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Posts Tagged ‘Egipto’

Hay obras que fueron creadas en la época en la que el Mediterráneo era uno de los centros de la Humanidad, cuando las grandes civilizaciones clásicas dominaban el viejo mundo. La Geografía de Ptolomeo es una de ellas. Su importancia y valor están fuera de dudas, pero su trascendencia fue tal que incluso muchos siglos después Cristóbal Colón se equivocó en sus cálculos al basarse en ella.

El autor

Ptolomeo fue un astrónomo, matemático y geógrafo de origen griego, que vivió y trabajó en la mítica ciudad egipcia de Alejandría durante el siglo II d.C.

Mapa de todo el orbe conocido en la época de Ptolomeo

Mapa de todo el orbe conocido en la época de Ptolomeo

La Geografía

En la copia de la obra que aquí reproducimos, que su autor denominó Geografía, reunió todo el conocimiento geográfico disponible en el mundo greco-romano. Utilizó un sistema de cuadrículas para representar la latitud y longitud de unos 8000 lugares y los situó en un mapa que abarcaba el mundo conocido en el apogeo del imperio romano.

España

Hispania y parte de los países francos. Al norte aparece una parte de la isla de Albión

La obra está compuesta de 8 libros y contiene una parte ilustrada con 27 mapas, cada uno impreso en dos hojas separadas y enfrentadas

Alejandría

Alejandría, el gran puerto del Mediterráneo africano

Tiene datos inexactos, atribuibles en parte al error en el cálculo del tamaño de la Tierra, que él creía más pequeña de lo que realmente es. Los lugares mas alejados, como el continente asiático, no aparecen bien dibujados.

La actual península de Indochina

La actual península de Indochina, que tiene un perfil muy distinto en este mapa de Ptolomeo

El viaje de Colón

Como resultado de este error de cálculo, Cristóbal Colón se equivocó a la hora de estimar el tiempo que tardaría en navegar en dirección Oeste, hasta llegar a lo que él creía que era Asia. Con el tiempo los navegantes europeos completaron y corrigieron los mapas de Ptolomeo, pero los métodos del antiguo geógrafo continuaron siendo durante mucho tiempo una importante base para la práctica cartográfica moderna.

las actuales Gran Bretaña e irlanda, representadas como Albion e ibernia

Las actuales Gran Bretaña e Irlanda, representadas como Albión e Ibernia, en el denominado Oceanus Occidentalis, hoy Océano Atlántico.

Como ocurrió con muchas de las grandes obras de la humanidad, la de Ptolomeo no se conoció en Europa hasta el siglo XIV, cuando algunos eruditos bizantinos comenzaron a introducir copias de sus mapas y escritos. La edición que aquí se presenta es de 1478, que contiene algunos de los primeros y más finos grabados en cobre, ya que no nos llegado el original.

Un detalle de los mares y costas del Mediterráneo mas clásico

Un detalle de los mares y costas del Mediterráneo mas clásico

La importancia de la Geografía

La obra fue un modelo para los cartógrafos renacentistas y posiblemente también sea el primer atlas conocido. Sentó las bases de la moderna cartografía introduciendo la orientación de los mapas al norte y empleando la latitud y la longitud para situar un punto en una carta, para lo que generó un sistema reticular de paralelos y meridianos distribuidos regularmente.

mar caspio

Mar Caspio

La utilización de la proyección cónica, para intentar mitigar la diferencia que existe entre la superficie esférica real y la representación de ésta en un plano en el papel, fue otro de sus logros.

El Estrecho de Gibraltar, señalado con una columna, bañado por el Mar Hispanicus.Aparece Cádiz como una isla

El Estrecho de Gibraltar, señalado con dos columnas, una al norte y otra al sur, bañado por el Mar Ibericus. Aparece Cádiz como una isla

Los dibujantes y geógrafos renacentistas adaptaron sus técnicas de representación para dar a conocer los nuevos descubrimientos geográficos. Hasta que no surgió una nueva generación de cartógrafos como Ortelius o Mercator, la Geografía fue el modelo a seguir y por eso de ella se hicieron múltiples ediciones, algunas de las cuales han llegado hasta nuestros días.

Los mares y las ciudades de Ptolomeo

La copia de este atlas del viejo mundo no sólo es una joya patrimonial mundial y una fuente para la Historia y la Geografía. Cualquier ciudadano que tenga cierta curiosidad puede acceder a él, y conocer los nombres de los mares y océanos que en la época clásica se daban a las masas de agua conocidas. También es muy interesante, desde el punto de vista divulgativo y didáctico, poder encontrar algunas de las 8000 poblaciones marcadas en los mapas, muchas de ellas actualmente habitadas.

Los ejemplares digitalizados de la obra

Hay varias ediciones disponibles, pero recomendamos dos:

  • Para acceder a la parte ilustrada de la obra, puede ver la digitalización de la Biblioteca Virtual del Patrimonio Bibliográfico, la parte 2.
  • También la Biblioteca Nacional de España cuenta con un ejemplar iluminado, publicado posteriormente, pero estéticamente impresionante. Acceda aquí.

