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Posts Tagged ‘S. XV’

Muchas veces hemos oído hablar de estos míticos caballeros templarios. Feroces guerreros, protagonistas de innumerables batallas, juramentados católicos, defensores de la fe y de los peregrinos de Tierra Santa. Sin embargo muy pocos saben que esta orden, extinguida en Europa a principios del siglo XIV, continuó en Portugal con el nombre de Orden de Cristo (1319).

La cruz de la Orden de Cristo

La cruz de la Orden de Cristo

A lo largo del tiempo, en el país vecino se fue extendiendo y formaron parte de ella insignes personalidades portuguesas como príncipes, infantes y nobles. Algunos fueron protagonistas de la época de los descubrimientos con la que se inicia el Renacimiento. Europa se da cuenta de que al oeste hay un gran continente y que en el lejano oriente, pasada la India, hay miles de islas, de indudable belleza y de riquezas inimaginables.

Atlas de Joan Martines Fuente: BDH

Atlas de Joan Martines. Fuente: BDH

Las grandes potencias del momento se lanzan a la aventura de conquistar y colonizar esos nuevos territorios, y la Orden del Temple, la que había sido una de las grandes protagonistas de la Edad Media, renace y pasa a formar parte de las hazañas marítimas portuguesas de los siglos XV y XVI.

Los antiguos guerreros medievales se transforman en marinos y aventureros que a bordo de míticos barcos llegan a nuevos e impresionantes lugares.

El infante Enrique. Fuente

El infante Enrique. Fuente

Uno de ellos, el infante Enrique, cuyo sobrenombre “El Navegante” es suficientemente significativo, se convierte, por sus hazañas bélicas y sobre todo por el patrocinio de expediciones marítimas, en uno de los héroes de la época. Llegó a gran maestre de la Orden de Cristo. Tenía sangre de reyes, herencia de caballero templario y visión de comerciante.

Castillo templario Tomar

Castillo templario en Tomar (Portugal)

El infante Enrique vivió entre 1394 y 1460, era hijo de Juan I, que había fundado la casa de Avis como rey de Portugal. Posteriormente su hermano (Eduardo I) y su sobrino (Alfonso V) también alcanzaron el trono lusitano.

Se estableció en Sagres, al sur de Portugal, y allí parece que fundó la mítica escuela de navegación, de la que algunos dudan que realmente existiera. Bajo su patrocinio se descubrieron o colonizaron las islas de Madeira, Azores y Cabo Verde.

Otra vista del castillo del Almourol

Vista del castillo del Almourol (Portugal)

En esos momentos un nuevo tipo de barco de vela ligero entra en escena y protagonizará muchos de los descubrimientos peninsulares: la carabela. Perfeccionada y preparada para los viajes oceánicos, demostró ser la nave ideal en esa época.

Una galera y una carabela portuguesas, dibujadas en un portulano

Una galera y una carabela lusitanas, dibujadas en un portulano

Promocionó una cátedra de Astronomía en la Universidad de Coimbra, que posteriormente ayudaría a muchos navegantes a desarrollar el imperio colonial portugués.

Monumento a Enrique el Navegante en Lisboa

Monumento a Enrique el Navegante en Lisboa

Sus logros y hazañas fueron múltiples y están recogidas en varias publicaciones. Pero lo significativo es que el hijo de un rey se dedicara a estos menesteres, su pasión por la cultura, el mar y la aventura.

Y lo relevante es que a través del maestre de una orden de caballería medieval llegó un fuerte impulso para la era de los descubrimientos, la que inauguraría la edad moderna.

Más información

Compendio de las historias de los descubrimientos, conquistas, y guerras de la India Oriental, y sus Islas, desde los tiempos del Infante Don Enrique de Portugal. Madrid, 1681. Ejemplar digitalizado por cortesía de la Biblioteca Nacional de España.

Crónica del infante D. Enrique.

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Abraham Zacuto nació en Salamanca a mitad del siglo XV y estuvo muy ligado con la prestigiosa Universidad salmantina. Fue un insigne y conocido astrónomo, historiador y matemático,  famoso en todo el orbe occidental. Además era filósofo y místico.

A. Zacuto

A. Zacuto

Traemos aquí su importante aportación porque a lo largo de la historia de España hemos tenido relevantes personajes, que, por múltiples motivos, actualmente no son muy conocidos en su propia nación, ni tampoco reconocida su importante labor.

