta de su creación para el bando de los Confederados. El maquinista James R. McClintiock y Baxter Watson comenzaron a trabajar en el primer sumergible, junto al grupo de Horacio L. Hunley, terminaron el submarino en 1862. Se llamó Pioneer I.

James McClintock II

Estos primeros sumergibles, que no submarinos, no podían navegar en profundidad por debajo del agua. Se mantenían sumergidos a ras de agua, asomando una pequeña torreta que permitía la visión de la superficie del mar. Aunque se le definió como un submarino propulsado, son pocos los datos que tenemos respecto a su actuación. Seguidamente, se creó, por las necesidades de la guerra, uno nuevo, el Pioneer II o American Driver. Este mejoró muchos de los aspectos de su predecesor, aunque no sabemos demasiado de su sistema de propulsión.

Tras las dudas y problemas que habían planteado los dos primeros, se propuso un nuevo modelo, liderado por McClintock, Watson y Hunley, con nuevos grupos de trabajo. El ingeniero de Texas, Edgar C. Singer, que se había especializado en el desarrollo y especialización de torpederos, lideró la construcción de este nuevo buque. Hunley y Lieutenant Alexander supervisaron la producción del submarino, mientras que McClintock y Watson se encargaron de diseñarlo. Así nació en 1863 el Hunley, haciendo honor a uno de los miembros del equipo. Se podría decir que el CSS H.L. Hunley, no era más que una especie de caldera de hierro de 12 m. de largo que se desplazaba justo por debajo de la superficie, propulsada por una manivela a tracción humana.

El 17 de febrero de 1864, el teniente Dixon y 7 marineros confederados, llevaron a cabo un osado ataque contra el bloqueo que los barcos de la Unión realizaban a Charleston. Dixon y sus hombres habían estado preparados desde hacía algunas semanas, pero habían esperado las condiciones propicias para seleccionar el blanco adecuado. Esa noche, por fin, el H.L. Hunley se dirigió sur-sureste hacia el Housatonic, que estaba anclado a unas tres millas de la costa.

El primer enfrentamiento entre un barco y un sumergible

Las primeras experiencias con los torpedos confederados (minas de orinque fondeadas, cuya parte superior sóbresalía del agua) habían enseñado a los barcos de la Unión a ser cautos, por lo que, a bordo del Housatonic el vigía tenía orden de estar atento a cualquier movimiento, y la tripulación estaba preparada para responder con rapidez a un posible ataque. Poco después de las 9 de la noche, John Crosby, oficial del Housatonic, divisó una especie de tronco que se dirigía hacia ellos, dio la alarma y comenzaron las maniobras, que son testimonio de la gran eficacia del Housatonic, pues éste estuvo listo para la acción en, aproximadamente, 3 minutos.

El Housatonic

El atacante eludió el fuego que recibía desde el barco, pasó bajo el cuarto de estribor, justo detrás del palo de mesana y pareció permanecer allí un minuto, después, se alejó del casco. Desde el Housatonic disparaban contra el objeto que se iba alejando poco a poco cuando, de repente, tuvo lugar la explosión, seguida por grandes sacudidas. Los daños fueron tales que pronto el barco comenzó a sumergirse por la popa y en dos o tres minutos se hundió completamente, aunque la mayoría de la tripulación consiguió subirse a las jarcias y salvarse.

Por vez primera, un buque era hundido por un ataque submarino. Sin embargo, el H.L. Hunley desapareció con él llevándonos a preguntarnos ¿qué salió mal?. Según el testimonio de los marineros del Housatonic, Dixon y su tripulación consiguieron aproximarse a ellos, adherir la mina al casco del barco, y alejarse de él antes de la detonación de la carga. Desafortunadamente, Dixon se encontraba sólo a 50 pies (unos 15 m.) en lugar de a los 100 pies que había previsto. El porqué de este hecho continúa siendo un misterio, quizás el carrete que unía la mina con el detonador se atrancó o Dixon perdió los nervios y mandó detonarla muy pronto. El caso es que después de que el submarino no volviera al día siguiente, su pérdida fue confirmada y el general Beauregard, al mando de la guarnición confederada de Charleston, condecoró a la tripulación del Hunley por su valor y, oficialmente, sus miembros fueron declarados caídos en combate. Sin embargo, los confederados no supieron del hundimiento del Housatonic hasta pasados al menos 10 días.

En estas aguas tuvo lugar la primera batalla entre un barco y un sumergible: en la Bahía de Charleston (USA)

Los periódicos proclamaron el ataque como una gran victoria pero, sin el sumergible y su tripulación, el éxito difícilmente podía repetirse. El bloqueo de la Unión siguió en pie, por lo que lo único que cambió el resultado de este ataque fue el futuro de la guerra naval.

Pero ¿dónde está el Hunley?: Durante 130 años no volvió a saberse nada de él. En 1995 se localizó su emplazamiento, y en el 2000 fue izado en bloque y sometido a un completo estudio. Actualmente se encuentra en el Museo de Charleston.

El Hunley en el Museo de Charleston II

Bibliografía

– KONSTAM, A. & BRYAN, T. Confederate Submarines and Torpedo Vessels,
1861 – 1865
. Wellingborough: Osprey Publishing, 2004.

Historia de los submarinos (en inglés)

Documental

– Enlace a un vídeo de la ABCNEWS que muestra el estado del Hunley cuando lo recuperaron.

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