Mas información

La Geografía de Claudio Ptolomeo. Web de la Biblioteca de la Universidad Complutense de Madrid.

La Geografía de Ptolomeo [en inglés]. 2000.

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La civilización egipcia, uno de los pilares culturales mas importantes de nuestra historia, rendía culto a cientos de dioses, pero tenía una especial dedicación al agua del Nilo, porque era la fertilizadora de campos, la que otorgaba la vida.

Escena de pesca en una mastaba de la VI dinastía

En el friso inferior se puede apreciar una escena de pesca que apareció en una mastaba de la VI dinastía

En ese fervor al gen vitalizador se generó una creencia mística, que luego tendría importante reflejo en culturas posteriores, sobre la noche y el día, y, en paralelo, sobre la muerte y la vida.

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Cuando la luz del sol se apagaba, comenzaba la lucha contra los monstruos del averno en un canal que conectaba con el río Nilo. Quienes podían resistir y vencer, alcanzaban el don de la vida eterna. Navegando se encontraban con serpientes marinas y otros monstruos que surgían de las aguas. Si conseguían seguir el canal, cuando amanecía ya se encontraban a salvo, iluminados por el dios sol que fertiliza sus tierras y provee abundante comida en Kemet, el nombre con el que sus habitantes conocían el antiguo Egipto.

El río Nilo

El río Nilo

Era un ciclo que cada noche se repetía, y hasta el faraón debía pasar por él cuando moría. Iba en una barca, le llevaban sus remeros, y para conseguir pasar desde el inframundo, la noche, a la luz del sol, debía superar una serie de pruebas. La lucha del faraón era crucial, porque de su victoria dependía la salvación del mundo. En caso de que no lograra llegar al otro extremo del túnel, Egipto se sumiría en el caos, en la destrucción eterna.

Viaje en barco por el inframundo

Viaje en barco por el inframundo

El viaje del faraón: una nave para cruzar el inframundo

El faraón una vez que ha muerto tiene que atravesar el río Nilo y debe superar doce pruebas.

Llega a una puerta protegida por serpientes, que la defienden de cualquier ser impuro que quiera atravesarla. Para pasar al otro lado es necesario tener el conocimiento mágico, y en esta ocasión éste consiste en pronunciar correctamente el nombre de las serpientes cancerberas.

Seti I en su viaje por el inframundo. Barca y serpientes.

Seti I en su viaje por el inframundo

Los nombres de estos ofidios aparecen en las paredes de su tumba, que en la cultura egipcia son uno de los pasaportes para poder alcanzar la vida eterna. Una vez que el faraón pronuncia sus nombres, éstas se retiran.

Escena tomada del libro de los muertos.

Escena del libro de los muertos

Otra importante prueba que tiene que superar desde su embarcación es la del fuego del infierno, en ella debe demostrar su pureza en el lago de fuego. Es preciso entonar las palabras mágicas para ahuyentar a Apofis, el demonio serpiente que amenaza con sumir al mundo en el caos.

Una representación de Apofis

Una representación de Apofis

Mas tarde se encuentra con Osiris, el que juzga a todos los muertos, el señor del inframundo. El corazón de cada uno de los difuntos se pone en una balanza, si pesa mucho se castiga, siendo devorado por Ammyt, un animal que tiene formas de cocodrilo, hipopótamo y león a la vez. El del faraón se salva y se funde con Osiris.

Imagen de Ammyt extraída de las paredes de  una priámide

Imagen de Ammyt

Al llegar a la siguiente puerta Apofis, el demonio serpiente vuelve a atacar. Esta vez serán otros dioses menores los que aparecerán para salvar el alma de faraón.

Siguen atravesando puertas, ya casi al amanecer, desde el túnel que está atravesando, conectado con el Nilo, se empieza a ver la luz del sol. El faraón vuelve a ser atacado por Apofis, pero consigue salvarse.

Ya está amaneciendo y ve el sol, guiado por una procesión de dioses se acerca al cielo de la mañana. Ya puede ver el escarabeo, la señal del sol naciente.

El magnífico escarabeo del faraón Tutakamón

El magnífico escarabeo del faraón Tutankamón

El faraón ya ha podido atravesar el inframundo y se ha convertido en un dios, Egipto se ha salvado.

Sin embargo, este es el camino que en la mitología egipcia debe hacerse cada noche.

Los egiptólogos creen que las pirámides, las tumbas de los faraones, recreaban el cosmos, y sus textos eran la clave para poder atravesar cada una de las puertas, para hacer predecible ese último viaje, como si fuera una guía que se podía usar, una vez fallecido, para alcanzar la inmortalidad. Los jeroglíficos de las paredes y del techo de las pirámides que reproducían el libro de los muertos, eran como un guión sagrado.

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El Nilo (hapy o iteru en aquella época), además de proporcionar agua en abundancia, de permitirles desplazarse entre sus tranquilas aguas, era además el portal hacia la otra vida.

Una imagen actual del milenario río

Una imagen actual del milenario río

El inframundo egipcio en vídeo (47′)

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A mitad del siglo pasado un arqueólogo, Kamal el-Mallakh, excavando en la cara sur de la pirámide de Keops encontró un par de losas de piedra que parecían esconder una trinchera. Dentro se encontraba, totalmente desmontada, una gran nave de 43’4 m de eslora, 5’6 m de manga y 1’5 m de calado. Posteriormente se han hallado hasta cuatro embarcaciones más enterradas allí.