Su obra

Zacuto se dedicó a investigar sobre Astronomía, llegando a ofrecer resultados que fueron aplicados tanto dentro como fuera de nuestras fronteras, y que, con el tiempo, tuvieron un uso muy importante para la navegación oceánica.

Publicó varios libros, y de todos ellos el más conocido y que ha tenido mayor trascendencia para la Historia Naval, ha sido su almanaque perpetuo. Entre otros muchos usos, servía para predecir los eclipses de la Luna.

Una página on tablas del Almanach Perpetuum

Una página con tablas del Almanach Perpetuum 

La trascendencia de su obra

Hay algunos autores que la consideran básica para que los viajes de Colón y de Vasco de Gama llegaran a buen puerto. Se dice que Zacuto preparó los cálculos marítimos y astronómicos necesarios para la expedición portuguesa, y que entrenó a la tripulación para usar un astrolabio que acababa de perfeccionar. Este instrumento era capaz de determinar la latitud geográfica mientras se está en el mar. Sus conocimientos, en especial el Almanach Perpetuum, revolucionaron la navegación oceánica de su época.

Un astrolabio del s. XVI, usado en la carrera de indias. Museo Naval de Madrid.

Un astrolabio del s. XVI, usado en la carrera de Indias. Fuente: Museo Naval de Madrid.

También algunos hablan del uso estratégico que Colón hizo de este almanaque una vez en tierra.

Su periplo obligado

Como otras veces ha pasado, fruto de la intolerancia, Zacuto tuvo que emigrar a Portugal, poniéndose a las órdenes del rey Juan II, famoso porque durante su reinado tuvieron lugar los descubrimientos de la ruta atlántica por el cabo de Buena Esperanza hasta llegar a la India y de Brasil. Posteriormente debió pasar al continente africano, para terminar sus días sirviendo al emperador turco Beyacid II (quien como su padre, el gran Mehmed II, fue un mecenas de la cultura occidental y oriental).

La religión judía de Zacuto jugó un papel determinante en su devenir forzoso por todo el Mediterráneo, ya que cada vez que había una expulsión de la población hebrea, éste tenía que emigrar a otro país donde fuera admitido.

Traducción de sus escritos

Una prueba de la importancia de la obra de este español universal pero poco conocido fuera de ciertos ámbitos, es que en un momento en que las obras escritas en árabe (ya fueran originales o no) eran las mas reconocidas, la obra de Zacuto se tradujo desde el latín primero al castellano y rápidamente al árabe. De hecho, a pesar de su religión judía vivió, debido a las expulsiones, una parte importante de su vida en países musulmanes.

Biblioteca de la Universidad de Salamanca que lleva el nombre de Abraham Zacut, en honor de su insugne paisano

Biblioteca de Ciencias y Técnicas de la Universidad de Salamanca, que lleva el nombre de Abraham Zacut, en honor a su insigne paisano

El texto completo del Almanaque

El Almanaque Perpetuo está disponible gracias a la digitalización del original que se conserva en la Biblioteca Universitaria de Salamanca (incunable 176).

Mas información

CARABIAS TORRES, A. M. (coord). Salamanca, académica palanca hacia el poder. En ARANDA PÉREZ. J. Letrados, juristas y burócratas en la España Moderna. (pp. 23-59). Cuenca: Ediciones de la Universidad de Castilla-La Mancha, 2005.

GÓMEZ ARANDA, M. La astronomía en la era de los descubrimientos. Abraham Zacuto.

NAVARRO BROTÓNS, V. La Astronomía. En LÓPEZ PIÑERO, J.M. (dir.). Historia de la ciencia y de la técnica en la Corona de Castilla. III: Siglos XVI y XVII. Salamanca: Junta de Castilla y León, 2002.

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Este verano se ha descubierto un mascarón de proa del siglo XV que representa a un monstruo marino. Se ha hallado frente a la costa de Ronneby, en el sureste de Suecia.

Localización del naufragio

Localización del naufragio

El mascarón, que pesa unos 300 kilos, está tallado en el último tramo, con el diseño de un monstruo con dientes feroces de naturaleza indeterminada. Johan Ronnby, profesor de Arqueología Marina en la Universidad Södertörn (Suecia), ha afirmado que el aspecto feroz se hizo con la intención de asustar y de generar miedo entre los enemigos:

“Es un monstruo marino y tenemos que discutir qué tipo de animal es. Creo que es una especie de animal de fantasía – un dragón con orejas de león y la boca cocodrilo”, “es una figura fantástica, única en el mundo”.

El mascarón visto de frente

El mascarón visto de frente

Tiene algo en la boca o a alguien siendo devorado por esta “temible bestia”. El mascarón también podría representar la cabeza de un grifo, una criatura mitológica muy conocida en la época medieval.

Subiendo el mascarón

Subiendo el mascarón

El pecio se halló por primera vez en los años 70 por unos buceadores deportivos, pero los arqueólogos empezaron a trabajar en él ya entrado el siglo XXI. Tomaron una muestra de madera de la nave y el análisis dendrocronológico reveló que ésta era originaria del nordeste de Francia, y fue cortada durante el invierno de 1482-83. Lo que puede conducirnos a pensar que el buque probablemente se construyó en Flandes o en los Países Bajos.

Imagen del hallazgo

Imagen del hallazgo

Los arqueólogos están explorando los restos del naufragio y recuperando una serie de artefactos, entre los que se incluyen nueve carros de hierro y cañones de retrocarga que están ya depositados en el Museo Blekinge. Han encontrado también varios cepos de bombarda (imagen inferior).

Algunas de las maderas recuperadas

Algunas de las maderas recuperadas, que son cepos de bombarda. La segunda por la izquierda muestra los huecos hechos para que se alojasen los aros exteriores que deban consistencia a la bombarda.

cepo de cañon

Un dibujo para entender mejor la función de los cepos de las bombardas de la imagen anterior

Los investigadores han identificado la nave como el Gribshunden, el buque insignia de King Hans de Dinamarca, que se hundió mientras estaba anclado en Ronneby en 1495. Las fuentes históricas informan que el barco iba camino de Kalmar (Suecia), donde el rey Hans se iba a reunir con el regente sueco Sten Sture el Viejo para discutir sobre la retirada de Suecia de la Unión de Kalmar. Por razones desconocidas, el barco se incendió y se hundió, matando a muchos hombres, aunque no al rey, que fue testigo de la desaparición horrible de su buque insignia y de su tripulación.

El barco

Un buque de la época que lleva un mascarón similar. Fuente: Museo Blekinge

La ubicación de los restos del naufragio, frente a las costas de Ronneby cerca de la isla de Stora Ekon, coincide con los relatos históricos del hundimiento del Gribshunden.

El Gribshunden, una nave de gran tamaño (cuya quilla tenía al menos 35 metros de largo), es el buque de guerra armado construido con el forro del casco a tapa y no a tingladillo (la típica de la construcción escandinava) más antiguo que se ha encontrado en aguas nórdicas, y aunque la mayoría de los restos todavía están enterrados en el fondo del mar, los arqueólogos creen que puede ser la nave construida durante el siglo XV mejor conservada del mundo.

Una carraca del siglo XV (Fuente: Biblioteca Nacional de Francia, ms. lat. 6142, fº B vº

Una carraca del siglo XV (Fuente: Biblioteca Nacional de Francia, ms. lat. 6142, fº B vº)

Consultados los expertos de la Cátedra de Historia Naval, éstos opinan que el buque podía ser una coca o una carraca. En la imagen de este tipo de buques (dibujo anterior) se puede apreciar el armazón por encima del castillo de proa y popa, la jareta, que se hacía para defenderse de los abordajes y de la caída de las piezas de la arboladura durante el combate. También se pueden observar las grandes cofas.

En síntesis: el estudio de los restos del naufragio es de relevancia internacional, ya que se remonta a un período muy importante en la historia de la navegación y puede revelar nueva información sobre la evolución de la construcción de embarcaciones y sus intercambios entre los dos mares que bañan el viejo continente. Igualmente porque sucedieron en la era de los grandes descubrimientos, cuando los viajes trasatlánticos comenzaron a cambiar la visión que Europa tenía del mundo.

Otra vista del monstruo marino tallado en el mascarón

Otra vista del monstruo marino tallado en el mascarón, esta vez durante su traslado

Para una explicación más detallada, puede leer la entrada sobre el pecio escrita por Rolf Warming, uno de los arqueólogos que participaron en la recuperación de los restos.