El descubrimiento causó gran impacto, y la primera de las naves está expuesta, ya montada, en un museo construido para albergarla situado donde se descubrió. Todo parece indicar que pertenecieron al faraón constructor de la primera gran pirámide, Keops. Hay diversas interpretaciones sobre el uso que en aquel tiempo tuvieron. Nosotros le hemos pedido a un experto en construcción naval, el CN Pedro Fondevila, que opine sobre esta gran nave, la mayor de todas las halladas, si podía ser una de las utilizadas para cruzar el gran Nilo, o si por el contrario sirvió también para salir al Mediterráneo.

La denominada barca solar o nave de Keops, datada en el 2.500 AC en la Edad de Bronce Temprana, es, claramente, por sus dimensiones y tipología, una embarcación de alta mar. Se trata de un barco dedicado al comercio con el Líbano, de donde los egipcios traían la madera de cedro, tan necesaria para la construcción de buques y de edificios. El puerto principal del Líbano en aquella época era Biblos, de aquí que los egipcios utilizasen la expresión “buque de Biblos” como sinónimo de embarcación de alta mar, para diferenciarla de las que navegaban por el Nilo o las que pescaban en la costa.

la nave

La nave tal y como se encuentra en el Museo de la barca solar de Keops

Esta embarcación se guardó completamente desmontada. La madera era de cedro, el forro de la embarcación se cosía con cabos, y se conservó la jarcia y cabos de la embarcación. Una vez reconstruida se pudo apreciar que la embarcación se había usado para navegar.

La barca de Keops

Visión lateral de la nave de Keops

El gálibo o forma del casco tiene un pronunciado arrufo, es decir, una curva en el sentido de la eslora, que hace que la proa y la popa se eleven sobre la cubierta en la medianía del casco. Este hecho, unido a la gran relación eslora/manga que exige un casco para lograr un buen rendimiento al remo, expone a la embarcación al riesgo del quebranto, es decir, a partirse el buque por el centro, en caso de mala mar. Para evitarlo se utilizaba el tortor, del que hablaremos más abajo.

Reliev de Abydos

Relieve de Abydos en el que se aprecia una nave

La primera representación segura conocida de un “buque de Biblos” aparece en las pinturas del templo funerario del faraón Sahure, de la IV dinastía, en Abusir. Como se puede ver, la embarcación representada es parecida a la de Keops, salvo algunas importantes diferencias, que nos permiten conjeturar el empleo que se dio a esta última embarcación.

Nave Fuente

Representación de un nave egipcia hallada en la tumba de Sahure  Fuente: Borchardt, 1981

Primero, carece del palo bípede de la nave de Sahure. Este palo, que se arbolaba y desarbolaba con la ayuda de dos contrapesos colocados en las dos partes inferiores del palo, era indispensable para navegar a vela. Cualquier embarcación de alta mar, aunque llevase remos, utilizaba, siempre que era posible, la vela.

Segundo, carece del grueso cabo, el “tortor”, que une, sostenido por unas horquillas verticales, la proa con la popa de forma rígida, conseguida por la torsión del cabo por medio del garrote, el cual aparece en la parte media de la embarcación de Sahure. Ninguna embarcación de mediano porte para arriba, podía salir a la mar sin tortor sin peligro de quebrantarse. El lector interesado en este asunto puede consultar el artículo “Una inspección técnica de una galera en el siglo XVIII” (un capítulo del libro “Estudios de Historia Naval”, nº 1 de la colección Cátedra de Historia Naval), que también se difundirá en este blog próximamente.

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Restos desmontados de una de las naves encontradas en la tumba del faraón.

Tercero, en vez de los siete remos por banda que aparecen en el centro de la nave de Sahure, la barca solar lleva solo cinco; y en vez de los tres remos por banda que aparecen en la popa de la primera embarcación, que a manera de espadilla se utilizaban para gobernarla como si fuera un timón, la embarcación de Keops lleva solamente uno. Navegando a remo con buen tiempo una espadilla a cada banda era suficiente para mantener el rumbo; pero a vela con viento fresco no sería suficiente, dado la pequeña superficie de la pala de la espadilla, necesitándose dos o las tres espadillas por cada banda.

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Una barca en la tumba de Usheret

Cuarto, la barca solar tiene sobre la cubierta una especie de camarote, que serviría de alojamiento al faraón. Esta disposición de la cubierta no permite llevar el palo, ni el tortor y hay que eliminar algunos remos a banda y banda. Evidentemente el barco solamente podría navegar a remo por las aguas del Nilo, con lo cual las dos espadillas de popa, una a cada banda, eran suficientes para gobernar la embarcación.

Resumiendo, la embarcación, a pesar de su potencial, se empleaba para viajes de recreo o para desplazamientos cortos del faraón.

Más información

La barca solar de Keops

Los barcos de los faraones

Los barcos de los Pueblos del Mar (en inglés)

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