Más información

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Por Pedro Fondevila Silva, secretario de la Cátedra de Historia Naval

La tavola Strozzi es una pintura muy interesante, que nos proporciona una precisa iconografía sobre las galeras y naves mediterráneas de finales del siglo XV. Representa la parada triunfal de la Armada aragonesa después de la victoria naval contra el angevino Giovanni d’Angiò, en la isla de Ischia (1465). La batalla naval de Ischia supuso el acto final de un largo proceso de pugna por el Reino de Nápoles entre las coronas aragonesa y la francesa.

Tavola_Strozzi_-_Napoli

Una vez descrita y contextualizada por Daniele Pragliola en la entrada anterior, dedicamos otra a comentar la impresionante y magnífica representación que nos ofrece de lo que en ese momento suponía la pérdida de una batalla naval, cómo se plasma en el espacio marítimo y algunos de sus símbolos mas importantes. De ello se encarga nuestro experto D. Pedro Fondevila.

Strozzi 3

La imagen global

La escena principal es el triunfo de las galeras aragonesas que entran en el puerto en línea de fila, remolcando a las galeras francesas vencidas. Por lo tanto, para mostrar la derrota, éstas últimas entran sin pavesadas, desarboladas y con los remos dentro, al revés, es decir, remolcadas por su popa, y con la pequeña estructura, que servía para montar el toldo que protegía del sol, desmontada, y arrastrando por el agua las banderas y los estandartes galos.

Un detalle del desfile

Un detalle de la embarcaciones

El desfile naval

Este tipo de desfile era común, como símbolo de victoria, en todas las armadas mediterráneas.

Detalle del desfile

Detalle del desfile

Las galeras, tanto las aragonesas como las francesas, muestran la obra viva blanca, señal de que ambas escuadras hacía poco que habían despalmado, limpiando la carena y ensebándola, para conseguir más velocidad. Las galeras aragonesas, adornadas con banderas y estandartes, presentan en la popa esa pequeña armazón para armar el toldo; llevan un único árbol con la entena izada, portan empavesadas, colgadas de los filares, protegiendo los remeros y van bogando a tercerol, a tres tires o a la sensile, o sea, con tres remeros por banco, cada uno de los cuales maneja un único remo.

Una galera aragonesa

Una galera aragonesa

Es de destacar cómo aparece el espolón, formado por dos piezas en sentido vertical, con un hueco intermedio, para permitir que el éste flexione cuando monte sobre la galera enemiga y no se rompa. Como se llamaba indistintamente espolón a cada una de las piezas o a su conjunto, esto ha dado lugar a errores al interpretar los documentos.

Es, por lo tanto, una magnífica representación de las galeras de finales del siglo XV.

Pasando a las naves redondas representadas, aparece una entrando en puerto con la vela mayor, o papahígo, izada y portando. La mesana latina está aferrada, y en el castillo de proa aparece un pequeño árbol de trinquete y un bauprés. Es de destacar la fuerte gavia o cofa, en la parte superior del palo, la cual en esta época era un importante puesto de combate.

La embarcación con las velas desplegadas

La embarcación con las velas desplegadas

Amarradas a “la mediterránea” al muelle hay otras dos naves mancas (que solamente navegan a vela), iguales a la anterior. Una de ellas tiene la verga mayor con la vela todavía envergada, apoyada en la regala de la borda, lo cual era muy usual en esa época, pues evitaba tener que subir a lo alto para desenvergar la vela.

naves amarradas

En resumen, es una preciosa escena y con gran interés para la tipología náutica del siglo XV. No hay duda sobre el gran conocimiento que tenía el autor de las embarcaciones representadas, caso poco habitual a lo largo de la Historia.

Esta entrada es continuación de Nápoles en la tabla Strozzi

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Existe un manuscrito del siglo XV, iluminado con espectaculares secuencias referidas a batallas acontecidas, en las que el mar tiene un protagonismo importante. Se escribió en Francia entre los años 1472 y 1475. Su autor, un clérigo francés, lo redactó por encargo de Louis de Laval, señor de Châtillon.

Sobre el fondo de una ciudad portuaria, aparecen soldados y gente de armas con la sobrevesta francesa (cruz blanca sobre fondo rojo) custodiando a población civil prisionera.

Sobre el fondo de una ciudad portuaria, aparecen soldados y gente de armas con la sobrevesta francesa (cruz blanca sobre fondo rojo) custodiando a población civil prisionera.

Su título original es Les Passages faiz oultre mer par les François contre les Turcqs et autres Sarrazins et Mores oultre marins (Las expediciones de ultramar de los franceses contra los turcos y otros sarracenos y moros en el extranjero), aunque es conocido como Passages d’outremer (Expediciones de ultramar).

Una hoja

En una ciudad portuaria se ven tropas inglesas de caballería (bandera con cruz roja sobre fondo blanco). En el agua dos naos y una embarcación a remos (galera o fusta).

En él se narran e ilustran cuatro siglos de enfrentamientos de los sucesivos reyes franceses con las tropas que ocupaban Tierra Santa.

Batalla cerca delmar

Ciudad portuaria con varias naos fondeadas. En primer plano tropas francesas acometiendo a otras enemigas, que podrían ser turcas por las rodelas que utilizan

A lo largo de esta bellísima obra podemos encontrar a sus múltiples protagonistas, que van desfilando cronológicamente por el manuscrito: los papas que durante siglos predicaron las Cruzadas, los patriarcas y los reyes latinos de Jerusalém, los emperadores de Constantinopla, reyes, duques y nobles de Francia, Inglaterra, Alemania y España, los duques genoveses y venecianos, así como los califas y visires selyúcidas, fatimíes y otomanos.

Torneo

Un caballero armado de punta en blanco, pero sin yelmo, ha dado muerte a un contrario, probablemente turco por la rodela que aparece junto al cadáver

Incluso se incluye una carta del sultán Bayaceto II dirigida al rey Carlos VIII, enviada desde Constantinopla en 1488. También aparecen las órdenes religiosas y de caballería como los Templarios.

Naves

Tropas francesas, con el rey al frente, embarcando en una nao, que tiene la plancha (pasarela de embarque) dada. Son de destacar las cofas provistas de armas colocadas en el extremo de los árboles de las embarcaciones y los arpeos de abordaje que penden de los espolones de los castillos de proa.

Las descripciones históricas contemporáneas son de Mamerot, secretario de Laval, que presenta un vasto panorama, desde Carlomagno hasta la revuelta de Génova en 1462, y son un espléndido testimonio y fuente única de esta epopéyica y sangrienta época de la Historia.

Naves quemadas

Aparentemente, un combate entre naos

De su iluminación se encargó Jean Colombe, que se hizo famoso por haber participado en otro precioso manuscrito, “el libro de las muy ricas horas del Duque de Berry”, unos años mas tarde.

Naves

Naos ardiendo. En primer término artillería terrestre protegida por paveses de barrera

Actualmente se encuentra en la Biblioteca Nacional de Francia (ms. 5594), pero tuvo varios dueños, la mayoría ilustres personajes, como Diana de Poitiers (1499-1566), Charles-Henri de Clermont-Tonnerre (1571-1640) y el cardenal Mazarino (1602-1661), antes de que entrara a formar parte de la Biblioteca Real en 1668, desde la que pasó directamente a su actual emplazamiento.

Acceso al original, que se encuentra en la Biblioteca Digital de Francia (Gallica) aquí.

Desembarcando

Tropas francesas, encabezadas por el rey, embarcando en una nao que tiene la plancha dada. Los marineros están izando la verga, con el papafigo o vela principal del palo ya envergada, del palo o árbol mayor. Las naos, en segundo plano, tienen ya izados sus papahígos

Breve historia de este texto

Parece que el manuscrito original que dio lugar a este magnífico libro iluminado fue inicialmente obra del gran Guillermo de Tiro, que, tras su muerte, sería continuada por otros monjes. La fama de este primer texto fue tal que en España otro insigne y culto monarca, el rey Alfonso X el Sabio, lo mandó traducir. Como las cruzadas y el enfrentamiento por Tierra Santa continuaron, otros escritores, tanto españoles como franceses, se dedicaron a ampliarlo y enriquecerlo.

De hecho han pervivido diferentes versiones, unas bellamente ilustradas como la que traemos aquí y otras sin ellas, pero que sólo con mirarlas se aprecia el cuidado y el estilo de quienes se encargaron de su redacción. En la Biblioteca Digital Hispánica hay varias versiones en español de las expediciones de Ultramar, incluido un facsímil del siglo XIX.

Nota: Todas las imágenes que se incluyen en esta entrada forman parte de la edición francesa citada. Los comentarios a pié de página de las ilustraciones son de nuestros expertos de la Cátedra de Historia Naval.

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